{"id":292,"date":"2022-11-29T08:34:09","date_gmt":"2022-11-29T08:34:09","guid":{"rendered":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=292"},"modified":"2022-11-29T08:34:11","modified_gmt":"2022-11-29T08:34:11","slug":"el-camino-del-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2022\/11\/29\/el-camino-del-corazon\/","title":{"rendered":"El camino del coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/11\/tumblr_nx1b5bQGvI1sf2a1uo10_500.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"345\" src=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/11\/tumblr_nx1b5bQGvI1sf2a1uo10_500.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-293\" srcset=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/11\/tumblr_nx1b5bQGvI1sf2a1uo10_500.png 500w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2022\/11\/tumblr_nx1b5bQGvI1sf2a1uo10_500-300x207.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula de Bu\u00f1uel es un magn\u00edfico cortometraje protagonizado por el legendario actor Claudio Brook y la muy importante actriz Silvia Pinal. Trabajo pol\u00e9mico en la historia del cine, por la constante intervenci\u00f3n durante la realizaci\u00f3n del mismo de su productor: Gustavo Alatriste, tambi\u00e9n esposo en ese entonces de Silvia Pinal. Sin embargo, se impone la magn\u00edfica factura del guion de Lu\u00eds Alcoriza, totalmente comprometido con el discurso de Bu\u00f1uel, de clara simiente on\u00edrica y surrealista, lo cual nos permite apreciar las hondas inquietudes espirituales del gran director, en relaci\u00f3n con las potencias del cuerpo manifiestas en la posibilidad de su concupiscencia ante la promesa de <em>liberaci\u00f3n <\/em>de la <em>experiencia religiosa<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sim\u00f3n ha pasado seis a\u00f1os, seis meses y seis d\u00edas arriba de una columna, haciendo ayuno y penitencia para servir y estar cerca de Dios. Se trata de un santo estilita, un m\u00edstico dedicado a la contemplaci\u00f3n, que ha abandonado el suelo como estadio del pecado en el mundo y ha decidido elevarse de su territorio para estar m\u00e1s cerca de Dios a trav\u00e9s de las alturas. Su misi\u00f3n tambi\u00e9n entra\u00f1a un af\u00e1n de redenci\u00f3n a trav\u00e9s de la renuncia al cuerpo como habitaci\u00f3n del alma. La pretensi\u00f3n, dif\u00edcil pretensi\u00f3n, de negarlo para trascenderlo al habitar hasta el l\u00edmite su <em>finitud<\/em>; una relaci\u00f3n inextricable con la posibilidad de la muerte. Sim\u00f3n quiere morir en <em>gracia <\/em>de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor del Santo se ha congregado un grupo de practicantes de la fe. Se trata de los integrantes de un cenobio que, a trav\u00e9s del ejemplo de Sim\u00f3n, tambi\u00e9n rinden culto a Dios por medio de dicha vida en <em>com\u00fan<\/em>. Vale la pena aclarar: el cenobio es el antecedente del monasterio. Se trata de una congregaci\u00f3n donde un grupo de practicantes de la fe llevan a cabo una vida de retiro espiritual, de clausura y de renuncia. A sus integrantes se les llama cenobitas.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, Sim\u00f3n es un eremita o anacoreta que se ha retirado en soledad para habitarse a s\u00ed mismo; habitar el vac\u00edo de su cuerpo para, a su vez, vaciarlo y liberar su alma, a trav\u00e9s de la habitaci\u00f3n contemplativa del vac\u00edo que es el desierto.<\/p>\n\n\n\n<p>El santo se considera indigno de privilegio alguno por su condici\u00f3n de pecador. As\u00ed como s\u00f3lo come lechuga \u2012la cual, a pesar de ser escasa, comparte en una secuencia con un conejo\u2012 tambi\u00e9n rechaza la ordenaci\u00f3n sacerdotal, un reconocimiento a su sacrificio por parte del Cenobio y sus integrantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sim\u00f3n busca olvidarse de su cuerpo, diluirse en Dios a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n. El santo parece empezar a lograrlo: olvida las plegarias y, en dado momento, siente que no es consciente de lo que habla y lo que dice. La <em>inconsciencia <\/em>en este caso parece manifestarse como la <em>asignificaci\u00f3n deshabitante <\/em>del cuerpo, de su <em>sensaci\u00f3n <\/em>como acto de renuncia y de entrega a Dios. En una secuencia Sim\u00f3n es visitado por Mat\u00edas, interpretado por Enrique \u00c1lvarez F\u00e9lix, un joven cenobita devoto del santo. Le lleva lechuga, pan y aceite departe de la congregaci\u00f3n. Sim\u00f3n s\u00f3lo acepta la lechuga. Para sus adentros, Sim\u00f3n reprende tal interrupci\u00f3n ya que la misma le ha recordado que posee un cuerpo a trav\u00e9s de la <em>sensaci\u00f3n <\/em>del mismo; el eremita tiene hambre y sed. Sin embargo, continuando con su misi\u00f3n, decide posponer la ingesta de su alimento hasta el amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Regresando al personaje de Mat\u00edas, antes de llegar con Sim\u00f3n, se encuentra con un cabrero enano del desierto que tambi\u00e9n ama al santo. Le comenta al joven cenobita que Sim\u00f3n rechaz\u00f3 su ofrenda de pan tierno de tres d\u00edas y un cuenco de reques\u00f3n. Mat\u00edas reprende la actitud quejosa del enano, mientras este \u00faltimo observa con fascinaci\u00f3n las ubres de su cabra m\u00e1s joven, Domitila. Mat\u00edas no oculta su desconcierto<a> ante la actitud del enano con su cabra: \u201cNo quieras tanto a esos animales, mira que el diablo anda suelto por el desierto\u201d<\/a>. El enano le responde: \u201cDe noche lo oigo\u201d. La materialidad animal de la carne de la cabra \u2012legendario animal m\u00edtico tan pagano como b\u00edblico\u2012 es presentada como alimento y, por lo tanto, como posibilidad de concupiscencia por su car\u00e1cter mat\u00e9rico. Mat\u00edas apela a una noci\u00f3n de trascendencia que niega al cuerpo \u2012con la cual el Cristianismo se evidencia deudor del Platonismo y Neoplatonismo\u2012 cuyo referente es Sim\u00f3n, a quien el joven cenobita tanto admira.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro ejemplo de la humildad del eremita lo hallamos en la secuencia de la pel\u00edcula en la que un cenobita llamado Trif\u00f3n intenta demeritarlo. Calumnia a Sim\u00f3n afirmando que este \u00faltimo tiene en el morral donde guarda su humilde despensa, finas viandas que incluyen: vino, aceite y queso de cabra. Sim\u00f3n, probablemente a semejanza de Cristo, no se defiende. Considera m\u00e1s importante la calumnia que el elogio porque este \u00faltimo distrae y ciega mientras que la primera, en t\u00e9rminos del propio Sim\u00f3n, es <em>el azote <\/em>de la vida capaz de fortalecer y hacer crecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cenobitas se debaten para no dejar de creer en Sim\u00f3n. Le piden que se defienda y ellos prometen creerle. Sin embargo, Sim\u00f3n no lo hace, manteni\u00e9ndose firme y vertebrado como la columna sobre la que lleva a cabo su penitencia. La columna, se puede inferir, funciona como <em>metonimia <\/em>del cuerpo habitado por la santidad del anacoreta, quien se dispone en relaci\u00f3n vertical con Dios a trav\u00e9s de la altura y la estatura. Una imagen sumamente aguda y contundente de una moral basada en el <em>sacrificio<\/em>, que remite a la monumentalidad de fen\u00f3menos arquitect\u00f3nicos como los obeliscos. Estos \u00faltimos, tanto de manera m\u00e1s actual como parte de tradiciones con m\u00e1s antig\u00fcedad, implementados por \u00f3rdenes culturales de tipo religioso, militar y pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal falta de defensa por parte de Sim\u00f3n (quiz\u00e1 una manera de disponerse a la propia <em>indefensi\u00f3n<\/em>) es aprovechada por el atacante del Santo para asegurar que Sim\u00f3n es culpable porque reh\u00faye a dar una <em>raz\u00f3n <\/em>porque no la tiene; la explicaci\u00f3n que permitir\u00eda justificar la presencia de dichos alimentos en su morral. Es entonces que Trif\u00f3n empieza a convulsionarse, acabando en un rapto epil\u00e9ptico que le saca espuma por la boca. Confiesa entoncesque \u00e9l puso las viandas en el morral y que intent\u00f3 desacreditar al santo. El cenobita evidencia estar pose\u00eddo por el diablo. Sim\u00f3n comienza un exorcismo para conjurar al demonio en dicho cuerpo, el cual es apoyado por los cenobitas. El l\u00edder de estos \u00faltimos pide llevar al cenobita convaleciente para atenderlo con m\u00e1s cuidado en la mandra del cenobio.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de este momento, Sim\u00f3n advierte una vulnerabilidad importante en Mat\u00edas debido a su juventud. Le pide a Zen\u00f3n, l\u00edder de los cenobitas, que lo hagan regresar a casa y que vuelva al cenobio hasta que la barba le recubra las mejillas. Ello nos recuerda a la madurez como principio de formaci\u00f3n de la cual nos habla Plat\u00f3n en <em>El Simposio<\/em> en relaci\u00f3n con la figura del p\u00faber imberbe que se forma para ser hombre hasta que tiene el suficiente vello en el cuerpo, con el cual se constate su edad adulta. Mat\u00edas corre peligro por la fragilidad inminente de un cuerpo inexperto ante la sensualidad del diablo suelto en el desierto, de cuya presencia ya ha tenido tanto noticia como experiencia Sim\u00f3n. El enano cabrero, testigo de dicha situaci\u00f3n, le dice a Mat\u00edas refiri\u00e9ndose a los dem\u00e1s integrantes de su congregaci\u00f3n mientras se alejan juntos de la torre del eremita: \u201cNo quieras tanto a estos barbones, mira que el diablo anda suelto por el desierto\u201d. Mat\u00edas le contesta: \u201cDe noche lo oigo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que un camino espiritual, en tanto que habitaci\u00f3n de la <em>finitud <\/em>del cuerpo, implica la <em>sensualidad <\/em>que produce la <em>ilusi\u00f3n <\/em>de la superioridad moral por, aparentemente, ser m\u00e1s familiar a lo divino. \u00bfNo es ello tambi\u00e9n un tipo de concupiscencia?<\/p>\n\n\n\n<p>El camino del cuerpo, de la tierra que recibe a la materia, es el camino de la mano izquierda. El camino del esp\u00edritu, de lo que se eleva, es el camino de la mano derecha. Si unimos ambas manos para llevara a cabo su encuentro, formamos un centro que implica una v\u00eda. Ese centro es el coraz\u00f3n, s\u00f3lo se comprende con el coraz\u00f3n inflamado seg\u00fan la imagen del <em>Sagrado Coraz\u00f3n<\/em>. La ruta que implica el encuentro del camino de la mano derecha con el de la mano izquierda es el camino de la <em>comprensi\u00f3n<\/em>; el camino del <em>coraz\u00f3n<\/em>, <em>habitaci\u00f3n de nuestros cuerpos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El diablo, interpretado por Silvia Pinal, se ha acercado a Sim\u00f3n tres veces, dos de ellas para tentarlo. La primera, a trav\u00e9s del disfraz de la inocencia de una ni\u00f1a; una ni\u00f1a que jugando trata de corromper la castidad de Sim\u00f3n al ense\u00f1arle sus piernas portadoras de un liguero, al igual que sus pechos. Tambi\u00e9n el diablo le ha ofrecido al eremita el beso de su larga lengua y ha intentado martirizar su cuerpo con un pu\u00f1al, clav\u00e1ndolo en la espalda del santo varias veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Sim\u00f3n resiste, a pesar del reciente recuerdo de su madre, de quien se ha despedido al principio de la pel\u00edcula y a la que recuerda como c\u00f3mplice de la <em>sensaci\u00f3n<\/em> de lo l\u00fadico como <em>habitaci\u00f3n<\/em> del mundo, antes de comprometerse con su misi\u00f3n; sentir el suelo en la planta de sus pies al momento de correr sobre la tierra es la imagen de un profundo anhelo que Sim\u00f3n <em>comprende <\/em>como motivo de la tentaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda vez, Sim\u00f3n ha sido tentado a trav\u00e9s de su profundo amor por Jes\u00fas. El diablo se ha disfrazado del pastor del reba\u00f1o, llevando un cordero en los brazos. Sat\u00e1n se ha puesto una barba para emular al hijo de Dios para tratar de convencer a Sim\u00f3n de que Cristo sufre con el malestar de su sacrificio y que deber\u00eda permitirse el placer y el gozo de las materialidades del mundo. El diablo derrama algunas l\u00e1grimas para tratar de convencer al anacoreta de que es el mism\u00edsimo hijo de Dios quien le habla. Declara que el exceso de su sacrificio no es grato a su coraz\u00f3n. Sat\u00e1n le pide cambiar: bajar a la tierra y hastiarse de goces. De tal forma, como parte de su enga\u00f1o, Sat\u00e1n disfrazado de Cristo le promete a Sim\u00f3n que, con tal descenso, tan s\u00f3lo el nombre del placer le dar\u00e1 nauseas. El falso Cristo le promete que as\u00ed el eremita estar\u00e1 cerca de \u00e9l. Nuevamente, Sim\u00f3n se da cuenta de que se trata de Satan\u00e1s y lo rechaza, no sin dejar de recordarle al diablo cuando fue el \u00e1ngel m\u00e1s bello y estuvo ante la gracia de Dios que Sim\u00f3n a\u00f1ora, y por el cual lleva a cabo su sacrificio. El diablo le pregunta al santo, quiz\u00e1 con cierta <em>esperanza<\/em> de <em>comprensi\u00f3n<\/em> por parte del anacoreta, si cree que Dios lo perdonar\u00eda si se arrepintiera. Sim\u00f3n lo tiene claro: Sat\u00e1n se ha condenado por el resto de eternidad. No se deja esperar la ira del demonio quien le da una pedrada con una honda al santo, derrib\u00e1ndolo sobre el suelo de su columna.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de hablar del tercer encuentro entre Sim\u00f3n y Sat\u00e1n a lo largo de la pel\u00edcula, me parece relevante atender otra secuencia que tiene una estrecha relaci\u00f3n con la conclusi\u00f3n del cortometraje. Sim\u00f3n hab\u00eda advertido, durante una visita de los cenobitas a su columna, que uno de ellos se hab\u00eda distra\u00eddo viendo pasar a una mujer que llevaba una vasija en la cabeza. Se trataba tambi\u00e9n del mismo sat\u00e1n disfrazado de aquella mujer. Sim\u00f3n le cuestiona al cenobita el olvido de su voto de castidad. Sim\u00f3n le pregunta por ella refiri\u00e9ndose a la misma como una mujer tuerta, a lo cual el cenobita corrige diciendo que los ojos de esa mujer estaban sanos. Es entonces que Sim\u00f3n cuestiona al cenobita, a trav\u00e9s del motivo de la visi\u00f3n, su renuncia al seguimiento de su voto de castidad, opuesto a la posibilidad de la mirada y contemplaci\u00f3n de cualquier mujer, y mucho m\u00e1s a la posibilidad de tener alguna de cualquier manera como parte de la conducci\u00f3n de su esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sugerente pensar en ello como un ejemplo, seg\u00fan el eremita, de c\u00f3mo la mirada tambi\u00e9n puede cegarnos a trav\u00e9s de la <em>incomprensi\u00f3n <\/em>que puede implicar la <em>ilusi\u00f3n<\/em> y, de manera semejante, como la ceguera o <em>no ver <\/em>nos puede permitir <em>visiones <\/em>m\u00e1s importantes. No hay que dejar de advertir esta \u00faltima propuesta de lectura a trav\u00e9s del contexto de la <em>di\u00e9gesis <\/em>de la pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, este mismo cenobita ir\u00e1 a visitar a Sim\u00f3n para agradecerle dicho gesto y tambi\u00e9n para tener un importante intercambio, que evidencia la dificultad que puede implicar la diferencia que <em>signa<\/em> la manera en la cual nos referimos al mundo en relaci\u00f3n con la <em>comprensi\u00f3n <\/em>del mismo por parte de los dem\u00e1s. El cenobita argumenta a Sim\u00f3n que el mundo es terrible porque podemos llegar incluso a matar por defender y resguardar lo que creemos que es nuestro. El mal yace en el \u2018m\u00edo\u2019 y el \u2018tuyo\u2019; defender lo m\u00edo y lo tuyo es lo que nos lleva a lo terrible, argumenta el cenobita. Este \u00faltimo trata de ejemplific\u00e1rselo a Sim\u00f3n, quit\u00e1ndole su morral y afirmando: \u201cesto es m\u00edo\u201d. El eremita no se opone y dice: \u201cEntonces, ll\u00e9vatelo\u201d. El cenobita queda admirado por la santidad de Sim\u00f3n. Este \u00faltimo afirma no comprender lo que el cenobita quiere decir porque hablan <em>lenguajes diferentes<\/em>. Vemos aqu\u00ed como la <em>mediaci\u00f3n del lenguaje <\/em>como parte de la <em>significaci\u00f3n <\/em>del mundo es parte de la posibilidad de la <em>comprensi\u00f3n <\/em>o <em>confusi\u00f3n <\/em>de este \u00faltimo. \u00bfCu\u00e1l es lenguaje del mundo en que vivimos?<\/p>\n\n\n\n<p>Sat\u00e1n cumple su promesa, regresa aparentemente derrotado dentro de un f\u00e9retro. Sim\u00f3n endurece su sacrificio al mantenerse parado sobre su torre con un solo pie. Esta vez Sat\u00e1n no lo tienta, s\u00f3lo le advierte que van por ellos y que \u00e9l ser\u00e1 su gu\u00eda por el mundo que los llevar\u00e1 en avi\u00f3n hac\u00eda s\u00ed mismo. Sat\u00e1n llevar\u00e1 a Sim\u00f3n al Sabbat, el d\u00eda de descanso de la creaci\u00f3n, el d\u00eda de dispersi\u00f3n y relajaci\u00f3n. Llegan a la discoteca de una ciudad semejante a Nueva York, San Francisco, la Ciudad de M\u00e9xico o a la mezcla de todas las anteriores. En dicho lugar bailan y conviven cuerpos j\u00f3venes, al frenes\u00ed del rock de aquellos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Sim\u00f3n bebe una copa mientras fuma su pipa y observa aquel paisaje en el cual el Diablo le prometi\u00f3 que ver\u00eda: \u201crelampaguear las lenguas y las heridas rojas de la carne\u201d. Los j\u00f3venes se estremecen al ritmo de la m\u00fasica de moda: \u201c<em>Carne radioactiva<\/em>, es el \u00faltimo baile, es el baile final, es el baile final\u201d, insiste el diablo. Una clara alusi\u00f3n a la promesa del Progreso comprometido con el Futuro, <em>signado <\/em>por la imagen de la explosi\u00f3n de las bombas at\u00f3micas de Hiroshima y Nagasaki. \u201c\u00a1Va de retro!\u201d, ordena Sim\u00f3n para alejar a Sat\u00e1n del mundo, a lo que el diablo contesta: \u201cVa de ultra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de ver tal panorama, Sim\u00f3n decide irse para volver a casa. Sat\u00e1n le advierte que no lo haga, su lugar tiene nuevo inquilino. Le advierte a Sim\u00f3n que tendr\u00e1 que aguantar hasta el fin. Probablemente se refiera hasta el fin de los tiempos. Sat\u00e1n se va a bailar <em>carne radioactiva<\/em>, despu\u00e9s de advertirle a Sim\u00f3n que su misi\u00f3n tiene compromisos con la eternidad. La pel\u00edcula acaba con un grito fren\u00e9tico del diablo extasiado en medio del baile, como si proviniera de lo abisal de la carne.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de las primeras secuencias del corto podemos apreciar un milagro de Sim\u00f3n. Una familia pobre que argumenta no tener para comer se acerca a la torre del santo. Al padre de familia le han cortado ambas manos por haber robado. La madre argumenta que ello ha implicado penurias, especialmente para las dos hijas del matrimonio. El hombre, despu\u00e9s de admitir su delito, afirma estar arrepentido y le pide ayuda al Eremita. Este \u00faltimo hace el milagro, el hombre vuelve a tener sus dos manos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una vez que han conseguido lo que se propon\u00edan, la madre de familia le dice al padre que hay que ir m\u00e1s al rato a cambiar la sala familiar por una nueva y menos maltratada; el padre de familia afirma que queda pendiente la cosecha de la huerta de la casa; la hija m\u00e1s peque\u00f1a le pregunta a su padre si las manos que ha obtenido son las mismas que ten\u00eda. El padre le da un golpe en la cabeza y le dice que no lo moleste. Con las nuevas manos con las que fue <em>bendecido<\/em>, el padre golpea injustamente a su hija m\u00e1s peque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn verdad podemos hablar de un milagro si s\u00f3lo se trat\u00f3 de una recuperaci\u00f3n meramente material y sin el esfuerzo de habitar al nuevo cuerpo con virtud, como manifestaci\u00f3n de nuestra renovaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la <em>comprensi\u00f3n <\/em>implicada en una <em>nueva consciencia <\/em>como <em>habitaci\u00f3n de nosotros mismos<\/em>? \u00bfSirve de algo tener santos que hacen milagros capaces de ayudarnos si nosotros seguimos siendo los mismos? Parece que Bu\u00f1uel trata de hacernos ver que la posibilidad del milagro de nuestra <em>virtud <\/em>s\u00f3lo podr\u00eda surgir como <em>posibilidad <\/em>de la <em>habitaci\u00f3n de nosotros mismos<\/em>; la posibilidad de algo <em>semejante <\/em>a cierta <em>santidad<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pel\u00edcula de Bu\u00f1uel es un magn\u00edfico cortometraje protagonizado por el legendario actor Claudio Brook y la muy importante actriz Silvia Pinal. Trabajo pol\u00e9mico en la historia del cine, por la constante intervenci\u00f3n durante la realizaci\u00f3n del mismo de su productor: Gustavo Alatriste, tambi\u00e9n esposo en ese entonces de Silvia Pinal. 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