{"id":165,"date":"2020-05-08T03:29:06","date_gmt":"2020-05-08T03:29:06","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=165"},"modified":"2020-05-15T22:50:10","modified_gmt":"2020-05-15T22:50:10","slug":"i-encuentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2020\/05\/08\/i-encuentro\/","title":{"rendered":"I.- Encuentro"},"content":{"rendered":"\n<p>Tengo muy presentes varias de las magn\u00edficas clases del doctor Enrique H\u00fclsz acerca de Her\u00e1clito de \u00c9feso, un fil\u00f3sofo de sus m\u00e1s profundas pasiones y dedicaciones, y en cuyo trabajo acerca de \u00e9l manifest\u00f3 sus m\u00e1s arduos rigores y compromisos. Eso es mucho decir sobre un autor, verdadero fil\u00f3sofo y hombre de profundos pensamientos, que siempre asumi\u00f3 todo lo que ten\u00eda que ver con la filosof\u00eda, especialmente todo aquello que ten\u00eda que ver directa e indirectamente con la filosof\u00eda griega, con total entrega y constancia. En una de estas clases nos comentaba que el ep\u00edteto de \u201cEl oscuro\u201d, adjudicado al important\u00edsimo presocr\u00e1tico, le parec\u00eda, m\u00e1s que una justa descripci\u00f3n de la obra de dicho referente, una manifestaci\u00f3n de la incapacidad de sus lectores para comprenderlo. M\u00e1s all\u00e1 del <em>aparente<\/em> chiste que ello significaba en el ambiente ameno de sus clases, me parece leg\u00edtimo y pertinente pensar de tal manera dicho posicionamiento hist\u00f3rico ante las narrativas alrededor de la vida y obra de tan gran pensador.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, con suma humildad, creo que pensar la <em>aparente <\/em>oscuridad de Her\u00e1clito entra\u00f1a un importante aspecto de la comprensi\u00f3n y aproximaci\u00f3n a dicho fil\u00f3sofo, parad\u00f3jicamente. Es impresionante la claridad y musicalidad de los fragmentos heracliticos (adjetivo acu\u00f1ado por otra gran autoridad del estudio de la filosof\u00eda y de la filosof\u00eda griega, Angel J. Cappelletti), al igual que la unidad <em>fractal<\/em> y <em>correspondiente <\/em>de los mismos y entre ellos. La coloquialidad y cotidianidad de su lenguaje (seg\u00fan su contexto y seg\u00fan los verdaderos expertos), nos remite a la profundidad de su enigma y, a su vez, da cuenta de esa oscuridad a la que, me parece, varios se refieren, la profundidad detr\u00e1s de la <em>apariencia <\/em>de sus palabras, la <em>aparente sencillez <\/em>de las mismas. Ello, desde mi humilde lectura (para nada experta ni dotada de los recursos de la filolog\u00eda como lo ser\u00eda la de una verdadera autoridad en los estudios de la obra de \u201cel oscuro\u201d -insisto-) me remite a la inconmensurabilidad de la cual trata de dar cuenta el discurso de Her\u00e1clito, el enigma de aquello ante lo que est\u00e1 la inteligencia <em>\u00edgnea<\/em> de este gran poeta del pensamiento, nada m\u00e1s y nada menos que <em>la naturaleza<\/em>, el <em>cosmos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La oscuridad como inconmensurabilidad es habitaci\u00f3n, nuestro estadio en el enigma, en la <em>sensaci\u00f3n <\/em>como plena experiencia &#8211;<em>sublime experiencia<\/em>&#8211; de la magnitud del cosmos ante nuestra finitud. Ese descenso es el autoconocimiento, el sendero del hombre sabio que afina su atenci\u00f3n ante la oracularidad de los signos de un lenguaje concreto, cuya <em>atenci\u00f3n<\/em> entra\u00f1a <em>todo<\/em> en <em>cada uno<\/em> de sus elementos. En ese sentido, la comprensi\u00f3n de tal inasible e inaprehensible oscuridad es el principio de la sabidur\u00eda. Su habitaci\u00f3n, una habitaci\u00f3n de lo com\u00fan, una habitaci\u00f3n del <em>cosmos<\/em>. Es el estadio de la comprensi\u00f3n y, por lo tanto, de su <em>abraso<\/em>. No es ning\u00fan problema como lo ser\u00eda para una l\u00f3gica de la identidad que tiende a mutilar la complejidad de la habitaci\u00f3n de nosotros mismos, cuerpos vivos, capaces de la sensaci\u00f3n que completa el pensamiento, y la plenitud de dicho estadio. Estamos ante una <em>l\u00f3gica de la semejanza<\/em>, capaz de aproximarnos asint\u00f3ticamente -no puede ser de otra manera- a la verdad del sentido de nuestra habitaci\u00f3n y lugar como parte del todo (<em>Hen Panta einai\u2026<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El querido doctor H\u00fclsz para nada era ajeno a la <em>claridad<\/em> de dicha comprensi\u00f3n (valga la paradoja). Por ello en su magn\u00edfico texto cumbre sobre Her\u00e1clito (el cual antes de ser propiamente un libro fue su tesis doctoral), <em>Logos: Her\u00e1clito y el origen de la filosof\u00eda<\/em>, nos habla del concepto de <em>problema <\/em>(\u03c0\u03c1\u03cc\u03b2\u03bb\u03b5\u03bc\u03b1), acu\u00f1ado por la cultura griega. Se trata de todo fen\u00f3meno en el cual se manifiesta nuestro <em>asombro<\/em> o incertidumbre ante un fen\u00f3meno que, <em>aparentemente<\/em>, manifiesta una correspondencia leg\u00edtima con el mundo. Una <em>aparente <\/em>armon\u00eda que nos resulta <em>problem\u00e1tica<\/em>. Sin duda ello nos remite a una vieja y muy en desuso definici\u00f3n de la filosof\u00eda que, sin embargo, manifiesta su pertinencia, la pertinencia de lo <em>com\u00fan<\/em> y su relevancia, <em>la filosof\u00eda como an\u00e1lisis de lo obvio<\/em>. La invitaci\u00f3n a rasgar la luz que define a lo <em>aparente<\/em>, al grado de delimitarlo, para intentar ver lo que su velo no nos permite ver, al incendiar la completud de las im\u00e1genes que se proyectan sobre ella, su profundidad. S\u00f3lo para darnos cuenta de que su fondo inasible y la inaprehensibilidad de su certeza, parad\u00f3jicamente, dan cuenta de una <em>legalidad <\/em>com\u00fan que nos atraviesa, al grado de posibilitar, tanto nuestra inteligencia e inteligibilidad, como la de la diversidad de fen\u00f3menos que integran al mundo que compartimos con ellos y en el cual nos <em>encontramos<\/em>. Queda aqu\u00ed este humilde elogio de la oscuridad, y su invitaci\u00f3n a pensar la profunda complejidad de <em>la ley<\/em>, y la manera en la cual \u00e9sta se manifiesta en nuestras acciones, relaciones, convivencia y, al final de cuentas, habitaciones de <em>lo com\u00fan<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>8<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u2026y acerca de estas mismas cosas, investigan de forma m\u00e1s elevada y m\u00e1s acorde con la naturaleza, Eur\u00edpides diciendo que \u02bbla tierra reseca ama la lluvia, y el cielo sagrado, lleno de lluvia, ama caer a la tierra\u02bc, y Her\u00e1clito [que] <strong>\u02bblo contrario es concordante\u02bc<\/strong>, y \u02bbde los diferentes [surge] la m\u00e1s bella armon\u00eda\u02bc, y \u02bbtodas las cosas suceden por la discordia\u02bc. Y al contrario de \u00e9sos, otros, en especial Emp\u00e9docles: pues [dice que] \u02bblo semejante desea a lo semejante\u02bc.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R<\/strong> (Arist\u00f3teles, <em>Eth. Nic<\/em>., \u0398 1, 1155b 4)<\/p>\n\n\n\n<p>Dif\u00edcil resulta no pensar en definir qu\u00e9 es un contrario. Desde las posibilidades de una l\u00f3gica de la identidad, podemos pensar al mismo como un opuesto, s\u00f3lo en una primera aproximaci\u00f3n desde el ejercicio de intentar un orden o, mejor, una metodolog\u00eda. El opuesto corresponde con su contrario, en la medida en que se ve ante \u00e9l, en la medida en que hay una relaci\u00f3n de dicho tipo, correspondiente. De manera semejante, podemos pensar en nuestro reflejo ante un espejo. La mayor parte del tiempo (por fortuna) no podemos ver nuestro reflejo ante un espejo. Alguna vez, en un seminario sobre poes\u00eda, Josu Landa nos explic\u00f3 qu\u00e9 signific\u00f3 la posibilidad t\u00e9cnico-mim\u00e9tica que ello representa. Tener una claridad de nuestro reflejo y su contemplaci\u00f3n es una conquista tecnol\u00f3gica que ha llevado largos procesos de perfeccionamiento que hasta ahora logran su ansiada nitidez. El reflejo de s\u00ed mismo de parte de un antiguo era todav\u00eda algo opaco, nebulosos o, simplemente, parcial y diferido, cortado por las intermitencias y accidentes del soporte de dicha experiencia. Probablemente una de las mejores opciones para ello era el acceso a aguas cristalinas como las de la <em>naturaleza <\/em>-probablemente menos habitada y dominada por nosotros en aquellos tiempos- como nos lo indica el famoso mito de Narciso. El ser humano tuvo a su primer espejo en su entorno, aqu\u00e9l que hizo paisaje de s\u00ed mismo, el mundo. Una complejidad opuesta y contraria a s\u00ed, una <em>adversidad <\/em>y, desde la <em>ilusi\u00f3n<\/em> del yo, probablemente un <em>adversario<\/em>. Por ello, ante el arrobamiento que causaban tales potencias, como ya muchos han teorizado, optaron por la humildad del culto a las mismas, generando las important\u00edsimas <em>po\u00e9ticas<\/em> de las cuales hoy en d\u00eda podemos hablar como referentes de nuestra cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, lo contrario o el contrario implican la <em>propiedad<\/em> de cualidades que implican una relevante diferencia no necesariamente geom\u00e9trica o, mejor dicho, no necesariamente sim\u00e9trica. Una simetr\u00eda no<em> necesariamente<\/em> correspondiente y exacta, aunque imposible de ser radicalmente <em>diferente<\/em> -desde una l\u00f3gica de la identidad- en tanto que ello implicar\u00eda su ininteligibilidad y, por lo tanto, su incapacidad de ser parte de nuestra experiencia. En ello, desde el horizonte en el que lo pensamos, radicar\u00eda lo <em>irracional<\/em> y, a su vez, podemos asumirlo como el referente de todo aquello que pierde <em>sentido <\/em>y, por lo tanto, <em>densidad ontol\u00f3gica<\/em>. Todo aquello que es <em>irracional<\/em> en tanto que tiende a dicha desvinculaci\u00f3n con lo <em>com\u00fan<\/em>, haciendo de lo <em>privado <\/em>una categor\u00eda <em>problem\u00e1tica <\/em>que refiere a lo <em>l\u00e1bil<\/em>, en estos t\u00e9rminos insisto, de una l\u00f3gica de la identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es entonces que, en tanto que fen\u00f3meno, podemos hablar de todo aquello que signifique dicho <em>estadio<\/em>, en la medida en que es <em>inteligible <\/em>y, por lo tanto, elemento del mundo. A pesar de que su diferencia nos demanda su comprensi\u00f3n porque la aproximaci\u00f3n en la que consiste su <em>impresi\u00f3n<\/em> en nosotros inaugura nuestra relaci\u00f3n con el mismo. La mera exclusi\u00f3n ser\u00eda <em>racional <\/em>desde una l\u00f3gica de la <em>identidad <\/em>por su falta de correspondencia con la <em>raz\u00f3n<\/em>. De igual manera ser\u00eda el esfuerzo sutil de comprensi\u00f3n que significa la aproximaci\u00f3n cr\u00edtica ante dicho fen\u00f3meno, un intento de ser estricto con la <em>racionalidad <\/em>que asumimos como <em>pauta <\/em>o, mejor a\u00fan, <em>criterio<\/em>. Ello vuelve problem\u00e1tica a la mera exclusi\u00f3n, en caso de que la misma -por m\u00e1s correspondiente que <em>parezca<\/em> con la <em>racionalidad <\/em>a la que refiere- caiga en la irracionalidad que implica la arbitrariedad negligente de no permitirse el rigor del an\u00e1lisis racional del fen\u00f3meno ante el que se encuentra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, he aqu\u00ed cuando la raz\u00f3n se confronta con sus l\u00edmites, como bien lo advierte Kant en la <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura, <\/em>y genera prejuicios (<em>irracionalidad<\/em>) ante el fen\u00f3meno de lo contrario. Las posibilidades de acci\u00f3n antes expuestas se evidencian <em>problem\u00e1ticas<\/em> en la medida en que pueden resultar (insisto, desde una l\u00f3gica de la identidad) irracionales porque no son <em>leg\u00edtimas <\/em>ante cualquier circunstancia. Puede ser muy prudente la exclusi\u00f3n como forma de cuidado y contenci\u00f3n ante una circunstancia, al igual que puede ser imprudente el rigor anal\u00edtico ante determinados fen\u00f3menos que exigen acciones concretas e inmediatas debido a la urgencia de los fen\u00f3menos que las demandan. De la misma forma, las acciones contrarias en las circunstancias opuestas a tales posibilidades antes mencionadas, en sus respectivos casos, resultan irracionales y racionales, como ya hemos mostrado. Ello da cuenta de c\u00f3mo, desde una l\u00f3gica de la <em>identidad<\/em>, los contrarios se complementan al manifestar condiciones de <em>necesidad <\/em>y <em>suficiencia<\/em> en relaci\u00f3n con el todo que integran. Sin embargo, si tales posibilidades se complejizan y problematizan al depender de circunstancia por el car\u00e1cter multifactorial de las mismas y por estar, muchas veces, integradas por m\u00e1s de una situaci\u00f3n y sus respectivas disyuntivas, no hay una sola posibilidad de acci\u00f3n <em>representada<\/em> en las mismas. &nbsp;Por lo tanto, en sentido estricto y desde la <em>racionalidad <\/em>de una l\u00f3gica de la identidad, no pueden ser reglas ni mucho menos <em>normas<\/em> <em>apod\u00edcticas<\/em>. En esta (<em>aparente<\/em>) <em>dislocaci\u00f3n <\/em>implicada en la din\u00e1mica de lo contingente -he ah\u00ed la nociva pretensi\u00f3n de imponerle nuestra <em>legalidad privada <\/em>a la <em>naturaleza<\/em>-, aquella en la que se manifiesta el movimiento de la vida, se abre la <em>necesidad prudencial <\/em>de una l\u00f3gica de la semejanza.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por ello, ubiqu\u00e9monos en contexto lo mejor posible, en el contexto de comprensi\u00f3n del propio fil\u00f3sofo efesio, porque, como bien dice en sus clases Josu Landa, \u201csin contexto no hay sentido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si para Her\u00e1clito lo \u201ccontrario es concordante\u201d, como lo se\u00f1alan aquellas palabras identificadas como integrantes del discurso del fil\u00f3sofo efesio, podemos asumir que para Her\u00e1clito lo contrario es <em>com\u00fan<\/em>, parte de todo aquello que remite al mismo y, por lo tanto, tambi\u00e9n es <em>racional <\/em>y correspondiente con el <em>logos<\/em>. Es <em>racional <\/em>que haya contrarios y que sean parte de la legalidad de la din\u00e1mica vital en la que lo <em>com\u00fan <\/em>se manifiesta. Ello le da a lo contrario una relevancia y, en esa <em>medida<\/em>, una pertinencia en nuestras relaciones. Ello confirma su <em>necesidad <\/em>y, con base en ello, su <em>densidad ontol\u00f3gica<\/em>, su <em>racionalidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo contrario concuerda y, por lo tanto, es <em>racional<\/em>, es parte de la <em>unidad <\/em>y <em>proporci\u00f3n <\/em>de lo com\u00fan. En tanto que es una parte <em>proporcional <\/em>de la <em>unidad<\/em>, manifiesta su <em>legalidad <\/em>en la relaci\u00f3n arm\u00f3nica que significa la proporci\u00f3n del todo con sus partes. Lo contrario, por lo tanto, participa de la <em>belleza <\/em>de lo com\u00fan. Concuerda en la particularidad de su <em>legalidad <\/em>en tanto que ente \u00fanico signado y determinado por lo particular de su singularidad y, por lo tanto, en dicha <em>inteligibilidad <\/em>tambi\u00e9n manifiesta su <em>necesidad <\/em>y <em>comprensi\u00f3n <\/em>ante el asalto que, desde la descripci\u00f3n que significa su concepto, significa su evento o acontecimiento. El sobrecogimiento de aquella <em>aparente <\/em>ruptura de lo contrario en relaci\u00f3n con una <em>identidad <\/em>es tan s\u00f3lo un choque entre fen\u00f3menos <em>semejantes <\/em>y sus respectivos <em>referentes<\/em>. Negarlo ser\u00eda tan irracional como negar la diversidad de los fen\u00f3menos de <em>la naturaleza<\/em>. En este pasaje Her\u00e1clito nos da cuenta de la <em>complejidad <\/em>de lo <em>com\u00fan <\/em>y de <em>lo contrario <\/em>como habitaci\u00f3n probable y posible del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y, por ello, no resulta nada impertinente la par\u00e1frasis contenida en el mismo pasaje en el que se halla el fragmento del efesio antes citado, \u201cde los diferentes surge la m\u00e1s bella armon\u00eda\u201d. Ello, haciendo el matiz -he aqu\u00ed un ejemplo de la l\u00f3gica de la semejanza- de que, desde la perspectiva de Her\u00e1clito, la diferencia no <em>es<\/em> tal, en tanto que es <em>aparente <\/em>y, por lo tanto, al implicar una incomprensi\u00f3n, tiende a la <em>irracionalidad<\/em> que \u00e9sta implica. En el pensamiento de Her\u00e1clito no hay lugar para la diferencia en tanto que \u00e9sta es imposible porque implicar\u00eda la convivencia entre dos inteligibilidades igual de <em>necesarias<\/em> y <em>suficientes<\/em> y, por lo tanto, dependientes y determinadas. Por ello, no podr\u00edan ser principio como lo es el <em>logos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia es <em>leg\u00edtima<\/em> como mera <em>apariencia<\/em>, una <em>faceta <\/em>del <em>logos<\/em>, una manifestaci\u00f3n de la diversidad de su <em>posibilidad <\/em>y <em>probabilidad<\/em>, la <em>posibilidad <\/em>y <em>probabilidad <\/em>de <em>lo com\u00fan<\/em>, de la misma manera en la que el fuego cambia de aroma al mezclarse con <em>una<\/em> diversidad de inciensos. Esto es muy importante, no hay comunidad sin el encuentro entre lo diverso, los elementos delimitados y <em>significados <\/em>por su <em>singularidad<\/em>. Por lo tanto, no hay comunidad sin encuentro. No hay encuentro de lo <em>\u00fanico <\/em>y, por lo tanto, no hay encuentro en aquello que tan s\u00f3lo posee su <em>identidad<\/em>. Se trata de una inteligibilidad que no puede referirse sino a s\u00ed misma, al grado de que dicha referencia ser\u00eda imposible porque no hay hacia donde o hacia qu\u00e9 conducir una sensaci\u00f3n y\/o pensamiento, evidenci\u00e1ndose imposible dicha trayectoria. El encuentro se da entre aquellos que comparten, aquellos que comparten lo <em>com\u00fan<\/em> -la habitaci\u00f3n de una misma <em>inteligibilidad<\/em> que hace posible su encuentro, vinculaci\u00f3n y <em>comunicaci\u00f3n<\/em>&#8211; y que se distinguen por una <em>singularidad din\u00e1mica <\/em>que llanamente podemos llamar <em>diferencia<\/em>, la cual, por su inmediatez, tan s\u00f3lo es lo que <em>aparece<\/em>, <em>apariencia<\/em>. Es por ello que, en tanto que el encuentro se lleva a cabo en lo <em>com\u00fan<\/em>, todo encuentro tambi\u00e9n es&nbsp;un encuentro con nosotros <em>mismos<\/em>. La <em>aparici\u00f3n <\/em>como <em>inteligibilidad<\/em> da cuenta de su <em>legalidad<\/em>, en tanto que elemento de la unidad de lo <em>com\u00fan<\/em>. Unidad, por lo tanto, del acontecimiento mismo como suceso integrante de dicha unidad de la que participa como fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos ante una <em>din\u00e1mica<\/em>, movimiento, <em>animaci\u00f3n<\/em> y, por lo tanto, <em>vida<\/em>. No hay vida en lo que no es capaz de lo <em>com\u00fan <\/em>y, por lo tanto, en aquello que no es capaz del encuentro. La identidad tiene la <em>rigidez <\/em>de la muerte, entendi\u00e9ndola como tendencia al cese <em>aparente <\/em>del movimiento. La identidad no es din\u00e1mica sino monol\u00edtica -o en <em>apariencia<\/em> monol\u00edtica por su tendencia a la <em>rigidez<\/em>&#8211; porque no es capaz de establecer v\u00ednculos y relaciones, al grado de llegar a negar la <em>necesidad <\/em>de los mismos (o tender a ello), incluso en el caso de aquellos que le son inevitables, evidenciando as\u00ed su instalaci\u00f3n en la <em>apariencia irracional <\/em>de lo <em>diferente<\/em>. En oposici\u00f3n a ello, lo com\u00fan y sus habitaciones dan cuenta de una <em>armon\u00eda<\/em>, la <em>belleza <\/em>inconmensurable del hogar al que su<em> naturaleza<\/em> la dispone y, por lo tanto, de su <em>m\u00fasica<\/em>, un lenguaje secreto que suele ocultarse. El de este hogar que, por lo tanto, tambi\u00e9n es <em>cosmos<\/em> manifiesto en la <em>contrariedad vinculante <\/em>de sus singulares apariencias, habitaciones de lo com\u00fan, atravesadas por la inconmensurable profundidad de <em>la ley<\/em> que propicia nuestro encuentro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tengo muy presentes varias de las magn\u00edficas clases del doctor Enrique H\u00fclsz acerca de Her\u00e1clito de \u00c9feso, un fil\u00f3sofo de sus m\u00e1s profundas pasiones y dedicaciones, y en cuyo trabajo acerca de \u00e9l manifest\u00f3 sus m\u00e1s arduos rigores y compromisos. 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