{"id":250,"date":"2021-01-30T22:22:44","date_gmt":"2021-01-30T22:22:44","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=250"},"modified":"2021-02-16T03:20:16","modified_gmt":"2021-02-16T03:20:16","slug":"amor-fati","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2021\/01\/30\/amor-fati\/","title":{"rendered":"Amor fati"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Todo lo terrible requiere de nuestro amor<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Rainer Mar\u00eda Rilke<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 no haya forma de hablar de <em>El camino<\/em> porque es inconmensurable. El camino se lleva dentro y se descubre construy\u00e9ndolo. Se advierte como sentido inconmensurable a trav\u00e9s de sensaciones, semejantes a las de una carretera mal iluminada en medio de la noche. Supuestas <em>pautas<\/em>, breves claros de un destino tan s\u00f3lo inferible, la <em>necesidad<\/em> <em>aparentemente implicada <\/em>en una manera de hablar tan escurridiza como la de la palabra \u201cnaturaleza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta \u00faltima parece inagotable de sentido por su inconmensurabilidad. Nos permite una muy l\u00e1bil forma de enunciar lo insospechado de nosotros mismos. Por ello, qu\u00e9 gran problema resulta hablar de orientaci\u00f3n sin dejar de creer que se trata de represi\u00f3n. Una problem\u00e1tica racionalidad que puede ser violenta y mutilante en el peor de los casos, un sesgo de las potencias de la vida, cuyo flujo garantiza el nuestro, la integridad de este \u00faltimo.<\/p>\n\n\n\n<p>La pretensi\u00f3n de orientar en el camino, cuando no hay la humildad de reconocer las propias potencias y erudiciones -los l\u00edmites de nuestra experiencia-, puede constituir un distanciamiento de nosotros mismos, una ruptura de la continuidad del flujo de nuestra vida, la integridad inconmensurable del devenir vibrante de un cuerpo guiado por su habitaci\u00f3n. Pretender orientar puede implicar escisi\u00f3n y olvido de nosotros mismos. Ello se manifiesta cuando nuestro cuerpo o nuestra sensaci\u00f3n -comprendi\u00e9ndola como <em>sentir<\/em>, el acto y <em>reacci\u00f3n<\/em> de una vida \u00edntegra en su flujo <em>padeciendo <\/em>la materialidad de la habitaci\u00f3n de nuestra sensibilidad- resulta <em>sujeto <\/em>por verticalidades opuestas al inconmensurable flujo vibratorio en el que su vida consiste. Ello da pie a una de las manifestaciones de su voz: el dolor (una de las manifestaciones de la diversidad de este \u00faltimo), el cual no orienta, tan s\u00f3lo advierte la muerte hasta el consumo de lo que fluye y deviene, por lo particular del <em>pathos <\/em>de dicho <em>sufrimiento<\/em>. No se trata de un dolor elegido o aceptado, el cual tambi\u00e9n puede constituir placer, sino de una oposici\u00f3n al flujo de la vida: una restricci\u00f3n al movimiento en el cual consiste esta \u00faltima y la conmina a su inercia, as\u00ed como tambi\u00e9n manifiesta lo imposible que resulta su aniquilamiento. La vida se sigue manifestando en el dolor, incluso en lo <em>aparente<\/em> de su extinci\u00f3n. La vida se afirma ante la <em>apariencia <\/em>de la muerte y manifiesta lo inconmensurable de su <em>potencia<\/em>. Tal es el grito de un cuerpo que no quiere morir y que, por ello, busca la forma de <em>materializar <\/em>su deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Adam es un joven island\u00e9s que se define a s\u00ed mismo como un ser condenado por un monstruoso apetito. Su cuerpo le demanda comer a otros cuerpos de su misma especie, seres semejantes en la intensidad vital implicada para la vida de los hombres. Me parece interesante preguntar: \u00bfser\u00e1 que lo atroz de comer a alguien de nuestra propia especie resulta del hecho de consumir un cuerpo con una manera semejante de vivir y, por lo tanto, de sentir y de posicionarse ante la vida? Lo atroz de acabar con las potencias de un cuerpo vivo capaz de amar, sufrir y pensar de manera semejante a nosotros, incluyendo a aquellos cuerpos que son seres queridos, personas de nuestro m\u00e1s profundo afecto. Tambi\u00e9n parece entra\u00f1ar dicha voluntad la posibilidad de acabar por consumir a las personas que amamos. En relaci\u00f3n con esto \u00faltimo, tambi\u00e9n me pregunto: \u00bfde qu\u00e9 otras maneras consumimos a aquellos que m\u00e1s queremos?, \u00bfson m\u00e1s leg\u00edtimas dichas maneras de consumo que la de la posibilidad de devorarlos?<\/p>\n\n\n\n<p>El joven island\u00e9s no deja de sentir un tremendo conflicto por la manera desmedida en la cual tiene que salir a cazar para satisfacer su tremendo apetito. Su n\u00famero de v\u00edctimas ha crecido de manera contundente y desproporcionada para \u00e9l. Ha afinado sus herramientas y metodolog\u00eda: enga\u00f1a a sus v\u00edctimas con motivos tan cotidianos como preguntarles por la hora del d\u00eda y despu\u00e9s forcejear brevemente con ellos para dormirlos con una alta dosis de cloroformo. Adam prosigue llevando los cuerpos en su auto a su departamento, despu\u00e9s desmiembra y guarda los cad\u00e1veres en el refrigerador como si se tratara de cualquier alimento. De tal forma se hace de provisiones para su consumo personal.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que se requiere una voluntad tremenda para llevar a cabo una acci\u00f3n como la anteriormente descrita, al igual que para hacer de ella una rutina cotidiana. Adam es un depredador que sale tras su presa para comer, sale a cazar a miembros de su misma especie. Ello le causa un enorme conflicto. La pregunta que me hago al respecto es: \u00bfpor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>No me hago la pregunta para recibir la respuesta obvia que nos dar\u00eda el posicionamiento moral m\u00e1s com\u00fan y cotidiano ante el tema, y que defiende como una obviedad lo terrible de matar a un hombre, al igual que la brutalidad implicada en consumir a un ser vivo de la propia especie, especialmente en el caso de un ser humano. Podemos advertir lo somero de un argumento como el anterior, especialmente al asumir que matar en s\u00ed mismo es un acto \u201cmalo\u201d, como si no supi\u00e9ramos de la <em>racionalidad <\/em>y la <em>necesidad <\/em>de tal posibilidad en determinadas circunstancias, por ejemplo, la guerra o \u201csimplemente\u201d la defensa propia de la vida y su integridad. En relaci\u00f3n con esto \u00faltimo, Adam podr\u00eda argumentar que \u00e9l mata para vivir con todo lo problem\u00e1tico de su circunstancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hago la pregunta en relaci\u00f3n con el conflicto de Adam porque la propuesta cinematogr\u00e1fica en la que dicho personaje est\u00e1 inscrito no nos ofrece mayor explicaci\u00f3n que aquella que podemos inferir de la <em>aparente obviedad <\/em>del posicionamiento moral antes descrito. Ello no est\u00e1 en detrimento de la obra que estamos pensando, sino todo lo contrario. En esto, podemos inferir, se basa la importante reflexi\u00f3n que entra\u00f1a el corto en relaci\u00f3n con el origen del malestar de un cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Adam decide volver a ser el animal de \u00abh\u00e1bitos normales\u00bb que era antes de darle rienda al deseo que lo convirti\u00f3 en el depredador que es. Podemos inferir que, a ra\u00edz de seguir a su deseo y complacerlo, ha dejado de comer cualquier alimento que no sea carne humana. Nuestro protagonista intenta volver a comer alimentos de una dieta cotidiana, incluyendo carne animal (procesada y no procesada), vegetales, frutas, otros productos de origen animal, como l\u00e1cteos y huevo, pan, dulces, todo ello en una presentaci\u00f3n apetecible. Como \u00e9l mismo advierte, el resultado es el mismo: el joven can\u00edbal acaba vomitando todo lo que come. Asume que su cuerpo se ha vuelto dependiente del consumo de carne humana. Sin embargo, a pesar de no lograr revertir el proceso que lo aflige, decide continuar con su vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Para mala fortuna, Adam lo hace yendo a la escuela el d\u00eda de su cumplea\u00f1os. Una de sus compa\u00f1eras tiene en cuenta este dato y le lleva el que fuera alguna vez su pastel de chocolate favorito, como un detalle exclusivo para \u00e9l. Vemos su rostro angustiado intentando rechazar el presente (trata de dar cuenta de que ha desayunado tarde y que no quiere comer nada m\u00e1s). Sin embargo, las convenciones sociales son poderosas y su compa\u00f1era no quiere ser objeto de rechazo y desprecio; le insiste al joven can\u00edbal que coma aunque sea un peque\u00f1o trozo del pastel. Vemos la angustia de padecer el malestar que tal convenci\u00f3n social le produce a \u00e9l en el gesto de probar bocado. Pero lo consigue e incluso logra sonre\u00edr a su compa\u00f1era, como manera de corresponder con su amabilidad. La chica est\u00e1 complacida por la efectividad de su gesto. A pesar de ello, la m\u00e1scara se cae en la intimidad, la siguiente toma es la de Adam vomitando en un retrete el pedazo de pastel que se le forz\u00f3 a comer.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro protagonista hace un \u00faltimo esfuerzo, un camino intermedio entre el deseo que lo consume y los h\u00e1bitos que constituyen nuestras convenciones alimenticias y morales como especie. Cuando hablo de un deseo que nos consume, me refiero a un deseo que llega hasta sus \u00faltimas consecuencias debido a su necesidad. Ello es lo que aflige a Adam: el que su particular deseo lo consuma al grado de que la represi\u00f3n del mismo genere en \u00e9l un profundo malestar. Parece que es mayor la influencia del h\u00e1bito, su convenci\u00f3n social y moral en el malestar del joven can\u00edbal, que propiamente su deseo. Es el conocimiento de su deseo, de su realizaci\u00f3n y efectos, lo que lo constri\u00f1e y lo margina, especialmente si atendemos que esto \u00faltimo lo saca de la cotidianidad de un h\u00e1bito que es parte de la raz\u00f3n que lo aflige. Su malestar tiene que ver m\u00e1s con la mirada de los dem\u00e1s, con ese ojo vigilante que lo mantiene en lo <em>inconfesable <\/em>de su deseo, en la clandestinidad que implica, sin negar lo problem\u00e1ticos que resultan el consumo y depredaci\u00f3n necesarios para su satisfacci\u00f3n. Vemos en ello la <em>inconmensurabilidad <\/em>de <em>lo que puede un cuerpo<\/em>. Hay cuerpos que no podr\u00edan vivir as\u00ed. Adam puede porque as\u00ed de grande es la necesidad de su cuerpo, como si se tratara de un ente particular, de especial caracter\u00edstica dentro de su propia especie, al grado de representar, dentro del marco de sus potencias, una amenaza para la misma o, por lo menos, para varios de sus integrantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Habi\u00e9ndome permitido la anterior digresi\u00f3n, retomo la decisi\u00f3n de Adam que consiste en consumir carne cruda y muerta de animales no humanos. Es interesante pensar en qu\u00e9 tan viva o, mejor dicho, recientemente muerta deb\u00eda estar la carne de sus presas para satisfacer su apetito. Al parecer no representaba gran problema, tomando en cuenta que \u00e9l se daba el tiempo de seccionar la carne de sus v\u00edctimas, al igual que empaquetarla para su refrigeraci\u00f3n y posterior consumo. Recordemos que su conflicto tiene que ver con la desaprobaci\u00f3n que siente encima -a pesar de su secreto- por parte de la moral social en relaci\u00f3n con su pr\u00e1ctica del canibalismo. Pareciera ser una opci\u00f3n viable el consumir una carne diferente en condiciones semejantes a la cual \u00e9l recurr\u00eda. Sin embargo, no funcion\u00f3. La frustraci\u00f3n de Adam es patente y representa un dolor tremendo, un fracaso enorme por la se\u00f1al de irreversibilidad que significa el fallido intento. Nuevamente acaba por vomitar la carne cruda de animales no humanos que intenta comer.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo de Adam empieza a manifestar su malestar. En realidad, su corporalidad es la materializaci\u00f3n de ese malestar que lo habita. Vemos en ello una relaci\u00f3n muy importante entre <em>libertad <\/em>y <em>necesidad<\/em>. Un psicoanalista, en este caso, quiz\u00e1 podr\u00eda hablar de ello como una <em>somatizaci\u00f3n<\/em>. Sin embargo, ello implica no advertir la relaci\u00f3n inconmensurable entre las potencias de un cuerpo (tambi\u00e9n inconmensurables) y nuestra libertad como manifestaci\u00f3n de las mismas. \u00bfDe qu\u00e9 manera podemos hacer a un lado el car\u00e1cter <em>epifenom\u00e9nico <\/em>de ambos elementos de dicha relaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Adam empieza a materializar de manera m\u00e1s fehaciente su transformaci\u00f3n. Su <em>apariencia <\/em>resulta la ca\u00edda de una m\u00e1scara social, la que construy\u00f3 para ser parte del mundo con base en las convenciones sociales y morales que ahora lo afligen. Ello implica un proceso semejante al de la <em>metamorfosis<\/em>, al cual se ve <em>sujeto <\/em>por la tremenda angustia que le causa <em>la culpa <\/em>que siente por lo extremo de sus h\u00e1bitos.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven can\u00edbal concibe a los fen\u00f3menos visibles de su transformaci\u00f3n como efectos de la desnutrici\u00f3n: la putrefacci\u00f3n de los dientes, el adelgazamiento de su piel, la constante comez\u00f3n cut\u00e1nea, la p\u00e9rdida de las u\u00f1as y el cabello, y sus recurrentes desvanecimientos, capaces de provocar en \u00e9l la p\u00e9rdida del conocimiento. \u00c9l se ve as\u00ed mismo como un cad\u00e1ver viviente que ha comenzado a pudrirse. Efectivamente, est\u00e1 muriendo. Para \u00e9l, se trata del castigo de Dios por la forma de vida que ha elegido al dejarse guiar por la satisfacci\u00f3n de su apetito y, por lo tanto, por su deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Adam es convocado por un profesor debido a lo err\u00e1tico de su desempe\u00f1o escolar, lo inestable de su actitud en el sal\u00f3n de clase y la creciente inconstancia acad\u00e9mica que lo caracteriza. Una fragilizaci\u00f3n de su vida social que es parte de la ca\u00edda de su m\u00e1scara, cada vez m\u00e1s pesada e insostenible. El maestro est\u00e1 ante Adam, ante los restos de la m\u00e1scara que queda. \u201cTe vez terrible, muchacho\u201d, le dice el docente, intentando hacer ver a su alumno lo que cree, como maestro, se trasluce en dicha desnudez. Un intento por <em>orientar <\/em>hacia s\u00ed mismo al joven can\u00edbal, que inicia con dicho gesto de compasi\u00f3n. El muchacho se da cuenta de que no tiene nada que perder, no puede seguir ocultando lo que su condici\u00f3n evidencia de manera contundente. Conoce tan bien la gravedad de su situaci\u00f3n, que hizo un c\u00e1lculo matem\u00e1tico exacto, en proporci\u00f3n y correspondencia con su pr\u00e1ctica del canibalismo. Tal era el ritmo con el cual estaba matando personas para comer que, en cuesti\u00f3n de meses -quiz\u00e1 de semanas-, habr\u00eda acabado por comerse a toda la poblaci\u00f3n de la llamada \u201cIsla de hielo\u201d. Adam iba a ser el \u00faltimo hombre de la especie extinta en dicho territorio y el primero de una nueva clase capaz de comprometerse con la satisfacci\u00f3n de su deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>Adam <em>confiesa<\/em>, le dice toda la verdad a su profesor, aceptando su ayuda para ser orientado. Declara que cada vez le importa muy poco la clase, la escuela y los efectos curriculares y acad\u00e9micos de su conducta y acciones. En lo \u00fanico que piensa durante las clases cuando est\u00e1 ante el profesor impartiendo su materia (hombre de abundante y grasosa carne) es en lo delicioso que debe <em>saber<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es entonces que descubrimos lo <em>aparente <\/em>de la preocupaci\u00f3n del profesor por el estado de su alumno. A pesar de lo angustiado que est\u00e1 Adam, de la evidencia en su cuerpo del terrible duelo que sufre, el profesor se r\u00ede ante los escombros de una m\u00e1scara <em>derrotada <\/em>por negarse a su deseo. El profesor subestima el dolor de su alumno, que se siente humillado y arremete contra \u00e9l d\u00e1ndole pruebas vivas, inmediatas y de primera mano de lo irrefrenable de su <em>apetito<\/em>, el cual, despu\u00e9s de d\u00edas y semanas de un itinerario de represi\u00f3n, estalla en contra del profesor que acaba siendo devorado por su alumno. Pero lo vemos despu\u00e9s padeciendo su <em>culpa<\/em>, conflictuado por lo que le hizo a su profesor y por el h\u00e1bito que tanto hab\u00eda intentado abandonar, a costa de lo doloroso de su esfuerzo. Sufre su fracaso, padece la materialidad del arrepentimiento, se permite el dolor de quien decide <em>sufrir dos veces<\/em>, lo cual manifiesta cierta sabidur\u00eda: la de la inconmensurabilidad de las potencias de un cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso en algo que algunas tradiciones orientales, en relaci\u00f3n con las formas de vida de Occidente, llaman: \u201cEl camino de la mano izquierda\u201d. Desde estas tradiciones, m\u00e1s de un practicante concibe a la falta de obst\u00e1culo del devenir como la inevitabilidad de las cosas y, ante tal <em>necesidad<\/em>, se evidencia necesario el cuidado de s\u00ed mismo implicado en el simplemente estar, como habitaci\u00f3n del presente y suficiente <em>ascetismo<\/em>. En cambio, nosotros, de este lado del mundo, tan comprometidos con <em>el control<\/em> -con todo y lo <em>aparente <\/em>de dicho velo de Maia-, tenemos la opci\u00f3n del camino de la mano izquierda ante dicha problematicidad: en tanto que todo es autoconocimiento, podemos dejarnos conducir por la <em>necesidad <\/em>de nuestro deseo. Atender la ley del deseo como otra forma de s\u00f3lo estar y simplemente contemplar, es decir, de ver sin obst\u00e1culos.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que, en contra de dicha opci\u00f3n, est\u00e1 la represi\u00f3n culpigena y disciplinaria de Adam, comprometida con las convenciones morales y sociales de su entorno inmediato, que lo acabaron enfermando. Despreciar lo que somos es injusto porque es negarnos el amor que merecemos y nos mantiene vivos. Ello es despreciar la vida que merecemos, al igual que la abundancia de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-vimeo wp-block-embed-vimeo wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"COLD TURKEY\" src=\"https:\/\/player.vimeo.com\/video\/73535169?dnt=1&amp;app_id=122963\" width=\"660\" height=\"371\" frameborder=\"0\" allow=\"autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo lo terrible requiere de nuestro amor Rainer Mar\u00eda Rilke Quiz\u00e1 no haya forma de hablar de El camino porque es inconmensurable. El camino se lleva dentro y se descubre construy\u00e9ndolo. Se advierte como sentido inconmensurable a trav\u00e9s de sensaciones, semejantes a las de una carretera mal iluminada en medio de la noche. 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