{"id":271,"date":"2022-10-15T10:22:54","date_gmt":"2022-10-15T10:22:54","guid":{"rendered":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=271"},"modified":"2022-10-15T10:22:55","modified_gmt":"2022-10-15T10:22:55","slug":"poeta-de-si-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2022\/10\/15\/poeta-de-si-mismo\/","title":{"rendered":"Poeta de s\u00ed mismo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/18846074_101-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/18846074_101-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-273\" srcset=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/18846074_101-1.jpg 1024w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/18846074_101-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/18846074_101-1-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cBusca un trabajo que ames<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y no trabajar\u00e1s ni un solo d\u00eda de tu vida.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Proverbio chino<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente de las materialidades obvias que pueden advertir al cambio como manifestaci\u00f3n del movimiento, no deja de serla comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno del tiempo un problema de suma importancia. Spinoza advert\u00eda que la divisi\u00f3n del tiempo es un proceso <em>imaginario <\/em>que llevamos a cabo como un necesario <em>acuerdo <\/em>de nuestra cotidianidad. El anterior posicionamiento guarda cierta semejanza con el de Kant en relaci\u00f3n con dicho t\u00f3pico, si entendemos que el car\u00e1cter <em>trascendental <\/em>del tiempo planteado por el fil\u00f3sofo <em>prusiano <\/em>no es incompatible con la emergencia de diversos imaginarios del mismo que implican su <em>convenci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal semejanza en la comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno del tiempo no implica que este \u00faltimo se reduzca a su <em>convenci\u00f3n<\/em>. S\u00f3lo advierte la artificialidad a la que puede tender nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l y, con ello, la posible <em>poetizaci\u00f3n <\/em>del mismo: su <em>habitaci\u00f3n<\/em> manifiesta en nuestra capacidad <em>constitutiva <\/em>de generar <em>densidades ontol\u00f3gicas estructurantes <\/em>que constituyen nuestras <em>habitaciones del mundo<\/em>,en tanto que <em>relaci\u00f3n espacio-temporal<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay personas que trabajan y viven de noche y duermen de d\u00eda. Hay gente que entra a trabajar en la tarde y que duerme por las ma\u00f1anas. En mi caso, escribo estas l\u00edneas a las dos veinticinco de la ma\u00f1ana de un jueves. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el tiempo de la satisfacci\u00f3n, la diversi\u00f3n, el juego y el placer? \u00bfValdr\u00e1 la pena contestar la pregunta si ello puede inhibir el acto libertario de aprovechar la <em>oportunidad <\/em>de su <em>indeterminaci\u00f3n<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Heinrich B\u00f6ll es un escritor que demuestra su sabidur\u00eda a trav\u00e9s de una econom\u00eda de la palabra, especialmente si atendemos el significado etimol\u00f3gico de la palabra \u2018econom\u00eda\u2019: \u201cla ley de la casa\u201d. Su escritura est\u00e1 dotada del equilibrio y sobriedad de la mesura, lo cual se refleja en la composici\u00f3n de sus im\u00e1genes. Este magn\u00edfico narrador posee un implacable oficio que le permite un sentido de la contundencia en la transmisi\u00f3n de sus mensajes.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo anterior son cualidades de uno de los cuentos de tan importante escritor que, por m\u00e1s obra menor que se le quiera considerar (as\u00ed de grande es la literatura de Heinrich B\u00f6ll), se trata de un ejemplo del <em>magn\u00edfico <\/em>fruto de la humildad, capaz de lograr al <em>cosmos <\/em>en una nuez. El resultado de una narrativa muy bien cuidada: pulcra, transparente y luminosa. Estas \u00faltimas, cualidades del paisaje que se proyecta en los espacios de dicho mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor logra la precisa musicalidad de la palabra cotidiana cuando est\u00e1 comprometida con la claridad de un pensamiento <em>sublime<\/em>. Fen\u00f3meno sumamente extraordinario que recuerda cuando Nietzsche criticaba a ciertos esp\u00edritus que oscurecen sus aguas para hacerlas parecer m\u00e1s profundas, Heinrich B\u00f6ll es incapaz de dicha pirotecnia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Algo va a pasar<\/em> es un potente cuento breve que dice demasiado de nosotros mismos. Resulta imposible no <em>encontramos<\/em> en el protagonista <em>aparentemente t\u00edpico <\/em>y simple que compone B\u00f6ll: \u201cTiendo m\u00e1s, por naturaleza, al ocio y a la meditaci\u00f3n que al trabajo, pero de vez en cuando los problemas econ\u00f3micos me obligan \u2012pues la meditaci\u00f3n proporciona tan pocos ingresos como el ocio\u2012 a aceptar lo que se llama un empleo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El narrador alem\u00e1n nos ofrece un perfil muy especial del protagonista de su cuento. Se trata de un ser humano tendiente a los procesos imaginarios y, por lo tanto, estructurantes que implica el ocio como estadio <em>atento<\/em> a nosotros mismos. Una libertad s\u00f3lo comprometida con nosotros capaz de propiciar la meditaci\u00f3n como esfuerzo de contemplaci\u00f3n. Una atenci\u00f3n que implica una habitaci\u00f3n del presente que, en su aparente <em>transcurrir<\/em>,suele constituir la <em>habitaci\u00f3n<\/em> de nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta \u00faltima tambi\u00e9n manifiesta su <em>discurrir<\/em>. Se tratadel cuerpo que, para decirlo de manera anal\u00edtica, se manifiesta en sus epifen\u00f3menos como <em>signos <\/em>de un <em>lenguaje <\/em>que s\u00f3lo <em>anal\u00edticamente <\/em>podemos distinguir entre <em>verbal <\/em>y <em>corporal<\/em>: im\u00e1genes que se manifiestan en su actividad capaces de constituir imaginaciones e imaginarios. Lo anterior, por lo tanto, tambi\u00e9n implica comprender a nuestro pensamiento como posibilidad de tal clase de discurso y de lenguaje en tanto que <em>habitaci\u00f3n de nuestra sensaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La meditaci\u00f3n, en tanto que posicionamiento ante el mundo, contrasta en relaci\u00f3n con el ritmo de los procesos instrumentales que solemos identificar con la relaci\u00f3n: <em>consumo-producci\u00f3n<\/em>. Esta \u00faltima suele estar comprometida con el futuro m\u00e1s que con el porvenir. Como m\u00e1s de una persona lo ha se\u00f1alado, desde hace <em>tiempo<\/em> dicha relaci\u00f3n ha encardinado la <em>derrota <\/em>del progreso. Sin embargo, creo que en ello no ha radicado la verdadera problematicidad de temas como la <em>producci\u00f3n <\/em>y el <em>consumo<\/em>, sino en la advertible pretensi\u00f3n del cierre de sentido que ha implicado como condicionante de la satisfacci\u00f3n de las necesidades vitales b\u00e1sicas a las que podemos acabar constre\u00f1idos, al grado de la reducci\u00f3n a las mismas de nuestros procesos vitales. Estos dejan de ser procesos constitutivos para acabar siendo procesos de <em>consumo <\/em>y <em>producci\u00f3n<\/em>. Es advertible c\u00f3mo estamos ante un personaje cuya singularidad revela una oposici\u00f3n a la <em>l\u00f3gica de la identidad<\/em> comprometida en designar al sujeto de una ciudad como un <em>consumidor<\/em> por ser capaz de <em>producci\u00f3n<\/em>. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El an\u00f3nimo personaje de B\u00f6ll es un ser de especial particularidad que, podemos inferir, evita el trabajo o tiene una concepci\u00f3n especial del mismo opuesta a la <em>sensibilidad <\/em>de su <em>car\u00e1cter<\/em>, aunque compatible con privilegiar lo constitutivo de su <em>sensaci\u00f3n <\/em>a partir de su <em>atenci\u00f3n <\/em>y <em>advertencia<\/em>. Quiz\u00e1 se trata de alguien que ha logrado vivir a partir de la satisfacci\u00f3n de su deseo, en la medida en que ello es compatible con la satisfacci\u00f3n de sus <em>necesidades<\/em>,aunque s\u00f3lo pueda hacerlo de manera temporalo, quiz\u00e1, se trate de alguien que hall\u00f3 una forma de evadir el trabajo, aunque ello s\u00f3lo fuera de manera intermitente. Esa inc\u00f3gnita, parad\u00f3jicamente, nutre al personaje de B\u00f6ll al dotarlo de una condici\u00f3n <em>intempestiva<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un ser humano que, en m\u00e1s de un sentido, puede representar una dificultad para determinadas din\u00e1micas cotidianas planteadas en la <em>di\u00e9gesis <\/em>que podemos f\u00e1cilmente relacionar con nuestra actualidad. Su particular presencia podr\u00eda resultar disruptiva en su contexto por manifestar en sus condiciones la posibilidad de privilegiar la experiencia de lo l\u00fadico y, por lo tanto, la creatividad que implica, en una <em>di\u00e9gesis <\/em>tambi\u00e9ncompuesta por la relevancia de la relaci\u00f3n: <em>consumo-producci\u00f3n<\/em>. El protagonista del cuento <em>entra\u00f1a<\/em> fen\u00f3menos que, generalmente, no son apreciados como un <em>bien<\/em> al desafiar una noci\u00f3n de utilidad correlativa a la relaci\u00f3n reci\u00e9n se\u00f1alada: <em>consumo-producci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sugerente pensar en tal par\u00e1metro y en la manera en la que entendemos a los <em>bienes<\/em>. Qu\u00e9 tanto estos \u00faltimos, desde dicha concepci\u00f3n, son <em>comunes <\/em>y, en tanto que no lo fueran, qu\u00e9 tanto se tratar\u00eda, en lugar de <em>bienes<\/em>, de los satisfactores de <em>intereses privados<\/em> en los que se manifiesta una relaci\u00f3n <em>privada<\/em> con nuestro deseo y nuestra necesidad. La clave que podr\u00eda ayudarnos a comprender la complejidad del protagonista del cuento de B\u00f6ll probablemente est\u00e9 en la tensi\u00f3n entre <em>nuestra<\/em> <em>necesidad <\/em>y <em>nuestro deseo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Heinrich B\u00f6ll propone un personaje capaz de la libertad de pensamiento que implica la claridad de la satisfacci\u00f3n de su deseo como fen\u00f3meno constitutivo de su <em>car\u00e1cter<\/em>. Alguien capaz de la satisfacci\u00f3n de su <em>placer<\/em> al comprender a la mismacomo una <em>necesidad<\/em>. Estamos ante un ser que <em>habita su sensaci\u00f3n<\/em>, el estadio de su cuerpo. El ocio y su subsecuente meditaci\u00f3n implican una <em>habitaci\u00f3n del tiempo presente <\/em>a la cual, de manera <em>problem\u00e1ticamente<\/em> ordinaria, tendemos a renunciar. Hacemos de la important\u00edsima habitaci\u00f3n de nosotros mismos algo <em>extraordinario <\/em>y del abandono como olvido de nosotros mismos algo ordinario, a trav\u00e9s de la renuncia al <em>presente<\/em>.Esta voluntad constituye la esclavitud de sujetarnos al <em>ritmo<\/em> de la prisa comprometida con el futuro, fantasma con las manos vac\u00edas advierte Wajdi Mouawad y promesa imposible del <em>progreso<\/em>. Tal es la escena cotidiana de mucha de nuestra angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la rebeld\u00eda del personaje del narrador alem\u00e1n est\u00e1 velada en la clandestinidad de una m\u00e1scara social. Eso le permite <em>discernir <\/em>en relaci\u00f3n con su <em>circunstancia <\/em>y activar, a partir de la tensi\u00f3n entre su <em>necesidad <\/em>y <em>deseo<\/em>, una estrategia que posibilita y articula un <em>arte de vivir <\/em>que no abandona una <em>poiesis de s\u00ed mismo<\/em>, todo lo contrario, con esta \u00faltima dicha labor est\u00e1 sumamente comprometida.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro personaje busca empleo en una f\u00e1brica que le resulta sumamente sospechosa por su pulcritud, adem\u00e1s de la transparencia de su arquitectura por tratarse de una traslucida habitaci\u00f3n formada por una estructura de cristal. En su primer encuentro con la empresa y como supuesta antesala a su prueba de ingreso laboral, se le ofrece un desayuno al igual que a los dem\u00e1s aspirantes al puesto solicitado. Sin embargo, el protagonista sospecha certeramente que aquello no es ning\u00fan pre\u00e1mbulo. El examen ya empez\u00f3 y, en cada momento del encuentro con la instituci\u00f3n a la que acude, \u00e9l est\u00e1 siendo analizado.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonista decide desayunar con mesura y frugalidad. Una contenci\u00f3n que le permite <em>aparentar<\/em> una supuesta celeridad correspondiente con la <em>prisa <\/em>de ponerse en acci\u00f3n inmediatamente. La m\u00e1scara de un hombre siempre listo, dispuesto y preparado.<\/p>\n\n\n\n<p>Come los alimentos justos para aparentar satisfacci\u00f3n. Prescinde del consumo de alimentos como el pan tostado que puedan propiciar y relacionarse con la gordura \u2012en especial la lentitud de esta \u00faltima\u2012, la tendencia al sue\u00f1o y la falta de energ\u00eda que suele adquirir un cuerpo incontinente y mal alimentado. Un cuerpo <em>indisciplinado <\/em>que se manifiesta insaciable y, por lo tanto, incapaz de <em>sujetarse <\/em>a su <em>necesidad<\/em>. Un cuerpo incapaz de <em>orden<\/em> por tender al exceso de comida que, aunque parad\u00f3jicamente lo pueda constituir alimentos sanos, finalmente acaban por propiciar la <em>ineficiencia <\/em>e <em>improductividad <\/em>de su due\u00f1o. Cuerpos incapaces de <em>producci\u00f3n <\/em>por su <em>consumo indisciplinado<\/em>. Ser\u00eda interesante preguntar: \u00bfQui\u00e9n decide en qu\u00e9 consiste la salud de un cuerpo sano? \u00bfSer\u00e1 que se nos ha impuesto el identificar a un cuerpo sano con un cuerpo eficiente?<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n se trata de una prueba para el gusto. Los alimentos para un cuerpo eficiente, entendiendo que la eficiencia es el par\u00e1metro de salud que se ha impuesto, <em>deben <\/em>ser los de la <em>evidente <\/em>preferencia por parte del sujeto apto para dicho empleo. Ello implica una <em>problem\u00e1tica <\/em>normalizaci\u00f3n del gusto y, por lo tanto, una <em>sujeci\u00f3n <\/em>de nuestra <em>experiencia est\u00e9tica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonista es el primero en acabar los alimentos y el primero en acceder a la sala de pruebas donde ser\u00e1 evaluado a trav\u00e9s de un cuestionario escrito. Demuestra ser un cuerpo listo, dispuesto y preparado, realmente interesado en el puesto de trabajo y dotado con la energ\u00eda y fortaleza suficientes para cumplir con sus compromisos puntualmente y de manera eficiente. Ello le permite tambi\u00e9n demostrar que su <em>m\u00e1scara social<\/em> incluye la iniciativa y la b\u00fasqueda de ventaja como manifestaciones de orden y prolijidad: \u201cestaba tan seguro de ser observado, que me comport\u00e9 como lo hace un hombre de acci\u00f3n cuando cree que no lo observa nadie: saqu\u00e9 impacientemente la pluma del bolsillo, la destap\u00e9, me sent\u00e9 a la mesa m\u00e1s pr\u00f3xima y atraje hacia m\u00ed el cuestionario, como lo hacen las personas col\u00e9ricas con las cuentas de los mesones\u201d. Antes de obtener el empleo, nuestro personaje ya ha comenzado a trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p>Vale la pena atender las preguntas del cuestionario que se le hacen al personaje, no s\u00f3lo porque B\u00f6ll pone particular empe\u00f1o en dicho momento de la composici\u00f3n de su cuento sino tambi\u00e9n por lo interesante del posicionamiento ante las mismas del personaje a trav\u00e9s de sus respuestas: \u201cPrimera pregunta: \u00bfLe parece bien que las personas s\u00f3lo tengan dos brazos, dos piernas, ojos y o\u00eddos?\u201d. No deja de antojarse esta pregunta, m\u00e1s que capciosa o psicom\u00e9trica, sumamente absurda en un sentido llano del adjetivo. Se cuestionan condiciones m\u00e1s all\u00e1 de la voluntad de un cuerpo que, a su vez, plantean una disposici\u00f3n y captura del organismo en cuesti\u00f3n. La pregunta nos remite a las funciones del cuerpo, sus partes y, por lo tanto, a las din\u00e1micas que las mismas constituyen.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante esta pregunta resulta revelador el posicionamiento del personaje de B\u00f6ll: \u00abNi siquiera cuatro brazos, piernas y o\u00eddos bastar\u00edan a mi actividad. La dotaci\u00f3n, en este aspecto, del hombre, es mezquina.\u00bb Nuestro personaje se pone la m\u00e1scara social de un hombre dispuesto a un nivel de eficiencia superior a la de su cuerpo y tendiente a la <em>mecanicidad<\/em>. Un cuerpo capaz de transformarse en una m\u00e1quina a trav\u00e9s de la din\u00e1mica laboral impuesta, con las <em>potencias <\/em>suficientes para tal <em>metamorfosis<\/em>. Por cierto, hablando de esta \u00faltima, es claro lo kafkiano del planteamiento de B\u00f6ll, cualidad que no me parece una coincidencia en su caso.<\/p>\n\n\n\n<p>Justo parecer\u00eda que B\u00f6ll estaba pensando en las varias patas de una cucaracha que resultar\u00edan del peligro de convertirse en una: \u201cSegunda pregunta: \u00bfCu\u00e1ntos tel\u00e9fonos puede usted usar al mismo tiempo?\u201d Resulta sumamente advertible la disposici\u00f3n a la explotaci\u00f3n que implica la pregunta anterior. Se trata de una pregunta por la disposici\u00f3n del aspirante a condiciones extraordinarias, m\u00e1s all\u00e1 de las posibilidades cotidianas y ordinarias de los cuerpos y las herramientas que puedan entrar en contacto y relaci\u00f3n con \u00e9l, haciendo de la herramienta una pr\u00f3tesis en tanto que extensi\u00f3n del cuerpo convertido en herramienta. Se trata de una instrumentalizaci\u00f3n que desaf\u00eda las condiciones <em>naturales <\/em>de una anatom\u00eda y desaf\u00edan de manera abusiva la important\u00edsima capacidad de <em>artificio <\/em>del cuerpo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el personaje est\u00e1 dispuesto a constituir una m\u00e1scara de <em>sujeci\u00f3n <\/em>para obtener un empleo que le permita <em>satisfacer <\/em>sus necesidades y, con ello, tambi\u00e9n poder <em>atender <\/em>su <em>deseo<\/em>: \u00abCuando s\u00f3lo tengo siete tel\u00e9fonos [\u2026] me impaciento; \u00fanicamente con nueve me siento satisfecho.\u00bb El personaje relaciona al placer con la explotaci\u00f3n, da cuenta de una importante <em>disposici\u00f3n<\/em> al <em>consumo <\/em>de <em>s\u00ed mismo<\/em> que, adem\u00e1s, vincula con su <em>satisfacci\u00f3n<\/em>. Nuestro personaje se evidencia como un cuerpo, no s\u00f3lo sujetable, sino sometible que, adem\u00e1s, es capaz de mantener la <em>contenci\u00f3n <\/em>de su <em>disciplinamiento <\/em>en momentos de suma tensi\u00f3n y constante presi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto \u00faltimo tambi\u00e9n puede ser un cuerpo deshabitado, un cuerpo capaz de abandonarse ante determinadas circunstancias: \u201cTercera pregunta: \u00bfQu\u00e9 hace usted en sus d\u00edas de asueto?\u201d Esta pregunta parece tratar de detectar la tendencia al ocio y a la pereza del aspirante con el fin de advertir qu\u00e9 tan <em>disciplinado <\/em>y <em>contenido <\/em>es dicho cuerpo, al grado de ser un <em>eficiente <\/em>administrador de su tiempo capaz de sujetarse al mismo y ser <em>productivo<\/em> en tanto que <em>consume <\/em>su tiempo con dicho fin: \u00abNo conozco la palabra asueto. Despu\u00e9s de cumplir los quince a\u00f1os, la borr\u00e9 de mi vocabulario, pues al principio fue la acci\u00f3n\u00bb. \u00c9sta \u00faltima respuesta \u2012cuya afirmaci\u00f3n final es una clara referencia al inicio del <em>Fausto <\/em>de Goethe y a su <em>abandonado <\/em>protagonista consumido por la avidez de su ambici\u00f3n de erudici\u00f3n y el olvido de s\u00ed mismo que es el olvido del amor\u2012 consuma la m\u00e1scara social: un cuerpo lo suficientemente abandonado, d\u00f3cil y sujetable que es capaz de renunciar a la <em>necesidad <\/em>de su descanso y, por lo tanto, ser\u00e1 <em>sometido <\/em>al cumplimiento de las <em>expectativas<\/em> de la <em>producci\u00f3n <\/em>de la f\u00e1brica que lo <em>consumir\u00e1<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con total estrategia y desde la <em>soberan\u00eda <\/em>de su <em>libertad<\/em>, el personaje de B\u00f6ll ha generado <em>la integraci\u00f3n de una<\/em> <em>m\u00e1scara social<\/em>: un trabajador <em>alienado<\/em>, entendido como una <em>m\u00e1quina eficiente<\/em> y <em>productiva<\/em>, dispuesta a su <em>consumo <\/em>por parte de la <em>instituci\u00f3n <\/em>y, por lo tanto, totalmente <em>desechable <\/em>y <em>sustituible<\/em> en la medida en que lo deje de ser.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, desde la <em>honestidad <\/em>de quien habita su <em>sensaci\u00f3n<\/em>,el protagonista del cuento es una m\u00e1quina de guerra capaz de la <em>libertad soberana<\/em> de permitir <em>su captura<\/em> para satisfacer su deseo y no depender de su <em>necesidad<\/em>. Un <em>cuerpo vivo <\/em>comprometido con la <em>satisfacci\u00f3n <\/em>de su <em>placer <\/em>y, por lo tanto, con la <em>habitaci\u00f3n de su sensaci\u00f3n<\/em>: \u201cObtuve el puesto. Realmente ni siquiera los nueve tel\u00e9fonos me resultaban suficientes. Gritaba por el micr\u00f3fono: \u00abAct\u00fae usted inmediatamente\u00bb o \u00abHaga usted algo\u00bb. \u00abTiene que pasar algo.\u00bb \u00abHa pasado algo.\u00bb \u00abDeber\u00eda pasar algo.\u00bb Pero lo que m\u00e1s empleaba era la forma imperativa, pues parec\u00eda que le iba mejor al ambiente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El personaje sigue dando cuenta de c\u00f3mo articula un <em>lenguaje verbal<\/em> como parte de su m\u00e1scara, correspondiente con el <em>disciplinamiento<\/em> con el que ha permitido la <em>aparente captura<\/em> de su cuerpo para habitar a la <em>instituci\u00f3n<\/em>, aunque, m\u00e1s que habitarla, la ha <em>invadido<\/em>. La conciencia que implica la claridad de su estrategia le permite preservar la propiedad de su pensamiento, entendido como <em>habitaci\u00f3n de su sensaci\u00f3n<\/em>,para seguir <em>articulando<\/em> su estadio de la <em>convenci\u00f3n social <\/em>sin comprometer su <em>sensaci\u00f3n<\/em>. Nuestro personajeest\u00e1 atento al peligro de perder su cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie puede quitarnos nuestra <em>sensaci\u00f3n <\/em>por su car\u00e1cter <em>intransferible<\/em>. Sin embargo, tanto lo dem\u00e1s como los dem\u00e1s pueden influir para que nosotros les cedamos la habitaci\u00f3n de nosotros mismos y sean capaces de <em>colonizarnos<\/em>, habitando espuriamente nuestra sensaci\u00f3n por haberla abandonado a trav\u00e9s de la escisi\u00f3n de fen\u00f3menos como el miedo, en los cuales se manifiesta <em>la sublime experiencia de nuestra finitud<\/em>. Tal es el peligro en estadios de indefensi\u00f3n tan importantes como el de la infancia: propiciar la fantasmal presencia de invasores que se manifiesten en nuestro <em>posicionamiento<\/em> como <em>cuerpos vivos ante nuestra circunstancia <\/em>y, por lo tanto, <em>ante el mundo<\/em>. Una <em>dominaci\u00f3n<\/em> reflejada en <em>materialidades concretas<\/em> como nuestra <em>postura corporal<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de <em>condicionamientos invasivos generados heter\u00f3nomamente<\/em> que han propiciado el abandono de nuestro cuerpo, <em>nuestra sensaci\u00f3n<\/em>, al haber sido inducidos a dicha <em>voluntad<\/em> por parte de los <em>otros <\/em>que, a trav\u00e9s de tal <em>abandono<\/em>,consuman su <em>dominaci\u00f3n<\/em>. Acabamos haciendo de estos \u00faltimos los fantasmas de <em>nuestra <\/em>casa al <em>renunciar<\/em> a nuestro hogar, motivados por la <em>incomprensi\u00f3n <\/em>de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuidado de s\u00ed mismo ante dicha posibilidad es el que lleva a cabo el personaje de B\u00f6ll, a trav\u00e9s de la m\u00e1scara social que ha constituido.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece importante detenerme en un punto que toqu\u00e9 de manera muy r\u00e1pida anteriormente. La captura del <em>dispositivo <\/em>tambi\u00e9n es una <em>captura <\/em>del lenguaje, tanto como fen\u00f3meno <em>verbal <\/em>como fen\u00f3meno corporal. Como lo advierte el propio protagonista del cuento desde el refugio de su m\u00e1scara social, decide adoptar una manera de hablar. Una forma de posicionar su <em>lenguaje verbal <\/em>correspondiente con el <em>posicionamiento <\/em>de s\u00ed mismo que implica su <em>lenguaje corporal<\/em>,para generar un estadio en la <em>instituci\u00f3n <\/em>que le permita <em>habitarla <\/em>e infiltrase en ella. Dicha m\u00e1scara ser\u00eda la de un cuerpo <em>capturado <\/em>que, por lo tanto, tambi\u00e9n habr\u00eda sido <em>condicionado heter\u00f3nomamente<\/em> para enunciar y hablar de su experiencia, <em>su sensaci\u00f3n<\/em>, de determinada manera que establezca una relaci\u00f3n espec\u00edfica con las materialidades concretas comprometidas con la <em>eficiencia<\/em>, <em>consumo <\/em>y <em>producci\u00f3n <\/em>de la <em>instituci\u00f3n <\/em>entendida como <em>dispositivo<\/em>. La manera en la cual hablamos, verbal y corporalmente, y, por lo tanto, nos referimos al mundo genera una <em>habitaci\u00f3n <\/em>o <em>abandono <\/em>del mismo, en tanto que <em>habitaci\u00f3n <\/em>y <em>abandono <\/em>de nosotros mismos, porque es a trav\u00e9s de la <em>mediaci\u00f3n<\/em> de lenguaje, verbal y corporal, que establecemos la <em>comprensi\u00f3n <\/em>de nuestra relaci\u00f3n como cuerpos vivos con las <em>materialidades concretas <\/em>que constituyen al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La oscuridad del mundo es la entra\u00f1a de lo <em>aparente<\/em>.Un espejo de lo invisible porque en ella no cabe mentira, vertebra las m\u00e1scaras a trav\u00e9s de su fuga de las mismas. Un cuerpo sutil, expansivo, <em>amorfo<\/em>, tendiente a la volatilidad. Es incapaz de <em>contener<\/em>, se trata de la inteligibilidad incapaz de <em>signo<\/em>. En ello radica su <em>soberan\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El protagonista del cuento de B\u00f6ll se confronta con la <em>armon\u00eda aparente <\/em>de un <em>cuerpo disciplinado <\/em>y <em>eficiente<\/em>. Un ser vivo y <em>finito<\/em> que ha comprometido <em>sus potencias<\/em> con el <em>consumo-producci\u00f3n <\/em>de la f\u00e1brica, al cual ha asumido como <em>sentido de su vida<\/em>. Podemos advertirlo en su esfuerzo por sustituir su <em>ritmo vital<\/em> por el de la <em>normalizante cotidianidad <\/em>de la <em>instituci\u00f3n <\/em>a la que ha sujetado su cuerpo. Dicho sujeto ha desplazado su sensibilidad, su <em>sensaci\u00f3n<\/em>, al deshabitarla y permitir con tal <em>abandono <\/em>la ocupaci\u00f3n de su cuerpo por parte de los fantasmas de los dem\u00e1s, identificables con las expectativas e intereses de estos \u00faltimos. Un ser <em>alienado<\/em>, probablemente por la falta de una <em>m\u00e1scara protectora <\/em>para su libertad:<\/p>\n\n\n\n<p>El propio Wunsiedel era una de esas personas que en cuanto se despiertan, est\u00e1n dispuestas a hacer cosas: \u00abTengo que actuar\u00bb, piensan, mientras se anudan en\u00e9rgicamente el cintur\u00f3n del albornoz. \u00abTengo que actuar\u00bb, piensan mientras se afeitan y miran triunfalmente los pelos de la barba que quitan, juntamente con la espuma de jab\u00f3n, de su maquinilla de afeitar: esos restos pilosos son las primeras v\u00edctimas de su af\u00e1n de acci\u00f3n. Aun los actos m\u00e1s \u00edntimos producen satisfacci\u00f3n a esa gente: el agua corre, se usa papel. Ha pasado algo. Se come pan, se rompe la c\u00e1scara del huevo.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia del protagonista del cuento, Wunsiedel tiene un nombre. El conocimiento de este \u00faltimo, el cual adem\u00e1s es su apellido, manifiesta su vulnerabilidad. Contrasta con nuestro protagonista por la capacidad de secreto de este \u00faltimo, al grado de constituir una <em>clandestinidad <\/em>que lo convierte en una especie de <em>ignoto <\/em>para la misma <em>di\u00e9gesis<\/em>. As\u00ed de efectiva es la m\u00e1scara del protagonista: una m\u00e1scara invisible, probablemente construida de la transparencia del ejercicio de su libertad, al grado de no ser advertible ni siquiera de manera <em>aparente<\/em> para el propio escritor del cuento, mucho menos para los personajes del mismo. Es notable la agudeza y alta capacidad creativa de B\u00f6ll. Ha escrito la breve historia de una m\u00e1scara invisible y su contraste con la <em>finitud<\/em>, <em>indigencia <\/em>y <em>vulnerabilidad <\/em>de un cuerpo capturado.<\/p>\n\n\n\n<p>Un cuerpo que ha ca\u00eddo en la <em>ilusi\u00f3n <\/em>de creer que es libre por llevar a cabo su propia esclavitud. Un ser <em>determinado <\/em>por su acci\u00f3n como ejercicio de su <em>libertad<\/em>, lo cual se manifiesta en la constancia de su <em>avidez<\/em>,que no deja de antojarse <em>convulsi\u00f3n <\/em>generada por la <em>inhibici\u00f3n <\/em>que implica la <em>contenci\u00f3n <\/em>de un <em>disciplinamiento<\/em>. Se trata de un ser humano que con la <em>desnudez <\/em>de su nombre ha sujetado sus <em>potencias vitales <\/em>al dispositivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay quien dir\u00eda que dicho personaje vende su alma al <em>consumo <\/em>de la <em>producci\u00f3n<\/em>: \u201cCuando entraba en su despacho, saludaba a su secretaria exclamando: \u00abTiene que pasar algo.\u00bb Y ella contestaba con buen humor: \u00abAlgo va a pasar.\u00bb Despu\u00e9s iba Wunsiedel de secci\u00f3n en secci\u00f3n lanzando su alegre: \u00abAlgo va a pasar.\u00bb Y yo tambi\u00e9n exclamaba gozosamente cuando entraba en mi oficina: \u00abAlgo va a pasar.\u00bb\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El gesto de Wunsiedel manifiesta la <em>compulsi\u00f3n<\/em> del <em>consumo<\/em>, el <em>consumo <\/em>de sus <em>potencias vitales <\/em>y, por lo tanto, dicho <em>gasto <\/em>tiene el sentido de llevar a cabo la <em>producci\u00f3n<\/em>. Siempre \u201ctiene que pasar algo\u201d y eso que pasa es el <em>consumo <\/em>del propio Wunsiedel para llevar a cabo la <em>producci\u00f3n<\/em>. Tal es la din\u00e1mica de la <em>avidez <\/em>que, al <em>servir para algo <\/em>por la sujeci\u00f3n a un <em>aparente sentido<\/em>, hace de Wunsiedel un <em>\u00f3rgano eficiente <\/em>y <em>productivo <\/em>capaz de consumir. Un \u00f3rgano del cuerpo de la <em>instituci\u00f3n<\/em>. Dicha din\u00e1mica, por la <em>apariencia <\/em>de su<em> sentido<\/em>, jam\u00e1s tiene <em>fin <\/em>o, por lo menos, un <em>fin aparente <\/em>o, en todo caso, un <em>inter\u00e9s privado \u00faltimo<\/em>. Se trata de un <em>sinsentido<\/em>, un <em>absurdo<\/em> que es peor que la <em>falta de sentido <\/em>porque esta \u00faltima, por lo menos, puede abrir al mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La libertad de esta <em>apertura <\/em>que, adem\u00e1s, ser\u00eda una apertura del <em>porvenir<\/em>, es opuesta al cierre de <em>sentido <\/em>del <em>ritmo <\/em>que a Wunsiedel lo ha <em>capturado <\/em>al permitirlo, porque se trata de un <em>ritmo r\u00edgido <\/em>que constituye a trav\u00e9s de su <em>disciplinada constancia<\/em> una <em>estaticidad monol\u00edtica <\/em>que implica la <em>esclerotizaci\u00f3n <\/em>del cuerpo de Wunsidel por su tendencia a la <em>inercia<\/em>. Se trata de un cuerpo tendiente a su <em>consumo <\/em>por estar comprometido con el <em>fin aparente <\/em>y <em>absurdo <\/em>del <em>sinsentido <\/em>del futuro, propuesto por la <em>rigidez <\/em>de la l\u00f3gica del progreso.<\/p>\n\n\n\n<p>En contraste, el protagonista contin\u00faa habitando su m\u00e1scara de la mejor forma posible: a trav\u00e9s del juego:<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la primera semana, elev\u00e9 a once el n\u00famero de tel\u00e9fonos empleados; durante la segunda, a trece y me entreten\u00eda mucho, cuando iba por la ma\u00f1ana en el tranv\u00eda, inventando nuevas formas de imperativo o en conjugar el verbo \u00abpasar\u00bb en todos los tiempos, en todos los g\u00e9neros, en el subjuntivo y en el indicativo; me pas\u00e9 dos d\u00edas repitiendo la misma frase, porque la encontr\u00e9 preciosa: \u00abTendr\u00eda que haber pasado algo\u00bb, y todos los d\u00edas esta otra: \u00abEsto no deber\u00eda haber pasado.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El an\u00f3nimo personaje aprovecha el juego como principio creativo. La <em>invenci\u00f3n <\/em>desactiva la sujeci\u00f3n al ser parte de la habitaci\u00f3n de nuestra <em>sensaci\u00f3n <\/em>que es nuestra m\u00e1scara. A trav\u00e9s de la <em>invenci\u00f3n <\/em>como principio creativo estimula su ludismo y libera de su <em>captura <\/em>al lenguaje verbal <em>normalizado <\/em>y <em>disciplinado<\/em> \u2012el cual adem\u00e1s es habitaci\u00f3n de nuestro cuerpo\u2012que se le intenta imponer como parte del <em>condicionamiento <\/em>del <em>orden <\/em>del <em>dispositivo<\/em>. El protagonista hace <em>poes\u00eda <\/em>con su <em>libertad <\/em>a trav\u00e9s de la palabra. Subvierte el lenguaje verbal a trav\u00e9s de su <em>inventiva <\/em>y <em>se<\/em> <em>encuentra consigo mismo <\/em>al advertir lo precioso de su <em>composici\u00f3n<\/em>. Un hombre autor de su liberaci\u00f3n es un poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S\u00f3lo el hombre libre, tan libre que es capaz de la <em>autonom\u00eda <\/em>que implica el <em>ocio <\/em>y <em>la <\/em>meditaci\u00f3n, puede ser capaz de la <em>liberaci\u00f3n <\/em>que implica la <em>poiesis <\/em>de s\u00ed mismo. Alguien as\u00ed para la <em>instituci\u00f3n <\/em>del <em>dispositivo <\/em>puede ser por s\u00ed mismo un <em>peligro<\/em>. Por ello tal hombre necesita una m\u00e1scara tan transparente, traslucida, casi invisible, que nadie la note. A veces la mejor estrategia es velar develando y no hay nada que pueda llegar a enga\u00f1ar m\u00e1s que la <em>aparente evidencia <\/em>de nuestras acciones y sus <em>hechos aparentes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n como posibilidad de nuestra <em>autonom\u00eda<\/em> aliada al entendimiento de la <em>l\u00f3gica de la apariencia<\/em>, a trav\u00e9s de tal recurso se puede disfrazar el perverso. Es el caso del <em>fascista <\/em>vestido de <em>santo<\/em>: el <em>pol\u00edticamente correcto<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>De verdad y mentira, en sentido extramoral <\/em>Friedrich Nietzsche afirma que las palabras m\u00e1s importantes del Evangelio las pronunci\u00f3 Poncio Pilato cuando se pregunt\u00f3 por la Verdad. Ante el juego de m\u00e1scaras de la vida que presenta el cuento de B\u00f6ll, la pregunta no deja de ser la misma <em>dieg\u00e9tica y extradieg\u00e9ticamente<\/em>: \u00bfQu\u00e9 es la verdad? Y, sin embargo, el protagonista se atreve a ostentar tal articulo de lujo a partir de la contundencia de un hecho. Sin embargo, siendo justos, no se trata de cualquier hecho:<\/p>\n\n\n\n<p>Empezaba a encontrarme realmente satisfecho, cuando pas\u00f3 una cosa de verdad. Un martes por la ma\u00f1ana \u2012a\u00fan no hab\u00eda acabado de sentarme\u2012 entr\u00f3 Wunsiedel violentamente en mi despacho y me lanz\u00f3 su \u00abTiene que pasar algo\u00bb. Pero algo indefinible que vi en su cara me hizo dudar de que fuera oportuno contestar, con alegr\u00eda y vivacidad, como est\u00e1 prescrito: \u00abAlgo va a pasar.\u00bb Dud\u00e9 demasiado tiempo, pues Wunsiedel, que no sol\u00eda gritar, rugi\u00f3: \u00abConteste usted. Conteste usted como est\u00e1 prescrito.\u00bb Y yo contest\u00e9, en voz baja y de mala gana, como un ni\u00f1o malo. Haciendo un gran esfuerzo, consegu\u00ed pronunciar la frase: \u00abAlgo va a pasar\u00bb, y a penas la hab\u00eda dicho, ocurri\u00f3 realmente algo: Wunsiedel cay\u00f3 al suelo, rod\u00f3 sobre s\u00ed mismo y qued\u00f3 tendido ante la puerta. Me di cuenta en seguida de lo que hab\u00eda ocurrido ante mis ojos, mientras me dirig\u00eda, rodeando la mesa, hacia el hombre all\u00ed tendido: estaba muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSer\u00e1 que la muerte, en tanto que \u00fanica certeza y a pesar de su incomprensi\u00f3n, es lo \u00fanico verdadero o <em>identificable <\/em>con la Verdad? \u00bfDe qu\u00e9 manera la muerte no podr\u00eda ser tan s\u00f3lo una apariencia m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Parece<\/em> que nuestro protagonista se confront\u00f3 con el colapso de un <em>ser vivo<\/em> incapaz de la <em>est\u00e1tica <\/em>de un cuerpo comprometido con su <em>esclerotizaci\u00f3n <\/em>a trav\u00e9s del <em>condicionamiento <\/em>y <em>cierre del sentido <\/em>del <em>h\u00e1bito<\/em>. Se trata de la <em>normalizaci\u00f3n <\/em>a la quetiende <em>un cuerpo disciplinado<\/em>. Wunsiedel muri\u00f3 por haber <em>obedecido<\/em>,como si el resultado de su <em>obediencia<\/em> se tratara de la muerte de cualquier hombre: la muerte de un hombre que, tarde o temprano, habr\u00eda de morir por cumplir con el ineludible <em>deber <\/em>de trabajar para <em>satisfacer <\/em>las <em>necesidades inextricables <\/em>a su <em>finitud<\/em>. Sin embargo, a pesar de que la muerte ser\u00eda una <em>aparente evidencia <\/em>del anterior <em>posicionamiento, <\/em>\u00bfno estar\u00eda este \u00faltimo tambi\u00e9n <em>comprometido <\/em>con las <em>apariencias <\/em>de nuestras vidas, la <em>l\u00f3gica <\/em>de las mismas y, por lo tanto, con <em>nuestras m\u00e1scaras<\/em>? \u00bfHasta qu\u00e9 punto la <em>aparente verdad <\/em>de una m\u00e1scara <em>constituye <\/em>una <em>densidad ontol\u00f3gica <\/em>que nos permite sobrevivir y hasta qu\u00e9 punto nos <em>constri\u00f1e <\/em>para convertirse en una c\u00e1rcel, una <em>prisi\u00f3n <\/em>de nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro personaje no se abandona. Habita la <em>inconmensurabilidad <\/em>de su cuerpo vivo como fen\u00f3meno de la Naturaleza manifiesto en nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>Cuidadosamente volv\u00ed a Wunsiedel de espaldas, le cerr\u00e9 los ojos y me qued\u00e9 mir\u00e1ndolo pensativamente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Casi sent\u00ed ternura por \u00e9l, y por primera vez me di cuenta de que no le hab\u00eda odiado nunca. En su cara hab\u00eda algo que tienen los ni\u00f1os cuando se niegan tercamente a dejar de creer en Pap\u00e1 Noel, aunque los argumentos de sus compa\u00f1eros suenen tan convenientes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El protagonista del cuento es capaz de sentir empat\u00eda por Wunsiedel, un duelo constituido por la <em>compasi\u00f3n <\/em>como imaginaci\u00f3n del dolor de los dem\u00e1s. Es capaz de <em>habitarse<\/em> al <em>habitar <\/em>su <em>sensaci\u00f3n<\/em>, lo cual se manifiesta en el <em>discurso <\/em>de su <em>lenguaje corporal<\/em>: busca paz para s\u00ed mismo en el acto de homenajear la vida <em>consumida <\/em>de Wunsiedel al ponerlo de espaldas, cerrarle los ojos y pensar en \u00e9l. En esto \u00faltimo se <em>constituye <\/em>la <em>habitaci\u00f3n de nosotros mismos <\/em>que puede ser el duelo como <em>experiencia sublime de nuestra propia finitud<\/em>. Nuestro personaje se <em>habita <\/em>a trav\u00e9s de la <em>sensaci\u00f3n <\/em>de su <em>duelo <\/em>como <em>habitaci\u00f3n <\/em>de su <em>cuerpo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El duelo no es un <em>habitante <\/em>de nuestro cuerpo, mucho menos un hu\u00e9sped o un invasor, porque surge <em>en <\/em>nosotros, aunque parezca causado por una influencia externa. Esta \u00faltima <em>idea inadecuada<\/em> radica en la confusi\u00f3n de creer que lo que sentimos es independiente de nosotros y responsabilidad de los dem\u00e1s. Podemos hacernos responsables de lo que sentimos porque nos es constitutivo. Se trata de nuestra <em>sensaci\u00f3n <\/em>y \u00e9sta, en cierto nivel de la posibilidad de nuestra consciencia, nos pertenece.<\/p>\n\n\n\n<p>Negar lo anterior implica una abstracci\u00f3n de nuestros fen\u00f3menos sensibles. Una negaci\u00f3n de las posibilidades de las <em>potencias del cuerpo<\/em>, a pesar de lo <em>intransferible<\/em> de la <em>pasi\u00f3n <\/em>de fen\u00f3menos como el duelo, sin mencionar la diversidad de posibilidades de nuestra sensibilidad de la cual son capaces las <em>potencias inconmensurables <\/em>de nuestro cuerpo. El duelo es un estadio que, por m\u00e1s doloroso que sea, implica la responsabilidad del acto de justicia de amarnos a nosotros mismos. Merece la <em>poiesis <\/em>de nuestra <em>comprensi\u00f3n <\/em>como <em>poiesis <\/em>de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El protagonista del cuento de B\u00f6ll advierte en el gesto de Wunsiedel, como signo de su <em>lenguaje corporal<\/em>, resabios de la certeza que encardin\u00f3 su vida. La <em>rigidez<\/em> (quiz\u00e1 un <em>rictus<\/em>) de la <em>convicci\u00f3n <\/em>de estar llevando a cabo el <em>sentido <\/em>de la vida, a trav\u00e9s de tan <em>absurda mecanicidad<\/em>. Advierte en ello una terquedad que en el caso de los ni\u00f1os es <em>santa inocencia<\/em> y <em>bendita ingenuidad<\/em>, mientras que en el caso de un <em>adulto<\/em>:<em> problem\u00e1tica necedad<\/em>. La voluntad de un <em>adulto <\/em>que ha permitido ser tratado como un ni\u00f1o, al <em>renunciar <\/em>al <em>discernimiento <\/em>que implica su <em>autonom\u00eda<\/em>. Quiz\u00e1, si no hubiese renunciado a esta \u00faltima, Wunsiedel se habr\u00eda salvado a trav\u00e9s del <em>cuidado de s\u00ed mismo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la conmoci\u00f3n de tan s\u00f3lo pensarlo, acontece la <em>l\u00f3gica de la ternura <\/em>en nuestro personaje. Se manifiesta en la compasi\u00f3n y empat\u00eda de este \u00faltimo, en contra de la <em>l\u00f3gica <\/em>del <em>consumo-producci\u00f3n <\/em>que mat\u00f3 a su <em>compa\u00f1ero<\/em>. Esta \u00faltima,adem\u00e1s, <em>invisibiliz\u00f3 <\/em>la humanidad de Wunsiedel, al grado de que el protagonista del cuento a penas advierte que jam\u00e1s lo odio. Un hombre derrotado por la <em>heteronom\u00eda <\/em>que suscit\u00f3 al <em>abandonarse <\/em>y <em>olvidarse <\/em>de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00f3 a pasar algo y nuestro personaje lo subraya por tratarse de algo extraordinario, en tanto que no necesariamente corresponde con la <em>normalizante cotidianidad <\/em>de la <em>instituci\u00f3n<\/em>. Un acto <em>disruptivo<\/em>, potencialmente <em>subversivo<\/em>, en tanto que puede dar pie al proceso <em>creativo <\/em>de la <em>invenci\u00f3n<\/em>. Una posibilidad de la <em>poes\u00eda <\/em>por su <em>potencial po\u00e9tico<\/em>. En este caso, un evento que invita a la <em>poiesis <\/em>que es la <em>reinvenci\u00f3n <\/em>de <em>nosotros mismos<\/em>:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 algo: Wunsiedel fue enterrado y yo fui designado para ir, con una corona de rosas artificiales, detr\u00e1s de su f\u00e9retro, pues estoy dotado no s\u00f3lo de una tendencia al ocio y a la meditaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de un tipo y una cara que van muy bien con los trajes negros. Deb\u00ed de hacer \u2012andando tras el f\u00e9retro de Wunsiedel con la corona de rosas artificiales en la mano\u2012 un efecto estupendo. Una elegante compa\u00f1\u00eda de pompas f\u00fanebres me propuso que formara parte de ella. \u00abUsted es un funerario nato\u00bb, me dijo el director de la compa\u00f1\u00eda. \u00abEl vestuario corre de nuestra cuenta. Su cara es definitivamente magn\u00edfica.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien el protagonista de B\u00f6ll hab\u00eda logrado infiltrarse en la <em>instituci\u00f3n <\/em>como fen\u00f3meno del <em>dispositivo<\/em> (aunque siempre ser\u00e1 problem\u00e1tico distinguir al <em>dispositivo <\/em>de sus <em>fen\u00f3menos <\/em>e <em>instituciones<\/em>), a partir de la <em>aparente<\/em> <em>casualidad <\/em>de la muerte de Wunsiedelsucede el <em>aparentemente <\/em>fortuito acontecimiento y <em>aparente serendipia <\/em>del encuentro de dicho personaje con su <em>vocaci\u00f3n<\/em>. Habr\u00eda que pensar que, probablemente, una vocaci\u00f3n sea tanto el hallazgo como el <em>encuentro <\/em>conmigo mismo. \u00bfPuede ser realmente lejana tal posibilidad si <em>nos habitamos al habitar nuestra sensaci\u00f3n<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de una amable renuncia al puesto que ten\u00eda en la f\u00e1brica, argumentando que sus capacidades y talentos se estaban desperdiciando y quedando insatisfechos \u2012lo cual es claro en m\u00e1s de un <em>sentido aparente<\/em> \u2012, el protagonista contin\u00faa con su trayecto vital en una especie de renuncia a la posibilidad del <em>sedentarismo <\/em>y una <em>afirmaci\u00f3n <\/em>de la posibilidad libertaria del <em>nomadismo <\/em>como <em>movimiento de un cuerpo vivo<\/em>: \u201cEn cuanto prest\u00e9 mi primer servicio como funerario, lo supe: \u00abEsto es lo tuyo, \u00e9ste es el puesto que te estaba destinado\u00bb\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del deber supuesto del trabajo, especialmente cuando el trabajo es constitutivo de nuestro placer y, por lo tanto, de nosotros mismos, el personaje cultiva dicha <em>satisfacci\u00f3n <\/em>a trav\u00e9s de lo <em>l\u00fadico <\/em>que en s\u00ed mismo es el <em>placer <\/em>como <em>sensaci\u00f3n <\/em>y <em>habitaci\u00f3n de nosotros mismos<\/em>. Se trata de un juego, el protagonista ha hecho de su trabajo un juego de su placer:<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] algunas veces voy detr\u00e1s de entierros con los cuales no tengo ninguna obligaci\u00f3n, compro de mi dinero un ramo de flores y me uno al empleado de la beneficencia que va tras el f\u00e9retro de alg\u00fan desterrado. De cuando en cuando visito tambi\u00e9n la tumba de Wunsiedel, pues en definitiva debo a \u00e9l el haber hallado mi verdadera profesi\u00f3n para la cual es conveniente la meditaci\u00f3n y una obligaci\u00f3n: el ocio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bastante tiempo despu\u00e9s, me di cuenta de que nunca me interes\u00e9 por el art\u00edculo que se produc\u00eda en la f\u00e1brica de Wunsiedel. Deb\u00eda de tratarse de jab\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se trata de una actividad que implica la movilidad del cuerpo, la posibilidad de caminar como <em>imagen de la vida de un cuerpo vivo<\/em> y <em>potencia <\/em>del mismo, en contra de la estaticidad del <em>sedentarismo <\/em>de un espacio constre\u00f1ido y cerrado, lo cual se opone a la posibilidad del paisaje como vista al aire libre del horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El agradecimiento que manifiesta el protagonista a su compa\u00f1ero muerto es un homenaje tanto a su vida como a la Vida. A pesar de la desgracia, tal evento le permiti\u00f3 encontrar su <em>vocaci\u00f3n<\/em>: un trabajo correspondiente a su <em>car\u00e1cter l\u00fadico <\/em>y, por lo tanto, <em>po\u00e9tico <\/em>y <em>subversivo<\/em>, al ser cualidades a las que tiende el <em>ocio <\/em>y la <em>meditaci\u00f3n<\/em>. Hay que homenajear al hallazgo del <em>sentido <\/em>de nuestras vidas y, especialmente, a aquellos que, de la manera que haya sido, fueron parte de la posibilidad de llegar a \u00e9l, a nuestro <em>encuentro<\/em>. Habr\u00eda que <em>vocarnos <\/em>a la <em>satisfacci\u00f3n <\/em>de nuestras cualidades, en lugar de comprometernos con la <em>insatisfacci\u00f3n <\/em>del <em>consumo-producci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay un referente <em>aparentemente velado <\/em>propuesto por B\u00f6ll de manera sumamente importante y sugerente. Advierte el personaje que jam\u00e1s supo con certeza cu\u00e1l era el producto realizado por la f\u00e1brica en la cual trabaj\u00f3. Hasta el final del cuento advierte la probabilidad de que se tratara de una f\u00e1brica de jab\u00f3n. Recordemos que este producto era uno de los realizados con la grasa humana de los cad\u00e1veres de los campos de concentraci\u00f3n nazis. Un fen\u00f3meno de la problem\u00e1tica relaci\u00f3n <em>consumo-producci\u00f3n<\/em>, con su inextricable l\u00f3gica, que confronta al <em>progreso<\/em> con su capacidad de hacer posible la presencia de <em>f\u00e1bricas de muerte<\/em>, instituciones del fascismo y de radical, injusta y punitiva captura de los cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por ahora, parece que nuestro protagonista venci\u00f3 al fascismo al conseguir un trabajo que lo satisface porque ello es una habitaci\u00f3n de nuestra vida, de nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em>. No deja de resultar sugerente pensar que eso es lo que conseguimos cuando nos acaban pagando por hacer lo que nos gusta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cBusca un trabajo que ames y no trabajar\u00e1s ni un solo d\u00eda de tu vida.\u201d Proverbio chino Independientemente de las materialidades obvias que pueden advertir al cambio como manifestaci\u00f3n del movimiento, no deja de serla comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno del tiempo un problema de suma importancia. Spinoza advert\u00eda que la divisi\u00f3n del tiempo es un proceso &hellip; <a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2022\/10\/15\/poeta-de-si-mismo\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Poeta de s\u00ed mismo<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-271","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/271","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=271"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/271\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":274,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/271\/revisions\/274"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=271"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=271"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=271"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}