{"id":146,"date":"2020-04-27T00:12:28","date_gmt":"2020-04-27T00:12:28","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=146"},"modified":"2020-04-28T00:54:53","modified_gmt":"2020-04-28T00:54:53","slug":"la-cancion-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2020\/04\/27\/la-cancion-del-alma\/","title":{"rendered":"La canci\u00f3n del alma"},"content":{"rendered":"<p>Continuamos la exploraci\u00f3n del relato que hace Sebastian Junger de uno de tantos rostros de lo humano como lo es el de la desnudez de la carencia cuando \u00e9sta habita la naturaleza demandante de un cuerpo. La met\u00e1fora constituida por un conjunto de narraciones hist\u00f3ricas nos ofrece dicha imagen, nos remite a la aspereza de la guerra y a la relevancia de la cotidianeidad de un combate naturalizado en todos los aspectos de la circunstancia inmediata de un soldado en cada una de sus pr\u00e1cticas y actividades diarias, como ahondaremos m\u00e1s adelante, cada detalle de la misma se convierte en un asunto de vida o muerte.<br \/>\nUna vida que no tiene principio ni fin por la omnipresencia de la incertidumbre tan s\u00f3lo es continuidad. Est\u00e1 partiturizada por el comp\u00e1s de aparentes discontinuidades, en este caso pre\u00e1mbulos, contemplaciones y repliegues estrat\u00e9gicos que invitan al dominio, instantes de suma emergencia y contingencia que invitan a una inesperada alegr\u00eda, terriblemente espont\u00e1nea, en la que la oportunidad de tal presencia es apreciada con tal compromiso que se vuelve sumamente aprovechada, intensamente v\u00edvida y vivida: \u201cEl valle de Korengal viene a ser el \u201cAfganist\u00e1n\u201d de Afganist\u00e1n: demasiado apartado para conquistarlo, demasiado pobre para intimidarlo, demasiado independiente para sobornarlo. Los sovi\u00e9ticos nunca llegaron m\u00e1s all\u00e1 de la entrada del valle y los talibanes ni siquiera se atrev\u00edan a entrar.\u201d El testimonio anterior nos ofrece una postal del lugar donde se encuentran los protagonistas de nuestro relato. \u201cUna postal del infierno\u201d ser\u00eda lo f\u00e1cilmente afirmado por las inteligencias m\u00e1s burdas tendientes a estigmatizar a lo monstruoso por rebasar su experiencia, la comprensi\u00f3n de la que sus cuerpos son capaces. Seres rebasados por la complejidad de la profunda penumbra que columbran, el problema (pr\u00f3blema) del misterio que es el hombre.<br \/>\nA pesar de lo anterior, tambi\u00e9n es la postal de un hogar para quienes han hecho de tal paisaje algo semejante. El hogar est\u00e1 donde se encuentra el coraz\u00f3n y el latido del mismo son los afectos, la familia, con quienes compartimos la tristeza del duelo y la alegr\u00eda emergente de los momentos tan \u00fanicos que llamamos \u201ceternos\u201d, un tiempo que brota, nos dice Bachelard, indeterminable, \u00fanico y de afortunada y ambigua vol\u00e1til variabilidad, como la emergencia del afortunado verso por parte del poeta durante la subversiva torcedura que implica la plenitud de su momento de creaci\u00f3n, momento de armoniosa relaci\u00f3n consigo mismo en tanto que parte del cosmos.<br \/>\nDesde tal comprensi\u00f3n puede surgir el darse cuenta del car\u00e1cter aparente de la soledad. No hay soledad en el paisaje porque es habitable o no es paisaje, al grado que incluso nuestro dolor es una compa\u00f1\u00eda, una habitaci\u00f3n de nosotros mismos, digna de contemplaci\u00f3n, recurso de templada actividad tendiente a la quietud, capaz de ser una puerta hacia la comprensi\u00f3n, madre de la serenidad como bien afirman los c\u00ednicos, estoicos y epic\u00fareos.<br \/>\nEstos hombres est\u00e1n rodeados de La materia cuya sensibilidad habitante de sus cuerpos confirma la vida que los atraviesa y constituye, la vida de un cuerpo dispuesto al v\u00ednculo con lo inmediato desde la m\u00e1s b\u00e1sica conciencia sensorial que implica su existencia como presencia en dicho paisaje a trav\u00e9s de su proxemia. Estamos ante el paisaje de la adversidad que demanda en situaciones extremas rebeld\u00eda, y en situaciones no tan distantes un arte, el de constituirnos para ser la habitaci\u00f3n de nosotros mismos a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n con la aparente desolaci\u00f3n de tal paisaje. Es ah\u00ed cuando se da el encuentro consigo mismo por parte de quien se ve como el animal que bebe de la fuente de su vida, la sublime experiencia de su destino: \u201cUn pelot\u00f3n, por lo general, est\u00e1 integrado por ocho hombres m\u00e1s un jefe, y esos ocho soldados se dividen en dos unidades de fuego, denominadas \u201calfa\u201d y \u201cbravo\u201d. En un pelot\u00f3n de armas de apoyo, cada unidad era responsable de una ametralladora pesada M240.\u201d Un hombre describe las herramientas para su sobrevivencia, instrumentos de cacer\u00eda, la presa es la vida. Un hombre en busca de otra clase de alimento, lo que nutre y sostiene la vida y su existencia. Tal posicionamiento exige la log\u00edstica necesaria para garantizar el \u00e9xito de la misi\u00f3n que, para ellos, no es s\u00f3lo el objetivo buscado u ordenado sino el regreso a casa que le da sentido a todo, lo m\u00e1s importante.<br \/>\nDicho territorio es \u201cdemasiado apartado para conquistarlo\u201d. Nos habla de su inaccesibilidad, de su aislamiento. Podemos imaginar un \u00e1mbito cerrado por una muralla de dificultades que posibilitan la magnitud de su vida, su desempe\u00f1o y din\u00e1mica. Un sitio ajeno a la novedad, a lo poco familiar que esta resulta. Podemos inferir que el peligro es no estar lo suficientemente preparado cuando \u00e9sta llegue. La problem\u00e1tica invasi\u00f3n de un cuerpo vivo. En este caso la apariencia es la supuesta certeza del resguardo descrito, siempre es posible la novedad, incluso su m\u00e1s radical acontecimiento. Resulta indeterminable su probabilidad en tanto que siempre es posible. Las condiciones para ella y sus consecuencias jam\u00e1s est\u00e1n del todo negados. Dado lo anterior, \u00bfla aparente quietud de toda paz no resulta problem\u00e1tica? \u00bfNo es ello una apariencia? Puede ser muy duro el cambio, la aceptaci\u00f3n de la misma implica el duelo de lo que cre\u00edamos. Quiz\u00e1 siempre sea bueno estar preparado para la novedad en la medida de lo posible, as\u00ed, quiz\u00e1, podr\u00edamos desapegarnos de la apariencia de nuestra paz y todo lo que supuestamente implica.<br \/>\nProbablemente se trat\u00f3 de probar e invertir infraestructura para habitar lo aparentemente inhabitable, crear las condiciones para hacer de la adversidad un hogar. \u00bfPuede no dejar de ser as\u00ed en el caso de un ser humano? Lo que los sovi\u00e9ticos no lograron y lo que desafi\u00f3 la voluntad de los talibanes en su momento ha sido consumado en una compleja y dif\u00edcil habitaci\u00f3n. Ha sido ocupado a trav\u00e9s de un uso estrat\u00e9gico de la inteligencia, capaz de dinamizar, por medio de la tecnolog\u00eda, un c\u00e1lculo \u00f3ptimo de la fuerza de un grupo de hombres hasta alcanzar el mejor de sus resultados seg\u00fan lo planeado.<br \/>\nSe abre un porvenir de manera semejante a la cual el hombre lo hace cuando domina a la naturaleza, a pesar de lo indeterminable e incalculable de sus efectos. Es ante tal posibilidad lo que la demanda por parte de nosotros mismos, en el mejor de los casos, un posicionamiento a favor de nuestra prudencia, un acto de virtud. Se evidencia claramente tal necesidad a pesar de que la magnitud de la circunstancia nos rebase. Vemos como el dominio implica un dominio de nosotros mismos, una relaci\u00f3n adecuada que comprenda la ley, el logos, de nuestra vida. Quien desea ir en contra de la ley, del logos, va en contra de la naturaleza y, por lo tanto, va en contra de s\u00ed mismo. No es capaz de habitar la ley, de habitarse as\u00ed mismo y, en esa medida y proporci\u00f3n, habitar la naturaleza, ser parte de ella y su comprensi\u00f3n, he ah\u00ed el dominio que se opone a la barbarie de la dominaci\u00f3n.<br \/>\nCon cierta pertinencia habr\u00e1 quien dir\u00e1, \u201cSin embargo, \u00bfno dice el sabio efesio que los dormidos participan del logos?\u201d As\u00ed es, y, de hecho, en tanto que tal posibilidad de b\u00e1rbara dominaci\u00f3n (algoi) es parte tambi\u00e9n de la din\u00e1mica c\u00f3smica de la materia es necesario comprenderla en el sentido m\u00e1s profundo, amplio y pleno de la palabra. Por ello, porque nuestro car\u00e1cter racional, ese Ethos que es nuestro destino, evidencia la ineludible responsabilidad implicada en la conciencia de toda racionalidad, lograr nuestra virtud consiste en lograr el dominio de la armon\u00eda -sinton\u00eda y afinaci\u00f3n- en la que consiste el logos, en tanto que parte correspondiente del mismo.<br \/>\nLograr la habitaci\u00f3n virtuosa, la armon\u00eda, con aquello y aquellos con los cuales compartimos la vida. La guerra desaf\u00eda la manera tan trivial en la que generalmente entendemos la vida. Sin comprender lo parad\u00f3jico de nuestra condici\u00f3n humana y, por lo tanto, de nuestra libertad -como bien advierten los estoicos, grandes herederos del sabio efesio-, habitamos el mundo haciendo de \u00e9l un dif\u00edcil cosmos privado como si fuera ajena nuestra ineludible animalidad. Cedemos a la somnolencia y no vemos los matices posibles en relaci\u00f3n con lo que realmente sabemos de la vida, probablemente por ello nos cueste tanto trabajo entender la guerra.<br \/>\nSin juzgar, s\u00f3lo intentando comprender, me permito las siguientes preguntas. \u00bfEs lo mismo una guerra que una invasi\u00f3n? Pienso, por ejemplo, en el caso de un pueblo que requiera satisfacer sus necesidades a costa de vulnerar la vida de otro pueblo saque\u00e1ndolo y tomando la propiedad del mismo -propiedad, en un sentido muy antiguo y tradicional de la palabra. Ello, como lleg\u00f3 a ocurrir de parte de los pueblos celtas del norte de Europa, implicaba la sumisi\u00f3n de la voluntad del adversario, una narrativa del enemigo, la generaci\u00f3n de su imagen -una imagen que puede ser susceptible de odio al grado de abrir la posibilidad de un exterminio ante la necesidad de este \u00faltimo, por ejemplo-,  que permitiera fen\u00f3menos como la territorializaci\u00f3n de la intimidad del invadido a trav\u00e9s de la violaci\u00f3n de sus mujeres, siendo tambi\u00e9n objeto simb\u00f3lico de la sumisi\u00f3n y derrota de la virilidad de un pueblo conquistado, un acto simb\u00f3lico de castraci\u00f3n.<br \/>\nLa legitimidad de tal acto puede inferirse por parte del invasor en relaci\u00f3n con la debilidad del pueblo conquistado ante su incapacidad de defenderse, lo cual legitimar\u00eda tambi\u00e9n su servidumbre. En un contexto actual, sin dejar a un lado lo problem\u00e1tico de las inferencias antes hechas y sin hacer juicio alguno, insisto, con la intenci\u00f3n de comprender la complejidad del fen\u00f3meno de la guerra para no caer en una burda denuncia de la misma, \u00bfpodr\u00edamos hablar de una legitimidad semejante en el caso de una invasi\u00f3n dispar por parte de un Estado-Naci\u00f3n o una Dictadura? Ello, por supuesto, tomando tambi\u00e9n en cuenta la relaci\u00f3n convencional que puedan tener desde su especificidad con el Derecho Internacional y su manipulaci\u00f3n constante a favor de los intereses privados de los propietarios que lo atraviesan. Ante ello, \u00bfcu\u00e1l es la legitimidad de una guerra defensiva? Todo lo dicho hasta ahora lo digo sin negar su terribilidad, aquello que llamaba Esquilo, deinot\u00e9s.<br \/>\n\u00bfEs lo mismo una guerra defensiva que una guerra de exterminio? Creo que muchos coincidir\u00edamos en la legitimidad de la misma en tanto que acto de afirmaci\u00f3n de la vida, leg\u00edtimo derecho a cumplir el deseo de seguir viviendo, coincidente con la defensa de lo amado, ser amante, protector de lo amado, aquello que, en el sentido m\u00e1s anticonvencional de la palabra podemos llamar familia, los seres a los que brindamos la mutualidad de nuestros afectos. Alguna vez en una clase Josu Landa nos dijo, \u201cHay ocasiones en que la lucha es un deber\u201d. Sin embargo, \u00bfqu\u00e9 pasa si, en t\u00e9rminos estrat\u00e9gico y a favor del bien com\u00fan -la vida de todos, por ejemplo-, es mejor ceder para proteger, para no exponer in\u00fatilmente lo amado a su p\u00e9rdida? Ello tambi\u00e9n implica una acci\u00f3n de armonizaci\u00f3n, puede consistir una atenci\u00f3n al logos. Sobre todo, si comprendemos, maquiav\u00e9licamente, a la pol\u00edtica como la oposici\u00f3n geom\u00e9trica de fuerzas entre cuerpos. Tambi\u00e9n, por ello, est\u00e1 otro caso extremo, posible deriva de la inactividad, de una aparente pasividad ante el acecho de lo amado. \u00bfQu\u00e9 pasa si lo mejor -aquello que puede constituir un bien com\u00fan en situaciones tan adversas- es permitir el terrible y dif\u00edcil sacrificio de lo amado? Ello puede implicar la superaci\u00f3n de la enfermedad del ego -el yo cuando ya no es una apariencia preservadora de la vida- capaz de dar cuenta de la virtud de quien no est\u00e1 instalado en la somnolencia de un logos privado. Bien dicen que tanto la guerra como la pol\u00edtica -la guerra como pol\u00edtica al igual que la pol\u00edtica como guerra-, en tanto que parte de la vida, tambi\u00e9n son un arte al igual que vivir.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 pasa con todo lo que implica la hiperprofesionalizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la guerra, la cual tambi\u00e9n ofrece el asesinato a distancia de otros cuerpos sin una relaci\u00f3n directa entre atacantes y atacados? No puedo negarlo, me resulta dolorosa la imagen de poblaciones enteras siendo exterminadas por armas enemigas desde la tremenda ventaja de la distancia incapacitante para cualquier contraataque, hay algo de perverso en la angustia de lograr dicha impotencia. Me viene a la mente el sufrimiento de un querido amigo yugoslavo, sobreviviente de la ocupaci\u00f3n nazi, que tuvo que confrontarse con el hecho de que, despu\u00e9s de la extinci\u00f3n de su pa\u00eds (referente de sus afectos m\u00e1s importantes), tuvo que reencardinar su comprensi\u00f3n de las cosas ante lo inminente de los bombardeos a Kosovo por parte de la OTAN\u2026 Sin embargo, \u00bfpodemos descartar la posibilidad de que haya circunstancia alguna en la cual ello no sea una necesidad, resultado incluso de la preservaci\u00f3n del bien com\u00fan correspondiente con un leg\u00edtimo sentido de justicia? Asumo el riesgo del posicionamiento que implica esta hip\u00f3tesis, s\u00e9 que, quiz\u00e1, pongo en peligro a los dem\u00e1s, adem\u00e1s de a m\u00ed mismo. Sin embargo, quiz\u00e1 por ello, por la posibilidad del peligro de la irracionalidad de una circunstancia de ese tipo, sea necesario pensarlo y hacernos responsables de nuestra violencia, hacernos responsables de nosotros mismos. Hay quien, con cierta legitimidad, podr\u00eda decir, \u201c\u00bfno ser\u00eda mejor no pensar o, por lo menos, no hablar de ciertas cosas?\u201d. Honestamente, en algunos casos, creo que no. En mi humilde opini\u00f3n, cierta clase de silencio ante ciertas circunstancias, siempre ha sido parte del problema de las mismas.<br \/>\nTodas estas complejidades se hacen m\u00e1s patentes desde que la guerra dej\u00f3 de llevarse a cabo \u00fanicamente entre ej\u00e9rcitos profesionales para tambi\u00e9n involucrar a sectores de la poblaci\u00f3n en el combate, sin negar que hay ej\u00e9rcitos no ortodoxamente profesionalizados pero s\u00ed lo suficientemente competentes como para combatir con efectividad, von Clausewitz lo reconoce al reivindicar el papel de la voluntad de un pueblo en la victoria del mismo ante dicha circunstancia. Tampoco, podemos negar que el involucramiento de la poblaci\u00f3n en el combate sea algo nuevo de diversas formas, tanto en el ataque como en la defensa, al igual que en el hecho de haber sido abatidos por el mismo, como en el ejemplo que d\u00e1bamos en relaci\u00f3n con las invasiones de los antiguos pueblos celtas del norte de Europa. La comprensi\u00f3n de la guerra nos demanda la atenci\u00f3n de estos matices. Por ello, lejos de juzgar llanamente cualquiera de estas posibilidades, me parece pertinente ponerlas sobre la mesa para pensarlas y, sobre todo, problematizarlas. Parece que hay que hacerle mucho caso a von Clausewitz cuando afirma, \u201cSi quieres paz, prep\u00e1rate para la guerra.\u201d<br \/>\nCombatir no necesariamente es confrontarse. Luchar implica el dominio de la armon\u00eda de s\u00ed mismo para habitar la adversidad y aprender a vivir en ella. No hay adversario sino adversidad y, por lo tanto, tampoco hay lucha con un mismo. Lograr la armon\u00eda, nuestro dominio, ser se\u00f1ores de nosotros mismos, implica lograr una relaci\u00f3n virtuosa con los dem\u00e1s, en relaci\u00f3n con la circunstancia de nuestro encuentro, incluyendo a la adversidad en menor o mayor medida. Por ello, dicha relaci\u00f3n virtuosa con los dem\u00e1s incluye la posibilidad de matar o morir.<br \/>\nPensemos en el ajedrez, met\u00e1fora y metonimia del cosmos. Las fichas blancas son la vida, incluyendo nuestras potencias. Las fichas negras son la adversidad. El tablero es la eternidad y, todo en su conjunto, el cosmos. Bien dice el sabio efesio que \u201cEl tiempo es un ni\u00f1o que mueve las fichas, de un ni\u00f1o es el reino.\u201d No hay adversarios, somos \u201cuno y lo mismo\u201d. El dominio est\u00e1 en la unidad que implica la habitaci\u00f3n de ti mismo, manifiesto en la completud que logra el pensamiento al ser uno con la sensaci\u00f3n manifiesta en la materia. Sensaci\u00f3n de un cuerpo habitado, capaz de reconocer la din\u00e1mica c\u00f3smica de la m\u00fasica del todo, su ritmo, su tonalidad con la cual nos afinamos, nuestra correspondencia con su armon\u00eda. Ello se manifiesta en la atenci\u00f3n de nosotros mismos a la pertinencia de nuestra actividad y su descanso, al igual que del reposo que este \u00faltimo implica y la atenci\u00f3n que tanto actividad como reposo nos exigen como ejercicios sint\u00f3nicos de nuestra armonizaci\u00f3n. \u201cEl inteligente es el que descansa\u201d, me dijo un d\u00eda mi amiga Emma Cecilia Delgado Hern\u00e1ndez. De tal forma nos vinculamos en la libertad que implica la flexibilidad de nuestra acci\u00f3n, la atenci\u00f3n a favor de nuestra adaptaci\u00f3n, capaz de llevar a cabo nuestra poiesis, habitaci\u00f3n de nosotros mismos, habitaci\u00f3n de la naturaleza, el cosmos que habita nuestro cuerpo y nuestro cuerpo navegante, habitante del cosmos.<br \/>\nSer capaz de nuestra habitaci\u00f3n din\u00e1mica de la vida correspondiente con el lenguaje secreto de la misma, nuestro ritmo, nuestra danza, nuestra m\u00fasica, manifestaciones de un arte de vivir. Seguir jugando la poiesis de su habitaci\u00f3n, escuchar al logos, atender su voz que habla a trav\u00e9s de nuestro cuerpo. Quiz\u00e1, a partir de este punto, podamos comprender la m\u00fasica de la guerra por parte del sabio efesio, la poiesis de los contrarios y su opuesta complementariedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuamos la exploraci\u00f3n del relato que hace Sebastian Junger de uno de tantos rostros de lo humano como lo es el de la desnudez de la carencia cuando \u00e9sta habita la naturaleza demandante de un cuerpo. 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