{"id":321,"date":"2023-05-26T16:19:38","date_gmt":"2023-05-26T16:19:38","guid":{"rendered":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=321"},"modified":"2023-05-26T16:19:39","modified_gmt":"2023-05-26T16:19:39","slug":"sobrevivientes-y-amantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2023\/05\/26\/sobrevivientes-y-amantes\/","title":{"rendered":"Sobrevivientes y Amantes"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/05\/Strappare-lungo-i-bordi-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"360\" src=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/05\/Strappare-lungo-i-bordi-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-323\" srcset=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/05\/Strappare-lungo-i-bordi-1.jpg 640w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/05\/Strappare-lungo-i-bordi-1-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>\u201cSi vas a los l\u00edmites del alma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>no los encontrar\u00edas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>aunque recorras todos los caminos:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>tan profundo es su <\/em>logos<em>.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Her\u00e1clito de \u00c9feso<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Zerocalcare es el seud\u00f3nimo del magn\u00edfico novelista gr\u00e1fico italiano Michele Rech. Despu\u00e9s de a\u00f1os incursionando en dicho lenguaje y de lograr atraer a lectores asiduos de su obra \u2012un logro justo y m\u00e1s que merecido\u2012, dicho autor incursiona de manera sumamente afortunada en la animaci\u00f3n. Tal realizador nos brinda un trabajo a cera del <em>sentido de la vida<\/em> y su relaci\u00f3n con <em>habitarnos a nosotros mismos<\/em>. Se trata de una obra que, en m\u00e1s de un sentido, hace el esfuerzo por dar cuenta de que todos somos <em>sobrevivientes<\/em> y <em>amantes<\/em>, en medio de la <em>topolog\u00eda<\/em> que ha constituido la premisa de <em>Cortar por la l\u00ednea de puntos<\/em>. A partir de esta \u00faltima se ha dado nuestro <em>encuentro<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos ante una propuesta llena de iron\u00eda, <em>autocr\u00edtica<\/em>, <em>empat\u00eda<\/em>, <em>compasi\u00f3n<\/em> y <em>amor por la vida<\/em>. Dichos fen\u00f3menos se manifiestan en momentos <em>po\u00e9ticos <\/em>llenos de parodia, s\u00e1tira y humor negro. Se trata de una profunda y conmovedora historia acerca de nuestro <em>destino<\/em> y el mundo como manifestaci\u00f3n del mismo. Una lectura del mundo que lleg\u00f3 en un momento de crisis y compleja incertidumbre: la reciente pandemia, para dejar una impronta indeleble en aquellos que hemos tenido el privilegio de ver esta joya imprescindible de la animaci\u00f3n y la historieta que, adem\u00e1s, en su pa\u00eds se ha convertido en eco del aliento de toda una generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Expectativa y Destino<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo tiene sentido estar vivo por fuera si est\u00e1s muerto por dentro\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta frase <em>vertebra<\/em> el grafiti de una pared de Roma. Con ella inicia esta espl\u00e9ndida serie animada de la que el mismo Zerocalcare es protagonista. Nos enteramos de un momento crucial de su vida en el que se empieza a manifestar en el autor una sensibilidad singular hacia el mundo; una preocupaci\u00f3n por s\u00ed mismo proyectada en su contexto inmediato; la inquietud por el <em>devenir<\/em> posible de su \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que el joven, en ese particular y convulso dos mil uno, apenas pod\u00eda darse cuenta de que el impacto de tal presente ser\u00eda contundente a\u00f1os despu\u00e9s, cuando se haya dado cuenta de que ha madurado y de que muchos de sus anhelos y supuestas promesas de la vida \u2012lo que suelen decirnos que la vida promete\u2012 se desdibujan en la incertidumbre, hasta acabar por romperse; un mont\u00f3n de expectativas propias y ajenas \u2012quiz\u00e1 m\u00e1s ajenas que propias\u2012; un velo en nuestros ojos para atravesar el mundo y con ello ser conducidos por la <em>ciudad<\/em> que <em>integramos<\/em>, sin ser capaces de advertir del todo la <em>inercia <\/em>de dicha <em>gravedad<\/em>, al igual que la de nuestras vidas, nuestra complejidad y lo dif\u00edcil de sobrevivir al complejo <em>mundo<\/em> que los adultos hemos <em>construido<\/em>; un <em>lugar<\/em> sin garant\u00edas en el que ninguno de nosotros realmente sabe qu\u00e9 es crecer y emanciparse. Nuestras expectativas se confrontan con nuestra <em>incertidumbre<\/em>. Ante el horizonte s\u00f3lo queda la <em>certeza <\/em>de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese sentido, la pregunta ser\u00eda: \u00bfQu\u00e9 es estar vivo si lo que lo define es la incertidumbre de un afuera por el cual no podemos responder ante nuestra condici\u00f3n indigente?; \u00bfrealmente hay un afuera en la medida en que en \u00e9ste se manifiesta la angustia de la <em>incomprensi\u00f3n<\/em> de lo que <em>sentimos<\/em>, a pesar de ser nuestra <em>sensibilidad<\/em> intransferible?; \u00bfqu\u00e9 es el mundo sino la confusi\u00f3n de lo que sentimos a partir de su impresi\u00f3n en nuestros cuerpos?<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la frase apela a algo sumamente importante: si no comprendemos la angustia que nos provoca el mundo que <em>adolecemos<\/em>, \u00bfcon que legitimidad decir que lo vivimos? y, en esa medida, \u00bfpor qu\u00e9 permitimos que nos determine tanto al grado de dejarnos conducir por \u00e9l de manera irreflexiva, sin antes <em>comprender <\/em>nuestra <em>sensaci\u00f3n de nosotros mismos <\/em>y, de tal <em>forma<\/em>, llevar a cabo nuestro <em>autoconocimiento<\/em>?; \u00bfpor qu\u00e9 es m\u00e1s importante ese supuesto <em>afuera <\/em>que lo que nos <em>pasa<\/em>, lo que le <em>pasa <\/em>a <em>nuestro cuerpo<\/em> como fen\u00f3meno del mundo que, a trav\u00e9s de nosotros mismos, tambi\u00e9n <em>nos<\/em> <em>constituye<\/em>? A esa vida <em>aparentemente interior<\/em> parece querer reivindicar el grafiti de la primera secuencia del discurso de esta obra.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cAmar a las chicas es de maric\u00f3n\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es por ello que el amor es tan importante en esta obra. Este sentimiento es el fen\u00f3meno <em>subversivo <\/em>y <em>disruptivo <\/em>de nuestras vidas en el que se puede manifestar con mayor intensidad la <em>vida profunda <\/em>de la <em>interioridad <\/em>que busca reivindicar esta propuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Zero da cuenta de que su vida amorosa fue determinada por el prejuicio que aprendi\u00f3 al encontrarse con otro grafiti cuando era ni\u00f1o, en el cual advierte el resumen de su miedo e <em>inhibici\u00f3n <\/em>ante tan complejo sentimiento: \u201cAmar a las chicas es de maric\u00f3n\u201d. Una frase que el protagonista reconoce como principio de una m\u00e1scara social para su <em>represi\u00f3n<\/em>. Tal efecto se agudiza cuando al protagonista le sucede un amor instant\u00e1neo y a primera vista capaz de abismarlo. Tal sentimiento es motivado por una chica que conoce en aquella convulsa etapa de su juventud. Su nombre: Alice.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonista trata de protegerse, lo impacta un intensidad que le cuesta trabajo sentir porque lo rebasa, cree que puede ser capaz de consumirlo. Parece que ella siente algo semejante, ambos dan se\u00f1ales de cari\u00f1o y gusto mutuos. Sin embargo, como el propio Zero afirma: \u201csembramos mucho y no cosechamos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las intensidades de dicha amistad se entreveraban detr\u00e1s de la protectora m\u00e1scara social de cada uno, incluyendo las sofisticaciones de una virtualidad tan incipiente como la del <em>Messenger<\/em> de aquella \u00e9poca, en la que muchos ya pod\u00edamos hacer uso de las supuestas<em> ventajas<\/em> de tal distancia; la falta de frontalidad que abr\u00eda paso a la desinhibici\u00f3n y supresi\u00f3n de los m\u00e1s b\u00e1sicos filtros morales al que puede tender un trato cotidiano, presencial y m\u00e1s cercano, ante la ausencia de la materialidad <em>comprometida <\/em>en una relaci\u00f3n cuerpo a cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Sin negar la enorme calidad de esta propuesta, \u00bfpodr\u00edamos decir que esta obra lleg\u00f3 en el momento y lugar oportunos? Cuando la pandemia empezaba a evidenciarse como ejemplo de la <em>incertidumbre<\/em> que siempre ha atravesado nuestras vidas, aunque con la evidente particularidad de la contundencia de la masividad de sus consecuencias, al grado de cambiar al mundo de manera definitiva. Nuestras vidas <em>parecen<\/em> tener otro horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>Alice le pide a Zero que le escriba un c\u00f3mic para una clase que ella imparte a ni\u00f1os en edad preescolar. \u00c9l acaba estructurando una problem\u00e1tica trama con un final terrible, tr\u00e1gico y desafortunado. La obra se llama: <em>El pr\u00edncipe de las zancadillas <\/em>y tiene por tema el acoso escolar. Este \u00faltimo es abordado de manera poco <em>esperanzadora<\/em>. Alice \u2012gracias a la <em>aparente seguridad<\/em> que le permite a Zero el <em>Messenger<\/em>\u2012 se entera del profundo anhelo del protagonista por convertirse en un historietista. Una vocaci\u00f3n resguardada celosamente por Zero, al grado de ser un secreto desencriptado por el amor. Tal <em>sentido de la vida<\/em> motiva al joven. Al advertirlo, Alice se anima a pedirle dicho favor a su amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, ante el final poco afortunado del trabajo, Alice se niega a usarlo: \u201ctodos necesitamos esperanza\u201d, afirma la joven.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 necesitamos esperanza? \u00bfQu\u00e9 es la esperanza en un mundo sin garant\u00edas que, en su lugar, s\u00f3lo nos ofrece un mont\u00f3n de promesas bastante cuestionables, capaces de sujetarnos a las expectativas de los dem\u00e1s y alejarnos de la <em>comprensi\u00f3n <\/em>de lo que <em>sentimos <\/em>y, por lo tanto, de lo que <em>queremos<\/em>? Si lo \u00fanico que nos queda es la <em>incertidumbre<\/em>, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene <em>la esperanza<\/em>?, \u00bfde qui\u00e9n es <em>la esperanza<\/em>?, \u00bf<em>esperanza en qu\u00e9 y de qu\u00e9<\/em>? \u00bfHasta qu\u00e9 punto la <em>esperanza <\/em>como <em>expectativa <\/em>de los dem\u00e1s nos aleja de nosotros mismos y nos <em>sujeta <\/em>a todo lo que nos es ajeno?, nos enajena; \u00bfqu\u00e9 tanto contribuye a <em>desconocernos<\/em>, <em>perdernos <\/em>y no <em>encontrarnos<\/em>? Si fuera el caso contrario y la <em>esperanza <\/em>fuera en nosotros mismos, \u00bfqu\u00e9 tan leg\u00edtima ser\u00eda como fen\u00f3meno de nuestra <em>comprensi\u00f3n <\/em>ante la <em>incertidumbre <\/em>del futuro?, \u00bfno ser\u00eda ello una manera de <em>sujetarnos <\/em>desde nosotros mismos a un futuro que <em>no depende <\/em>de nosotros, al tan s\u00f3lo tener al presente con toda la <em>incertidumbre <\/em>que \u00e9ste implica? Si se tratara de una esperanza en nosotros mismos, en nuestro presente \u2012\u00bfpodemos hablar de <em>esperanza <\/em>en el <em>presente<\/em>?\u2012, \u00bfqu\u00e9 tanto puede depender de nosotros mismos lo que <em>queremos<\/em> como fen\u00f3meno llanamente inmediato?; \u00bfqu\u00e9 tanto puede ser un acto de <em>comprensi\u00f3n <\/em>de <em>nosotros mismos <\/em>en lugar de un acto de <em>apego <\/em>capaz de destruirnos al inducirnos a la <em>culpa<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Tal angustia se manifiesta en la expectativa de Zero por lograr concretar su inter\u00e9s amoroso por Alice. Se confronta con lo terrible del fracaso de dicha intenci\u00f3n como fen\u00f3meno culp\u00edgeno de <em>apego<\/em>, como si el resultado pleno de tal intensi\u00f3n pudiera depender de \u00e9l. Es aqu\u00ed cuando vemos lo <em>perverso <\/em>de la <em>esperanza<\/em>, especialmente como expectativa ajena. Una <em>expectativa <\/em>que nos impone el mundo como modo de vida, como fen\u00f3meno del cumplimiento de la <em>producci\u00f3n <\/em>y satisfacci\u00f3n de un <em>consumo<\/em>. Al respecto, Zero nos ofrece una clave: \u201c[El capitalismo] luego nos dio coca\u00edna para que sigui\u00e9ramos el paso\u201d; la determinaci\u00f3n a trav\u00e9s de un <em>tr\u00e1fico<\/em> del ritmo de nuestros <em>cuerpos <\/em>sujetos a la <em>expectativa <\/em>de una <em>producci\u00f3n <\/em>y <em>consumo <\/em>que tambi\u00e9n determin\u00f3 nuestras relaciones, incluyendo nuestros m\u00e1s importantes <em>v\u00ednculos afectivos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Zero tiene claro que siempre se nos ha impuesto una <em>determinaci\u00f3n<\/em>, un <em>Destino<\/em>,correspondiente con la <em>satisfacci\u00f3n <\/em>de las <em>expectativas <\/em>que tiene el mundo sobre nosotros: \u201cSeguimos yendo despacio, pensando que la vida deb\u00eda ser as\u00ed, que s\u00f3lo deb\u00edamos rasgar por la l\u00ednea punteada, que esa l\u00ednea nos llevar\u00eda a nuestro destino y que finalmente todo tendr\u00eda sentido\u201d, afirma el protagonista.<\/p>\n\n\n\n<p>Un <em>sentido <\/em>en el que se <em>materializar\u00eda <\/em>y <em>consumar\u00eda <\/em>dicho <em>Destino<\/em>, ese mismo que se nos impuso a trav\u00e9s de las <em>expectativas <\/em>de los dem\u00e1s y que adem\u00e1s, parad\u00f3jicamente, tambi\u00e9n elegimos para acabar siendo lo que se supone <em>debemos<\/em> ser \u2012muchas veces en contra de nuestro <em>placer<\/em>\u2012, a pesar de la <em>incertidumbre <\/em>de la <em>contingencia <\/em>de la vida que manifiesta su <em>complejidad <\/em>en la <em>forma sin sentido <\/em>del mundo,en el que lo m\u00e1s <em>dif\u00edcil<\/em> puede ser sobrevivir a la vida. Zero recuerda a Nietzsche: \u201cSi miras el abismo, el abismo te devolver\u00e1 la mirada\u201d; la <em>incertidumbre<\/em> que solemos <em>adolecer<\/em>; la <em>pasi\u00f3n triste <\/em>de nuestra <em>angustia<\/em> como <em>profundidad <\/em>de nuestro dolor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El centro del mundo<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cPap\u00e1 Noel miente\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es la frase gravada en un \u00e1rbol con la cual empieza la secuencia del segundo cap\u00edtulo de la serie. Dicho \u00e1rbol se encuentra en una escuela primaria. Desde el recuerdo de aquella etapa escolar, el protagonista nos remite a un hecho fundamental: es en la infancia cuando se nos empieza a condicionar para convertirnos en <em>objetos <\/em>del <em>reconocimiento <\/em>de los dem\u00e1s como validaci\u00f3n de la legitimidad de nuestro estadio en el mundo. Es a trav\u00e9s de las expectativas de los dem\u00e1s y nuestra satisfacci\u00f3n de ellas que nos <em>sujetamos <\/em>al <em>ojo vigilante<\/em> y <em>culp\u00edgeno <\/em>de un mundo que nos piensa como seres capaces de metas y, por lo tanto, como proyectos; el proyecto de los dem\u00e1s, no el nuestro, o no <em>necesariamente <\/em>el nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Zero recuerda cuando era el alumno preferido de una maestra a la que ve\u00eda como una madre. El protagonista rememora lo culpable que lleg\u00f3 a sentirse por haberla decepcionado al quedar clara la incapacidad de Zero para resolver fracciones. De ser un alumno destacado, considerado brillante, ahora era uno m\u00e1s, <em>invisibilizado<\/em> por la p\u00e9rdida de la <em>atenci\u00f3n<\/em> que le daba dicho <em>centro especial<\/em>: <em>ser capaz <\/em>de llevar a cabo dicho <em>papel en la vida<\/em>, <em>un lugar en el mundo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es entonces que Sarah, amiga de toda la vida del protagonista, le hace ver a Zero que, durante aquella etapa escolar, el protagonista estaba sujeto a <em>la normalizaci\u00f3n de la Instituci\u00f3n<\/em> y a la adversidad que constituye esta \u00faltima, bien dir\u00eda Kant. Para una maestra del perfil que Zero intenta satisfacer \u2012la cual adem\u00e1s lo confunde con otro alumno llamado Zeno\u2012, el protagonista tan s\u00f3lo es un n\u00famero m\u00e1s, uno de tantos ni\u00f1os que pasaron, pasan y pasar\u00e1n por su aula, durante su periodo y jornada laboral. La vida de aquella mujer empieza o se retoma cuando sale de la escuela \u2012su trabajo\u2012 y vuelve a casa, le dice a Zero su amiga. Es entonces que Sarah <em>comparte<\/em> una de las m\u00e1s bellas frases de la serie: <em>\u201cNo cargas con el peso del mundo s\u00f3lo eres una brizna de hierba en un campo\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una frase que nos recuerda que s\u00f3lo podemos ser el centro de nosotros mismos y que dicha humildad implica que no somos el centro del mundo, no todo depende de nosotros. Medir todo en relaci\u00f3n con nosotros mismos es <em>ego\u00edsta<\/em>, <em>eg\u00f3latra <\/em>y <em>narcisista<\/em>. Implica la creencia de que todo depende de nuestra voluntad, lo cual resulta culp\u00edgeno porque ello supone asumir que todo es nuestra <em>culpa<\/em>. Sin duda ello implica una falta de justicia tanto a nosotros mismos como a los dem\u00e1s. Con tal voluntad nos esclavizamos a la <em>desproporci\u00f3n <\/em>de nuestras expectativas. Con dicho <em>prejuicio<\/em> esclavizamos a los dem\u00e1s, a trav\u00e9s de la <em>desproporci\u00f3n <\/em>de nuestras expectativas hac\u00eda ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Zero nos da cuenta de un primer momento de tal <em>comprensi\u00f3n <\/em>de s\u00ed mismo: <em>\u201cese d\u00eda me sent\u00ed aliviado al pensar que yo s\u00f3lo era una brizna de hierba que no afectaba a nadie y no pod\u00eda culparme por todo lo malo del mundo\u201d<\/em>. No somos el centro del mundo, no somos <em>omnipotentes<\/em>,no somos dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Puede ser dif\u00edcil comprenderlo ante lo f\u00e1cil y vol\u00e1til que resulta quedar atrapados por las <em>apariencias<\/em>. Un mensaje de Alice pone a prueba tal <em>consciencia <\/em>por parte de Zero, el protagonista no quiere atender los insistentes mensajes de la chica por la cual siente m\u00e1s que una profunda amistad. Zero se confronta con lo p\u00fablica e interconectada que est\u00e1 nuestra comunicaci\u00f3n a trav\u00e9s de las redes sociales. Alice tiene todos los medios para enterarse del nivel de interacci\u00f3n de Zero en ellas y, en esa medida, saber si es deliberadamente ignorada por su amigo o no.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello Zero se resiste a adquirir la atenci\u00f3n p\u00fablica que suele prometer Twitter, al igual que a interactuar con su amigo Secco quien le ha mandado por WhattsApp una de tantas trivialidades que este \u00faltimo suele compartir en l\u00ednea. Esta obra tambi\u00e9n nos confronta con la <em>dependencia <\/em>que puede propiciar en nosotros el nivel de atenci\u00f3n posible que prometen las redes sociales; una sujeci\u00f3n a la gran expectativa que generan en relaci\u00f3n con dicho fen\u00f3meno que, se supone, implica: la <em>posible respuesta <\/em>a ciertas posibilidades de nuestro <em>deseo <\/em>por parte de los dem\u00e1s, lo cual no necesariamente implica su <em>satisfacci\u00f3n<\/em>. La promesa de convertirnos \u2012a trav\u00e9s de un <em>click<\/em>\u2012 en el centro del mundo; la posibilidad de que lo que <em>queremos<\/em>, manifiesto en nuestra <em>acci\u00f3n<\/em>,sea importante para los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Acaba resultando m\u00e1s fuerte lo mucho que le importa Alice al protagonista, aunque no de la manera m\u00e1s generosa y afortunada. Zero se siente <em>subsumido <\/em>por la influencia de su amiga en \u00e9l. El chico decide hacer todo lo posible por evadirla en redes sociales, incluyendo desaparecer temporalmente de las mismas, renunciando a los quince minutos de fama que estas \u00faltimas prometen.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se evidencia la manera en la que se <em>configura<\/em> la dominaci\u00f3n de las expectativas del mundo sobre nosotros; la manera en la cual se yergue el eje del<em> Destino<\/em> que se nos puede llegar a imponer a trav\u00e9s del ojo <em>culp\u00edgeno<\/em> y <em>vigilante<\/em> de la moral; un <em>deber <\/em>correspondiente con lo que supuestamente <em>somos <\/em>y, por lo tanto, <em>debemos ser<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Zero viaja con Sarah, se le poncha un neum\u00e1tico y fracasa al intentar cambiarlo. Ve de manera desafiante como los dem\u00e1s <em>vigilan<\/em> su <em>aparente <\/em>inutilidad e incapacidad para cambiar la llanta de su autom\u00f3vil. Zero acaba por empeorar su dificultad al no usar con cuidado la herramienta necesaria para dicha compostura. El protagonista siente que, con tal falta de pericia, incluso acaba quedando en duda su virilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonista tambi\u00e9n manifiesta cierto autoritarismo, resentimiento y xenofobia contra un migrante bengal\u00ed que no lo ayuda. Zero advierte su enojo motivado por la <em>expectativa<\/em> de que dicho migrante corresponda con la <em>adversidad <\/em>del protagonista por la <em>aparente raz\u00f3n <\/em>de la extranjer\u00eda de dicho hombre, circunstancia que \u2012seg\u00fan el <em>razonamiento <\/em>de Zero\u2012 lo obligar\u00eda a su <em>servidumbre <\/em>como <em>deber <\/em>correspondiente con la <em>hospitalidad <\/em>de la cual el migrante es <em>objeto <\/em>del <em>altruismo <\/em>del pa\u00eds en el que se encuentra; un ejemplo de lo perversos que podemos ser al sujetar a los dem\u00e1s a nuestro <em>deseo <\/em>y a la <em>incomprensi\u00f3n <\/em>del mismo. En este caso, lo <em>perversa <\/em>que puede llegar a ser nuestra <em>hospitalidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Para quedar m\u00e1s en rid\u00edculo ante los dem\u00e1s \u2012seg\u00fan la moral culpigena implicada en el <em>problem\u00e1tico prejuicio<\/em> y <em>desproporcionado anhelo<\/em> de ser <em>El omnipotente centro del mundo<\/em>\u2012 Zero s\u00f3lo puede resolver su dificultad como un ni\u00f1o: llamando a su mam\u00e1 para que se encargue del imprevisto y, as\u00ed, pueda continuar su viaje al lado de Sarah.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra satisfacci\u00f3n como b\u00fasqueda y encuentro<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cElegir es cruel: cuanto m\u00e1s envejeces, menos opciones hay\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tal es la dura afirmaci\u00f3n de Zero en el cap\u00edtulo tres de tan magn\u00edfico trabajo. El novelista gr\u00e1fico nos habla de su relaci\u00f3n con los maestros como primer v\u00ednculo con el mundo, trazado por la impronta de la estructuraci\u00f3n de nuestras m\u00e1scaras sociales. Sin embargo, Zero \u2012independientemente de la aproximaci\u00f3n de tales relaciones a trav\u00e9s de nuestra vida escolar\u2012 tiene una perspectiva singularmente cercana a dicho proceso. Por un lado, tiene como referente a Sarah: una chica profundamente comprometida con su vocaci\u00f3n docente. Por otra parte \u2012de manera semejante a Sarah\u2012, Alice tambi\u00e9n disfruta de la posibilidad de dicha <em>misi\u00f3n <\/em>de vida. En el caso de esta \u00faltima, ser docente est\u00e1 sumamente relacionado con su gran pasi\u00f3n: las matem\u00e1ticas, adem\u00e1s de <em>encontrar<\/em> parte de s\u00ed en el mundo de los infantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, Zero s\u00f3lo necesita el dinero de un trabajo temporal como el de tutor de j\u00f3venes en edad escolar que \u2012en la actualidad de la cultura italiana\u2012 es muy com\u00fan para los chicos de la edad y el perfil del protagonista. Es clara la falta de aptitudes de este \u00faltimo para tal labor, para un oficio como la <em>docencia <\/em>que es m\u00e1s que un trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Zero recuerda c\u00f3mo ve\u00eda a los maestros con los que interactu\u00f3 durante su etapa escolar: como parte de la <em>adversidad <\/em>a la que tiende toda <em>Instituci\u00f3n<\/em>; figuras de <em>autoridad <\/em>\u2012o cuestionable autoridad\u2012 que s\u00f3lo estaban cumpliendo una jornada laboral, compartiendo conocimientos preparatorios y b\u00e1sicos que, quiz\u00e1, dif\u00edcilmente iban a repercutir en sus posibles y probables receptores, por lo menos hasta que estos \u00faltimos hubiesen encontrado una motivaci\u00f3n importante y personal para estudiar algo que, adem\u00e1s, \u2012en el mejor de los casos\u2012 tuviera que ver con sus <em>gustos<\/em>. Desde tal posicionamiento Zero hace su mejor esfuerzo, a pesar de la frustraci\u00f3n y el tedio que puede implicar el <em>cumplimiento<\/em> de tal clase de trabajo por <em>necesidad<\/em> y la <em>volatilidad <\/em>implicada en su <em>condici\u00f3n<\/em> <em>temporal<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, Zero hace una brillante reflexi\u00f3n. Uno, desde lo mucho o poco que puede ser y, sobre todo, <em>comprender<\/em>, quiz\u00e1 pueda ofrecerle a los dem\u00e1s algo m\u00e1s que un mont\u00f3n de erudiciones que responden a la demanda y satisfacci\u00f3n del tr\u00e1mite que puede ser la educaci\u00f3n como fen\u00f3meno institucionalizado. Quiz\u00e1 uno puede ofrecer lo mejor de s\u00ed, lo m\u00e1s <em>resonante <\/em>de nuestras <em>sensibilidades<\/em>, y abrir la posibilidad de la <em>comprensi\u00f3n <\/em>de los dem\u00e1s de algo <em>importante<\/em> para nosotros a trav\u00e9s de dicha <em>empat\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Zero pone como ejemplo el regalo que le hizo a uno de sus alumnos: la pel\u00edcula <em>El odio <\/em>de Mathieu Kassovitz. Un trabajo que posee un importante discurso, adem\u00e1s de una estimable <em>po\u00e9tica<\/em>, para el protagonista. Sin embargo, nuevamente la contingencia y accidentes de la vida se evidencian no dependientes de nosotros y, por lo tanto, sumamente <em>independientes <\/em>de nuestra voluntad, m\u00e1s all\u00e1 de las pretensiones de <em>omnipotencia<\/em> de nuestro <em>narcisismo<\/em>: el antiguo alumno de Zero acab\u00f3 siendo militante en una organizaci\u00f3n fascista.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El protagonista pone sobre la mesa c\u00f3mo el mundo est\u00e1 conformado \u2012<em>parad\u00f3jicamente<\/em>\u2012 a trav\u00e9s de la contingente accidentalidad de sus circunstancias, las cuales no dependen de nosotros. <em>Comprenderlo<\/em> es <em>liberador<\/em>, implica desujetarnos de la culpa de aquello que decidimos o no decidimos y renunciar a la posibilidad moralista de siempre arriesgarnos porque se supone que arriesgarnos es vivir, confundiendo el hecho de que <em>vivir es estar en peligro<\/em> con la idea cuestionable de que siempre tenemos que apostar por la novedad en contra de aquello conocido, aunque lo conocido sea referente de nuestro <em>gozo<\/em> y nuestro <em>placer<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>No niego la legitimidad del riesgo y la posibilidad de la novedad como horizonte de <em>conocimiento <\/em>y <em>autoconocimiento<\/em>. Sin embargo, \u00bfpuede ser ello una premisa o postulado que venga de alguien m\u00e1s en lugar de nosotros?; \u00bfqu\u00e9 tanto dicha postura acaba capturando nuestro deseo a favor de la satisfacci\u00f3n de las expectativas de los dem\u00e1s, tambi\u00e9n integrantes del mundo tan <em>complejo <\/em>y <em>problem\u00e1tico <\/em>que hemos construido?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Zero plantea tal cuestionamiento desde su deseo de optar por cenar la misma y probada Pizza Margarita de siempre o arriesgarse a comer otro sabor de dicho alimento de la cual no sabe qu\u00e9 esperar. Una decisi\u00f3n <em>aparentemente <\/em>superficial que, en realidad, bien podr\u00eda ser ejemplode nuestro <em>desapego <\/em>al <em>comprenderla<\/em>, en lugar de <em>juzgarla<\/em> como el error que cualquiera de nosotros puede <em>cometer<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si nos tom\u00e1ramos esta disyuntiva <em>aparentemente trivial<\/em> tan en serio como Zero, quiz\u00e1 podr\u00edamos decir como Miguel de Unamuno: \u201cYo s\u00e9 qui\u00e9n soy\u201d y optar por <em>satisfacer<\/em> el gusto <em>reconocido <\/em>por la Pizza Margarita como si se tratara de nuestra decisi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 no ser\u00eda leg\u00edtimo tal posicionamiento en lugar de caer en cierto moralismo normalizante que suele invitarnos al riesgo, sobre todo si la motivaci\u00f3n para el mismo no corresponde con nuestra <em>querencia<\/em>? Zero intuye muy bien: la \u00e9tica y sus posibilidades libertarias tienen una relaci\u00f3n inextricable con nuestro <em>gusto <\/em>como fen\u00f3meno de nuestra <em>sensibilidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa medida, estamos ante una defensa de nuestra <em>autonom\u00eda<\/em> y, sobre todo, del querer vertebrado por nuestro <em>placer <\/em>y <em>gozo<\/em> como <em>principio leg\u00edtimo <\/em>para nuestras decisiones \u2012sin importar la equivocaci\u00f3n de las mismas\u2012 las cuales son indeterminables, al igual que su <em>comprensi\u00f3n<\/em>, en m\u00e1s de un sentido. M\u00e1s que el juicio de los dem\u00e1s, nuestros <em>acuerdos con nosotros mismos<\/em> merecen el amor por nosotros mismos de nuestra <em>comprensi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El centro de nosotros mismos<\/p>\n\n\n\n<p>Zero no deja de compartir pasajes important\u00edsimos de su cotidianidad y los eventos biogr\u00e1ficos que la determinaron de manera contundente, mientras prosigue con el viaje que realiza al lado de sus mejores amigos: Secco y Sarah. La vida es el viaje, motivo antiqu\u00edsimo de important\u00edsima comprensi\u00f3n de la <em>condici\u00f3n humana<\/em> en m\u00e1s de una tradici\u00f3n de la diversidad de culturas que han sido nuestra habitaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Zero nos habla de la vida laboral, de la incertidumbre de <em>comprender<\/em> lo que uno quiere hacer con su vida y, en esa medida, corresponder con nuestra <em>vocaci\u00f3n<\/em> como lugar en el mundo. Nuevamente estamos ante dicho <em>t\u00f3pico<\/em>, s\u00f3lo que ahora se presenta de manera m\u00e1s concreta, m\u00e1s all\u00e1 del camino <em>aparentemente obvio <\/em>de lo escolar, <em>materializado <\/em>en el camino cada vez m\u00e1s <em>incierto <\/em>de lo laboral.<\/p>\n\n\n\n<p>Se nos suele sugerir \u2012por no decir <em>inducir<\/em>\u2012 seguir la l\u00ednea de puntos trazada por <em>los dem\u00e1s<\/em> para cortarla y satisfacer el supuesto <em>deber <\/em>de <em>nuestras<\/em> expectativas, muy a pesar de nuestro <em>placer<\/em>, <em>gozo<\/em> y <em>deseo<\/em>. Hay quien puede sentirse enga\u00f1ado por creer que la promesa de tal satisfacci\u00f3n es parte de dicha imposici\u00f3n. Sarah, por ejemplo, se form\u00f3 para ser maestra y, sin embargo, vende cepillos para lavar inodoros. Desde esa perspectiva, la amiga del protagonista cuestiona el porqu\u00e9 de la constante queja de Zero durante aquella \u00e9poca en la que tuvo un pu\u00f1ado de necesarios y casi obligatorios trabajos para subsistir y satisfacer sus <em>necesidades<\/em>. Parece ser parte de la vida liberarnos de nuestras <em>expectativas <\/em>y asumir la <em>incertidumbre <\/em>que implica <em>la contingencia <\/em>del mundo, m\u00e1s all\u00e1 de las promesas vac\u00edas del <em>Destino <\/em>que se supone <em>debemos <\/em>cumplir\u2026 \u00bfAnte qui\u00e9n?, \u00bfpara qui\u00e9n? Abusando de la abstracci\u00f3n: para los dem\u00e1s que se supone son el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si decidi\u00e9ramos hacer las cosas que hacemos, incluso aquellas que no nos gustan \u2012como Sarah\u2012 para nosotros en lugar de hacerlas para los dem\u00e1s? Quiz\u00e1 ello podr\u00eda tener m\u00e1s sentido o ser m\u00e1s libertario, especialmente si hallamos la manera en que correspondan con la satisfacci\u00f3n de <em>nuestro deseo<\/em>, <em>nuestro gozo<\/em>, <em>nuestro placer<\/em>, al <em>comprender <\/em>que implica la <em>satisfacci\u00f3n <\/em>de nuestras <em>necesidades <\/em>como principio para <em>satisfacer <\/em>nuestro <em>deseo<\/em>, <em>gozo <\/em>y <em>placer<\/em>; un ejercicio de <em>autonom\u00eda<\/em>. Quiz\u00e1, incluso a pesar de la <em>incertidumbre <\/em>que nos queda, podamos llegar a lograr que lo que <em>queremos <\/em>constituya lo que <em>hacemos <\/em>y nos dediquemos a cultivar nuestro <em>placer <\/em>y nuestro <em>gozo <\/em>como un <em>sentido abierto y provisional <\/em>en lugar de <em>cerrar el horizonte de nuestras vidas <\/em>cumpliendo las expectativas de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta serie se estren\u00f3 durante una \u00e9poca en la que, como el propio Zero afirma, se confirm\u00f3 para muchos de nosotros que \u201cnunca sabemos lo que puede pasar\u201d. En medio de una pandemia, Zerocalcare propone en este momento de la serie una crisis civilizatoria contundente y definitiva que reduce la posibilidad de lo laboral a la oportunidad del saqueo como extinci\u00f3n del <em>dispositivo <\/em>y sus <em>instituciones <\/em>que posibilitan nuestras formas de <em>producci\u00f3n <\/em>y <em>consumo <\/em>de nuestra vida. Afortunadamente tal debacle no ocurri\u00f3, a pesar de que la <em>crisis <\/em>ya no es la de la <em>Pandemia <\/em>sino la atravesada por la incertidumbre de lo que nos traer\u00e1 la <em>Pospandemia<\/em>. Sin embargo, el breve y agudo escenario c\u00f3mico que propone el protagonista es significativo porque tiene que ver con el <em>sentido que le damos a la vida<\/em>; un <em>sentido abierto <\/em>que pudiera ser m\u00e1s correspondiente con la <em>contingencia del mundo <\/em>y su <em>incertidumbre <\/em>en lugar de un <em>compromiso<\/em> con la <em>desproporci\u00f3n <\/em>de muchas de nuestra metas, las cuales nos han llevado a constituir al mundo como el territorio de los dioses que no somos ni jam\u00e1s seremos, como si pudi\u00e9ramos determinar la vida y su futuro, esa <em>omnipotencia <\/em>narcisista de <em>aspirar<\/em>, <em>querer<\/em> y <em>creer<\/em> que todo en la vida puede <em>depender <\/em>de nosotros y nuestra voluntad, ancl\u00e1ndonos al malestar de nuestra <em>impotencia<\/em> en lugar de advertir nuestras <em>potencias vitales<\/em>, las de <em>nuestro cuerpo<\/em>. Este \u00faltimo, desafiado por la <em>contingencia <\/em>de la posibilidad de la muerte, nuestra <em>finitud<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un ejemplo de ello lo encontramos en la perorata de Zero alrededor de lo intenso del aire acondicionado del tren en el que viaja junto con sus amigos, por no haber prevenido llevar un su\u00e9ter para abrigarse. Una manifestaci\u00f3n de la <em>angustia <\/em>del protagonista que cree que el mundo debe corresponder con sus expectativas y que, sin embargo \u2012como su conciencia con forma de armadillo lo advierte\u2012 enmascara un dolor m\u00e1s profundo que, por lo pronto tiene claro, Zero necesita evadir. El protagonista y sus amigos por fin han llegado a Biella, la ciudad de origen de Alice.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En varias de las secuencias troncales de este episodio vemos a Zero tratando de explicar c\u00f3mo su casa es una <em>desorganizaci\u00f3n funcional<\/em> \u2012quiz\u00e1 cercana a la <em>accidentalidad <\/em>de la <em>contingencia <\/em>y <em>emergencia <\/em>del <em>mundo<\/em>\u2012 en la que se manifiesta su vida; la manifestaci\u00f3n de una <em>din\u00e1mica<\/em>, <em>el movimiento<\/em> de la <em>habitaci\u00f3n de una vida en el mundo<\/em>. El protagonista recuerda las palabras de su madre en relaci\u00f3n con el hecho de que la casa en la cual vivimos es una <em>presentaci\u00f3n <\/em>de nosotros mismos que da cuenta de la <em>armon\u00eda <\/em>o falta de ella en nuestras vidas. Independientemente de la exageraci\u00f3n constante de Zero en relaci\u00f3n con su <em>circunstancia<\/em> \u2012manifestaci\u00f3n de su <em>angustia<\/em>\u2012 el protagonista nos invita con tal exposici\u00f3n a pensar en nuestra casa como <em>habitaci\u00f3n de nuestras vidas<\/em>. Con ello tambi\u00e9n resulta importante pensar en <em>el<\/em> <em>sentido de las mismas <\/em>y sus <em>habitaciones<\/em> como <em>sentido <\/em>del mundo ante la <em>urgencia <\/em>de <em>constituir <\/em>su <em>armon\u00eda<\/em> como <em>armon\u00eda de nosotros mismos<\/em>; <em>la casa que somos <\/em>y, por lo tanto, <em>la habitaci\u00f3n de nosotros mismos<\/em> que tambi\u00e9n es el <em>mundo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La amistad como liberaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo importa que no est\u00e9s aqu\u00ed siempre. Importa que, cuando est\u00e9s aqu\u00ed, realmente est\u00e9s aqu\u00ed\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hay un detalle que se trasluce m\u00e1s relevante de lo que hab\u00eda advertido en este momento de la trama: Zero no recuerda la voz de Alice. Parece que se trata de parte de la <em>represi\u00f3n <\/em>del recuerdo de su amiga. Esta \u00faltima viv\u00eda una relaci\u00f3n sumamente angustiosa con una pareja que no la trataba bien. En medio de dicha situaci\u00f3n, siempre estuvo la amistad de Alice con sus tres amigos: Secco, Sarah y, especialmente, Zero. Se trataba de una relaci\u00f3n de constantes desencuentros, rupturas y reconciliaciones, un tr\u00e1nsito sumamente fatigante y doloroso para la amiga del protagonista. Este \u00faltimo recuerda aquella ocasi\u00f3n en la que fue a acompa\u00f1arla despu\u00e9s de la ruptura definitiva. Zero fue a las dos de la ma\u00f1ana con helado a consolar a Alice y ver cap\u00edtulos repetidos de <em>Gilmore Girls<\/em>. En dado momento, se gener\u00f3 una cercan\u00eda important\u00edsima entre ambos que pudo haber sido el primer paso hacia una relaci\u00f3n de pareja entre ambos j\u00f3venes. Zero interpreta tal indecisi\u00f3n \u2012la que lo llev\u00f3 a no dar dicho <em>supuesto paso l\u00f3gico<\/em>\u2012 como una manifestaci\u00f3n de su miedo a arriesgarse y tomar decisiones mucho m\u00e1s trascendentales en su vida; un acto de cobard\u00eda de su parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en mi humilde opini\u00f3n, creo que tal <em>aparente evasi\u00f3n <\/em>fue un gesto de cuidado; acompa\u00f1ar a una amiga en un momento vulnerable en el que necesita ser escuchada, en lugar de ir m\u00e1s all\u00e1 de esa confianza, propiciando la <em>confusi\u00f3n <\/em>de otra situaci\u00f3n capaz de generar <em>codependencia<\/em>; confundir al amor con la amistad y a la <em>necesidad <\/em>con el placer, en una situaci\u00f3n en la que Alice necesitaba un <em>amigo <\/em>no un <em>amante <\/em>y, por lo tanto, el <em>cuidado <\/em>y <em>atenci\u00f3n <\/em>de otra clase de importante <em>afecto<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta muy triste que el motivo de nuestras relaciones \u2012especialmente las supuestamente amorosas\u2012 sea la satisfacci\u00f3n de nuestras <em>carencias<\/em> y <em>necesidades<\/em> en lugar del placer y la <em>alegr\u00eda <\/em>de coincidir; el <em>encuentro<\/em> por s\u00ed mismo;<em> el placer de estar juntos<\/em>. Parece ser un constante error que, sin embargo, merece ser <em>comprendido <\/em>m\u00e1s que <em>juzgado<\/em>. Me atrevo a decir que lo mejor de Zero se manifiesto en ese momento de fragilidad de Alice, actuando como amigo y no complicando la <em>situaci\u00f3n <\/em>en perjuicio de ella y a favor del <em>inter\u00e9s ego\u00edsta <\/em>de generar un <em>apego <\/em>de Alice hacia \u00e9l para tener una relaci\u00f3n con ella. Ello, a mi parecer, confirma el profundo amor de Zero por Alice.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Parece que tal <em>situaci\u00f3n<\/em> coincidi\u00f3 con un momento en el que Zero estaba siendo muy duro consigo mismo. El protagonista se reencuentra con una de sus asesoradas durante la \u00e9poca en la que fue tutor. Dicha chica le hace saber que tiene pareja, acab\u00f3 una carrera y est\u00e1 trabajando. \u00c9l no comprende c\u00f3mo ocurri\u00f3 todo ello en tan poco tiempo, hasta que su antigua alumna le hace saber que han pasado diez a\u00f1os desde la \u00faltima vez que se hab\u00edan visto. Zero se da cuenta de que lleva diez a\u00f1os estancado por su miedo a ir m\u00e1s all\u00e1 de cierta zona de confort para no correr riesgos y llevar una vida <em>aparentemente<\/em> estable. El tiempo ha pasado para Zero y eso lo conflict\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nuevamente, \u00bfqu\u00e9 tanto en el protagonista se manifiesta el mandato moral de \u201cser alguien\u201d? \u2012signifique eso lo que signifique\u2012 adem\u00e1s de la supuesta idea de que uno debe arriesgarse para <em>progresar <\/em>o <em>tener \u00e9xito <\/em>que \u2012en mi humilde opini\u00f3n\u2012 no necesariamente es sin\u00f3nimo de crecer; \u00bfno estaremos negando con ello la <em>comprensi\u00f3n <\/em>de que cada etapa de la vida tiene su propia riqueza, que la misma es m\u00e1s diversa de lo que creemos, y que \u00e9sta no es un continuo progreso hasta nuestra muerte, entendi\u00e9ndola como <em>superaci\u00f3n <\/em>de lo anterior como si los estadios futuros debieran ser mejores o m\u00e1s plenos que los anteriores?, signifique eso lo que signifique. En ese sentido, \u00bfapostar por cierta estabilidad no puede ser suficiente para alguien, aunque sea una opci\u00f3n <em>aparentemente <\/em>m\u00e1s humilde y \u2012en esa medida\u2012 ser el <em>logro <\/em>del cuidado de nosotros mismos? Parece que, nuevamente, es advertible en Zero la <em>coerci\u00f3n heter\u00f3noma <\/em>de profunda influencia en nuestras vidas; la demanda de los dem\u00e1s de <em>satisfacer <\/em>lo que <em>esperan<\/em> de nosotros; <em>satisfacer<\/em> las <em>expectativas <\/em>del mundo tan <em>problem\u00e1tico <\/em>que hemos <em>construido<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, siendo m\u00e1s justos con Zero \u2012como \u00e9l acaba siendo consigo mismo\u2012, el protagonista se da cuenta de que el aprecio de su antigua estudiante al saludarlo es un gesto importante. Zero fue parte del logro de aquella chica, algo hizo bien como parte de la vida de su exalumna y, en esa medida, ello resulta satisfactorio. No es tan humilde el esfuerzo de muchos de nuestros maestros, por m\u00e1s fugaz que nos parezca su presencia en nuestra vida. Siempre el reconocimiento m\u00e1s importante es el de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sarah, Secco y Zero se han instalado en la casa de dos ancianos que los reciben con suma hospitalidad. Los tres personajes se confrontan con lo compleja que puede ser la experiencia de ser hu\u00e9spedes en una casa ajena. Sin embargo, logran hacerlo y se preparan para su primera noche en la misma. Vemos una secuencia de profundo agradecimiento de la due\u00f1a de la casa hacia ellos, especialmente hacia Zero. En el \u00faltimo cap\u00edtulo de la serie se entiende por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Un momento de suma <em>conmoci\u00f3n<\/em> se devela cuando se acaba de cortar por la l\u00ednea de puntos que propone la po\u00e9tica de esta serie, una obra maestra del <em>fragmento <\/em>como <em>met\u00e1fora <\/em>y <em>metonimia <\/em>de nuestras vidas. Nos enteramos de que Zero, Sarah y Secco est\u00e1n en la antigua casa familiar de Alice, ahora casa de los padres de tan entra\u00f1able amiga.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un lugar en el mundo<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cDa miedo, \u00bfno? Ver tu propia vida y no reconocerte\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El amanecer para los tres amigos es particularmente duro. Van a uno de esos eventos que nadie desea y que, sin embargo, \u2012por m\u00e1s inevitable que sea la muerte\u2012 es dif\u00edcil aceptar: el funeral de una amiga. Alice ha muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Como suele suceder, asalta la pregunta como principio de toda <em>comprensi\u00f3n<\/em>: \u2018\u00bfPor qu\u00e9?\u2019 En tal cuestionamiento se evidencia la angustia de Zero. Sara intenta apoyar a su amigo, lo acompa\u00f1a e intenta ayudarlo a abrir su horizonte:\u201c[\u2026] no hay una respuesta sencilla [\u2026] Nunca hay una raz\u00f3n clara que lleve a alguien al suicidio, eso es una mentira o una mentira conveniente [\u2026] nunca he sabido de alguien que se haya suicidado por una sola raz\u00f3n. No hay correlaci\u00f3n de \u2018A\u2019 resulta en \u2018B\u2019. Es una gran confusi\u00f3n de razones que la persona no puede entender, mucho menos otras personas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, aun as\u00ed, sin dejar de advertir la posible <em>veracidad <\/em>de estas palabras, estas \u00faltimas parecen a penas un peque\u00f1o atisbo a un asunto tan complejo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los padres de Alice advirtieron la derrota que signific\u00f3 para su hija no poder independizarse y quedarse en Roma; le dol\u00eda su dependencia, seg\u00fan ellos. Hab\u00eda regresado a su pueblo y, sin embargo, trat\u00f3 de hallar un nuevo camino siendo parte de la educaci\u00f3n de ni\u00f1os y practicando box, ya que quer\u00eda aprender a recibir los golpes de la vida y llegar al final de la misma con cicatrices que dieran cuenta de su trayectoria en el mundo, en lugar de una cara bonita. Alice hizo su mejor esfuerzo, \u201cno era una v\u00edctima\u201d, dicen sus padres. Era un guerrera que tambi\u00e9n (como todo ser humano) era complejo y vulnerable; con m\u00e1s de un lugar, intersticio y resquicio en su <em>sensibilidad<\/em>. As\u00ed de inconmensurable es el <em>logos <\/em>del alma, nos dice el sabio efesio, m\u00e1sde lo que solemos o podemos advertir.<\/p>\n\n\n\n<p>Sarah lo comprende bien. Le comparte a Zero detalles que no sab\u00eda de Alice como su bisexualidad. Sin embargo, Zero queda especialmente consternado al enterarse de que ella estaba tan enamorada de \u00e9l como \u00e9l de ella; ambos amigos se amaban profundamente a trav\u00e9s de un inter\u00e9s mutuo del uno por el otro. Zero cree que quiz\u00e1, si no hubiese sucumbido a su miedo a vivir, Alice habr\u00eda tenido alguno raz\u00f3n para no tomar esa decisi\u00f3n. Sabiamente, Sarah le hace ver a Zero lo narcisista de su postura. Nuevamente, el protagonista cree que todo depende de \u00e9l y que basta con su voluntad para suprimir la contingencia y accidentalidad del mundo. Hay cosas que dependen de uno y cosas que no, como lo complejo y diverso que puede ser un ser humano, bien advierte Sarah. Nuevamente, vemos en Zero la trampa del malestar que pueden propiciar nuestras expectativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablando de ello, el padre de Alice en un emotivo discurso declara: \u201cTal vez por eso no pudo encontrar el lugar en el mundo que le hab\u00edan prometido, que nosotros le hab\u00edamos prometido porque cre\u00edmos que suceder\u00eda\u201d. Y es que tal es la expectativa que a muchos de nosotros nos han impuesto: cortar por la l\u00ednea de puntos; cumplir con nuestro deber; asumir nuestro destino como si el mundo no fuera la <em>contingencia <\/em>de un mont\u00f3n de <em>accidentes <\/em>que, muchas veces, no dependen de nosotros. As\u00ed solemos ser <em>condicionados <\/em>y <em>educados<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta muy duro escuchar tal <em>culpabilidad <\/em>en los padres de Alice. Siendo justos, la complejidad de todo ser humano, incluyendo a Alice, era la del mundo accidentado, complejo y contingente, que en m\u00e1s de un sentido y en muchos aspectos todos somos. No depende de nosotros lo que pueda pasar con quienes amamos. A veces para los mismos <em>habitantes <\/em>e incluso <em>due\u00f1os de s\u00ed mismos <\/em>vivir puede ser muy dif\u00edcil, somos sobrevivientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Me permito una breve digresi\u00f3n. Alice, como podemos recordar, le pide a Zero que escriba un cuento para la clase que imparte a los ni\u00f1os que son sus alumnos: <em>El pr\u00edncipe de las zancadillas<\/em>. Cuando ve el primer desastroso final del primer tratamiento de dicho cuento, Alice le dice a Zero: \u201ctodos necesitamos esperanza\u201d. \u00bfQu\u00e9 tanto <em>esperar<\/em> \u2012como apuesta al futuro y gran expectativa\u2012 puede ser el error de no advertir el <em>problem\u00e1tico <\/em>compromiso de asumir que las cosas que no dependen de nosotros dependan de nosotros para cumplir el futuro que deseamos?; \u00bfno es tal el peligro de la <em>esperanza<\/em> \u2012el <em>problema <\/em>del <em>optimismo<\/em>\u2012,capaz de desubicarnos del <em>presente<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>No me atrevo a juzgar esta posibilidad porque, quiz\u00e1, no se puede vivir sin <em>esperar<\/em>. Sin embargo, tambi\u00e9n se puede <em>esperar nada <\/em>o <em>esperar <\/em>sin <em>esperar<\/em> a trav\u00e9s de la <em>acci\u00f3n <\/em>como fen\u00f3meno <em>consciente <\/em>que nos sit\u00faa en el <em>presente<\/em>. Sin embargo, cualquiera de estas posibilidades \u2012incluyendo la de la <em>esperanza<\/em>\u2012 no son f\u00e1ciles, vivir no es f\u00e1cil. Por ello, \u00bfc\u00f3mo juzgar a quien se ha atrevido a intentar ser la mejor versi\u00f3n de s\u00ed mismo y, a pesar de ello, la vida ha sido demasiado para dicho ser? Humildemente me atrevo a decir que, en este caso como en muchos otros de la vida \u2012quiz\u00e1 m\u00e1s de los que creemos\u2012, nadie es <em>culpable<\/em>; todos estamos <em>heridos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La serie cierra evidenciando la claridad de Alice al respecto, dando cuenta de que la <em>comprensi\u00f3n <\/em>jam\u00e1s ser\u00e1 suficiente ante lo <em>inconmensurable <\/em>que puede ser el <em>aparente sentido del mundo <\/em>y, por lo tanto, de <em>nuestras vidas<\/em>. Los padres de Alice reproducen en el funeral de su hija un fragmento de la grabaci\u00f3n en audio de una de las clases que impart\u00eda esta \u00faltima; un momento de una de las facetas m\u00e1s vitales de la chica. La joven afirma a sus j\u00f3venes alumnos mientras les da clase:\u201cLa cicatriz nunca sana. Es como una medalla que nadie puede quitarte. Cuando Zeta sea grande y ya no le tenga miedo al pr\u00edncipe, recordar\u00e1 que vivi\u00f3 muchas aventuras, que se cay\u00f3 y volvi\u00f3 a levantarse [\u2026] Da miedo, pero tambi\u00e9n es bueno\u2026 Es la vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En este posicionamiento nos <em>encontramos <\/em>con el <em>coraje<\/em> de quien afirma su vida hasta el \u00faltimo aliento, a pesar del dolor de nuestros <em>tr\u00e1nsitos<\/em>. Es la victoria de subir al ring de la vida para llevar a cabo la <em>adversidad <\/em>de <em>vivir<\/em>. No hay derrota. Al final, tarde o temprano, todos caemos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSi vas a los l\u00edmites del alma no los encontrar\u00edas, aunque recorras todos los caminos: tan profundo es su logos.\u201d Her\u00e1clito de \u00c9feso Zerocalcare es el seud\u00f3nimo del magn\u00edfico novelista gr\u00e1fico italiano Michele Rech. 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