{"id":133,"date":"2020-04-26T03:18:59","date_gmt":"2020-04-26T03:18:59","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=133"},"modified":"2020-04-26T03:19:03","modified_gmt":"2020-04-26T03:19:03","slug":"hado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2020\/04\/26\/hado\/","title":{"rendered":"Hado"},"content":{"rendered":"<p>Es tentador pensar que la redenci\u00f3n nos permite escapar del pasado, huir o, por lo menos, alejarse del dolor de lo que fuimos, inaugurando de tal forma una nueva vida. Sin embargo, eso ser\u00eda huir de la responsabilidad de lo que hemos hecho como si pudi\u00e9ramos renunciar a sus consecuencias, las implicaciones de lo realizado como concretud de lo consumado. \u00c9stas se evidencian y manifiestan en nosotros, nos constituyen. Sin embargo, ello no implica que debamos cargar con el peso muerto de la culpa. No hay cabida para ella en el cultivo verdadero de la conciencia de nuestra biograf\u00eda -el trayecto vital de nuestro querer y el drama en el que se ha concretado- que entra\u00f1a la plena voluntad de hacernos responsables de nosotros mismos, debido a que tal decisi\u00f3n nos exige la misi\u00f3n de intentar el logro de una comprensi\u00f3n de lo que hemos sido como aquello pasado que nos constituye y de lo cual somos responsables ante el porvenir. Una plena conciencia del ejercicio de nuestra libertad y la manera en la que \u00e9sta nos ha formado, al permitirnos ser testigos de la din\u00e1mica de nuestro deseo, ofreci\u00e9ndonos las claridades necesarias para constituir pr\u00e1cticas que nos permitan un arte (tecn\u00e9) para guiar nuestro querer y llevar a cabo la realizaci\u00f3n de nuestra querencia. En eso consiste una poiesis de nosotros mismos.<br \/>\nHago este pre\u00e1mbulo para adentrarnos al momento definitorio del filme. La redenci\u00f3n como b\u00fasqueda de justicia (logos) con nosotros mismos es hybris. La hybris aspira a La Justicia (logos) que significa la realizaci\u00f3n de nuestro deseo como realizaci\u00f3n de la convicci\u00f3n de aquello que creemos verdadero y, por lo tanto, justo para, en y desde nosotros mismos. Esta \u00faltima justicia es una justicia del mundo y en el mundo ya que corresponde con nuestra forma de vida, una forma de vida justa como habitaci\u00f3n del mundo. De tal justicia con uno mismo depende nuestra alegr\u00eda y, por lo tanto, en tanto que bienestar, una forma de habitar el mundo de manera justa, con justicia. Ser justo con el mundo como consecuencia de tener las condiciones para ello en tanto que nos hemos hecho cargo de nosotros, somos responsables de nosotros mismos y, por lo tanto, somos capaces de un dominio aut\u00e1rquico y aut\u00f3nomo de nosotros mismos. Ser justo con nosotros mismos implica la congruente correspondencia entre nuestra querencia y su realizaci\u00f3n como la manera virtuosa (aret\u00e9) en la que habitamos el mundo, por lo cual ser\u00eda imposible un conflicto con el mismo.<br \/>\nSiguiendo con esta digresi\u00f3n, problematicemos lo anterior. Aspirar a La Justicia (logos) es hybris porque es una plenitud que se opone a la falibilidad de nuestra finitud. Tambi\u00e9n dicha voluntad de justicia se confronta con el deseo de lograr algo que no depende de nosotros, compartir la voluntad de dicha aspiraci\u00f3n -por m\u00e1s \u201cperfectamente\u201d racional (logoi) que parezca- implica pretender que el mundo corresponda con tal expectativa, nuestra expectativa. Ello resulta infantil, ingenuo, hist\u00e9rico y neur\u00f3tico. El ser humano hace de su vida un drama por el conflicto que implica la falibilidad de su deseo, manifiesto en la tensi\u00f3n entre el bien com\u00fan -valga el pleonasmo- y nuestros intereses privados. En dicha oscilaci\u00f3n ocurren muchas cosas fuera de nuestro control, incluyendo una serie de decisiones y circunstancias -propias y ajenas- dispuestas a la inconmensurabilidad de nuestra voluntad, nuestro conocimiento, las circunstancias y, por lo tanto, el azar. Sin embargo, y, por lo tanto, nos es constitutivo aspirar a la justicia (logos) como resultado de dicha tensi\u00f3n y, por lo tanto, como el elemento central del drama y conflicto capaz de hacer del sentido de la vida un objeto de reflexi\u00f3n y una manifestaci\u00f3n desde y de, respectivamente, de la escena de la condici\u00f3n humana. Si no fuera as\u00ed no existir\u00eda la disputa por la verdad en la que la filosof\u00eda consiste. En ello se manifiesta la relevancia de la Justicia (logos) en la vida de los hombres, correspondiente con la hybris como manifestaci\u00f3n del fisis en nuestro car\u00e1cter.<br \/>\nParad\u00f3jicamente, dicha justicia entra\u00f1a en la plenitud de nosotros mismos el car\u00e1cter tr\u00e1gico de nuestro destino como afirmaci\u00f3n de nuestra vida hasta la muerte, nuestra plenitud yace en que la realizaci\u00f3n de nuestro deseo nos mate en la honesta voluntad de decidir ser lo que queremos ser a pesar de todo, incluso a pesar de lo que supuestamente es mejor o m\u00e1s conveniente para nosotros. Esta postura hace patente la aceptaci\u00f3n del peligro de la negaci\u00f3n irracional (alogoi) -est\u00fapida- de la vida, por parte de un nihilismo torpe -imperfecto lo llamar\u00edan tradiciones como el budismo. Una inercia capaz de prolongar una existencia sin sentido y aletargada. Una existencia que tan s\u00f3lo tiene como fin el retraso de la muerte ante el dominio de la sensaci\u00f3n ocasionada por la incomprensi\u00f3n que significa el miedo a la misma, la absurda voluntad de posponer lo inevitable como si ello fuera posible, como si fuera evadible la determinaci\u00f3n del car\u00e1cter que se manifiesta en nuestro deseo como depositario de la m\u00e1s honesta y, por lo tanto, verdadera de nuestras voluntades, ligada inextricablemente a la fisis y, por lo tanto, definida por nuestra finitud y la falibilidad que implica. En ello consiste la inmediatez de un aparente bienestar ligado a la insignificancia de una mismidad replicable, uniformante y normalizadora en la que se basa la predictibilidad y lo predecible de una vida signada por la monoton\u00eda, la aceptaci\u00f3n resignada de la derrota de la n\u00e1usea, una muerte en vida atravesada por el sinsentido de hacer de dicha inercia el sentido de la vida por considerar a esta \u00faltima un valor en s\u00ed mismo con toda la hip\u00f3crita problematicidad que ello implica. El enga\u00f1o de una satisfacci\u00f3n motivada por el pusil\u00e1nime miedo a la muerte como incomprensi\u00f3n de la sublime magnitud de la vida antes expuesta.<br \/>\nAnte la p\u00edrrica victoria de una nueva vida (la gloriosa derrota de nuestro car\u00e1cter tr\u00e1gico) podemos caer en la ilusi\u00f3n de una imposible superaci\u00f3n de la \u201canterior\u201d cuando, en realidad, vida hay solo una. Las diversas facetas de la misma son correspondientes con un car\u00e1cter que, si bien cambia, no deja de ser el mismo porque se trata de la misma fase c\u00f3smica mortal y finita con la cual habitamos nuestro cuerpo. No podemos dejar de ser nosotros y, por lo tanto, las conciencias posibles y correspondientes que ello significa, asumiendo a las mismas como experiencia del cuerpo. Es insuperable dicha concretud.<br \/>\nAballay cae en dicha trampa. No espera que el pasado lo busque, podemos inferir con ello una negaci\u00f3n de la contundencia de sus actos. Juli\u00e1n Herralde ha sido estaqueado al confrontarse con El Muerto quien ha forzado a Juana a \u201ccasarse\u201d con \u00e9l. Juana -tambi\u00e9n apodada \u201cnegro\u201d- ha sido marcada como las yeguas con un hierro ardiente que tiene la forma de la letra \u201cM\u201d dentro de un c\u00edrculo. Despu\u00e9s de haber sido violada por el negro, a la ma\u00f1ana siguiente, logra escapar y liberar a un malherido Juli\u00e1n que, en su aprehensi\u00f3n y por lo cercano a su rostro de la detonaci\u00f3n de una bala, ha quedado ciego. Sus ojos han sido lastimados por la p\u00f3lvora y las sutiles cargas de metal del disparo. Con la esperanza de reestablecerlo, Juana le pide ayuda a su padrino, un cordob\u00e9s devoto de \u201cel pobre\u201d, le pide que convoque al mismo para sanar a Juli\u00e1n. Despu\u00e9s de una serie de pasos y c\u00f3digos para dicho contacto y de una traves\u00eda a lo m\u00e1s profundo y elevado de una breve cordillera tucumana logran contactar al santo quien atiende a Juli\u00e1n.<br \/>\nSi bien el primer encuentro entre ambos fue hace diez a\u00f1os, ahora el segundo es en condiciones muy diferentes. No hay mirada en la cual se puedan encontrar, Juli\u00e1n est\u00e1 ciego y, desde esa ceguera, lograr reconocer a aqu\u00e9l hombre como \u201cel pobre\u201d del que tanto le ha hablado Juana, devota del mismo. Juli\u00e1n lleva consigo un dije tallado en madera, una figura de \u201cel pobre\u201d que le dio Juana. De cuando en cuando, Juli\u00e1n lo empu\u00f1a para darse fuerza ante el sufrimiento de su convalecencia, m\u00e1s por ella que por el santo. El dije es s\u00edmbolo de su amor, lo podemos apreciar en la manera en la que Juli\u00e1n lo besa cuando Juana se lo pide. Juli\u00e1n en dicha secuencia no deja de verla. Juana, despu\u00e9s del gesto de Juli\u00e1n, inmediatamente besar\u00e1 el dije del mismo lado en el que se posaron los labios de Juli\u00e1n. \u201cEntonces es el pobre, la gente le reza, le pide protecci\u00f3n\u201d, le dice Juli\u00e1n a Aballay para hacerle ver que lo ha reconocido a trav\u00e9s del amor que siente por Juana.<br \/>\nA pesar de lo anterior, Aballay ve los dibujos de Juli\u00e1n quien ha retratado de memoria los rostros de los asesinos de su padre, el rostro de cada uno de los integrantes de la banda que lo mat\u00f3. Destaca el rostro de \u201cEl Muerto\u201d, el hombre ante el cual Aballay no puede ocultar, a pesar de su nueva vida, un desprecio por la manera en la que lo traicion\u00f3. Pero el rostro que m\u00e1s lo impacta es el de aqu\u00e9l que Juli\u00e1n despu\u00e9s describir\u00e1 como \u201cEl peor de todos\u201d. Aballay se confronta con el rostro del hombre que fue, dibujado fielmente por Juli\u00e1n. El \u00fanico objeto capaz de evocar fielmente aqu\u00e9l evento es la daga de plata que le rob\u00f3 al padre de Juli\u00e1n durante aquel asalto y con la cual degoll\u00f3 al mismo. La tiene sujeta a su espalda con su cintur\u00f3n. Juli\u00e1n tambi\u00e9n tiene un dibujo del arma en dicho registro. Aballay acaba de reconocer en \u00e9l su crimen.<br \/>\nConciente de la inminente recuperaci\u00f3n de Juli\u00e1n, Aballay deja solo al chico en la monta\u00f1a para que concluya su recuperaci\u00f3n, la cual sucede con la brevedad del lapso entre un d\u00eda y otro. Aballay, manifestando conciencia de lo inevitable del destino, clava la daga de plata en un mont\u00f3n de tierra cerca de Juli\u00e1n. Cuando este \u00faltimo recupera la vista, r\u00e1pidamente se percata del arma blanca confront\u00e1ndola con su dibujo de la misma. Es entonces que descubre que \u201cel santo\u201d, \u201cel pobre\u201d, no es otro sino \u201cel peor de todos\u201d, Aballay. De alguna forma, en ese momento, Juli\u00e1n confirma lo que le dijo Aballay durante alg\u00fan episodio del tiempo en el que compartieron la atenci\u00f3n y convalecencia de la ceguera del joven porte\u00f1o. Juli\u00e1n le confiesa al pobre: \u201c\u2026todav\u00eda tengo que seguir matando, eso es terrible\u201d. Aballay evidencia su car\u00e1cter de profeta, derivado de su v\u00ednculo con lo divino en la fisis. Vidente de ojos sanos, da cuenta de ser or\u00e1culo sin complejidad. Habla con la transparencia posible ante la incertidumbre, la claridad del estilita curandero, lector de los signos de la naturaleza: los movimientos del cielo y de sus habitantes; los reflejos del sol; los sonidos del ambiente. Hace de su entorno el lugar en el cual encontrar los materiales necesarios para llevar a cabo la artesan\u00eda que le permita sobrevivir en medio de la adversidad des\u00e9rtica de Tucum\u00e1n, al igual que los remedios con los que garantiza la atenci\u00f3n y subsistencia de s\u00ed mismo ante la gravedad del malestar y la enfermedad, los mismos con los que atiende a los que lo necesiten: \u201cY lo que viene despu\u00e9s\u2026 es peor\u201d, sentencia \u201cEl pobre\u201d.\tEs la lucidez de un cuerpo que ha padecido en carne propia la decisi\u00f3n de matar. Aballay advierte el incesante apego de la venganza, el cual implica la irresponsabilidad de delegar en las inmediatas consecuencias que buscamos para los objetos de nuestra m\u00e1s profunda aversi\u00f3n la soluci\u00f3n definitiva de nuestro dolor. La ilusoria creencia de que una vez aniquilado el objeto de nuestro desprecio habremos acabado con dicho sentimiento tan incontrolable que es capaz de dominarnos. Ello es optar por el exterminio de la materialidad concreta de lo odiado. Se opone a la misi\u00f3n de hacernos cargo de la dominaci\u00f3n irracional de tal sensaci\u00f3n atravesando al cuerpo, nos lleva a dicha falta de dominio. Dejamos de ser se\u00f1ores de nosotros mismos al permitir que lo que despreciamos nos domine. Confundimos la aparente retribuci\u00f3n de la venganza con la justicia. En ello Herralde, sin jam\u00e1s reconocerlo, es sumamente parecido a Aballay, es tan hybris como \u00e9l -como cualquier ser humano. Manifiesta la actitud infantil de que el problema es \u201clo otro\u201d y la condici\u00f3n concreta y material en la que se manifiesta, como si su padecimiento no tuviera alguna relaci\u00f3n conmigo. \u00bfPuede dejar de haber alguna clase de intimidad con lo sentido, incluyendo lo odiado? Evado, niego y pospongo la responsabilidad de hacerme cargo de m\u00ed mismo, elijo seguir siendo una v\u00edctima cuando opto por ser el victimario de lo que m\u00e1s desprecio.<br \/>\nMe llama poderosamente la atenci\u00f3n lo f\u00e1cil que resulta inferir que, nuevamente, Aballay se ha visto en Juli\u00e1n. Se reconoce en la vulnerabilidad de la ceguera de la sensaci\u00f3n que lo atraviesa, la venganza. Sabe que una vez que matas para vengarte nunca dejas de hacerlo porque siempre est\u00e1s evadiendo, negando y posponiendo el hacerte cargo de lo que sientes, el hacerte responsable de tu vida. Probablemente por tal rencor sedimentado Aballay mat\u00f3 al padre de Juli\u00e1n. Ante el angustiado insulto de este \u00faltimo, como pre\u00e1mbulo del degollamiento de aquel hombre porte\u00f1o con su propia daga de plata, el gaucho le dijo: \u201cLe voy a mostrar c\u00f3mo firmamos los ignorantes\u201d.<br \/>\nJuli\u00e1n ha hallado a quien cree su enemigo principal, sin saber que \u00e9ste realmente es s\u00ed mismo. C\u00f3mo cuando era ni\u00f1o, c\u00f3mo en aqu\u00e9l primer encuentro, Juli\u00e1n se ve a s\u00ed mismo en Aballay. Ve a aquel ni\u00f1o que, al igual que su padre, fue v\u00edctima del gaucho que mat\u00f3 a este \u00faltimo. Lo ha encontrado, ha dado con \u201cel peor de todos\u201d. Cree que acabar con \u00e9l es acabar con su dolor. Evidentemente no es as\u00ed, el \u00fanico due\u00f1o de su dolor y, por lo tanto, responsable \u00fanico del mismo es \u00e9l, Juli\u00e1n Herralde.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es tentador pensar que la redenci\u00f3n nos permite escapar del pasado, huir o, por lo menos, alejarse del dolor de lo que fuimos, inaugurando de tal forma una nueva vida. Sin embargo, eso ser\u00eda huir de la responsabilidad de lo que hemos hecho como si pudi\u00e9ramos renunciar a sus consecuencias, las implicaciones de lo realizado &hellip; <a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2020\/04\/26\/hado\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Hado<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":134,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-133","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-imagenes-e-imaginaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/133","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=133"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/133\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":135,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/133\/revisions\/135"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/media\/134"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=133"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=133"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=133"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}