{"id":310,"date":"2023-03-03T16:19:59","date_gmt":"2023-03-03T16:19:59","guid":{"rendered":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=310"},"modified":"2023-03-03T16:20:00","modified_gmt":"2023-03-03T16:20:00","slug":"el-salto-al-vacio-de-la-poetica-del-desapego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2023\/03\/03\/el-salto-al-vacio-de-la-poetica-del-desapego\/","title":{"rendered":"El salto al vac\u00edo de la po\u00e9tica del desapego"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/03\/C5U7D3JLWNESZE2DCSGRX7CR2M.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/03\/C5U7D3JLWNESZE2DCSGRX7CR2M-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-311\" srcset=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/03\/C5U7D3JLWNESZE2DCSGRX7CR2M-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/03\/C5U7D3JLWNESZE2DCSGRX7CR2M-300x200.jpg 300w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/03\/C5U7D3JLWNESZE2DCSGRX7CR2M-768x512.jpg 768w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/03\/C5U7D3JLWNESZE2DCSGRX7CR2M-1536x1023.jpg 1536w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/03\/C5U7D3JLWNESZE2DCSGRX7CR2M.jpg 2001w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>\u201cAmar es dejar de ser<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>para ser m\u00e1s\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>G.W.F. Hegel<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez quiero hablar de una de las pel\u00edculas m\u00e1s importantes de mi vida; un episodio cinematogr\u00e1fico trascendental por las claridades que aporta su <em>po\u00e9tica<\/em> en relaci\u00f3n conmigo mismo, adem\u00e1s de ser capaz de evidenciar lo dif\u00edcil que puede ser vivir la <em>habitaci\u00f3n <\/em>de nuestros cuerpos plenamente, como un acto de amor a nosotros mismos; un t\u00f3pico cuyo tratamiento \u2012quiz\u00e1\u2012 a m\u00e1s de uno logre tocar. Se trata de un trabajo cinematogr\u00e1fico acerca del <em>territorio <\/em>de nuestra <em>sensaci\u00f3n <\/em>como inextricable simiente de nuestras vidas en el mundo; la manera en la que <em>habitamos<\/em> al mundo en nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Perd\u00ed mi cuerpo<\/em> es la historia de Naoufel, un joven cuya vida cambia radicalmente a ra\u00edz de la importante p\u00e9rdida de sus padres y el subsecuente duelo que implica. Nos encontramos con la orfandad de un ni\u00f1o \u2012el protagonista mismo a temprana edad\u2012; el estadio agudo de una indefensi\u00f3n mayor a la que la infancia por s\u00ed misma ya implica. Dicha p\u00e9rdida convirti\u00f3 al protagonista en un cuerpo trashumante; Naoufel tuvo que vivir, en m\u00e1s de un sentido, su extranjer\u00eda; la de la p\u00e9rdida de una casa, un hogar, una familia y, finalmente, su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sue\u00f1os de Naoufel parecen suspendidos por su entrada abrupta a lo compleja que puede ser la vida de los adultos, en medio de uno de los estadios m\u00e1s plenos de la vida de un ser humano como puede ser la infancia. En el caso del protagonista, \u00e9sta no est\u00e1 exenta de la <em>enso\u00f1aci\u00f3n <\/em>de una vida <em>alegre<\/em> y placentera; la vida misma cuando <em>despertamos <\/em>por su est\u00edmulo, descubri\u00e9ndola a trav\u00e9s del Juego como exploraci\u00f3n de todo instante \u00fanico e irrepetible, manifiesto en sus datos m\u00e1s peque\u00f1os; ecos de nuestra <em>finitud<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El peque\u00f1o Naoufel se entretiene con la presencia de una mosca. Se pone el reto de atraparla; un juego propuesto por su padre, quien aconseja al chico orientar y dirigir su mano hacia el costado del insecto hac\u00eda el cual probablemente volar\u00e1, porque dicho animal suele reaccionar al movimiento natural de la mano que se dirige hacia ella. Enga\u00f1ar a tal bichito implica no permitirle adivinar que uno ya sabe su probable trayectoria; la mosca puede prever m\u00e1s que nosotros, al estar dotada con la visi\u00f3n privilegiada de sus m\u00faltiples ojos, infieren padre e hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un claro <em>signo <\/em>de lo problem\u00e1tico que puede ser el <em>camino obvio <\/em>y c\u00f3mo un desv\u00edo puede <em>abrir el sentido de nuestras vidas<\/em>, yendo en contra del <em>destino <\/em>que todo lo ve. La mosca tiene m\u00e1s probabilidades porque est\u00e1 en su centro: el horizonte de su territorio y de la movilidad de la que es capaz dicho cuerpo vivo en el mismo. Parad\u00f3jicamente, la peque\u00f1ez de la mosca es una ventaja para no ser <em>capturada<\/em>. \u00c9sta le permite <em>agilidad<\/em>, <em>vuelo<\/em> y, por lo tanto, <em>desplazamiento<\/em> ante una fuerza mayor y <em>contundente<\/em>, aunque es claro que tales ventajas no son <em>infalibles<\/em>, de manera semejante en la que nosotros no lo somos ante <em>las magnitudes del mundo<\/em>, al igual que no lo es un cuerpo tan <em>vulnerable <\/em>como el de un ni\u00f1o como Naoufel.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seres humanos solemos identificarnos con el espacio. Solemos creer que este \u00faltimo determina nuestro <em>centro<\/em>, sin advertir que el centro somos nosotros y que, a trav\u00e9s de nuestro movimiento, podemos replantearlo, aunque, como le ocurre a Naoufel, la p\u00e9rdida del centro tambi\u00e9n es parte de la <em>posible accidentalidad <\/em>de nuestro cuerpo y <em>circunstancia <\/em>debido a nuestra <em>finitud<\/em>;la influencia en esta \u00faltima de todo aquello que no depende de nosotros, como sucede con la mosca que acaba por ser <em>derrotada <\/em>por una fuerza mayor a ella, adem\u00e1s de contundente.<\/p>\n\n\n\n<p>El peque\u00f1o Naoufel est\u00e1 fascinadocon el vuelo del insecto como fen\u00f3meno sonoro. El padre le sugiere que se oriente por dicha condici\u00f3n, al igual que por la relaci\u00f3n del mismo con la indefensi\u00f3n de la mosca implicada en un estadio especial de la misma: el momento en el que frota sus patas. Cuando el insecto hace eso, \u00e9ste no tiene el mismo centro, su cuerpo tiene otro apoyo, el que s\u00f3lo cuenta con la fortaleza de sus dos patas traseras. Habitar al mundo es poner <em>atenci\u00f3n <\/em>a nosotros mismos; <em>atender <\/em>a la relaci\u00f3n entre <em>las potencias vitales <\/em>que manifiesta la vida con las nuestras.<\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o porta consigo una grabadora con micr\u00f3fono para registrar los instantes a los que su atenci\u00f3n lo convoque, incluyendo el zumbar del vuelo de la mosca. Naoufel graba todo lo que considera importante, incluyendo los momentos que comparte con sus padres, capaces de fomentar y atender con amabilidad la aguda sensibilidad de su hijo. A trav\u00e9s de tal registro nos enteramos de dichos momentos. El protagonista acude a ellos con frecuencia como vestigio del mundo que ha perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos a su padre tocar la guitarra como parte de un momento humor\u00edstico en la vida de aquella familia; la madre del protagonista es cellista profesional, una concertista que vive de su vocaci\u00f3n. La plenitud de la vida de un ni\u00f1o, la \u00e1vida sensibilidad del sensorio que es su cuerpo, puede ser tan grande como para hacer de toda su infancia el privilegio de los mejores y m\u00e1s alegres recuerdos. Por eso, los ni\u00f1os son <em>sagrados <\/em>y, por definici\u00f3n, lo <em>sagrado <\/em>no se toca.<\/p>\n\n\n\n<p>En la casa de dicha familia hay un piano que Naoufel sabe tocar, gracias a la instrucci\u00f3n de su madre. La pel\u00edcula no deja de evidenciar lo importante que siempre ha sido la audici\u00f3n para el ahora joven, es la gu\u00eda misma del sensorio que es su cuerpo. A pesar de su miop\u00eda, Naoufel puede <em>apreciar<\/em> al mundo plenamente, desde la peque\u00f1ez magnificada por el registro de un micr\u00f3fono; <em>advierte<\/em> la plenitud de cada fen\u00f3meno que lo rodea con <em>la visi\u00f3n especial <\/em>del <em>vibrar invisible <\/em>del cuerpo de los mismos; el <em>mundo<\/em>,cuando es <em>atendido <\/em>con dicha <em>plenitud <\/em>\u2012con tal <em>armon\u00eda<\/em>\u2012,se convierte en nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em>, la <em>sensaci\u00f3n de nosotros mismos <\/em>como experiencia de <em>lo po\u00e9tico<\/em>; el contenido de la <em>forma <\/em>que puede ser el <em>arte <\/em>como <em>m\u00fasica <\/em>de los fen\u00f3menos de <em>la vida del mundo<\/em>. Es el ejemplo de c\u00f3mo, en el mejor de los casos, la infancia puede ser esa \u00e9poca preciosa en la que todo puede ser bello y todo puede ser motivo de <em>alegr\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La p\u00e9rdida de sus padres obliga al peque\u00f1o Naoufel a replantear sus anhelos; el peque\u00f1o quer\u00eda ser pianista y astronauta, \u201c\u00a1Ese es mi hijo!\u201d, exclam\u00f3 su padre cuando se enter\u00f3 de las vocaciones del peque\u00f1o; evidencia de una inmensa sensibilidad que entiende <em>la sublime magnitud del mundo<\/em> que, lamentablemente \u2012de manera terrible\u2012, se le impone a este ni\u00f1o que, como todo ser humano a su edad, tendr\u00e1 que vivir su indefensi\u00f3n de manera m\u00e1s solitaria e intensa; nuestro dolor puede darnos las m\u00e1s grandes e importantes lecciones, al igual que terribles experiencias de injusticia.<\/p>\n\n\n\n<p>Naoufel est\u00e1 ante el inevitable fen\u00f3meno del dolor, la <em>derrota <\/em>de la <em>finitud de nuestro cuerpo<\/em>;su <em>tr\u00e1nsito <\/em>como <em>sensaci\u00f3n <\/em>y <em>habitaci\u00f3n de nosotros mismos<\/em>. \u00bfQu\u00e9 tan justo puede ser un mundo que no advierta la <em>probable<\/em> <em>injusticia <\/em>de tal <em>padecimiento <\/em>en el caso de un ni\u00f1o? Plat\u00f3n lo advierte en <em>La Rep\u00fablica<\/em>: si entendemos al <em>mundo <\/em>como una <em>Cosm\u00f3polis<\/em>, una <em>ciudad <\/em>que no protege <em>su porvenir <\/em>est\u00e1 <em>perdida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las <em>enso\u00f1aciones <\/em>son los <em>mundos posibles<\/em> que pueden <em>vertebrar<\/em> el <em>difuso<\/em> sentido de nuestras vidas. En el caso de Naoufel, se han diluido en el recuerdo del mundo que los propiciaba y que nuestro protagonista ha perdido. Tan intenso dolor hace que nuestro <em>protagonista <\/em>se <em>apegue <\/em>a los <em>vestigios sonoros <\/em>de sus <em>im\u00e1genes<\/em>; los <em>recuerdos <\/em>como <em>sensaci\u00f3n <\/em>de la <em>plenitud <\/em>que fue aquel chico, antes de tan terrible accidente. El peque\u00f1o Naoufel est\u00e1 subsumido por la novedad de una nueva vida, ajena y que no ha elegido. Vemos la confusa y <em>parad\u00f3jica<\/em> situaci\u00f3n para alguien tan joven: la fortuna de haber sobrevivido a tan inesperado accidente, para quedarse solo ante el horizonte de un mundo signado por tal carencia. Naoufel, sin embargo, tiene sus recuerdos; en nuestros recuerdos tambi\u00e9n podemos encontrarnos. El mundo que perdi\u00f3, el del amor de sus seres m\u00e1s queridos, sigue vivo de alguna forma. Ello, sin embargo, no niega lo dif\u00edcil de <em>comprender<\/em>, de manera tan abrupta y a tan corta edad, que se tiene <em>una nueva vida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Naoufel, en m\u00e1s de un sentido, es un sobreviviente. A pesar de su profunda pena, ha hecho todo lo posible por s\u00ed mismo y, con tales medios, ha crecido, a pesar del agotamiento que puede implicar la prisa de los dem\u00e1s. El protagonista sigue manifestando su <em>voluntad de vida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo juzgar la dif\u00edcil decisi\u00f3n de no rendirse, al igual que lo <em>complicado<\/em> de vivir una vida tan <em>condicionada <\/em>a una constante <em>sujeci\u00f3n<\/em>?; \u00bfc\u00f3mo dejar de ser un ni\u00f1o cu\u00e1ndo se ha solido elegir por ti y el mundo te oblig\u00f3 a crecer a trav\u00e9s de sus accidentes y las decisiones de los dem\u00e1s? Naoufel tambi\u00e9n ha elegido y ello lo hace responsable, es consciente de ello. Sin embargo, tambi\u00e9n ha elegido en la medida en que <em>ha podido <\/em>y su <em>circunstancia<\/em> lo ha permitido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Como veremos, a pesar de sus errores, el protagonista tiene una respuesta para s\u00ed mismo, desde la particular sabidur\u00eda que s\u00f3lo se obtiene viviendo; nuestra <em>sensibilidad <\/em>como maestra, de la que s\u00f3lo podemos aprender sobre la marcha, incluyendo al error y su <em>comprensi\u00f3n <\/em>como <em>amor hacia nosotros mismos<\/em>; <em>la sabidur\u00eda de la sensaci\u00f3n de nuestros cuerpos<\/em>,de los cuales <em>no sabemos realmente<\/em> <em>lo que pueden<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es tambi\u00e9n la historia de un encuentro, la historia de un <em>encuentro con nosotros mismos<\/em>, en un sentido m\u00e1s literal de lo que podemos creer. Se advierte la importante influencia de la narrativa de Guy de Maupassant en la pel\u00edcula. Se hace un homenaje a dicho autor en una de las secuencias del film; la biblioteca en la que trabaja Gabrielle, la protagonista femenina del largometraje, lleva el nombre de tan c\u00e9lebre disc\u00edpulo de Gustave Flaubert, contempor\u00e1neo de \u00c9mile Zola e influencia de Howard Phillip Lovecraft.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos en las primeras secuencias de la pel\u00edcula c\u00f3mo una mano mutilada escapa de una especie de peque\u00f1o almac\u00e9n que se antoja insuficiente y provisional. La mano de manera autosuficiente, sin el resto del cuerpo al que podemos inferir que perteneci\u00f3, tiene vida por s\u00ed misma. A lo largo del film, vemos su recorrido por una ciudad convulsa \u2012como muchas ciudades actuales, correspondiente con la manera en que solemos entender <em>la imagen<\/em> y noci\u00f3n de una gran urbe.<\/p>\n\n\n\n<p>La mano logra no sucumbir al asecho de una paloma en su nido que \u2012por la vulnerabilidad de ambos cuerpos y sus respectivas fuerzas\u2012 acaba matada en un <em>fatal <\/em>accidente; logra escapar de la persecuci\u00f3n de las ratas del metro, al igual que de la amenaza de ser aplastada en las v\u00edas del mismo por uno de sus trenes; consigue su fuga de la casa de un ciego, despu\u00e9s de haber sido recogida por el perro gu\u00eda del mismo, para despu\u00e9s ser confundida probablemente con otra rata, siendo perseguida por dicho hombre y su gu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo del film, vemos como esa mano \u2012a trav\u00e9s de momentos espec\u00edficos\u2012 empieza a tener recuerdos de su origen: su tacto sobre la arena de la playa y su emerger del agua del mar, despu\u00e9s de estar cerca de un beb\u00e9 siendo ba\u00f1ado, por poner dos ejemplos. Tambi\u00e9n recuerda cuando alguien tocaba el piano en su presencia y tambi\u00e9n que ella, la mano, lleg\u00f3 a tocar el piano. La audici\u00f3n de la ejecuci\u00f3n de dicho instrumento por parte del hombre invidente la llev\u00f3 a esa memoria. La mano busca algo, sigue la ruta de su <em>sensaci\u00f3n<\/em>. Parece dirigirse a su <em>destino<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Naoufel vive en una pensi\u00f3n en un cuarto que comparte con su primo, con el cual no se lleva bien. Tiene que dar una cuota diaria por dicho alojamiento a su casero. Para mantenerse debe trabajar como repartidor de pizza, labor en la cual es sumamente ineficiente, lo cual tambi\u00e9n asegurar\u00e1 la protagonista de la pel\u00edcula: \u201cEvidentemente esto no es lo tuyo, deber\u00edas cambiar de trabajo\u201d, le dice al chico. La prisa de los dem\u00e1s constri\u00f1e a dicho cuerpo, en medio de una ciudad convulsa e <em>indolente <\/em>que, en esa \u00e9poca, acent\u00faa la complejidad de su frenes\u00ed, por la adversidad cotidiana de la lluvia. El protagonista es reprendido constantemente por su jefe, debido a la impuntualidad de sus entregas; Naoufel en una misma semana ha tenido que entregar de manera gratuita seis servicios por llegar m\u00e1s de veinte minutos tarde, la garant\u00eda de atenci\u00f3n de la pizzer\u00eda en que trabaja.<\/p>\n\n\n\n<p>Un signo de la <em>indolencia <\/em>de la ciudad se hace evidente cuando Naoufel es impactado por un auto, con la suficiente fuerza como para averiar su motocicleta: \u201c\u00bfEst\u00e1s bien?\u201d, pregunt\u00f3 el automovilista que choc\u00f3 a Naoufel. \u00c9ste \u00faltimo confirma que no est\u00e1 herido, sin embargo, el automovilista se da a la fuga para no hacerse responsable del veh\u00edculo que descompuso con el impacto de su auto. Es aqu\u00ed cuando vemos tambi\u00e9n que nuestros modos de vida, nuestra prisa por ejemplo, determina nuestra circunstancia m\u00e1s concreta y material, entrando en juego nuestra econom\u00eda como principio de acci\u00f3n ante la adversidad. Quiz\u00e1, aquel hombre no pod\u00eda hacerse cargo de la reparaci\u00f3n de la moto de Naoufel. Sin embargo, entend\u00eda la gravedad de que este \u00faltimo estuviera herido. Advertimos cierta <em>consciencia<\/em> de lo importante del bienestar de un ser humano, un cuerpo vivo. Quiz\u00e1, aquel hombre, m\u00e1s que no importarle la gravedad de la situaci\u00f3n de Naoufel ante dicho estropicio, no pod\u00eda costear la reparaci\u00f3n correspondiente. Es obvia la <em>responsabilidad <\/em>de dicho conductor. Sin embargo, es sugerente pensarlo en relaci\u00f3n con nuestra <em>necesidad<\/em>; ser m\u00e1s justo y <em>comprensivo<\/em>, en lugar de s\u00f3lo verlo como un acto negligente. Sin embargo, lo que realmente me parece grave es que dicho hombre se haya dado a la fuga sin intentar llegar a alg\u00fan acuerdo con Naoufel para no dejarlo tan afectado. \u00bfHemos perdido nuestra capacidad de llegar a acuerdos por la <em>rigidez <\/em>de nuestras formas de vida? Si es as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo no esperara <em>el privilegio<\/em> de nuestras <em>necesidades <\/em>al grado de confundirlas con <em>nuestros intereses privados<\/em>, por encima de los dem\u00e1s? En ello se manifiesta tambi\u00e9n <em>la indolencia de una falta de empat\u00eda<\/em>, como parte de la vida <em>normalizada <\/em>de una llamada: \u201cgran ciudad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que en <em>Lluvia <\/em>de Paula Hern\u00e1ndez, que en <em>El mismo amor, la misma lluvia <\/em>de Juan Jos\u00e9 Campanellay que en <em>Un d\u00eda de lluvia <\/em>de Alicia Z\u00e1rate y Julio Godefroy, la pel\u00edcula nos muestra el importante encuentro entre dos soledades, en medio y a trav\u00e9s del gran <em>s\u00edmbolo <\/em>de la <em>adversidad <\/em>que es la lluvia. Igual que en tales referentes, nos encontramos con una historia de amor en medio de la lluvia. Un motivo cinematogr\u00e1fico muy recurrente: el amor como triunfo ante el mundoque hemos construido, opuesto al <em>placer <\/em>y al <em>goce <\/em>como <em>satisfacci\u00f3n <\/em>de nuestros <em>deseos <\/em>m\u00e1s importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de tantas entregas fallidas de nuestro protagonista, este \u00faltimo conoce a Gabrielle a trav\u00e9s del interf\u00f3n del edificio en el que esta \u00faltima vive. Ella est\u00e1 en el piso treinta y cinco. Le gusta vivir a dicha altura porque s\u00f3lo se oye el viento cuando cae la lluvia. Para ella, es como vivir en una especie de bruma protectora; la experiencia solitaria y celeste de estar en medio de un blanco y di\u00e1fano vac\u00edo como el de un paisaje nevado. Cuando el viento es muy fuerte, Gabrielle disfruta del mecer de su edificio; una imagen de la <em>aparente soledad <\/em>de la autosuficiencia que puede implicar estar con uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es lo que sabemos de ella, a trav\u00e9s del encuentro fallido entre ambos personajes \u2012la entrega de una Pizza Napolitana con cebollas extra\u2012; \u00e9l no puede abrir la puerta del edificio, a pesar de que sigue las instrucciones de Gabrielle. Por otra parte, debido al accidente de tr\u00e1fico sufrido por Naoufel, tanto su moto como la pizza quedaron igual de estropeados. Ambos chicos se ponen a conversar, mientras \u00e9l come la pizza y bebe la cerveza que tambi\u00e9n Gabrielle hab\u00eda pedido \u2012Naoufel le dice que las cebollas extras fueron una mala idea.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos la <em>conmoci\u00f3n <\/em>de \u00e9l, cuando aquella chica con nombre de \u00e1ngel le pregunta si est\u00e1 bien despu\u00e9s de haber sido chocado por un auto. Se evidencia la soledad del protagonista, alguien que no es tomado en cuenta y que, a su vez, generalmente es ignorado y s\u00f3lo es <em>usado <\/em>cuando es necesario. Ello se evidencia en el <em>film<\/em>, a trav\u00e9s de la breve interacci\u00f3n entre Naoufel y su jefe, al igual que entre Naoufel y su casero; im\u00e1genes fugaces pero contundentes de la <em>indolencia <\/em>que implica nuestra <em>normalizaci\u00f3n <\/em>como <em>distanciamiento <\/em>y falta de <em>atenci\u00f3n <\/em>al mundo, incluyendo a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos advertir en el impacto de la <em>atenci\u00f3n<\/em> de Gabrielle en el protagonista un resabio de la profunda <em>carencia<\/em> de Naoufel; el <em>duelo<\/em> por la p\u00e9rdida de sus padres; la falta de lo especial de su atenci\u00f3n; un amor y cuidado \u00fanicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sugerente pensar en el porqu\u00e9 del que el protagonista est\u00e9 llevando a cabo un trabajo que lo puede poner en un peligro semejante al que le arrebat\u00f3 la vida a sus padres; usar una motocicleta, a sabiendas de la posibilidad de tener que dar servicio mientras llueve. Si bien es probable que sus opciones laborales no sean muchas, podemos inferir tal <em>posicionamiento <\/em>como una <em>disposici\u00f3n al riesgo <\/em>que tenga que ver con <em>la culpa <\/em>por haber <em>sobrevivido<\/em>. M\u00e1s adelante, veremos que dicho apego es todav\u00eda m\u00e1s complejo.<\/p>\n\n\n\n<p>La mano sigue su b\u00fasqueda. Ha llegado a la azotea de un edificio, hasta ah\u00ed la ha llevado su <em>sensaci\u00f3n<\/em>. Dicho <em>ap\u00e9ndice aparente<\/em> ha acudido a su <em>sensaci\u00f3n<\/em> como rastro de lo que fue: parte de un cuerpo vivo m\u00e1s complejo. Coincide en dicho espacio con un grafitero con m\u00e1scara de paloma. Este \u00faltimo parece intervenir edificios altos. Podemos inferirlo por la facilidad con la que <em>habita <\/em>dichos <em>sitios<\/em>, adem\u00e1s del signo de su m\u00e1scara. Dicho personaje y la mano no se encuentran. Esta \u00faltima \u2012de alguna manera\u2012 entiende la importancia de permanecer oculta de los dem\u00e1s. El grafitero, en el frente de dicho edificio, pinta: \u201cEstoy aqu\u00ed\u201d, como si se tratara de un avatar de la paloma que mat\u00f3 accidentalmente la mano \u2012recordemos que las aves son un <em>s\u00edmbolo <\/em>de la relaci\u00f3n entre el cielo y la tierra\u2012 se\u00f1alando el edificio en el cual esta \u00faltima se encuentra. Dicho signo, por supuesto, me recuerda a una pel\u00edcula tambi\u00e9n comentada en este espacio. Probablemente se traten de los signos de nuestro tiempo; los signos del discurso de la urgencia de nuestro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La mano, a trav\u00e9s de un paraguas, consigue continuar su <em>odisea <\/em>en el vuelo de los vientos de la ciudad, en medio del tr\u00e1fico de la urbe. Para llevar a cabo dicha aventura, vemos dos enso\u00f1aciones presentes. Una se apareci\u00f3 ante la mano al o\u00edr el piano del hombre ciego en su casa: Naoufel, pianista concertista. En este caso, ante la mano, como si le estuviera dando instrucciones a la misma, est\u00e1 la enso\u00f1aci\u00f3n del Astronauta. La mano prosigue la b\u00fasqueda del cuerpo que ha perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>Tales im\u00e1genes, dichas <em>enso\u00f1aciones<\/em>,poseen un tiempo que Gaston Bachelard llama: \u201ctiempo vertical\u201d; el tiempo de la <em>enso\u00f1aci\u00f3n <\/em>como estadio intermedio entre la vigilia y el sue\u00f1o. Ambas enso\u00f1aciones, como parte de los anhelos de toda vida humana, se manifiestan de manera expl\u00edcita en el film durante el funeral de los padres de Naoufel. Ante las tumbas de seres tan queridos por el protagonista, el peque\u00f1o Naoufel tiene a su lado la figura respectiva de sus dos <em>sue\u00f1os<\/em>; el <em>anhelo <\/em>de dos <em>vocaciones <\/em>como <em>sentido de<\/em> <em>la vida de los<\/em> <em>mundos posibles de nuestro deseo<\/em>: Naoufel, el pianista y el astronauta. Ambos acompa\u00f1an al chico; habitan su cuerpo como habitan la mano capaz de verlos y ser guiada por los mismos; los sue\u00f1os como <em>densidades ontol\u00f3gicas <\/em>de la <em>vida posible <\/em>que un ni\u00f1o <em>sue\u00f1a <\/em>porque puede <em>imaginarla<\/em>; <em>la imagen de la vida de un mundo posible convertida en un deseo<\/em>. Ambos <em>sue\u00f1os <\/em>acompa\u00f1an al peque\u00f1o en su duelo, evidencia de que no est\u00e1 solo; est\u00e1 en compa\u00f1\u00eda de s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Naoufel vive la <em>tensi\u00f3n <\/em>de no abandonarse; no <em>abandonar <\/em>su <em>deseo <\/em>manifiesto en sus sue\u00f1os y, por lo tanto, no abandonar a estos \u00faltimos, a pesar de la <em>contundencia <\/em>de los hechos del mundo y la \u00e1spera imposici\u00f3n de los mismos como: <em>lo posible<\/em>, <em>lo verdadero<\/em>, <em>lo real<\/em>, <em>lo que debe ser<\/em>, ante todo aquello que tal <em>creencia <\/em>y sus <em>enunciaciones<\/em> niegan y ostentan como: <em>lo imposible<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa misi\u00f3n se vuelve compleja cuando se nos suele instar a renunciar a lo que realmente queremos: nuestros sue\u00f1os, cuya vida suele oponerse a la prisa del mundo porque \u00e9sta \u00faltima es contraria a la serenidad del <em>tiempo vertical<\/em> de la contemplaci\u00f3n que requiere <em>so\u00f1ar <\/em>e <em>imaginar<\/em>; tendemos a privilegiar el <em>tiempo horizontal<\/em> de la prisa de lo dem\u00e1s y los dem\u00e1s, la prisa del mundo. No abandonar nuestros sue\u00f1os es estar en compa\u00f1\u00eda de nosotros mismos; <em>habitar <\/em>nuestro deseo y, por lo tanto, no <em>abandonarnos<\/em>; mantener vivo al h\u00e9roe que vive en nuestra alma, el ni\u00f1o que siempre le dice: \u201cs\u00ed\u201d a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Naoufel busca a Gabrielle en el directorio telef\u00f3nico. Debido a las carencias del joven, se puede inferir su escaso acceso a la tecnolog\u00eda, a pesar de tratarse de una pel\u00edcula de hace casi cuatro a\u00f1os. El protagonista logra dar con ella, sin embargo, ve interrumpido su esfuerzo por su primo, quien desconecta el tel\u00e9fono ante la urgencia de entrar al ba\u00f1o, donde el protagonista estaba refugiado. El lugar donde vive el protagonista, adem\u00e1s de compartirlo, carece de privacidad. Podemos inferir con ello toda clase de dificultades que el joven ha pasado desde su orfandad, contrastante con la vida que llevaba al lado de sus padres.<\/p>\n\n\n\n<p>Naoufel logra dar con la biblioteca en la que trabaja Gabrielle. Pregunta por ella y confirma que dicho lugar es el \u00e1mbito laboral de la joven. Sin embargo, prefiere ser discreto ante ella. Inferimos que trata de llevar a cabo una estrategia para conocerla, sin que ello resulte demasiado invasivo. Sigue a Gabrielle y encuentra que parte de su recorrido incluye su paso por un taller de carpinter\u00eda, al cual el protagonista acude al d\u00eda siguiente. Dicho negocio es atendido por el t\u00edo de Gabrielle: Gigi. En una de las ventanas del lugar, Naoufel ve un anuncio en el que el taller solicita aprendices. \u201cEse anuncio es de hace diez a\u00f1os, ya no busco aprendices\u201d, Le dice Gigi al joven. Naoufel insiste y, finalmente, es puesto a prueba.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un gesto de Gigi que evidencia su car\u00e1cter <em>sabio <\/em>y <em>comprensivo<\/em>. Naoufel toca una mesa que est\u00e1 reci\u00e9n pintada y arruina el acabado de la misma. Gigi no le da importancia, es un error que se arregla con un brochazo. Un gesto de <em>desapego <\/em>que corresponde con la <em>oportunidad <\/em>que le da al joven.<\/p>\n\n\n\n<p>Es contrastante tal actitud de Gigi con la <em>l\u00f3gica de la crueldad<\/em> de los modos de vida de la ciudad que retrata la pel\u00edcula, muy semejante a la de aquellas en las que la mayor\u00eda de nosotros vivimos. Naoufel va a una fiesta en la que alguien le quita su lugar en la barra de la misma. Dicho hombre <em>reacciona <\/em>de manera hostil y agresiva ante el reclamo, dici\u00e9ndole a Naoufel que se vaya a otra parte. El protagonista le indica que est\u00e1 ah\u00ed su bebida, \u201cLo hubieras dicho antes\u201d, dice dicho personaje, para despu\u00e9s escupir en la bebida del protagonista. Tal conflicto acaba en una pelea a golpes entre ambos. Se trata de una secuencia que expone tres fen\u00f3menos: el hostil transplante de Naoufel a dicha ciudad, desde que qued\u00f3 hu\u00e9rfano; la tendencia de Naoufel a privilegiar \u2012en la medida de sus posibilidades\u2012 su estadio en contextos hostiles \u2012quiz\u00e1 una especie de autocastigo por la <em>culpa <\/em>de haber sobrevivido\u2012; la <em>indolencia normalizante<\/em> y tendiente al ego\u00edsmo en la que solemos vivir de manera <em>reactiva <\/em>como manifestaci\u00f3n de nuestro malestar.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de las secuencias inmediatas a la muerte de los padres de Naoufel, vemos como \u00e9l, todav\u00eda siendo un ni\u00f1o, llega al aeropuerto para irse a dicha ciudad. Dos trabajadores del aeropuerto se hacen responsables de Naoufel porque viaja solo, como lo indica el gafete que el chico trae puesto. El peque\u00f1o sonr\u00ede y extiende la mano para saludar. Sin embargo, ninguno de los dos adultos corresponde con el gesto, mientras lo ven con indiferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno no siempre sabe qu\u00e9 trago amargo los dem\u00e1s han bebido, al grado de ser sedimento para su miseria o su tristeza. Tampoco los dem\u00e1s saben del dolor que solemos llevar a cuestas. \u00bfNo ser\u00e1 importante pensar en lo <em>generoso <\/em>que, al respecto, puede ser la <em>consideraci\u00f3n <\/em>de nuestra <em>amabilidad<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Ante <em>circunstancias<\/em> como la anteriormente planteada, es dif\u00edcil no reflexionar acerca de c\u00f3mo hemos normalizado \u2012quiz\u00e1 por las <em>aparentes <\/em>razones de un llano instrumentalismo a favor de la <em>eficiencia<\/em> como <em>aptitud <\/em>y <em>cualidad<\/em>; <em>condiciones<\/em> que dirigen nuestra prisa cotidiana\u2012 una hostilidad <em>reactiva <\/em>que solemos <em>fomentar<\/em> a trav\u00e9s de una <em>aparente protecci\u00f3n<\/em>, una <em>defensa <\/em>entre nosotros; <em>violencias irracionales <\/em>e <em>ileg\u00edtimas<\/em>, condicionados por la <em>creencia <\/em>de concebir al mundo como una <em>adversidad<\/em>, renunciando as\u00ed a la <em>responsabilidad <\/em>de atender nuestro malestar, en el cual se manifiesta lo que <em>nos pasa<\/em> y, sobre todo, <em>lo que sentimos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Naoufel empieza a trabajar con Gigi. Es entonces que ocurre el primer encuentro directo entre el protagonista y Gabrielle. Esta \u00faltima no est\u00e1 muy de acuerdo en la presencia del chico en la carpinter\u00eda. Gigi est\u00e1 enfermo y Gabrielle siente que su decaimiento se agravar\u00e1 si deja de trabajar, por lo cual siente inoportuna la presencia de Naoufel en el lugar. El joven evidencia que le va a costar trabajo aprender el oficio; su primer d\u00eda tira una tablas y se astilla un dedo con las mismas, acaba siendo atendido por Gabrielle. Sin embargo, con el paso del tiempo, Naoufel logra, no s\u00f3lo desempe\u00f1arse con virtud en el oficio que ha aprendido sino tambi\u00e9n llega a amar al mismo, al encontrar a trav\u00e9s de su ejercicio sus posibilidades creativas; las potencias po\u00e9ticas de un oficio tan noble como la carpinter\u00eda, el cual todav\u00eda tiene un v\u00ednculo importante con la naturaleza a trav\u00e9s de un material como lo es la madera; el cuerpo de un \u00e1rbol capaz de conservar y ser estadio del calor. El chico parece recordar que es un <em>poeta<\/em>; nuestra <em>vocaci\u00f3n <\/em>como <em>habitaci\u00f3n <\/em>de nuestra <em>sensaci\u00f3n <\/em>de <em>cuerpos vivos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el lluvioso y gris cielo de la ciudad, en uno de los techos del edificio en el que se encuentra el taller de Gigi, Naoufel construye <em>un refugio para el encuentro<\/em>; un lugar acogedor para aquellas soledades que se encontraron bajo la lluvia de una noche en la ciudad; dos cuerpos que viven el fr\u00edo de la indolencia de la urbe.<\/p>\n\n\n\n<p>Naoufel se entera del gusto de Gabrielle por la Ant\u00e1rtida y los osos polares; la imagen de un paisaje semejante al que le evocan a la chica las fuertes lluvias en el departamento en el que vive, como le lleg\u00f3 a comentar al joven repartidor que fue el protagonista. Este \u00faltimo ya le hab\u00eda regalado un llavero de madera con forma de oso polar que \u00e9l mismo hizo. Esta vez, Naoufel ha construido en dicho techo un igl\u00fa de madera.<\/p>\n\n\n\n<p>En la visita en la que el chico le regala el llavero, el protagonista invita a Gabrielle a emular el paisaje que a la chica le evoca el edificio en el que ella vive, al ser balanceado por una intensa lluvia: \u201cSi te tapas bien los o\u00eddos y los golpeas uno a uno suavemente, probablemente sea semejante a caminar sobre la nieve\u201d, le dice Naoufel a la chica, acudiendo a su <em>sensaci\u00f3n<\/em>, a <em>la habitaci\u00f3n de su cuerpo<\/em>, manifiesta en la relevancia que ha tenido la audici\u00f3n en la vida del joven como <em>habitaci\u00f3n <\/em>de su <em>sensaci\u00f3n<\/em>. De tal forma, coincide con el referente visual de Gabrielle como <em>habitaci\u00f3n de la sensaci\u00f3n <\/em>de esta \u00faltima, logrando provocarle una sonrisa. Tanto la risa como la sonrisa son <em>encuentro<\/em>. Hay quien dice que la risa \u2012incluyendo a la <em>sonrisa <\/em>que implica\u2012 es la distancia m\u00e1s corta entre dos seres humanos. Tambi\u00e9n podr\u00eda serlo \u2012me atrevo a sugerir\u2012 entre dos seres vivos.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonista llegaba al taller de Gigi cuando vio que su primo conversaba con Gabrielle. Naoufel hab\u00eda dejado la pensi\u00f3n, ya que Gigi ten\u00eda un espacio para que \u00e9l viviera en el edificio sobre el que construy\u00f3 el Igl\u00fa de madera para Gabrielle. El primo de Naoufel dio con \u00e9l e invit\u00f3 a Gabrielle y al protagonista a la fiesta en la que acab\u00f3 a golpes con el tipo que escupi\u00f3 en su bebida. Ambos protagonistas decidieron ir juntos, Gabrielle qued\u00f3 en pasar por Naoufel al taller de Gigi. Esa noche el protagonista decidi\u00f3 mostrarle su regalo a la chica.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue entonces que Naoufel pidi\u00f3 a su antiguo empleo una pizza Napolitana con cebollas extra para la se\u00f1ora Mat\u00ednez, el nombre del interf\u00f3n que correspond\u00eda con el departamento de Gabrielle \u2012el encargado de mantenimiento no hab\u00eda cambiado los r\u00f3tulos de dicho dispositivo. El protagonista tambi\u00e9n pidi\u00f3 la misma bebida que Gabrielle hab\u00eda solicitado aquella noche de lluvia, para ambos. La comida estaba dentro del Igl\u00fa. Gabrielle admir\u00f3 el esfuerzo del protagonista, al ver el dise\u00f1o tan logrado que hab\u00eda conseguido. Sin embargo, cuando se enter\u00f3 de que se trataba del repartidor de aquella noche, lo consider\u00f3 un enga\u00f1o, un ardid para acostarse con ella y un abuso de confianza, aunado el hecho de que Gigi se hab\u00eda entusiasmado con la presencia del joven en su taller. Gabrielle le reclam\u00f3 su falta de consideraci\u00f3n al protagonista; Gigi est\u00e1 enfermo, a Gabrielle no le parece justo exponer a su t\u00edo a tal clase de disgusto, a pesar de que Naoufel, con su presente, evidencia amar el oficio que ha aprendido y del intento del chico de explicarle que, dadas las circunstancias, no sab\u00eda c\u00f3mo encararla. El joven evidencia su inseguridad; \u201c\u00bfQu\u00e9 quer\u00edas que te dihera? \u2018Soy el repartidor, el que no puede ni abrir una puerta\u2019\u201d, intenta explicar Naoufel. Ella se va y deja solo al chico.<\/p>\n\n\n\n<p>Es doloroso ver c\u00f3mo Naoufel intenta destruir lo que con tanto esfuerzo construy\u00f3; intenta romper el igl\u00fa de madera, golpeando su obra como si fuera parte de s\u00ed mismo, una extensi\u00f3n de su cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes del desencuentro entre ambos protagonistas, sucede una de las secuencias m\u00e1s bellas del film; un di\u00e1logo entre ellos acerca de la vida y el <em>destino<\/em>. Naoufel afirma que no se puede escapar del <em>destino<\/em>, lo entiende como todas aquellas cosas que no dependen de nosotros y que simplemente <em>nos tocan<\/em> como parte de nuestra trayectoria vital. Podemos identificar dicha postura como todo el dolor posible e inevitable que <em>nos puede tocar<\/em> como parte de nuestras vidas, las vidas de cuerpos vivos. Ning\u00fan cuerpo vivo est\u00e1 exento de dolor, a todos <em>nos pasa<\/em> \u2012<em>nos toca<\/em>\u2012 y todos lo sentimos de diversas maneras y en distintas intensidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Ello no legitima derecho alguno a la crueldad \u2012supuesto y muy cuestionable derecho a una posibilidad de nuestra libertad sumamente <em>problem\u00e1tica<\/em>\u2012, la inevitabilidad del dolor evidencia que, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, nuestras vidas atraviesan dicha posibilidad, lo cual hace <em>ileg\u00edtimo<\/em> todo ejercicio gratuito de crueldad como manifestaci\u00f3n de nuestra miseria o resentimiento; el malestar implicado en no hacernos cargo de lo que <em>sentimos<\/em>; <em>nuestras emociones <\/em>y <em>nuestros sentimientos<\/em>; no hacernos cargo del dolor que a todos <em>nos pasa <\/em>y a todos <em>nos toca<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, lo que s\u00ed depende de nosotros es c\u00f3mo nos posicionamos ante el dolor; si hacemos que el mismo alimente nuestra <em>miseria <\/em>o si tratamos de <em>comprender <\/em>dicha experiencia para hacernos cargo de la misma y ser m\u00e1s responsables de nosotros mismos y, por lo tanto, de nuestras acciones. De esa manera es comprensible cuando el budismo nos dice: \u201cel dolor es inevitable, sin embargo, el <em>sufrimiento <\/em>se elige\u201d. \u00bfQu\u00e9 tanto elegimos vivir con sufrimiento como <em>adolescencia <\/em>de nuestra <em>miseria<\/em>?; \u00bfno ser\u00eda la advertencia de tal peligro la evidencia de la <em>importante necesidad <\/em>de ser <em>responsables <\/em>de nosotros mismos?<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con esto \u00faltimo, Naoufel nos da una respuesta muy interesante a ra\u00edz de una pregunta de Gabrielle: \u201c\u00bfY qu\u00e9 haces con el destino?\u201d, a lo cual Naoufel responde: \u201cTe alejas lo m\u00e1s que puedes de \u00e9l\u201d. Igual que para atrapar a la mosca \u2012entrampar al <em>destino<\/em>\u2012, te alejas de la trayectoria obvia; te desv\u00edas para abrir el sentido que el <em>destino <\/em>intenta cerrar; te descolocas para convertirte en tu centro; te pierdes para encontrarte, aunque ello implique tener que perder y renunciar a elementos de nuestra vida sumamente relevantes y queridos por nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>destino<\/em> parece haber <em>desviado <\/em>con su <em>determinaci\u00f3n<\/em> a Naoufel. Sin embargo, el <em>destino<\/em> tambi\u00e9n es el <em>mundo posible <\/em>en el que se manifiesta su <em>determinaci\u00f3n<\/em>. En cambio, la <em>libertad <\/em>es el desv\u00edo que hacemos de dicha trayectoria. Naoufel nos demostrar\u00e1 que sabe qu\u00e9 es perder porque lucha por encontrarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el protagonista tiene otra prueba m\u00e1s para su <em>coraje<\/em>, con la cual <em>comprender\u00e1 <\/em>con m\u00e1s claridad la <em>dolorosa <\/em>e importante lecci\u00f3n del <em>desapego<\/em>; el <em>dolor<\/em>, como siempre, ser\u00e1 <em>inevitable<\/em>. Sin embargo, Naoufel seguir\u00e1 eligiendo; es claro que no opta por el <em>sufrimiento<\/em>;por amor, Naoufel se avent\u00f3 al vac\u00edo y perdi\u00f3 a Gabrielle. La siguiente prueba del <em>destino<\/em> <em>constituir\u00e1 <\/em>la <em>comprensi\u00f3n <\/em>que <em>vertebra<\/em> al amor por uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de aquella fiesta malograda en la que Naoufel acab\u00f3 con resaca y un ojo morado, aquella noche en la que Gabrielle se disgust\u00f3 con \u00e9l por su ardid, el aprendiz llega al taller para cumplir con un encargo que Gigi le deja indicado, adem\u00e1s de un anti\u00e1cido con un vaso de agua para su <em>malestar<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella ma\u00f1ana, el chico sac\u00f3 de una caja donde guarda los vestigios de su vida pasada \u2012entre ellos, las grabaciones que hac\u00eda de ni\u00f1o\u2012 un reloj que pertenec\u00eda a su padre y que le recuerda al juego de atrapar a la mosca, el reto que <em>un\u00eda<\/em> a padre e hijo. Naoufel debe cortar unas piezas que son parte del patr\u00f3n de un encargo para el taller. Sin embargo, el chico est\u00e1 descentrado por su malestar, juega con una mosca cercana a atraparla. La sierra el\u00e9ctrica de mesa que utiliza est\u00e1 funcionando. De manera imprudente sigue tratando de atrapar la mosca con su mano, provocando que el reloj de su padre se atore con el mecanismo de la sierra. El protagonista, despu\u00e9s de pegar un grito estremecedor, cae al suelo desmayado. Vemos c\u00f3mo ha perdido la mano izquierda, al haber perdido el centro de s\u00ed mismo; la <em>atenci\u00f3n <\/em>de la <em>habitaci\u00f3n <\/em>de su <em>sensaci\u00f3n <\/em>como <em>habitaci\u00f3n de s\u00ed mismo<\/em>. Naoufel, <em>deshabitado<\/em>, acab\u00f3 por perder parte de su cuerpo, adem\u00e1s del que en ese momento ya hab\u00eda abandonado. Tal <em>deshabitaci\u00f3n<\/em>, motivada por su <em>apego<\/em>; el <em>afecto<\/em> al pasado de un mundo que ha muerto con sus padres.<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u00faltimo posicionamiento de mi parte tan s\u00f3lo es una descripci\u00f3n l\u00f3gica de los hechos correspondientes de una secuencia de la pel\u00edcula que estamos pensando, no pretendo llevar a cabo <em>juicio moral <\/em>alguno. Todos hemos tenido momentos semejantes, a pesar de la diversidad de los mismos y de la gravedad de sus consecuencias. Son <em>accidentes<\/em> que, en lugar de <em>juzgar culpigenamente <\/em>para castigarnos, habr\u00eda que <em>comprenderlos con amabilidad <\/em>para hacernos responsables de nuestros actos y <em>liberarnos <\/em>del <em>control <\/em>y <em>el apego <\/em>que constituyen a la <em>inercia de la culpa<\/em>, al igual que a <em>su miseria<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es f\u00e1cil de imaginar que no es sencillo superar un duelo tan terrible. Sin embargo, tal acto de amor por nosotros mismos nos es constitutivo y es parte de hacernos <em>responsables <\/em>de nuestra <em>sensaci\u00f3n<\/em>, de lo que <em>sentimos<\/em>, es parte de <em>habitarnos <\/em>para no elegir el <em>sufrimiento <\/em>del <em>dolor <\/em>que es <em>inevitable<\/em>; ser <em>comprensivos <\/em>con nosotros mismos como una acto de amor y <em>generosidad <\/em>hacia nosotros mismos que pueda implicar nuestro <em>perd\u00f3n <\/em>para nosotros, una <em>reconciliaci\u00f3n <\/em>con lo <em>complejos <\/em>e <em>inconmensurables <\/em>que podemos ser.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de las audiciones de las cintas de Naoufel, nos enteramos de que uno de los momentos que quedaron registrados en las mismas fue el <em>instante<\/em> del accidente que le cost\u00f3 la vida a sus padres. El protagonista escucha el registro de tal instante \u2012quiz\u00e1 como parte del autocastigo al que parece tender el chico\u2012, evidenci\u00e1ndose que el padre de Naoufel distrae su vista del camino para decirle a su hijo que no saque el cuerpo del auto; el peque\u00f1o quer\u00eda gravar el exterior, la r\u00e1faga de viento del auto en movimiento, y para ello sac\u00f3 la mitad del cuerpo del veh\u00edculo. Ello hizo que el padre del muchacho no advirtiera un siervo con el que acab\u00f3 chocando \u2012probable signo de la inocencia de Naoufel\u2012 haciendo que el conductor perdiera el control del coche, precipit\u00e1ndolo a una aparatosa volcadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Es inferible que Naoufel se sienta <em>culpable <\/em>por aquel <em>instante<\/em>, adem\u00e1s de sentirse <em>culpable <\/em>por haber sobrevivido. Lo anterior, sin permitirse <em>comprender<\/em> \u2012sin ser m\u00e1s justo consigo mismo\u2012 que \u00e9l era demasiado peque\u00f1o para poder hacer cualquier cosa ante dicho evento, tan s\u00f3lo fue un accidente, una de tantas <em>posibilidades <\/em>de lo que <em>nos toca<\/em>; <em>el destino del dolor y de la muerte<\/em>,del cual todo ser vivo es susceptible desde que nace. Vemos en ello la <em>profunda y dolorosa ra\u00edz <\/em>del <em>apego<\/em> del ahora joven al mundo que perdi\u00f3; el dolor profundo de su nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p>La mano ha encontrado a su due\u00f1o. Finalmente, a trav\u00e9s de un magn\u00edfico uso del recurso del <em>flashback<\/em>, nos enteramos de que se trata de la mano mutilada de Naoufel. \u00c9sta busca su lugar, trata de ubicarse en el mu\u00f1\u00f3n del chico, mientras <em>recuerda<\/em> su <em>sensaci\u00f3n <\/em>como memoria de s\u00ed misma; nuevamente, est\u00e1 muy presente el <em>recuerdo<\/em> de su tacto de la arena y del agua de la playa. Tambi\u00e9n llegan momentos de <em>alegr\u00eda<\/em> tocando del piano, al lado de la madre del protagonista. La mano se encuentra con Naoufel; un <em>encuentro con uno mismo<\/em> a trav\u00e9s de <em>la p\u00e9rdida<\/em>, <em>la carencia<\/em> que \u00e9sta implica. La mano reconoce <em>su casa<\/em> en aquel <em>cuerpo<\/em>: <em>su hogar<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Gigi trata de hablar con Naoufel. El carpintero se encuentra con una puerta cerrada ante la que asegura al protagonista que ha firmado los papeles del seguro para que el joven reciba la atenci\u00f3n necesaria ante su discapacidad. Sin embargo, no recibe respuesta y Gigi se resigna. Naoufel deja el taller; acomoda su antigua <em>habitaci\u00f3n<\/em> y pone sobre sus s\u00e1banas un libro que le hab\u00eda prestado Gabrielle: <em>El mundo seg\u00fan Garp <\/em>de John Irving. Vemos c\u00f3mo Gabrielle recoge el libro y explora el lugar. Parece sentir la <em>ausencia <\/em>como fuerte impronta de Naoufel en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En dicha alcoba se encuentra la mano. Dotada de la <em>sensibilidad <\/em>de su antiguo due\u00f1o, ha decidido dejar de seguirlo como si hubiese elegido ser independiente, despu\u00e9s de toda su <em>odisea<\/em> por encontrarlo. En la alacena de la alcoba, dicho antiguo <em>ap\u00e9ndice <\/em>de Naoufel <em>tambi\u00e9n<\/em> ha construido un igl\u00fa. El suyo \u2012<em>signo <\/em>de una <em>sensibilidad <\/em>que todav\u00eda comparte con su antiguo due\u00f1o\u2012 lo hizo con cubos de az\u00facar. Gabrielle descubre dicho \u00e9mulo de una parte de la <em>presencia <\/em>de Naoufel. La chica se queda un rato en la alcoba, recostada en la cama que us\u00f3 el protagonista; un claro signo de nostalgia. En ese momento, empieza a nevar.<\/p>\n\n\n\n<p>Gabrielle sale a la azotea a ver el igl\u00fa que construy\u00f3 Naoufel lleno de nieve. Encuentra una tabla posicionada en una orilla de dicho techo como si fuera un trampol\u00edn, para dar un salto hacia la plataforma de una gr\u00faa frente al edificio en el que est\u00e1 el igl\u00fa. En la pl\u00e1tica en la que Naoufel le habl\u00f3 a la chica de c\u00f3mo alejarse del <em>destino<\/em>, el chico le puso como ejemplo de tal distanciamiento el salto de dicha azotea hacia la plataforma de aquella gr\u00faa frente a su edificio; un reposicionamiento del cuerpo para recuperar su centro, un cambio de direcci\u00f3n y trayectoria que desaf\u00eda la <em>obviedad<\/em> del <em>sentido <\/em>que supuestamente indicar\u00eda nuestro <em>destino<\/em>. Naoufel le pidi\u00f3 a Gabrielle que se imaginara tomando el impulso necesario para despu\u00e9s, en el momento justo, saltar al vac\u00edo, llegar a aquella plataforma y gritar euf\u00f3rica por haberlo conseguido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese es el precioso final de esta pel\u00edcula. Gabrielle encuentra cubierta de nieve la vieja grabadora con micr\u00f3fono de Naoufel. Esta \u00faltima est\u00e1 abandonada detr\u00e1s del tabl\u00f3n que sirvi\u00f3 como trampol\u00edn para dicho salto. En dicha grabadora qued\u00f3 registrado tal instante, antecedido por otro momento sumamente importante de la vida del protagonista. Gabrielle oye tambi\u00e9n la charla anterior al accidente en el que perecieron los padres de Naoufel. Sin embargo, la chica no lleg\u00f3 a escuchar el momento del <em>fatal <\/em>impacto; justo donde se hab\u00eda registrado tan terrible instante, el protagonista grab\u00f3 su salto, encima de aquel momento del <em>destino<\/em> que cambi\u00f3 su vida para siempre, para por fin dejarlo ir, renunciar a \u00e9l y <em>desapegarse <\/em>de dicho evento, al igual que del dolor del mismo; el acto inaugural de una <em>nueva vida<\/em>; la elecci\u00f3n de un adulto, dejando Naoufel de ser el ni\u00f1o indefenso, sujeto al <em>destino<\/em>,que lo conmin\u00f3. Tal decisi\u00f3n de Naoufel evidencia lo dif\u00edcil que es cerrar un duelo y el tremendo <em>coraje <\/em>que se necesita para hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Gabrielle oye con sus auriculares el <em>renacer<\/em> de una vida. Ella est\u00e1 ante el <em>escenario<\/em> de tal <em>evento<\/em>, tal como fue. Mientras escucha la grabaci\u00f3n, Gabrielle puede ver ante s\u00ed \u2012a trav\u00e9s de tal <em>montaje<\/em>\u2012 el cuerpo <em>sonoro <\/em>e <em>invisible <\/em>de Naoufel corriendo hacia el tabl\u00f3n para impulsarse hacia el vac\u00edo; Naoufel, con el registro de su acci\u00f3n, se hace presente ante Gabrielle. Se escucha la ca\u00edda del chico en la plataforma de la gr\u00faa y, finalmente, el grito euf\u00f3rico que le produce su victoria: la conquista y el <em>dominio <\/em>del <em>territorio<\/em> de s\u00ed mismo. Naoufel perdi\u00f3 una mano por su <em>apego<\/em>, sin embargo, a trav\u00e9s de la <em>comprensi\u00f3n <\/em>de su <em>duelo<\/em>, logr\u00f3 <em>desapegarse<\/em> de <em>la culpa<\/em> que lo sujetaba; renunci\u00f3 al pasado, dejando ir al mundo que perdi\u00f3 para <em>elegir <\/em>su nueva vida, tomando otra ruta; <em>el desv\u00edo<\/em> de <em>alejarse <\/em>del <em>destino <\/em>para <em>encontrase consigo mismos<\/em>. Naoufel perdi\u00f3 una mano y se gan\u00f3 a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos inferir que el protagonista tambi\u00e9n renunci\u00f3 a los vestigios de aquel tiempo pret\u00e9rito; la grabadora, el reloj y dem\u00e1s objetos personales, al igual que sus grabaciones. A pesar de perder una mano, Naoufel recuper\u00f3 su cuerpo a trav\u00e9s del encuentro consigo mismo que tambi\u00e9n es el amor. Esta historia tambi\u00e9n es la de un ni\u00f1o que se convirti\u00f3 en hombre a trav\u00e9s del amor. Gabrielle es testigo de dicho triunfo; mira a Naoufel, a trav\u00e9s de su <em>audici\u00f3n<\/em>, con los ojos del coraz\u00f3n, capaces de ver lo esencial, m\u00e1s all\u00e1 de las <em>apariencias<\/em>.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cAmar es dejar de ser para ser m\u00e1s\u201d G.W.F. Hegel Esta vez quiero hablar de una de las pel\u00edculas m\u00e1s importantes de mi vida; un episodio cinematogr\u00e1fico trascendental por las claridades que aporta su po\u00e9tica en relaci\u00f3n conmigo mismo, adem\u00e1s de ser capaz de evidenciar lo dif\u00edcil que puede ser vivir la habitaci\u00f3n de nuestros &hellip; <a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2023\/03\/03\/el-salto-al-vacio-de-la-poetica-del-desapego\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El salto al vac\u00edo de la po\u00e9tica del desapego<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-310","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":312,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310\/revisions\/312"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}