{"id":278,"date":"2022-10-30T08:26:44","date_gmt":"2022-10-30T08:26:44","guid":{"rendered":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=278"},"modified":"2022-10-30T08:26:45","modified_gmt":"2022-10-30T08:26:45","slug":"el-arte-de-tener-alas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2022\/10\/30\/el-arte-de-tener-alas\/","title":{"rendered":"El arte de tener alas"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/Quetzal-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"640\" src=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/Quetzal-2-1024x640.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-279\" srcset=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/Quetzal-2-1024x640.jpg 1024w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/Quetzal-2-300x187.jpg 300w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/Quetzal-2-768x480.jpg 768w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/10\/Quetzal-2.jpg 1140w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Cu\u00e1n distintamente se comporta el hombre estoico ante las mismas desgracias,<\/p>\n\n\n\n<p>instruido por la experiencia y autocontrolado a trav\u00e9s de los conceptos!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l, que s\u00f3lo busca habitualmente sinceridad, verdad, emanciparse de los enga\u00f1os<\/p>\n\n\n\n<p>y protegerse de las incursiones seductoras, representa ahora, en la desgracia, como aqu\u00e9l, en la felicidad,<\/p>\n\n\n\n<p>la obra maestra del fingimiento; no presenta un rostro humano, palpitante y expresivo, sino una especie de m\u00e1scara de facciones dignas y proporcionadas; no grita y ni siquiera altera su voz; cuando todo un nublado descarga sobre \u00e9l, se envuelve en su manto y se marcha caminando lentamente bajo la tormenta.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Friedrich Nietzsche<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra <em>angustia <\/em>recibe su nombre de la palabra \u2018angosto\u2019y, por lo tanto, tambi\u00e9n tiene relaci\u00f3n con la palabra \u2018angostura\u2019. Dicho sentimiento tiende a <em>angostar <\/em>nuestra mirada, limitar nuestra visi\u00f3n y, con ello, pareciera m\u00e1s estrecho el horizonte de nuestras vidas. La oscuridad, la tormenta y la oscuridad de la tormenta,adem\u00e1s de adversidades, son experiencias <em>sublimes <\/em>que, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, han servido como met\u00e1foras de la <em>adversidad misma<\/em> y del sentimiento de <em>impotencia<\/em> ante lo que s\u00f3lo podemos advertir o creemos <em>imposible<\/em>,resultado y efecto de la<em> ceguera aparente <\/em>de la angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 no haya peor ceguera que la que nace en nuestra entra\u00f1a, al no comprender su <em>sensaci\u00f3n<\/em>. Una ceguera <em>parcial <\/em>capaz de esconderse en nuestra visi\u00f3n, a cuya <em>aparente objetividad<\/em> entronamos como referente de lo <em>probable <\/em>y lo <em>posible<\/em>. Estos \u00faltimos aspectos suelen ser los \u00faltimos que solemos cuestionar, quedando entrampados en la supuesta <em>certeza <\/em>del mundo como garant\u00eda de <em>seguridad<\/em>, realismo que vale la pena cuestionar si puede ser capaz de destruirnos.<\/p>\n\n\n\n<p>De tal forma nos derrota la <em>angustia<\/em>. Sin embargo, si su influencia no se consuma con lo terrible de lo irremediable, puede implicar nuestro <em>despertar <\/em>como consecuencia del quiebre de nuestras cadenas: un aprendizaje a trav\u00e9s del dolor y su <em>derrota<\/em>. Se trata de una experiencia <em>sublime<\/em> de lo <em>com\u00fan <\/em>de la <em>finitud <\/em>de nuestros cuerpos. Por ello, caer, si bien es doloroso, es <em>com\u00fan <\/em>e importante. En cambio, levantarse puede ser extraordinario. Por ello, vale la pena recordar que la palabra \u2018derrota\u2019 es sin\u00f3nimo de \u2018camino\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Alberto Blanco es un reconocido poeta mexicano quien, adem\u00e1s, tiene el importante m\u00e9rito de haber traducido el <em>Dhammapada<\/em>, texto atribuido a Sidharta Gautama, Buda Shakyamuni o Buda hist\u00f3rico. Una obra fundamental para la comprensi\u00f3n y pr\u00e1ctica del budismo. El autor capitalino nos ofrece un cuento que inicia con la presencia de unos seres especiales, depositarios de <em>potencias creativas <\/em>de car\u00e1cter <em>c\u00f3smico<\/em>, en medio de la penumbra que ha ocasionado la tormenta. Ante dicho cielo insondable, se dificulta la visi\u00f3n del horizonte por parte de dichos personajes. Estos \u00faltimos son: los hacedores de p\u00e1jaros. Ante tal dificultad toman una primera medida:\u201cLos hacedores de p\u00e1jaros se refugiaron en sus pensamientos y esperaron a que pasara la tormenta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen que nos ofrece Blanco cuestiona la supuesta diferencia entre lo interior y lo exterior, entre el adentro y el afuera. Ambos fen\u00f3menos resultan dos materialidades complejas, distintas en cuanto a su <em>densidad ontol\u00f3gica <\/em>y, sin embargo, susceptibles de ser <em>estructuras<\/em>, <em>fen\u00f3menos estructurales<\/em>, <em>estructurados <\/em>y <em>estructurantes<\/em>. Si bien la tormenta como fen\u00f3meno material posee un nivel de influencia y <em>determinaci\u00f3n<\/em>, el pensamiento permite un posicionamiento <em>estructurante<\/em> ante ella. En este caso, el pensamiento <em>constituye<\/em> un refugio e implica la <em>acci\u00f3n <\/em>que <em>construye<\/em> al mismo. No s\u00f3lo la influencia de los fen\u00f3menos del mundo que vivimos puede <em>condicionarnos<\/em> y <em>determinarnos<\/em>, tambi\u00e9n nuestro pensamiento puede ser <em>determinante <\/em>al grado de generar <em>condiciones<\/em> capaces de <em>constituir habitaciones <\/em>del mundo y, por lo tanto, a estas \u00faltimas como fen\u00f3menos <em>vitales<\/em>. En este caso, un <em>refugio <\/em>de la tormenta como <em>habitaci\u00f3n de nosotros mismos <\/em>ante la adversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los personajes de Blanco viven momentos dif\u00edciles. Un periodo de crisis que desaf\u00eda su <em>apat\u00eda<\/em> \u2012en el peor sentido de la palabra\u2012 al grado de que su hartazgo los llev\u00f3 a la <em>reflexi\u00f3n<\/em>. Esta \u00faltima, en tanto que fen\u00f3meno del pensamiento,como una <em>acci\u00f3n profunda <\/em>capaz de desmontar la imponente y violenta complejidad de la <em>adversidad <\/em>para, desde la <em>serenidad<\/em>, comprenderla y saber qu\u00e9 hacer sin que se imponga tan <em>sublime magnitud<\/em>. La <em>escisi\u00f3n <\/em>delcuerpo atravesado por <em>la Noche<\/em> de la <em>angustia<\/em>; la <em>pasi\u00f3n triste <\/em>con la cual el poder puede ser capaz de someternos.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de tres d\u00edas de intensa lluvia, el cielo empez\u00f3 a condensarse en un velo de luz c\u00e1lida y agradable. Esta \u00faltima se proyectaba en la tenue y amable lluvia que quedaba. De repente, dicha calma fue interrumpida por truenos distantes. El estruendo dio paso a la apertura de la frugal cortina de humedad del cielo. Se acababa de disipar la intensa oscuridad celeste que los personajes del cuento habitaron desde su <em>serenidad<\/em>. Fue entonces que ante ellos: \u201cun enorme y bell\u00edsimo arco cubri\u00f3 lentamente los ciento ochenta grados del horizonte, haciendo lucir en su comba siete colores nunca vistos: el violeta, el azul a\u00f1il, el azul cielo, el verde, el amarillo, el anaranjado y el rojo\u201d. Despu\u00e9s de aquella borrasca, por primera vez los hacedores de p\u00e1jaros ve\u00edan la apertura del horizonte, el cielo y lo posible. Por primera vez, la circunferencia del mundo se vest\u00eda de arco\u00edris.<\/p>\n\n\n\n<p>Maravillados por tal privilegio, los hacedores de p\u00e1jaros decidieron hacer una nueva creaci\u00f3n, una nueva criatura. Decidieron usar los colores del arco\u00edris para hacer una nueva ave. El hacedor de p\u00e1jaros m\u00e1s anciano advirti\u00f3: \u201cEn realidad son mucho m\u00e1s que siete colores [\u2026] Si observan con mucho cuidado podr\u00e1n distinguir una variedad inmensa de sutiles graduaciones entre un color y otro\u201d. Vemos en tal agudeza la sabidur\u00eda que nos ofrece el mundo cuando aprovechamos su <em>habitaci\u00f3n <\/em>y <em>atendemos con profundidad <\/em>a la misma. Ante nosotros se abre el <em>sentido <\/em>y en esa apertura de las posibilidades de la vida se evidencian infinitas las cosas y sus potencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa agudeza, tal sensibilidad, es la de un cuerpo llevando a cabo el <em>esfuerzo <\/em>de <em>armonizaci\u00f3n<\/em> y <em>sinton\u00eda<\/em> con la vida que hace del cuerpo un <em>sensorio<\/em>. Una <em>sensibilidad <\/em>m\u00e1s all\u00e1 de lo limitante de la <em>parcializaci\u00f3n <\/em>de nuestra <em>sensibilidad <\/em>s\u00f3lo entendida a partir del funcionamiento de sus \u00f3rganos. Se <em>olvida <\/em>que la <em>armonizaci\u00f3n <\/em>de nuestro cuerpo es un proceso de <em>vinculaci\u00f3n <\/em>y <em>articulaci\u00f3n <\/em>de la relaci\u00f3n entre nuestros elementos, implicando la diversidad de sus materialidades y, por lo tanto, lo diverso de sus <em>densidades ontol\u00f3gicas<\/em>. Estas \u00faltimas tan diversa como los colores de un arco\u00edris. Recordemos que no sabemos lo que puede un cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro cuerpo ante sus dificultades, por ejemplo, se convierte en uno s\u00f3lo multifac\u00e9tico y colaborativo. Podemos llegar a ser multifac\u00e9ticos y colaborativos con nosotros mismos y, quiz\u00e1, tambi\u00e9n con los dem\u00e1s. El cuerpo <em>atento <\/em>se complementa a s\u00ed mismo. Por ello, podemos ir m\u00e1s all\u00e1 de posicionamientos como los de Plat\u00f3n en el <em>Fed\u00f3n<\/em> cuando, a trav\u00e9s del personaje de un S\u00f3crates que me resulta cada vez m\u00e1s cuestionable en la obra del tan privilegiado fil\u00f3sofo \u00e1tico, afirma que con la vejez los ojos del cuerpo se debilitan mientras los del alma se fortalecen. No es as\u00ed, todo el cuerpo se <em>armoniza <\/em>en el esfuerzo de nuestra <em>atenci\u00f3n <\/em>a la vida. Activamos nuestras <em>potencias<\/em> para <em>constituir <\/em>nuestra <em>integridad<\/em>.No se trata de un fen\u00f3meno <em>deficitario<\/em> sino de un fen\u00f3meno de nuestra <em>integridad<\/em>, llevar a cabo nuestro <em>despertar<\/em> que significa nuestra <em>plenitud<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ntos de nosotros capaces de la <em>habitaci\u00f3n<\/em> de nuestras potencias, capaces de la <em>habitaci\u00f3n de nosotros mismos<\/em>, nos hemos llegado a abandonar en alg\u00fan momento de nuestra vida por no hacer dicho esfuerzo de <em>comprensi\u00f3n<\/em>? El anciano hacedor de p\u00e1jaros no se lo permite y por eso, a pesar de su edad y de la fragilidad de su cuerpo, puede ver m\u00e1s que sus compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso de <em>generaci\u00f3n <\/em>de la nueva criatura se desarrolla \u00f3ptimamente, hasta que surge un inconveniente: los hacedores de p\u00e1jaros ya han usado todos los colores del arco\u00edris. Han proporcionado a los mismos selectivamente para cada parte del cuerpo de la nueva ave: \u201c\u00bfQu\u00e9 color nos falta? [\u2026], ya hemos utilizado todos y no hallamos la soluci\u00f3n a tan preciado enigma\u201d. Nuevamente, el hacedor de p\u00e1jaros m\u00e1s anciano da muestra de su pertinencia como cualidad de la sabidur\u00eda. Evidenciando su <em>serenidad<\/em>,\u201chab\u00eda guardado hasta ese momento un profundo silencio [\u2026] entrecerr\u00f3 los ojos y con voz profunda dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2012Creo que tengo la soluci\u00f3n [\u2026] S\u00f3lo podemos utilizar para la corona de nuestra creaci\u00f3n un color que est\u00e9 m\u00e1s all\u00e1 del arco\u00edris [\u2026] habr\u00e1 que verlo. Tenemos que ser capaces de dotar a nuestra obra maestra de un color supremo para que pueda armonizar. Cualquier otro color echar\u00eda a perder nuestro precioso invento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El maestro expone la necesidad de una apertura que parece demandar el fen\u00f3meno de lo <em>suprasensible<\/em>. En este caso, parece tratarse de algo m\u00e1s humilde: el esfuerzo de atenci\u00f3n del que hasta ahora hemos hablado. La apertura de nuestra <em>sensibilidad <\/em>a trav\u00e9s del esfuerzo de <em>sinton\u00eda <\/em>y <em>armonizaci\u00f3n <\/em>de nosotros mismospara lograr la <em>armon\u00eda <\/em>de nuestras <em>habitaciones del mundo<\/em>, en este caso, la <em>armon\u00eda <\/em>del cuerpo nuevo que los hacedores de p\u00e1jaros est\u00e1n creando.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesaria la <em>armon\u00eda <\/em>de los cuerpos de los hacedores de p\u00e1jaros para <em>constituir cuerpo com\u00fan <\/em>y lograr a la nueva ave como fen\u00f3meno <em>po\u00e9tico<\/em>. Podemos inferir la necesidad de la <em>experiencia est\u00e9tica <\/em>de nosotros mismos: <em>poetizarnos <\/em>para <em>poetizar <\/em>al mundo; <em>crear <\/em>al mundo, para <em>habitarlo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior implica ir m\u00e1s all\u00e1 del cierre de <em>sentido <\/em>con el que puede comprometernos las <em>apariencias <\/em>del mundo que solemos llamar: <em>normalidad <\/em>o <em>realidad<\/em>. Datos de nuestra cotidianidad que por su <em>positividad<\/em> suelen impon\u00e9rsenos como supuesta <em>evidencia <\/em>de lo <em>posible <\/em>y lo <em>probable<\/em>. Como ya he se\u00f1alado, tal es <em>el cierre<\/em> de <em>sentido de la vida<\/em> capaz de producirnos la <em>angustia <\/em>suficiente como para encardinar nuestras vidas de manera sumamente <em>problem\u00e1tica<\/em>. La <em>angustia<\/em>, por lo tanto, es <em>impertinencia <\/em>y <em>desatenci\u00f3n<\/em>. La p\u00e9rdida del <em>centro <\/em>que constituye la <em>poiesis <\/em>de nuestra <em>armon\u00eda <\/em>y, por lo tanto, de <em>nosotros mismos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal cierre de <em>sentido <\/em>se manifiesta en nuestro compromiso con la <em>positividad <\/em>implicada en la parcelaci\u00f3n de nuestro cuerpo, al reducirlo a sus \u00f3rganos y las <em>aparentes<\/em> funciones de los mismos. Lo anterior, en contra de la noci\u00f3n de <em>sensorio<\/em>, esta \u00faltima m\u00e1s tendiente a una concepci\u00f3n integral y arm\u00f3nica del cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Prejuicio tan importantese evidencia de manera clara en el m\u00e1s joven de los hacedores de p\u00e1jaros, probablemente por su inexperiencia. La <em>atenci\u00f3n <\/em>que implica la <em>habitaci\u00f3n de la vida <\/em>es un cultivo constante que requiere <em>vivir<\/em>. Se trata de <em>vivir atentamente <\/em>con toda la <em>intensidad <\/em>del caso. Sin embargo, siendo justo, la intensidad y experiencia de la vida es tan indeterminable como el nivel de <em>comprensi\u00f3n <\/em>de sus fen\u00f3menos del cual seamos capaces, en buena medida por su car\u00e1cter intransferible. \u00bfQui\u00e9n ha vivido y comprendido m\u00e1s, el hombre suizo de cien a\u00f1os que llev\u00f3 a cabo la misma rutina todos los d\u00edas de su vida adulta o el ni\u00f1o colombiano de nueve a\u00f1os que ya ha matado a diez adultos por dedicarse al sicariato? No me atrevo a contestar la pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Sin embargo, \u2012podemos inferir por su funci\u00f3n dieg\u00e9tica en el cuento\u2012 el joven hacedor de p\u00e1jaros conf\u00eda m\u00e1s en la <em>positividad <\/em>de los datos del mundo que en su <em>sensaci\u00f3n<\/em>. En este caso, el joven hacedor conf\u00eda m\u00e1s en lo que ve que en lo que siente: \u201c\u00bfY c\u00f3mo hemos de hallar ese color supremo? \u2012pregunt\u00f3 el m\u00e1s peque\u00f1o\u2012 ni siquiera podemos imaginarlo\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que, justamente, el <em>esfuerzo atento<\/em> que puede implicar imaginar algo como parte de un proceso creativo demanda nuestra <em>armon\u00eda<\/em>:el compromiso <em>integro <\/em>con nosotros mismos y, por lo tanto, con nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em>. Imaginar, de manera deliberada, creativa y atenta, puede demandar una <em>habitaci\u00f3n <\/em>de nosotros mismos en la que los datos del mundo puedan ser distractores o <em>impertinentes <\/em>si no llevamos a cabo el <em>autodominio<\/em> de nuestra <em>armonizaci\u00f3n<\/em> para no acabar sujetos a la influencia de ciertos est\u00edmulos del mundo, lo cual puede implicar la constituci\u00f3n de una relaci\u00f3n espec\u00edfica con los mismos sin necesariamente anularlos. Estamos ante las sofisticaciones de una <em>poiesis <\/em>que s\u00f3lo puede lograrse <em>viviendo<\/em>, un <em>arte de vivir<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>No depende meramente de los ojos ver algo, ni mucho menos verlo con la plenitud de la <em>atenci\u00f3n<\/em>. Es m\u00e1s importante la imaginaci\u00f3n para ver con profundidad, ver m\u00e1s all\u00e1 de la <em>positividad <\/em>del mundo que tiende al cierre del sentido de su <em>habitaci\u00f3n <\/em>y vida del mismo. Imaginar con la <em>atenci\u00f3n <\/em>de nuestra <em>habitaci\u00f3n<\/em> puede prescindir tanto de los ojos como de otros \u00f3rganos de nuestro cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Son los <em>prejuicios <\/em>los que nos impiden ver. Los que incluso con su <em>impertinencia<\/em> pueden distraer y desarmonizar nuestros procesos imaginarios. Su influencia puede motivar <em>perversas habitaciones <\/em>de nuestro dolor como <em>pasi\u00f3n <\/em>de la <em>incomprensi\u00f3n <\/em>de nosotros mismos. Los prejuicios implican el peligro de cerrar el sentido de nuestras <em>potencias <\/em>como seres vivos, al obstaculizar la posibilidad de advertir su <em>indeterminabilidad<\/em>. Pueden ser resultado de circunstancias de <em>indefensi\u00f3n <\/em>como la infancia, epifen\u00f3menosdel prejuicio como <em>violencias ileg\u00edtimas <\/em>capaces de alejarnos de la <em>posibilidad <\/em>del <em>autoconocimiento<\/em> o incluso <em>pereza <\/em>\u2012dicho esto sin prejuicio moral\u2012 como manifestaci\u00f3n de nuestro <em>miedo <\/em>\u2012no olvidemos la inducci\u00f3n a este \u00faltimo en m\u00e1s de un estadio de nuestra cultura\u2012 o de nuestra <em>angustia<\/em>, tambi\u00e9n manifiesta en fen\u00f3menos tan problem\u00e1ticos como <em>la culpa<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En contraste con el m\u00e1s peque\u00f1o hacedor de p\u00e1jaros, el m\u00e1s viejo manifiesta plena confianza en su <em>sensaci\u00f3n<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u2012Cuando aparezca [el color] habremos de reconocerlo de inmediato [\u2026] Mientras tanto sugiero que nos pongamos a cantar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los hacedores se pusieron a cantar a los cuatro vientos en torno a su obra maestra hasta que las \u00faltimas nubes comenzaron a abrirse en el horizonte. Un rumor silencioso empez\u00f3 a surgir del fondo del mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es aqu\u00ed cuando vemos c\u00f3mo, con su sugerencia, el hacedor de p\u00e1jaros m\u00e1s viejo invita a sus compa\u00f1eros a hacer <em>cuerpo com\u00fan <\/em>a trav\u00e9s de la habitaci\u00f3n de s\u00ed mismos que es el canto. Este \u00faltimo, un proceso de <em>armonizaci\u00f3n <\/em>que implica acudir a nosotros mismos, a nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em>. Ir a nuestro encuentro al habitar la <em>armon\u00eda <\/em>de la m\u00fasica primigenia de nuestro aliento para armonizarnos. Vemos c\u00f3mo el m\u00e1s viejo hacedor de p\u00e1jaros vence la dificultad de la <em>racionalizaci\u00f3n <\/em>tendiente al <em>prejuicio <\/em>que pod\u00eda implicar la postura del joven, dando como opci\u00f3n ante dicha incertidumbre la <em>armonizaci\u00f3n <\/em>a trav\u00e9s del lenguaje corporal para <em>pensar sin obst\u00e1culos<\/em>. El <em>pensamiento sin obst\u00e1culos <\/em>que puede ser <em>sentir <\/em>desde la plenitud de la <em>habitaci\u00f3n <\/em>de nuestra <em>armon\u00eda<\/em>, en lugar de privilegiar una argumentaci\u00f3n sin referente experiencial como en el caso del joven. Este \u00faltimo, comprometido con una <em>comunicaci\u00f3n <\/em>no tan integrada que nos remite al problema de los l\u00edmites del lenguaje, su insuficiencia ante ciertos fen\u00f3menos y, por lo tanto, su condici\u00f3n de <em>problema <\/em>en relaci\u00f3n con su pertinencia epistemol\u00f3gica ante la complejidad de ciertos fen\u00f3menos como, por ejemplo, los de la vida de un cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es innegable la importancia del lenguaje verbal y sus fen\u00f3menos escriturales \u2012si no fuera el caso no estar\u00eda elaborando este trabajo. Considero importante pensar en su <em>pertinencia <\/em>y en <em>su relaci\u00f3n arm\u00f3nica<\/em> con otras posibilidades del lenguaje como el corporal, por poner un ejemplo significativo.<\/p>\n\n\n\n<p>El maestro, a trav\u00e9s de su acci\u00f3n \u2012su <em>praxis<\/em>\u2012 como habla de su cuerpo, ense\u00f1a al peque\u00f1o hacedor de p\u00e1jaros una v\u00eda para acercarse a los referentes experienciales que le faltan a trav\u00e9s de su <em>armonizaci\u00f3n<\/em>, en lugar de fomentar su <em>angustia <\/em>con una discusi\u00f3n que puede llegar a <em>rigidizarlo<\/em>. Le da la posibilidad de <em>armonizarse <\/em>a trav\u00e9s de la <em>habitaci\u00f3n <\/em>de su cuerpo, <em>la habitaci\u00f3n <\/em>de su <em>sensaci\u00f3n<\/em>, la <em>habitaci\u00f3n <\/em>de s\u00ed mismo, que es el canto.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de este proceso ritual se da un <em>v\u00ednculo<\/em> con la Naturaleza, una <em>armonizaci\u00f3n<\/em> con el todo, una <em>relaci\u00f3n<\/em> <em>c\u00f3smica<\/em> entre el todo y sus partes. No deja de ser sugerente como siempre ha habido una relaci\u00f3n entre determinados fen\u00f3menos rituales, sus performatividades en m\u00e1s de una cultura, y el establecimiento de dicha clase de v\u00ednculos con el <em>cosmos<\/em>: rituales para conjurar la sequ\u00eda, para invocar la lluvia, para atraer la abundancia, a trav\u00e9s de la danza y el canto.<\/p>\n\n\n\n<p>La Naturaleza se manifiesta en lo que para los hacedores p\u00e1jaros son los signos de un habla que constituye una respuesta del <em>cosmos<\/em> para concluir su labor, como lo advierte el hacedor de p\u00e1jaros m\u00e1s viejo: \u201cEs la se\u00f1al que estamos esperando [\u2026] En efecto, detr\u00e1s de la lluvia, apareci\u00f3 por vez primera el oro del sol con toda su majestad, con un poder nunca antes visto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante siglos, el sol ha sido parte fundamental de la comprensi\u00f3n de los ciclos de la vida de los seres humanos, al igual que uno de los <em>centros fundamentales <\/em>de su relaci\u00f3n con el <em>cosmos<\/em>. Antes de que las energ\u00edas el\u00e9ctrica y nuclear nos determinaran de manera tan contundente, durante periodos hist\u00f3ricos completos no dejamos de ser mam\u00edferos que con la ausencia de luz tend\u00edan al sue\u00f1o y con la presencia de la misma tend\u00edan al inicio de sus actividades. La luz solar organizaba los d\u00edas, las rutinas, las actividades y los momentos precisos de las mismas. Por ello, en m\u00e1s de una cultura, el sol era referente de inteligencia, orden y ley. En la cultura griega, por lo mismo, era un s\u00edmbolo geom\u00e9trico que significaba: escala y proporci\u00f3n. Su esfericidad remit\u00eda a la constante de un movimiento con el menor desplazamiento posible, implicado en la trayectoria de una circunferencia. De todo esto es referente una figura como el dios solar de dicha cultura: Apolo, tambi\u00e9n dios de la m\u00fasica. El sol proporciona el calor necesario para un cuerpo vivo, dispuesto a la adaptaci\u00f3n de su respectiva intemperie, independientemente de su condici\u00f3n mineral, animal o vegetal. En esa <em>relaci\u00f3n proporcionada<\/em>, dicho cuerpo establece tanto sus actividades y din\u00e1micas como el ritmo de las mismas. El fuego es s\u00edmbolo de inteligencia, especialmente el solar por las razones ya planteadas, el fuego tambi\u00e9n encardina la cotidianidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La semejanza del brillo del oro con la luz solar lo hace valioso para muchas culturas. En la alquimia el oro es la piedra filosofal, s\u00edmbolo de la \u00f3ptima transformaci\u00f3n de la materia por ser portador de la luz divina de la <em>inteligencia<\/em>, la <em>inteligencia <\/em>como fen\u00f3meno divino y, por lo tanto, proyecci\u00f3n de Dios en la belleza del mundo. Esta es la raz\u00f3n por la cual los satanistas tienen prohibido usar oro en sus indumentarias. Dec\u00edan los latinos: \u201cOmnia Sol Temperat\u201d, \u201cEl sol todo lo ordena\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el sol se manifiesta una relaci\u00f3n con el <em>cosmos<\/em> a trav\u00e9s nuestra biolog\u00eda. Un v\u00ednculo entre nuestro cuerpo y su calor vital con el <em>cosmos<\/em>, a trav\u00e9s de dicho astro tan importante; la posibilidad mat\u00e9rica y material de la habitaci\u00f3n del <em>cosmos <\/em>como <em>habitaci\u00f3n <\/em>de nosotros mismos en tanto que <em>sensaci\u00f3n<\/em>; la <em>aesthesis <\/em>del calor de nuestro planeta como calor de nuestro cuerpo, el calor como <em>habitaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo tienen claro los hacedores de p\u00e1jaros quienes, al un\u00edsono y con j\u00fabilo exclaman: \u201c\u00a1Es la sangre del sol el color que nos faltaba para la corona!\u201d La luz del sol es fen\u00f3meno del cuerpo vivo: nuestra sangre cuya circulaci\u00f3n produce calor. Aunque se refieran al cuerpo vivo del sol, a su sangre y a su vida, \u00bfpodr\u00edan hablar desde tal met\u00e1fora de un cuerpo que no fuera el nuestro? Se trata de la vida del sol que nos <em>habita<\/em> cuando la <em>habitamos<\/em> porque est\u00e1 en nuestra sangre, es parte de nuestra vida en tanto que ordena y constituye su ritmo, escala y proporci\u00f3n, tal es el v\u00ednculo. Nuestra <em>familiaridad <\/em>con el <em>cosmos <\/em>se manifiesta en nuestra voluntad de hacer <em>comunidad <\/em>porque \u00e9sta es una habitaci\u00f3n de <em>lo com\u00fan<\/em>: el <em>cosmos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>cosmos <\/em>ha respondido al llamado con el cual se le convoc\u00f3 a trav\u00e9s de la <em>armon\u00eda<\/em> del canto. \u00c9ste ha respondido con el don del <em>color<\/em> de la sangre del sol. La <em>armon\u00eda <\/em>del hombre constituye su <em>habitaci\u00f3n <\/em>del <em>cosmos<\/em>: es \u00e9ste \u00faltimo a trav\u00e9s de s\u00ed mismo como fen\u00f3meno de la <em>ingente <\/em>e <em>inconmensurable <\/em>Naturaleza: \u201cEl color supremo es la fuente de todos los dem\u00e1s colores. Sin su luz no hay arco iris [sic]. Podemos terminar ahora nuestra creaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta afirmaci\u00f3n del m\u00e1s viejo hacedor de p\u00e1jaros se manifiesta la importancia de la <em>visi\u00f3n <\/em>como <em>comprensi\u00f3n <\/em>y, por lo tanto, <em>armonizaci\u00f3n <\/em>de nosotros mismos: la compleja plenitud de <em>la habitaci\u00f3n de nuestro cuerpo<\/em>. La luz del sol posibilita la visi\u00f3n en el mundo y, por lo tanto, la <em>habitaci\u00f3n <\/em>de este \u00faltimo. Ello implica que nuestra <em>comprensi\u00f3n <\/em>consiste en la <em>iluminaci\u00f3n <\/em>constituida por la <em>armon\u00eda<\/em> de <em>habitarnos<\/em>. Ser capaces de ver m\u00e1s all\u00e1 de las <em>apariencias<\/em>, <em>habitarlas <\/em>a trav\u00e9s de nuestra <em>habitaci\u00f3n <\/em>del <em>cosmos <\/em>como <em>habitaci\u00f3n <\/em>de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los <em>hacedores de p\u00e1jaros<\/em>, a trav\u00e9s de su <em>armonizaci\u00f3n<\/em>, han alcanzado el color fundamental como habitaci\u00f3n de su cuerpo, de s\u00ed mismos y de su <em>sensaci\u00f3n<\/em>, el principio de la visi\u00f3n misma m\u00e1s all\u00e1 del arco\u00edris, la <em>comprensi\u00f3n <\/em>m\u00e1s all\u00e1 de la <em>apariencia<\/em>,para poder coronar la cabeza de su m\u00e1s reciente criatura: \u201cY fue as\u00ed como el Xochiquetzal, animado por el oro del sol, despert\u00f3 de su sue\u00f1o ancestral\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz del sol es calor de nuestro cuerpo y circulaci\u00f3n de nuestra sangre. Nuestra armon\u00eda, con la cual le damos vida al <em>artificio <\/em>de nuestra <em>poiesis<\/em>. <em>Animamos,<\/em> damos <em>alma<\/em> con la cual <em>moverse<\/em>,a nuestra <em>poes\u00eda<\/em>. \u00c9sta \u00faltima es resultado de nuestra <em>armonizaci\u00f3n<\/em>. Por ello el Xochiquetzal vuela. En su <em>alma <\/em>yace la <em>luz<\/em> que posibilita la <em>visi\u00f3n <\/em>del <em>cosmos<\/em>: <em>la Armon\u00eda<\/em> desu <em>vuelo habitado<\/em>. El Xochiquetzal <em>despierta<\/em> a la vidacomo lo hace un cuerpo vivo. Su sue\u00f1o era ancestral porque <em>la Armon\u00eda <\/em>es el todo <em>inconmensurable<\/em>: lo posible, lo probable, el <em>cosmos <\/em>y, por lo tanto, <em>la Vida<\/em>.El Xochiquetzal es eterno como <em>Todo<\/em>: <em>Uno<\/em> y <em>lo Mismo<\/em>. Lo <em>com\u00fan <\/em>de la <em>comunidad<\/em>:<em> la Armon\u00eda<\/em>. Nuestra <em>sabidur\u00eda <\/em>es <em>la Armon\u00eda<\/em> invencible del <em>cosmos<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1Cu\u00e1n distintamente se comporta el hombre estoico ante las mismas desgracias, instruido por la experiencia y autocontrolado a trav\u00e9s de los conceptos! \u00c9l, que s\u00f3lo busca habitualmente sinceridad, verdad, emanciparse de los enga\u00f1os y protegerse de las incursiones seductoras, representa ahora, en la desgracia, como aqu\u00e9l, en la felicidad, la obra maestra del fingimiento; no &hellip; <a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2022\/10\/30\/el-arte-de-tener-alas\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El arte de tener alas<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-278","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/278","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=278"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/278\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":280,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/278\/revisions\/280"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=278"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=278"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=278"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}