{"id":287,"date":"2022-11-24T06:40:03","date_gmt":"2022-11-24T06:40:03","guid":{"rendered":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=287"},"modified":"2022-11-25T00:28:54","modified_gmt":"2022-11-25T00:28:54","slug":"verdad-y-sensacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2022\/11\/24\/verdad-y-sensacion\/","title":{"rendered":"Verdad y sensaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/11\/gunter-wallraff-la-plume-et-le-masqueM48037.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"749\" src=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/11\/gunter-wallraff-la-plume-et-le-masqueM48037.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-288\" srcset=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/11\/gunter-wallraff-la-plume-et-le-masqueM48037.jpg 1000w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/11\/gunter-wallraff-la-plume-et-le-masqueM48037-300x225.jpg 300w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/11\/gunter-wallraff-la-plume-et-le-masqueM48037-768x575.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cFormular una pregunta es esencial, mucho m\u00e1s que responderla. Yo soy enemigo de responder las preguntas porque el texto que hemos o\u00eddo est\u00e1 dentro de un libro [<em>La Biblia<\/em>] que viene a decir nada m\u00e1s que: \u00ablas preguntas han unido a los hombres y las respuestas los han separado\u00bb. Por eso, probablemente, la respuesta tiene mucha m\u00e1s vida dentro de la pregunta. Por eso es esencial hacer bien las preguntas, quiz\u00e1 entonces habr\u00eda que decir s\u00f3lo: \u00abhacer bien la pregunta\u00bb. Es decir, no confundir el amor a La Verdad con el ansia de la certidumbre que eso, quiz\u00e1 en nuestros momentos, en los que estamos viviendo, pudiera explicar gran parte de nuestro frenes\u00ed. Yo siempre prefiero quedarme con la pregunta y con ese amor a La Verdad, aunque eso siempre sea un esquema provisional como probablemente se est\u00e1 en el mundo: siempre en forma provisional.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Alfredo Tiemblo<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cEn la subjetividad est\u00e1 la verdad;<\/p>\n\n\n\n<p>en la subjetividad est\u00e1 la mentira.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f8ren Kierkegaard<\/p>\n\n\n\n<p>De varios a\u00f1os para ac\u00e1, me resulta problem\u00e1tico habla de La Verdad. Una palabra que es dif\u00edcil no escribir con may\u00fasculas como el nombre propio de Todo y como la vida intr\u00ednseca a lo <em>aparentemente <\/em>Leg\u00edtimo. La Verdad <em>parece ser<\/em> una manera de enunciar la imposible experiencia de lo <em>Absoluto<\/em>, cuya noci\u00f3n, en m\u00e1s de un sentido, <em>parece <\/em>que ha dificultado nuestras vidas de la manera m\u00e1s terrible, mucho m\u00e1s de lo que nos ha ayudado a hacerla m\u00e1s justa y <em>comprensible<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar del anterior posicionamiento y sin renunciar a \u00e9l, creo en la legitimidad del problema de La Verdad y, por lo tanto, del Absoluto. Son t\u00f3picos <em>trascendentales<\/em> de importante repercusi\u00f3n en nuestras vidas que, por lo tanto, son parte del examen de la misma y, por lo tanto, parte de la <em>problematicidad <\/em>de la <em>condici\u00f3n humana<\/em>. Estas cuestiones han sido agudamente atendidas por la que Kant consideraba la parte m\u00e1s importante \u2012y que m\u00e1s esfuerzo le exigi\u00f3 al fil\u00f3sofo prusiano\u2012 de la <em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/em>: La <em>Dial\u00e9ctica trascendental<\/em>. No me detendr\u00e9 en abordar dicho momento tan importante de la llamada Filosof\u00eda occidental. Sin embargo, me parece negligente ni siquiera mencionarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otra parte, en <em>De verdad y mentira, en sentido extramoral<\/em>, el joven Nietzsche afirma que las palabras m\u00e1s importantes de los <em>Evangelios <\/em>las pronunci\u00f3 Poncio Pilatos cuando pregunt\u00f3 \u2012y se pregunt\u00f3\u2012: \u201c\u00bfQu\u00e9 es la verdad?\u201d. \u2018Verdad\u2019 es una palabra pesada y vol\u00e1til como bomba at\u00f3mica. Sin embargo, solemos llevarla en nuestro bolsillo como si fuera <em>ligero<\/em> centavo. Nos es inevitable ostentarla de dicha forma, probablemente porque entra\u00f1a un sentido de <em>justicia<\/em>. Las materialidades concretas de nuestro mundo que <em>pueden <\/em>referir a la posibilidad de esta \u00faltima se evidencian <em>aparentemente <\/em>m\u00e1s lejanas \u2012quiz\u00e1 cada vez m\u00e1s\u2012 a pesar de lo inferible de su <em>necesidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablo de una <em>justicia <\/em>que solemos creer dependiente del <em>develamiento <\/em>como acto de evidencia de La Verdad. Sin embargo, no solemos advertir el peligro del juicio f\u00e1cil contra las m\u00e1scaras que <em>estructuran <\/em>nuestras vidas y la <em>incomprensi\u00f3n <\/em>de su <em>necesidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Probablemente a ello se deba mi suspicacia hacia el trabajo de G\u00fcnter Wallraff. Este \u00faltimo, en tanto que <em>art\u00edfice <\/em>de una <em>poiesis<\/em>, resulta poco cre\u00edble al confrontar su escritura con la ingenuidad que puede implicar el no advertir que su labor es la <em>habitaci\u00f3n <\/em>de un intersticio, la constituci\u00f3n de un entrecruce como manera de <em>comprensi\u00f3n <\/em>de <em>materialidades concretas <\/em>a partir de la <em>densidad ontol\u00f3gica <\/em>de un ejercicio <em>escritural <\/em>del lenguaje verbal, lo cual implica el <em>problema <\/em>de la mediaci\u00f3n de este \u00faltimo, adem\u00e1s de su compromiso \u2012tambi\u00e9n <em>problem\u00e1tico<\/em>\u2012 con la <em>densidad ontol\u00f3gica <\/em>de los fen\u00f3menos del mundo a los cuales <em>refiere<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello resulta parad\u00f3jico que un escritor que ha hecho del <em>artificio <\/em>su oficio, como todo buen <em>poeta<\/em>, declare: \u00abhay que disfrazarse, para desenmascarar a la sociedad, hay que enga\u00f1ar y desfigurarse para descubrir la verdad\u00bb. Son las palabras de un escritor que tambi\u00e9n se ha dedicado al periodismo encubierto para acceder a materialidades concretas de la vida que se antojan inaccesibles para muchos de nosotros \u2012y tambi\u00e9n para muchos de los colegas de Wallraff\u2012 porque puede ser dif\u00edcil que un trabajo period\u00edstico pueda tener un car\u00e1cter testimonial semejante al del tambi\u00e9n narrador alem\u00e1n, quien ha vivido de primera mano \u2012por lo menos <em>aparentemente<\/em>\u2012 <em>la vida de un cuerpo <\/em>sujeto a din\u00e1micas de consumo y producci\u00f3n, implicadas en la propia explotaci\u00f3n laboral de la cual es parte como sujeto de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero ser justo con dicho autor y tratar de entender a qu\u00e9 se refiere cuando habla de \u2018Verdad\u2019. La primera claridad que me parece importante tomar en cuenta es la del esfuerzo del periodista por lograr constituir condiciones especiales que le permitan acceder a <em>materialidades concretas<\/em>, en ese sentido <em>\u00fanicas<\/em>, implicadas en una <em>habitaci\u00f3n de la vida<\/em> constituida por lo laboral. Efectivamente, ello depende de la dificultad de conseguir a trav\u00e9s del propio cuerpo \u2012en carne propia\u2012 el testimonio de su <em>sensaci\u00f3n<\/em>; la <em>sensaci\u00f3n <\/em>de un cuerpo vivo de su propia <em>explotaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Wallraff, en condiciones relativamente <em>semejantes <\/em>y <em>comunes<\/em>, consigue tambi\u00e9n el testimonio de sus compa\u00f1eros como cuerpos vivos sometidos a <em>problem\u00e1ticas <\/em>condiciones laborales. Dicho testimonio, por lo especial de su circunstancia, lo considero todav\u00eda m\u00e1s importante que el propio discurso de Wallraff como periodista encubierto. Ello lo digo sin subestimar los terribles riesgos, circunstancias y consecuencias de muchas de las decisiones del autor alem\u00e1n, varias de ellas nada sencillas apelando a mi mera imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La relevancia que le concedo al testimonio de los <em>compa\u00f1eros<\/em> <em>de Wallraff <\/em>en relaci\u00f3n con el trabajo de dicho escritor tiene que ver m\u00e1s con la posibilidad de poder advertir al <em>cuerpo com\u00fan <\/em>de los mismos en su <em>habitaci\u00f3n <\/em>de lo laboral y la <em>din\u00e1mica <\/em>de la misma, manifiesta a trav\u00e9s de su testimonio del d\u00eda a d\u00eda de sus propios cuerpos, los cuales, a su vez, constituyen dicha <em>forma de vida<\/em>; un <em>cuerpo com\u00fan<\/em> ante la <em>instituci\u00f3n <\/em>como <em>adversidad <\/em>de la vida laboral. Una <em>aesthesis<\/em> del <em>cuerpo com\u00fan<\/em> que tambi\u00e9n <em>parece <\/em>haber logrado Wallraff con sus compa\u00f1eros, en tanto que <em>habitaci\u00f3n <\/em>de su<em> sensaci\u00f3n<\/em>. En esa medida, ello tambi\u00e9n podr\u00eda implicar la <em>posibilidad <\/em>de entender al discurso del tambi\u00e9n <em>poeta<\/em> como: una <em>habitaci\u00f3n po\u00e9tica <\/em>de dicha circunstancia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es aqu\u00ed cuando parece que puedo comprender de mejor forma la postura antes citada del tambi\u00e9n periodista, <em>aparentemente <\/em>en relaci\u00f3n con La Verdad. Me posiciono de esta \u00faltima manera ya que, podemos deducir, Wallraff en la cita anterior no est\u00e1 hablando <em>propiamente <\/em>de La Verdad sino de las <em>densidades ontol\u00f3gicas<\/em> del <em>disfraz<\/em>, la <em>m\u00e1scara<\/em>, el <em>enga\u00f1o <\/em>y el <em>desfiguro<\/em> como elementos de una <em>l\u00f3gica de la apariencia <\/em>capaz de <em>estructurar <\/em>nuestras vidas y que, por lo tanto, podr\u00edamos inferir, participan de los <em>aparentes hechos <\/em>y sus <em>interpretaciones<\/em>, que solemos identificar con <em>La Realidad<\/em>, <em>La Verdad <\/em>y <em>El Absoluto<\/em>. Ello pone sobre la mesa que resulta tan problem\u00e1tico afirmar: \u201cTodo es mentira\u201d como \u201cTodo es verdad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor comienza su relato dando cuenta de su proceso de entrenamiento para llevar a cabo su labor como obrero de la f\u00e1brica a la cual ha ingresado. En el <em>condicionamiento <\/em>que implica, Wallraff advierte una huella tanto fisiol\u00f3gica como psicol\u00f3gica en quienes se sujetan a tal din\u00e1mica, en este caso: la compa\u00f1era de trabajo que lo instruir\u00e1. Se trata de una serie de epifen\u00f3menos de la <em>normalizaci\u00f3n <\/em>de un cuerpo:<\/p>\n\n\n\n<p>Una mujer me inicia en el trabajo. Lleva ya cuatro a\u00f1os a la cadena, y ejecuta su labor \u00abdurmiendo\u00bb, como ella misma dice. Sus facciones se han endurecido como las de un hombre. Despu\u00e9s de dos d\u00edas de iniciaci\u00f3n, la mujer se traslada al lavado de coches. No est\u00e1 satisfecha con el traslado. Teme por sus manos, que se empapan de gasolina. Pero nadie le pregunta con respecto al particular.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sugerente que Wallraff utilice \u2012quisa de manera llana\u2012 la palabra: \u2018inciaci\u00f3n\u2019, la cual tiene, por lo menos en espa\u00f1ol, una acepci\u00f3n o <em>carga simb\u00f3lica <\/em>que remite al <em>esp\u00edritu <\/em>y sus transformaciones, capaz de constituir la <em>renovaci\u00f3n <\/em>o cambio de nuestras <em>formas <\/em>de vida y, por lo tanto, del ejercicio de <em>h\u00e1bitos <\/em>y <em>din\u00e1micas <\/em>que estructuran nuestras <em>habitaciones del cuerpo<\/em>. La compa\u00f1era de Wallraff evidencia en su aspecto un <em>maltrato <\/em>y un abandono de s\u00ed misma; una <em>deshabitaci\u00f3n de su cuerpo<\/em> que la ha <em>mecanizado<\/em>, al grado de ser capaz de una automaticidad semejante al sopor en su zona de trabajo seg\u00fan ella misma, nos cuenta el narrador. Hay una preocupaci\u00f3n, sin embargo, por el maltrato de sus manos al empaparse de gasolina. Ser\u00eda inferible pensar que dicha preocupaci\u00f3n tiene que ver con el aspecto tan inmediato y visible de tales extremidades como en el hecho de que las manos constituyen un recurso important\u00edsimo para nuestra relaci\u00f3n din\u00e1mica con el mundo, su contenci\u00f3n, aprehensi\u00f3n y sujeci\u00f3n \u2012en t\u00e9rminos latos\u2012 de todo aquello que podamos alcanzar con los puentes al mundo que son nuestros brazos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal <em>alienaci\u00f3n <\/em>es advertida por el narrador en s\u00ed mismo, personaje protag\u00f3nico de su relato:\u201cA las 15.10 en punto se pone en marcha la cadena. Despu\u00e9s de tres horas, yo mismo soy cadena. Siento el movimiento de la cadena como un movimiento dentro de m\u00ed\u201d. Seg\u00fan el testimonio de Wallraff, la motricidad de la vibraci\u00f3n at\u00f3mica de la herramienta de trabajo que tambi\u00e9n es el \u00e1rea de su labor (tiempo y espacio del mismo) condicionan su ritmo vital, teniendo hondas repercusiones an\u00edmicas. La repetici\u00f3n de tal <em>mecanicidad <\/em>influye en el cuerpo del protagonista como una <em>disonancia <\/em>incompatible con el ritmo vital del cuerpo de un hombre. Una falta de <em>sinton\u00eda <\/em>que <em>absorbe <\/em>la <em>sensibilidad <\/em>y <em>emotividad <\/em>que constituyen nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em>. Pensando de manera muy b\u00e1sica el fen\u00f3meno de lo <em>mec\u00e1nico<\/em>, quiz\u00e1 podemos afirmar \u2012o por lo menos inferir\u2012 que la <em>herramienta<\/em>, su <em>eficiencia <\/em>y <em>funcionalidad <\/em>han <em>alienado <\/em>y <em>consumido <\/em>a su ejecutante, lo han <em>instrumentalizado<\/em>. La <em>alienaci\u00f3n <\/em>tambi\u00e9n consiste en una <em>identificaci\u00f3n<\/em> entre el ser humano y sus <em>instrumentos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una evidencia de lo anterior es detectable en otro de los testimonios de uno de los compa\u00f1eros de Wallraff: \u201cEntonces se trabajaba en cadena m\u00e1s c\u00f3modamente. Donde antes, en una cadena, hab\u00eda tres trabajadores, hoy trabajan cuatro en dos cadenas\u201d. El an\u00f3nimo trabajador da cuenta de una \u00e9poca en la que hab\u00eda m\u00e1s sinton\u00eda y comprensi\u00f3n de la misma como parte de la din\u00e1mica laboral. Se recurr\u00eda a una fuerza humana m\u00e1s correspondiente con la herramienta a emplear, lo cual implica cierta <em>consciencia <\/em>de la diferencia entre <em>herramienta <\/em>y <em>humano<\/em>, que permit\u00eda una mejor <em>habitaci\u00f3n <\/em>de dicha din\u00e1mica laboral. Habr\u00eda que pensar o inferir que, quiz\u00e1, incluso hab\u00eda mayor eficiencia en la din\u00e1mica en cuesti\u00f3n. Sin embargo, m\u00e1s que los resultados como evidencia de la <em>satisfacci\u00f3n <\/em>del ejercicio, parece m\u00e1s importante la <em>satisfacci\u00f3n <\/em>de las <em>expectativas<\/em> iniciales de los <em>propietarios<\/em>, sin pasar por el examen de la <em>racionalidad <\/em>de las mismas y sus <em>condiciones de posibilidad<\/em>. Parece que cualquier argumento al respecto estorba a la <em>productividad <\/em>deseada como <em>inter\u00e9s privado<\/em> y, por lo tanto, a <em>los propietarios <\/em>del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 valga la pena advertir una posible relaci\u00f3n entre tal <em>sujeci\u00f3n <\/em>y la <em>alienaci\u00f3n <\/em>antes mencionada: imponer a la misma como sujeci\u00f3n de los cuerpos vivos a trav\u00e9s de su <em>identificaci\u00f3n <\/em>con la <em>herramienta<\/em>, lo cual tambi\u00e9n implica concebir al cuerpo humano como <em>herramienta<\/em>, <em>instrumento<\/em>, <em>m\u00e1quina <\/em>y <em>mecanismo<\/em>, a trav\u00e9s de facetas an\u00e1logas de los ejercicios de <em>producci\u00f3n <\/em>y <em>explotaci\u00f3n <\/em>que han sido impuestos a trav\u00e9s de la <em>necesidad <\/em>de dichos cuerpos como condiciones de los <em>propietarios empleadores<\/em> de la empresa. Es aqu\u00ed donde podemos inferir la <em>irracionalidad <\/em>o <em>la barbarie <\/em>que Wallraff parece querer constatar:<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre Refa va de ac\u00e1 para all\u00e1 con el cron\u00f3metro y nos observa cautelosamente. Pero lo conozco. Ya s\u00e9 que luego ser\u00e1 despedido alguien o le caer\u00e1 m\u00e1s trabajo encima. Pero J. no se queja. \u00abSe acostumbra uno a ello. Lo principal es que a\u00fan estoy sano. Y cada semana, unas botellas de cerveza.\u00bb Cada d\u00eda, al terminar el turno, a las 23.40, hace un par de horas extraordinarias y barre, con otros dos, nuestro departamento.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino \u2018Refa\u2019 empleado en la traducci\u00f3n del relato de Wallraff remite a la palabra: \u2018Refacci\u00f3n\u2019. Se trata de un diminutivo que refiere a un <em>dependiente <\/em>del \u00e1rea de fabricaci\u00f3n de refacciones de una f\u00e1brica automotriz, aunque tambi\u00e9n es un t\u00e9rmino utilizado para el obrero com\u00fan de la misma. Sin embargo, el autor alem\u00e1n parece tambi\u00e9n querer indicar su car\u00e1cter deleznable, prescindible y sustituible, en tanto que llegue a dejar de ser capaz de la <em>eficiencia <\/em>propia de un <em>instrumento <\/em>o <em>herramienta<\/em>. La funci\u00f3n del empleado del cual habla el escritor es la de <em>vigilar <\/em>el sostenimiento del <em>ritmo <\/em>de producci\u00f3n, por parte de los cuerpos que est\u00e1n sujetos al mismo al llevar a cabo dicha din\u00e1mica laboral. Wallraff sabe que el hombre Refa es un ser susceptible de explotaci\u00f3n y que s\u00f3lo <em>aparentemente<\/em> posee mayor privilegio por su puesto de trabajo; dicho capataz es tan sustituible como cualquier otro empleado.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor hace un \u00e9nfasis en la aceptaci\u00f3n de dicho capataz de su propia circunstancia. Dicho consentimiento se manifiesta en su voluntad de hallar y aprovechar desahogos, cambios de ritmo de su corporalidad, a trav\u00e9s de din\u00e1micas l\u00fadicas de esparcimiento que incluyen el recurso de la ingesta de sustancias como el alcohol, el cual tambi\u00e9n puede <em>armonizar <\/em>a la fisiolog\u00eda humana sujeta al ritmo de la <em>explotaci\u00f3n<\/em>, <em>la producci\u00f3n <\/em>y el <em>consumo <\/em>del propio cuerpo implicado en el cumplimiento de una jornada laboral, por parte de quienes llevan a cabo su propia <em>explotaci\u00f3n<\/em>, <em>sujetos<\/em> por su <em>necesidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si puede ser advertible alg\u00fan privilegio en tener un trabajo menos comprometido para el cuerpo (por lo menos <em>aparentemente <\/em>ya que puede ser igual de desgastante la <em>angustia <\/em>relacionada con tener m\u00e1s responsabilidades y dar cuentas de las mismas a uno o m\u00e1s patrones), Wallraff parece intentar evidenciar tal contraste en relaci\u00f3n con una corporalidad m\u00e1s comprometida con su <em>explotaci\u00f3n<\/em>:\u201cUno de los de la cadena de mi secci\u00f3n cuenta c\u00f3mo el cambio constante de turno en la cadena \u00abporco a poco, pero firmemente\u00bb va echando a pique su matrimonio. Es un joven casado \u2012tiene un ni\u00f1o\u2012, y desde hace dos meses es nuevo en la cadena\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Advertimos la sujeci\u00f3nde un cuerpo a estadios y ritmos abruptos, capaces de <em>desarmonizar<\/em> una fisiolog\u00eda, <em>disonantes <\/em>en relaci\u00f3n con la <em>sinton\u00eda con uno mismo <\/em>que implica <em>nuestra armon\u00eda<\/em>. Se trata de la <em>imposici\u00f3n <\/em>del ritmo <em>mec\u00e1nico<\/em> de procesos de <em>consumo <\/em>y <em>producci\u00f3n <\/em>a un cuerpo cuyo ritmo vital puede ser incompatible, de manera importante, con los mismos. Se trata de un cuerpo vivo que <em>necesita <\/em>reposos y descanso, adem\u00e1s de la relaci\u00f3n de estos \u00faltimos procesos con las condiciones biol\u00f3gicas implicadas en el cambio de ritmo fehaciente en fen\u00f3menos como la <em>temperatura ambiente <\/em>y el acceso a la luz solar. De \u00e9stas dependen procesos naturales de nuestro cuerpo como el <em>sue\u00f1o <\/em>y la <em>vigilia<\/em>. Se trata del <em>consumo <\/em>de nuestro cuerpo vivo, absorbido por la <em>maquina <\/em>con la cual se obliga a dicho trabajador \u2012siguiendo a Wallraff\u2012 a identificarse: \u201cCuando llego a casa \u2012dice\u2012, estoy tan cansado y hecho polvo, que me pone nervioso cualquier movimiento del ni\u00f1o. Para mi mujer soy, sencillamente, inabordable. Veo venir el divorcio. Lo peor es el turno de tarde. Mi mujer, desde hace alg\u00fan tiempo, est\u00e1 en casa de su madre con el ni\u00f1o. Casi lo prefiero\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor alem\u00e1n, dando continuidad al testimonio de dicho joven obrero, da cuenta de la falta de contemplaci\u00f3n de la importancia de estadios vitales propios de nuestra <em>humanidad <\/em>y relacionados con nuestra <em>animalidad <\/em>como los implicados en la posibilidad de <em>compartir<\/em>, ser y hacer <em>familia<\/em>. La <em>familia<\/em> entendida como <em>cuerpo com\u00fan<\/em> y, por lo tanto, manifestaci\u00f3n de nuestros <em>afectos comunitarios<\/em>. Ello tambi\u00e9n incluye la posibilidad de fen\u00f3menos de lo <em>l\u00fadico<\/em>, habitaciones de nosotros mismos a trav\u00e9s de las cuales <em>compartimos<\/em> porque nos <em>compartimos<\/em>. Esta posibilidad, sin duda, resulta un fen\u00f3meno nuclear en la vida familiar, tanto en la relaci\u00f3n de pareja como en la relaci\u00f3n entre padres e hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda interesante preguntarse: \u00bfqu\u00e9 tanto nuestro compromiso con las din\u00e1micas de <em>consumo <\/em>y <em>producci\u00f3n <\/em>de todo \u00e1mbito laboral, a su vez comprometido con la <em>satisfacci\u00f3n <\/em>de toda clase de deseos y <em>expectativas <\/em>incluyendo las relacionadas con nuestras din\u00e1micas de <em>consumo<\/em>, tiene una estrecha relaci\u00f3n con el debilitamiento y rompimiento de nuestros v\u00ednculos, relaciones y <em>afectos comunitarios<\/em> por habernos abandonado al hacer a un lado la posibilidad de <em>habitarnos <\/em>para ser <em>cuerpo com\u00fan<\/em>? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n tiene dicha <em>problematicidad <\/em>con los m\u00e1s terribles fen\u00f3menos de nuestra cultura?: \u201cCada uno est\u00e1 tan absorbido en sus manipulaciones, que f\u00e1cilmente pasa por alto a los otros. Lo que agota de la cadena es la constante monoton\u00eda, el no poder hacer una pausa, el estar completamente entregado. El tiempo pasa, atormentando lentamente, porque resulta vac\u00edo. Parece vac\u00edo, porque nada verdaderamente humano sucede\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo interesante de la imagen anterior es la posibilidad de pensar la <em>desterritorializaci\u00f3n <\/em>de nuestra <em>subjetividad<\/em> a trav\u00e9s de dicho proceso de <em>alienaci\u00f3n<\/em>. Wallraff parece describirnos tanto a la <em>cadena de producci\u00f3n <\/em>como a una <em>sociedad <\/em>de <em>individuos deshumanizados <\/em>y sujetos por la <em>inercia mec\u00e1nica <\/em>de su <em>abandono<\/em>. El <em>abandono de sus cuerpos<\/em>, resultado de su <em>compromiso<\/em> \u2012a trav\u00e9s de su <em>necesidad<\/em>\u2012 con una sociedad de <em>consumo <\/em>y <em>producci\u00f3n<\/em>. Una sociedad resultante de su propia <em>explotaci\u00f3n<\/em>; la sociedad como resultado de la propia <em>cadena de producci\u00f3n<\/em>, alacabar convertidos en <em>engranes <\/em>de la misma: cuerpos <em>sujetos <\/em>y <em>condicionados <\/em>a la <em>inercia <\/em>del <em>abandono <\/em>implicado en su <em>deshabitaci\u00f3n<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos la sensaci\u00f3n de estar flotando en el aire y de hallarnos fuera de sitio. Nuestro futuro termina, y el \u00abdefecto de producci\u00f3n\u00bb sigue a\u00fan corriendo. Al d\u00eda siguiente, todav\u00eda no ha sido reparada la falta. Puesto que el tercer d\u00eda estamos en las mismas, no creemos ya en lo del \u00abdefecto\u00bb, y al cabo de una semana sabemos que, una vez m\u00e1s, todo fue pura racionalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El anterior testimonio de uno de los compa\u00f1eros de Wallraff remite a un momento en el cual a los trabajadores se les obliga a integrar una acci\u00f3n m\u00e1s a la din\u00e1mica que tienen que llevar a cabo en la cadena de producci\u00f3n: la reparaci\u00f3n de un defecto de producci\u00f3n. Ello implica un agotamiento extra que rebasa sus <em>potencias<\/em>, lo cual se evidencia en no poder solucionar dicho defecto a trav\u00e9s de la supresi\u00f3n de su emergencia. El <em>defecto de producci\u00f3n<\/em> se manifiesta como una <em>constante <\/em>de la propia cadena de producci\u00f3n. La soluci\u00f3n de dicho <em>defecto\u2026<\/em> se evidencia como expectativa del cumplimiento de lo <em>imposible <\/em>por parte de los patrones y <em>propietarios<\/em> de la empresa.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sugerente c\u00f3mo el trabajador advierte su sobreexplotaci\u00f3n y la identifica con un ejercicio <em>perverso <\/em>de <em>instrumentalizaci\u00f3n<\/em> de la raz\u00f3n, lo cual, <em>parad\u00f3jicamente, <\/em>se manifiesta en la tendencia de dicha <em>sujeci\u00f3n<\/em> a la <em>irracionalidad <\/em>a la que refiere <em>lo absurdo<\/em>. Tambi\u00e9n parece advertible el abandono del cuerpo en tal desaf\u00edo <em>condicionante<\/em> a nuestras <em>potencias vitales<\/em>, siguiendo el testimonio que recoge el escritor: la p\u00e9rdida del centro del cuerpo manifiesto en la sensaci\u00f3n de flotar como entrega del cuerpo; el fen\u00f3meno de una vida que, para sobrevivir, decide ceder a una fuerza mayor a la suya.&nbsp; La <em>sensaci\u00f3n <\/em>de hallarse fuera de sitio que implicar\u00eda no estar en el cuerpo sino en la din\u00e1mica de la herramienta que se manipula, se trata de un <em>condicionamiento alienante <\/em>tendiente a la <em>normalizaci\u00f3n<\/em>. Wallraff nos ofrece la imagen del cuerpo explotado, siendo usado como una <em>herramienta mec\u00e1nica<\/em>; la imagen de un <em>cuerpo manipulado<\/em>; la <em>manipulaci\u00f3n <\/em>a la que podemos llegar a estar <em>sujetos <\/em>en tanto que <em>cuerpos vivos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro autor sigue haciendo \u00e9nfasis en las huellas som\u00e1ticas de dicha explotaci\u00f3n: \u201cAlgunos est\u00e1n marcados por la cadena. Las manos de un montador de puertas comienzan a temblar regularmente cuando no ha podido terminar y tiene que correr detr\u00e1s del coche\u201d. En este fen\u00f3meno vemos la incompatibilidad condicionante entre <em>el vibrar<\/em> de un fen\u00f3meno <em>maquinal <\/em>y <em>mec\u00e1nico<\/em> y el de un cuerpo vivo correspondiente con estadios de actividad y reposo. El correr del trabajador al que remite Wallraff se antoja efecto del <em>condicionamiento <\/em>de nuestra <em>anatom\u00eda <\/em>a la <em>automaticidad <\/em>de <em>la m\u00e1quina<\/em>, a trav\u00e9s de los ritmos imposibles de la misma. Ello cuestiona el supuesto sentido de las herramientas que hemos creado como facilitadoras de la vida. Parece que hemos hecho de ellas entidades a las que nos sujetamos al identificarnos alienantemente con las mismas, al grado de deshumanizarnos: \u201cOtro no sabe conversar si no es vociferando, aunque se est\u00e9 junto a \u00e9l. Estuvo muchos a\u00f1os en otra secci\u00f3n de la cadena en que hab\u00eda tal estr\u00e9pito, que era necesario dar voces para entenderse. Ha conservado esta costumbre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el ejemplo anterior podemos apreciar c\u00f3mo el cuerpo se <em>condiciona <\/em>a trav\u00e9s del <em>h\u00e1bito<\/em>. Siguiendo a Wallraff, podr\u00edamos inferir que dicho trabajador ha adquirido una <em>hipoacusia <\/em>debida al constante estruendo al cual estuvo sujeto. Dicha condici\u00f3n, se puede sospechar, no le permite reconocer el propio volumen de su voz o por lo menos el necesario para ser escuchado ni siquiera por quien est\u00e1 cerca de \u00e9l. Sin embargo, tambi\u00e9n ser\u00eda sugerente pensar que el simple estadio de dicho trabajador en su lugar de trabajo lo lleva a la inercia de tal <em>condicionamiento<\/em>: hablar en su trabajo de tal forma para darse a entender, sobre todo si las din\u00e1micas del trabajo pesado de una f\u00e1brica pueden llegar a representar \u2012tanto por descuido y falta de atenci\u00f3n como en las condiciones propias de su cotidianidad\u2012 un riesgo. Podr\u00eda inferirse una asociaci\u00f3n de dicho trabajador entre: <em>estar <\/em>en el trabajo, <em>estar <\/em>seguro y <em>hablar <\/em>de manera estruendosa para darse a entender. Vemos en ello una posible <em>alienaci\u00f3n <\/em>de dicho trabajador con el estruendo del ruido de la m\u00e1quina, el cual, por lo tanto, se ha convertido en su voz.<\/p>\n\n\n\n<p>Me permito una breve digresi\u00f3n. Si dicho trabajador padeciera una hipoacusia, \u00bfpor qu\u00e9 su servicio de salud \u2012que se supondr\u00eda adscrito a la seguridad social\u2012 no lo ha atendido adecuadamente despu\u00e9s de tanto tiempo, por lo menos para saber si su problema es de car\u00e1cter f\u00edsico, psicol\u00f3gico o de ambos tipos? Como el propio periodista nos har\u00e1 advertir, tanto las condiciones laborales de la f\u00e1brica como las prestaciones de la misma resultan sumamente problem\u00e1ticas. Los problemas est\u00e1n dentro y fuera de la f\u00e1brica y, por eso, tambi\u00e9n llegan a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>En tal clase de fen\u00f3menos podemos advertir los peligros de nuestro compromiso con una <em>l\u00f3gica de la identidad<\/em>, la cual tambi\u00e9n se activa, siguiendo al escritor alem\u00e1n, a trav\u00e9s de nuestra <em>identificaci\u00f3n <\/em>entre el funcionamiento de las <em>herramientas<\/em>, su <em>mecanicidad<\/em> y las <em>potencias de nuestro cuerpo<\/em>. En tal intercambiabilidad y sustituibilidad entre las mismas se manifiesta nuestra capacidad de <em>habitar <\/em>y <em>abandonar <\/em>nuestra <em>sensaci\u00f3n <\/em>de los fen\u00f3menos del mundo, as\u00ed como la posibilidad de <em>habitarnos <\/em>o <em>abandonarnos<\/em>, dando pie est\u00e1 ultima posibilidad a que una <em>alteridad<\/em>, tambi\u00e9n implicada en los fen\u00f3menos del mundo \u2012tambi\u00e9n capaz de inducirnos a la <em>heteronom\u00eda<\/em>\u2012,nos invada y ocupe: \u201cOtro me cuenta que a \u00e9l \u00abla cadena no le deja descansar ni aun de noche\u00bb.&nbsp; A menudo se levanta so\u00f1ando y ejecuta mec\u00e1nicamente los movimientos de manos que estereotipadamente ha ejecutado durante el d\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es advertible en este \u00faltimo ejemplo la <em>invasi\u00f3n <\/em>de una <em>alteridad<\/em> capaz de <em>heteronom\u00eda<\/em>, al grado de <em>mecanizar <\/em>a un cuerpo, constituyendo y consumando as\u00ed la <em>alienaci\u00f3n <\/em>del mismo. Es sugerente que Wallraff d\u00e9 cuenta, a partir del testimonio de su compa\u00f1ero, de una especie de sonambulismo que remite a la <em>animalidad <\/em>de nuestro cuerpo que, por su condici\u00f3n <em>mat\u00e9rica<\/em>, mantiene una relaci\u00f3n con <em>La Naturaleza <\/em>y, por lo tanto, con la <em>inconmensurabilidad <\/em>de esta \u00faltima, y, por lo tanto, con la <em>indeterminabilidad <\/em>de las <em>potencias <\/em>de nuestro cuerpo como <em>fen\u00f3meno material<\/em>, en el cual, por lo tanto, es inferible la posibilidad de la <em>habitaci\u00f3n <\/em>del <em>inconciente<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un momento muy sugerente en el relato de Wallraff, en el cual se explicita una relaci\u00f3n entre la <em>rigidez<\/em> del cuerpo y el abandono de este \u00faltimo. Es sugerente pensar en la <em>rigidez<\/em> como manifestaci\u00f3n de una inhibici\u00f3n del movimiento natural del cuerpo, seg\u00fan las din\u00e1micas motrices correspondientes con las <em>formas <\/em>y <em>estructuras <\/em>de sus partes y \u00f3rganos constitutivos. Quiz\u00e1 ser\u00eda interesante pensar dicho fen\u00f3meno como una par\u00e1lisis proveniente del propio cuerpo, como recurso del mismo ante una determinada circunstancia y, quiz\u00e1, resultado de su automatismo. Una situaci\u00f3n semejante al sometimiento de la inercia del peso de un cuerpo sobre otro, recurriendo a una analog\u00eda: \u201cMuchos tienen, durante el trabajo, una expresi\u00f3n nerviosa y excitada en el rostro. O una mirada r\u00edgida. Son, sobre todo, aquellos que llevan ya muchos a\u00f1os; se han hecho insensibles, y no perciben lo que sucede a su alrededor. Tambi\u00e9n en el descanso de media hora es tema n\u00famero uno el descontento por el trabajo. Los obreros se sienten estafados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sugerente, apelando a la imagen anterior, como Wallraff parece advertir un fen\u00f3meno semejante a la <em>ansiedad <\/em>por parte de algunos trabajadores \u2012podemos inferir que es el caso de los reci\u00e9n iniciados\u2012 mientras que los dem\u00e1s han generado \u2012probablemente como manifestaci\u00f3n de un recurso de sobrevivencia de nuestro organismo\u2012 una <em>coraza som\u00e1tica<\/em> en la que consiste su <em>rigidez <\/em>como <em>habitaci\u00f3n <\/em>de su <em>angustia<\/em>. Ello implica que esta \u00faltima no pueda salir de tal coraza porque la misma parece una posibilidad de lo impenetrable del cuerpo vivo, para que nada entre y lo lastime como fen\u00f3meno del mundo. Es entonces que podemos inferir la insensibilidad de la que nos habla el escritor alem\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi humilde opini\u00f3n, m\u00e1s que insensibles, dichos trabajadores se han vuelto <em>indolentes <\/em>en un intento de reprimir su sensibilidad, la cual probablemente identifiquen como causa de su sufrimiento. Para defenderse de su entorno, siguiendo a Wallraff, han anulado la <em>sensaci\u00f3n <\/em>del mismo. En ello radica el <em>abandono <\/em>de nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em> y, por lo tanto, de nuestra <em>sensibilidad<\/em>, nuestra <em>aesthesis <\/em>le llamar\u00edan varios estudiosos de la <em>Est\u00e9tica<\/em>. Tal deshabitaci\u00f3n, podemos inferir, resulta un acto de <em>inhibici\u00f3n <\/em>y <em>represi\u00f3n <\/em>como huella som\u00e1tica del dolor padecido, manifiesto en dicha <em>rigidez<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La amargura de tal miseria, parece sugerir el tambi\u00e9n periodista, se manifiesta en la <em>maledicencia angustiada <\/em>que implica <em>la habladur\u00eda<\/em>, cuyo contenido, en este caso, es la queja del trabajo como lamento por su circunstancia, probablemente el <em>padecimiento <\/em>mismo de su propio abandono de s\u00ed mismos; saberse <em>sujetos <\/em>voluntarios de dicha <em>forma de vida <\/em>los <em>angustia<\/em>. Adolecen la limitaci\u00f3n <em>aparente<\/em> de un horizonte que no les ofrece salida y por ello se sienten estafados. La miseria compartida de la <em>habladur\u00eda <\/em>quiz\u00e1 sea su \u00fanica violencia posible ante el poder de la empresa, como acto <em>compensatorio <\/em>ante el sometimiento de la <em>sujeci\u00f3n <\/em>que viven:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Somos peones de ayuda de la m\u00e1quina. Lo principal, que se llene el cupo de producci\u00f3n \u2012dicen.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00ab\u00bfQui\u00e9n significa m\u00e1s que un n\u00famero de siete cifras?\u00bb (Cuanto m\u00e1s bajo es el n\u00famero de control, mayor es el rango del portador.) [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Wallraff parece querer mostrarnos a trav\u00e9s del testimonio del trabajador al cual le ha dado voz, c\u00f3mo estos obreros son conscientes de que su <em>pertinencia <\/em>y <em>relevancia <\/em>est\u00e1 supeditada a la <em>maquinaria <\/em>de la f\u00e1brica. La <em>val\u00eda <\/em>de los trabajadores es menor que las <em>m\u00e1quinas <\/em>con las que trabajan, evidenci\u00e1ndose como <em>herramientas ancilares <\/em>y sustituibles, remplazables como si, m\u00e1s bien, se tratara de las <em>refacciones <\/em>de las herramientas con las que trabajan. Herramientas que, a partir de la imposici\u00f3n de una <em>actividad <\/em>de <em>producci\u00f3n <\/em>impuesta por el <em>propietario<\/em>, domina a los trabajadores en lugar de que los trabajadores dominen dichas herramientas como fen\u00f3meno de la <em>armonizaci\u00f3n <\/em>que significa nuestro <em>autodominio <\/em>como cuerpos vivos. En esto consiste la <em>dominaci\u00f3n <\/em>del <em>propietario<\/em>, siguiendo al autor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me parece relevante recordar c\u00f3mo, seg\u00fan Kant, el valor es variable e intercambiable, lo que tiene valor es susceptible de intercambio y variaci\u00f3n. Por ello, seg\u00fan el fil\u00f3sofo prusiano, los seres humanos no tenemos valor sino <em>dignidad<\/em>. Sin embargo, como parece querernos advertir G\u00fcnter Wallraff, los trabajadores de la f\u00e1brica tienen <em>valor<\/em> para la empresa, no <em>dignidad<\/em>, y, por ello, para los empresarios los obreros son remplazables, sustituibles y deleznables. Los obreros <em>valen <\/em>de acuerdo y en proporci\u00f3n geom\u00e9trica al beneficio econ\u00f3mico implicado en su <em>productividad <\/em>y, por lo tanto, <em>fuerza de trabajo<\/em>. Son objetos de <em>intercambio<\/em>, seres <em>intercambiables <\/em>y <em>sustituibles <\/em>en relaci\u00f3n con el <em>valor econ\u00f3mico <\/em>que <em>representen<\/em>, siguiendo al narrador:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012Yo llevaba m\u00e1s de cinco a\u00f1os en G., sin haber estado enfermo una sola vez, cuando tuve un accidente. Entonces, cada tres d\u00edas se me emplazaba para visitar al m\u00e9dico. Hasta que se pas\u00f3 de la raya y dijo: \u00abCu\u00e1ndo est\u00e9 usted \u00fatil para trabajar, lo determino yo.\u00bb Parec\u00eda como si estos emplazamientos fueran esquem\u00e1ticamente ordenados por una m\u00e1quina. Pues mi maestro me conoc\u00eda y sab\u00eda que yo, no sin raz\u00f3n, estaba de baja.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de proseguir este an\u00e1lisis, me detengo brevemente en advertir que la palabra \u2018maestro\u2019 de la cita anterior tiene otra acepci\u00f3n en alem\u00e1n. <em>Meister <\/em>que ser\u00eda la palabra \u2018maestro\u2019 en dicha lengua, no s\u00f3lo remite a quien se dedica a la ense\u00f1anza sino tambi\u00e9n a quien ejerce y domina un oficio. En el caso de la cita anterior, en el testimonio del trabajador recogido por Wallraff, dicho empleado se refiere a su jefe inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que nos comparte el relato de Wallraff da cuenta de la <em>indolencia <\/em>de la empresa como <em>dispositivo<\/em>, al ser capaz de negar y anular la <em>dignidad <\/em>de sus trabajadores. Un trabajador con buena salud que ha sufrido un accidente y que no tendr\u00eda motivos para supon\u00e9rsele alguna irresponsabilidad o ma\u00f1a de su parte, se ve subestimado a trav\u00e9s de la <em>negligencia <\/em>que implica obstaculizarle el acceso a un justo y adecuado servicio m\u00e9dico, a pesar de corresponder con el cumplimiento de su trabajo, lo cual garantizar\u00eda sus derechos laborales. Manifiesta en su testimonio c\u00f3mo el m\u00e9dico encargado de su caso tiene que oponerse a la arbitrariedad de la empresa cuando esta \u00faltima emplaza de manera injustificada sus consultas, careciendo dicha coerci\u00f3n de apego alguno a la <em>racionalidad <\/em>del ejercicio cl\u00ednico implicado en tal vocaci\u00f3n. Podemos inferir que ello buscaba la <em>satisfacci\u00f3n <\/em>de las expectativas de <em>producci\u00f3n <\/em>de la empresa. En ese sentido, efectivamente, dicho an\u00f3nimo trabajador tiene raz\u00f3n: una m\u00e1quina esquem\u00e1ticamente ordenaba los emplazamientos de sus visitas al m\u00e9dico: la <em>maquinaria <\/em>de la <em>empresa <\/em>como <em>dispositivo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ello se evidencia c\u00f3mo para la empresa el trabajador tiene un <em>valor <\/em>en relaci\u00f3n con las <em>ganancias<\/em> implicadas en la<em> productividad <\/em>de la que depende la <em>explotaci\u00f3n <\/em>de su <em>fuerza <\/em>de trabajo. Estamos ante <em>la perversa instrumentalizaci\u00f3n de la raz\u00f3n <\/em>capaz de <em>aparentes argumentos <\/em>que intentan legitimar a la <em>indolencia<\/em> a trav\u00e9s de su <em>racionalizaci\u00f3n<\/em>:\u201cEl m\u00e9dico de la empresa determin\u00f3 que fuera unos meses al departamento de heridos. Me encarg\u00f3: \u00abDiga esto a mi maestro.\u00bb El maestro no me dej\u00f3 marchar. Los tres primeros d\u00edas me ayud\u00f3 alguien en el trabajo. Despu\u00e9s tuve que hacerlo solo, como antes. Los efectos del accidente no se curaron del todo en mucho tiempo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con base en la <em>productividad <\/em>de los cuerpos \u2012y, por lo tanto, con base en la <em>posibilidad <\/em>de su <em>explotaci\u00f3n<\/em>\u2012 es que los cuerpos <em>valen <\/em>en relaci\u00f3n con sus ganancias, son pertinentes o, en el caso de que dejen de ser <em>productivos<\/em>, son desechables. En ello radica, por parte de la empresa, el fomento de una <em>alienaci\u00f3n <\/em>como <em>sujeci\u00f3n deshumanizante<\/em>,al neg\u00e1rsele a los trabajadores su <em>dignidad<\/em>, m\u00e1s que <em>invisibilizada<\/em>, <em>anulada <\/em>arbitraria y, por lo tanto, <em>irracionalmente<\/em>, a trav\u00e9s de la <em>normalizaci\u00f3n <\/em>de la <em>indolencia <\/em>implicada en el r\u00e9gimen axiol\u00f3gico de dicha instituci\u00f3n, erguido por el criterio de la <em>mayor ganancia <\/em>implicada en la <em>mayor <\/em>productividad posible, con la que est\u00e1 comprometido el <em>consumo de los cuerpos vivos sujetos <\/em>por ella: \u201cEl que se hace viejo y no puede ya seguir el ritmo de tiempo, recibe un puntapi\u00e9. Ha llenado su \u00e9poca de servicio y cumplido con su obligaci\u00f3n. Debe marcharse, o recibe un trabajo peor pagado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Wallraff recoge la declaraci\u00f3n de un reci\u00e9n llegado que manifiesta el aturdimiento de su <em>alienaci\u00f3n<\/em>:\u201cEstamos aqu\u00ed como tontos \u2012dice, indignado, un trabajador de veinte a\u00f1os que a\u00fan no est\u00e1 acostumbrado a marcar\u201d. Se refiere al aturdimiento del sometimiento a la <em>maquinicidad <\/em>del ritmo de la cadena de producci\u00f3n como <em>disciplinamiento <\/em>de los <em>cuerpos vivos<\/em>. Es sugerente c\u00f3mo dicho aturdimiento puede implicar una reducci\u00f3n de <em>consciencia <\/em>y <em>autoconsciencia<\/em>, manifiesta en la posibilidad de nuestra <em>irreflexividad<\/em>: el abandono de nuestra <em>reflexi\u00f3n <\/em>como otra posibilidad del <em>abandono <\/em>de nuestro cuerpo y <em>olvido de nosotros mismos<\/em>. \u00bfSer\u00e1 posible que la reducci\u00f3n de la <em>alienaci\u00f3n<\/em> de esta clase de ritmo de trabajo pueda culminar con el estadio de la mera <em>apercepci\u00f3n<\/em>, la percepci\u00f3n de s\u00ed mismo? Ello ser\u00eda inferible como un estadio de <em>cosificaci\u00f3n <\/em>que implicar\u00eda hacer de <em>complejos sujetos <\/em>y sus <em>cuerpos vivos<\/em> meros <em>objetos simples <\/em>y, por lo tanto, <em>manipulables<\/em>. Antes de juzgar llanamente a tal posibilidad, recordemos que dicha <em>condici\u00f3n <\/em>puede partir y ser resultado del estadio por el cual el cuerpo ha optado para sobrevivir ante semejante <em>circunstancia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal reducci\u00f3n, parece querer mostrarnos nuestro autor, tiene que ver con una parcializaci\u00f3n de la perspectiva como parcelaci\u00f3n de la vida y reducci\u00f3n del espacio y tiempo como <em>condici\u00f3n vital <\/em>y, por lo tanto, <em>condici\u00f3n de la movilidad de todo cuerpo vivo<\/em>. Al trabajador se le sujeta a los l\u00edmites inmediatos que lo constri\u00f1en al quehacer expedito de su actividad laboral y productiva asignada, para la cual \u00fanicamente es pertinente en tanto que engrane de la herramienta que utiliza, parte de la maquinaria que es la f\u00e1brica:<\/p>\n\n\n\n<p>No conozco el proceso completo de producci\u00f3n. S\u00e9 que en la nave 4 hay miles de trabajadores. D\u00f3nde y c\u00f3mo est\u00e1n metidos, lo ignoro. No s\u00e9 m\u00e1s que lo que pasa en la cadena en mi inmediato rededor. Todos conf\u00edan en la loter\u00eda. \u00abSi acierto \u201clos seis\u201d ese mismo d\u00eda me largo de aqu\u00ed.\u00bb En la columna, sobre el extintor de fuego, alguien ha dibujado una caricatura: Un trabajador me\u00e1ndose en la cadena. Debajo pone: \u00ab\u00a1\u00a1Seis aciertos!! \u00a1\u00a1Adi\u00f3s y muy buenas!!\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos ante el testimonio de cierta clase de aislamiento que anula la diversidad y ampliaci\u00f3n de relaciones y comunicaciones mayoritarias entre los trabajadores de la f\u00e1brica. Se anula el encuentro de su totalidad al suprimirse dicha experiencia como peligro de una unidad que contravenga los intereses de la f\u00e1brica y que sea capaz de generar posibilidades de <em>convivencia <\/em>que dispersen a los trabajadores y sean motivo de distracci\u00f3n y abandono de su quehacer <em>productivo<\/em>, adem\u00e1s de mermar la <em>eficiencia <\/em>de este \u00faltimo como condici\u00f3n de las <em>ganancias <\/em>de la empresa. Se obstaculiza de manera m\u00e1s clara, o por lo menos se limita, la posibilidad del encuentro con los dem\u00e1s como <em>potencialidad <\/em>del fen\u00f3meno de un <em>cuerpo com\u00fan <\/em>y, por lo tanto, la <em>posibilidad <\/em>de sus <em>afectos comunitarios<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hablando de este \u00faltimo t\u00f3pico, es sugerente que el \u00faltimo reducto del juego o de lo l\u00fadico est\u00e9 depositado en la <em>esperanza <\/em>de dejar el trabajo a trav\u00e9s de ganar la loter\u00eda. Una posibilidad remota y salv\u00edfica que evidencia al humor como parte de la estrategia de sobrevivencia de un <em>cuerpo vivo<\/em> para no perderse del todo en su posible <em>alienaci\u00f3n<\/em>,en tanto que el humor tambi\u00e9n es un fen\u00f3meno <em>cr\u00edtico <\/em>de <em>autoconciencia<\/em>, una <em>habitaci\u00f3n de nosotros mismos<\/em>,aunque \u00e9sta s\u00f3lo parezca posible a trav\u00e9s de la imagen de una improbable liberaci\u00f3n, estado semejante al <em>Para\u00edso<\/em>:\u201cLa cadena sigue su camino sin piedad. He de volver a mis botes de barniz. Dos o tres coches han rebasado mi lugar mientras estaba arriba, y he de ir tras ellos. Mi trabajo se vuelve as\u00ed m\u00e1s r\u00e1pido y sucio. Como en tono de burla, en la tarjeta corriente est\u00e1n grabadas estas palabras: \u00ab\u00a1Calidad se llama nuestro futuro!\u00bb\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que podr\u00edamos llamar: <em>biodin\u00e1mica del cuerpo humano<\/em> tiene que someterse a la velocidad de una m\u00e1quina irreflexiva e indolente. Un cuerpo no-vivo incapaz de tales posibilidades de la <em>sensaci\u00f3n <\/em>de un <em>cuerpo vivo<\/em>; la habitaci\u00f3n vac\u00eda de un movimiento programado que <em>condiciona <\/em>al <em>cuerpo vivo <\/em>de un <em>ser humano<\/em> a la <em>irreflexividad <\/em>e <em>indolencia<\/em> como resultado de su <em>deshabitaci\u00f3n<\/em>. La promesa de <em>calidad <\/em>que se\u00f1ala Wallraff, impresa en las tarjetas corrientes, son una m\u00e1xima de <em>conversi\u00f3n <\/em>\u2012recordemos el uso del concepto de <em>iniciaci\u00f3n <\/em>por parte del escritor alem\u00e1n\u2012 a la <em>deshabitaci\u00f3n <\/em>que implica quedarnos sin <em>esp\u00edritu<\/em> (mejor dicho, sin <em>alma<\/em>), al <em>olvidarnos de nosotros mismos<\/em>, al <em>abandonarnos<\/em> para reducirnos, menos que a m\u00e1quinas, a la mera eficiencia de estas \u00faltimas; convertirnos en <em>objetos desalmados<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>iniciaci\u00f3n <\/em>laboral que sugiere nuestro autor resulta comprometida con todo lo opuesto al crecimiento espiritual de una <em>iniciaci\u00f3n <\/em>en t\u00e9rminos tradicionales. Estamos ante la <em>alienaci\u00f3n <\/em>del compromiso del <em>Progreso <\/em>como horizonte y objetivo de la <em>t\u00e9cnica<\/em>,como <em>pautador <\/em>del <em>futuro <\/em>y, por lo tanto, ante la pretensi\u00f3n del <em>cierre de sentido <\/em>de este \u00faltimo; la <em>imposici\u00f3n <\/em>del planteamiento del <em>futuro<\/em> como el <em>cierre definitivo del sentido de nuestras vidas<\/em> \u2012la pretensi\u00f3n, por ejemplo, del <em>Fin de la historia<\/em>\u2012: nuestra <em>conversi\u00f3n <\/em>en m\u00e1quinas desalmadas: irreflexivas, indolentes y, por lo tanto, <em>eficientes<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>El jueves, despu\u00e9s de comer, se pone en pr\u00e1ctica un ejercicio de supuesto incendio para todos los que trabajan con el barniz. El maestro de tal ejercicio ense\u00f1a a todos, por separado, la t\u00e9cnica del extintor de fuegos. Dice que todos y cada uno est\u00e1n obligados a combatir el incendio, hasta que venga el cuerpo de bomberos, \u00abvaliente y esforzadamente y aun con riesgo de su vida, para salvar las m\u00e1quinas m\u00e1s valiosas\u00bb. Lo que no aclara es c\u00f3mo salvar la vida en estas circunstancias. Dice tambi\u00e9n que hay que tener cuidado con un \u00abextintor de fuegos autom\u00e1tico muy eficaz\u00bb. Cuando se declara el fuego en el sector de la nave en que est\u00e1n las m\u00e1quinas m\u00e1s valiosas, autom\u00e1ticamente se pone en funcionamiento el extintor. \u00abDespu\u00e9s del toque agudo deben abandonar esta secci\u00f3n en el intervalo de 10 a 15 segundos. De lo contrario, quedar\u00edan sin conocimiento por efecto del torrente de productos qu\u00edmicos y morir\u00edan v\u00edctimas de las llamas.\u00bb Por \u00faltimo, comprueba la asistencia de los convocados. A los alemanes les da el tratamiento de \u00abHerr\u2026\u00bb; en caso de trabajadores italianos, turcos o griegos, omite el tratamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Wallraff, la empresa expone a sus trabajadores a condiciones de peligro para salvar a las m\u00e1quinas por encima del ser humano, reducido a la <em>val\u00eda <\/em>de su <em>eficiencia<\/em>. Ello evidencia el ser considerados meras herramientas para llevar a cabo un trabajo \u2012incluyendo el del resguardo y salvaci\u00f3n de las m\u00e1quinas con las que los <em>manipulan <\/em>cuando las <em>manipulan<\/em>\u2012, herramientas de las cuales se puede disponer ante peligros mortales concretos, incluyendo circunstancias <em>qu\u00edmicas <\/em>que no contemplan alcuerpo vivo de un ser humano como cuerpo susceptible del peligro de estar en contacto con dichas sustancias; las mismas condiciones de eficiencia para sofocar tal clase de siniestros contemplan el resguardo y salvaci\u00f3n de las m\u00e1quinas, no consideran el bienestar de los trabajadores, ya que la eficiencia de dichas condiciones, como se\u00f1ala el <em>maestro <\/em>de tal procedimiento, implica la probabilidad del alto peligro de una intoxicaci\u00f3n qu\u00edmica de los empleados involucrados en dicha labor.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Lo importante<\/em> para los <em>propietarios<\/em> de la empresa es el da\u00f1o material que implicar\u00eda la p\u00e9rdida de las m\u00e1quinas de las que depende la <em>producci\u00f3n <\/em>de dicha <em>instituci\u00f3n<\/em> y, por lo tanto, la p\u00e9rdida de la <em>propiedad<\/em> de las mismas. Esta \u00faltima constituye el <em>poder f\u00e1ctico <\/em>de los <em>propietarios<\/em>. Se le exige a los trabajadores <em>coraje <\/em>para llevar a cabo dicho resguardo ante la adversidad de un incendio. Sin embargo, \u00bfc\u00f3mo pedirle coraje a un cuerpo sujeto a trav\u00e9s de su <em>necesidad <\/em>y, por ello, tendiente a la <em>mezquindad <\/em>de su <em>ego\u00edsmo <\/em>cuando se le ha condicionado a creerse objeto de <em>val\u00eda <\/em>y no de <em>dignidad<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Por si fuera poco lo anterior, la reducci\u00f3n a tal <em>eficiencia<\/em> es susceptible de agudizaci\u00f3n: los empleados inmigrantes padecen el <em>racismo <\/em>de sus jefes por su <em>extranjer\u00eda<\/em>. Se les quita el trato de <em>Herr <\/em>(\u2018Se\u00f1or\u2019 en alem\u00e1n), el cual implica un m\u00ednimo reconocimiento social entre los varones adultos alemanes \u2012probablemente con el fin de llevar a cabo un ejercicio <em>paternalista <\/em>sobre dichas personas para ser tratados como <em>ni\u00f1os<\/em>, con la indefensi\u00f3n y subestimaci\u00f3n del caso\u2012, como parte de una subordinaci\u00f3n de por s\u00ed <em>problem\u00e1tica <\/em>e <em>injusta<\/em>, nos comparte el periodista alem\u00e1n. Resulta sugerente pensar que la <em>extranjer\u00eda <\/em>de dichos empleados sea considerada como <em>la raz\u00f3n suficiente <\/em>para ser <em>subordinados <\/em>con tal <em>injusticia<\/em>. Ello implica pensar a la <em>nacionalidad <\/em>como una <em>propiedad <\/em>de quien la posee por <em>estar <\/em>en el <em>territorio <\/em>en el cual naci\u00f3,y a los <em>ciudadanos reconocidos <\/em>de un <em>Estado-Naci\u00f3n <\/em>como <em>propiedad <\/em>de este \u00faltimo. No me parece superficial poder llegar a inferir al <em>Estado-Naci\u00f3n <\/em>como el gran modelo de nuestras <em>instituciones<\/em> como normalizadoras de din\u00e1micas de <em>consumo <\/em>y <em>producci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no siempre fue as\u00ed seg\u00fan las voces que encuentra Wallraff: \u201cAntes eran otros tiempos. \u00cdbamos juntos, los domingos, con las familias. Incluso entre cinco llegamos a montar un coche. Ten\u00edamos todos el mismo \u00aboficio\u00bb y \u00e9ramos algo. Hoy son m\u00e1s solicitados los peones. Con ellos se puede hacer todo\u201d. El trabajador apela a un reconocimiento perdido: \u201cantes \u00e9ramos algo\u201d, dice el empleado refiri\u00e9ndose al <em>oficio <\/em>que ten\u00edan. A dicha p\u00e9rdida se refiere tal obrero cuando habla de la solicitud de los peones. As\u00ed enuncia la <em>alienante reducci\u00f3n a meras herramientas <\/em>de la cual hemos hablado; <em>herramientas <\/em>con las cuales, como ya hemos visto, efectivamente, se puede hacer todo, dicho con lo abierto e <em>inconmensurable <\/em>de tal <em>posibilidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante advertir c\u00f3mo el testimonio establece una relaci\u00f3n entre tal consecuencia y la <em>escisi\u00f3n<\/em> de los <em>afectos comunitarios <\/em>implicados en una <em>convivencia <\/em>entre trabajadores como posibilitadora de, incluso, una <em>mutualidad <\/em>o <em>mutualismo<\/em>. Se puede apreciar en ello una inducci\u00f3n a la <em>indolencia<\/em> a trav\u00e9s de la <em>sujeci\u00f3n<\/em> a la <em>necesidad <\/em>por medio de la precarizaci\u00f3n de las condiciones laborales como est\u00edmulo del <em>ego\u00edsmo<\/em>, a trav\u00e9s de la <em>indolencia <\/em>misma de los <em>propietarios<\/em>: \u201cYo me veo obligado a hacer normalmente horas extraordinarias. Habito una vivienda en la empresa: dos habitaciones, 138 marcos. Ahora el alquiler subir\u00e1 a 165. La empresa la llama \u00abvivienda social\u00bb. Yo lo llamo \u00abexplotaci\u00f3n de la necesidad de vivienda\u00bb. No puedo permitirme el lujo de salir fuera en vacaciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es advertible la indolencia de los <em>propietarios<\/em> en la precarizaci\u00f3n de las <em>condiciones laborales<\/em>. Se trata de una <em>inducci\u00f3n a la indolencia <\/em>capaz de generar su <em>cultura <\/em>a trav\u00e9s de nuestros estadios del mundo. Es a trav\u00e9s de tal <em>normalizaci\u00f3n <\/em>que tambi\u00e9n nuestra <em>cultura <\/em>nos <em>induce<\/em> a nuestro malestar al hacer <em>cultura<\/em>. Ello se agudiza si renunciamos a la <em>reflexi\u00f3n <\/em>que implica el ejercicio de nuestra <em>autonom\u00eda <\/em>como v\u00eda para la <em>comprensi\u00f3n <\/em>de la que un cuerpo es capaz, incluyendo la <em>sensaci\u00f3n<\/em>, <em>sensibilidad <\/em>y <em>emotividad <\/em>del mismo. Tal posibilidad como un posicionamiento opuesto a la <em>indolencia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El actuar <em>indolente <\/em>de los propietarios de la empresa genera <em>la cultura <\/em>con la que se conducen sus subordinados, propiciando la <em>indolencia <\/em>de los mismos y, por lo tanto, el <em>malestar <\/em>que los <em>sujeta<\/em> y motiva su <em>ego\u00edsmo<\/em>. <em>No nos olvidemos de nosotros mismos<\/em> al olvidar que nuestras acciones en el mundo y los <em>estadios<\/em> del mismo que llevamos a cabo a trav\u00e9s de ellas tambi\u00e9n generan <em>cultura <\/em>por s\u00ed mismos. En la conciencia de esto \u00faltimo radica la <em>comprensi\u00f3n <\/em>de la importante diferencia entre <em>estar <\/em>en el mundo y <em>habitarlo<\/em>. No hay <em>habitaci\u00f3n <\/em>del mundo sin <em>habitaci\u00f3n <\/em>de uno mismo; no hay <em>habitaci\u00f3n <\/em>del mundo sin <em>autonom\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor alem\u00e1n nos ofrece un magn\u00edfico ejemplo de la importancia de dicha <em>comprensi\u00f3n<\/em>:\u201cCuando el \u00abdios de la nave\u00bb habla sobre la dignidad humana, menciona, entre otras cosas, \u00abel alivio del calor\u00bb que hay en G\u201d. Con \u2018el dios de la nave\u2019 Wallraff se refiere al supervisor del \u00e1rea de trabajo al cual el autor est\u00e1 subordinado. Dicho jefe inmediato enaltece las condiciones laborales correspondientes, al considerarlas amables con la temperatura de los cuerpos sujetos a din\u00e1micas de explotaci\u00f3n tan demandantes como las que ya he expuesto. Al respecto, el testimonio de los compa\u00f1eros del escritor resulta contrastante:<\/p>\n\n\n\n<p>Informo de esto a los trabajadores. Se r\u00eden de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2012S\u00ed, la \u00faltima vez que lo disfrutamos fue hace dos a\u00f1os. La cadena estuvo parada durante diez minutos. Despu\u00e9s corri\u00f3 mucho m\u00e1s aprisa. Lo principal es que el n\u00famero de coches producidos est\u00e9 de acuerdo con el plan previsto. Pausas de calor, practicadas de esta forma, son paparruchadas y pura teor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajador al cual Wallraff le da espacio en su relato hace referencia a lo que la empresa llama: \u201cpausas de calor\u201d, descansos para los obreros con el fin de que no sufran alg\u00fan percance debido a las altas temperaturas del \u00e1rea de trabajo. Se evidencia el posicionamiento cr\u00edtico de dicho empleado, al advertir que dichos recesos no son ning\u00fan privilegio ni generosa renuncia por parte de <em>los propietarios<\/em>; la empresa recupera los minutos <em>perdidos <\/em>al acelerar la cadena de producci\u00f3n \u2012advi\u00e9rtase que el bienestar del trabajador, incluyendo el tiempo del mismo, es una p\u00e9rdida de dinero, no una inversi\u00f3n, seg\u00fan la empresa. Adem\u00e1s, se puede inferir que la <em>instituci\u00f3n <\/em>hace de tal supuesto <em>cuidado <\/em>una excusa para acrecentar la explotaci\u00f3n \u2012advi\u00e9rtase lo <em>perverso <\/em>de la estrategia. Todo ello planeado con la alevos\u00eda y ventaja que puede implicar ser <em>el propietario privado de los Medios de producci\u00f3n<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1n previstos diez minutos de pausa cada tres horas, cuando el term\u00f3metro, a las nueve de la ma\u00f1ana, marca, a la sombra, 25 grados. El term\u00f3metro est\u00e1 colocado en la puerta principal, cerca de las salas de la direcci\u00f3n, donde constantemente sopla un fresco aire del Rin. Aunque haga un calor espantoso, el term\u00f3metro no se\u00f1ala nunca los 25 grados por la ma\u00f1ana. En los d\u00edas de calor he medido la temperatura de nuestro sector de la nave. Trabajamos entre dos hornos de barniz, y casi nos morimos de calor. No es de extra\u00f1ar; la temperatura es de 38 grados en las horas de mediod\u00eda. Aqu\u00ed no llega el aire fresco del Rin.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En las l\u00edneas anteriores, Wallraff expone como las <em>condiciones materiales<\/em> de las que dependen las llamadas: \u201cpausa de calor\u201d, est\u00e1n arbitrariamente <em>montadas <\/em>para beneficio del <em>inter\u00e9s privado <\/em>de <em>los propietarios<\/em>: la <em>satisfacci\u00f3n <\/em>de <em>la producci\u00f3n deseada <\/em>como principal objetivo. Los trabajadores dejan de ser <em>fines en s\u00ed mismos <\/em>para convertirse en <em>medios <\/em>para tal <em>empresa<\/em>. Siguiendo al escritor, se les ha negado el patrimonio del mundo que es su viento fresco, en este caso: el viento fresco del r\u00edo <em>Rin<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>De tal manera podemos advertir c\u00f3mo nuestros compromisos con un<em> Futuro <\/em>planteado por el <em>Progreso <\/em>y sus din\u00e1micas de <em>consumo <\/em>y <em>producci\u00f3n<\/em> nos puede llegar a negar <em>nuestra habitaci\u00f3n del mundo<\/em>, si renunciamos a <em>la habitaci\u00f3n de nosotros mismos<\/em>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":37,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-287","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=287"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/287\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":289,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/287\/revisions\/289"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}