{"id":374,"date":"2023-10-24T16:27:28","date_gmt":"2023-10-24T16:27:28","guid":{"rendered":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=374"},"modified":"2023-10-24T16:27:29","modified_gmt":"2023-10-24T16:27:29","slug":"compulsion-y-olvido-de-mi-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2023\/10\/24\/compulsion-y-olvido-de-mi-mismo\/","title":{"rendered":"Compulsi\u00f3n y olvido de m\u00ed mismo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/10\/1200x675.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/10\/1200x675-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-376\" srcset=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/10\/1200x675-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/10\/1200x675-300x169.jpg 300w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/10\/1200x675-768x432.jpg 768w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/files\/2023\/10\/1200x675.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00abTestigo\u00bb en la primera temporada de \u00abLove, Death &amp; Robots\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cLa \u00e9tica de nuestro siglo se abre con la superaci\u00f3n nietzscheana del resentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Contra la impotencia de la voluntad frente al pasado, contra el esp\u00edritu de venganza<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;frente a lo que irrevocablemente ha sido y ya no puede ser querido, Zaratustra nos<\/p>\n\n\n\n<p>ense\u00f1a a querer hacia atr\u00e1s, a desear que todo se repita. La cr\u00edtica de la moral judeo-cristiana<\/p>\n\n\n\n<p>se cumple en nuestro siglo en nombre de la capacidad de asumir integralmente el pasado,<\/p>\n\n\n\n<p>de liberarse de una vez por todas de la culpa y de la mala conciencia. El eterno retorno es,<\/p>\n\n\n\n<p>sobre todo, victoria sobre el resentimiento, posibilidad de querer lo que ha sido, de<\/p>\n\n\n\n<p>transformar todo \u201cas\u00ed fue\u201d en un \u201cas\u00ed he querido que fuera\u201d: <em>amor fati<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Giorgio Agamben<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Estamos ante la <em>di\u00e9gesis <\/em>de un <em>instante<\/em>; la <em>narraci\u00f3n <\/em>del momento en el cual nuestras decisiones pueden abrir o cerrar el sentido para no dejar de ser un eterno retorno de lo mismo. Y es que \u2012parece sugerir el cortometraje en cuesti\u00f3n\u2012 lo que creemos que es diferente no es sino una mera <em>apariencia<\/em>, la de la <em>contingencia <\/em>del <em>devenir <\/em>de lo mismo que comprendemos como <em>diferente <\/em>por el car\u00e1cter <em>inconsistente <\/em>de nuestro conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con una est\u00e9tica <em>cyberpunk <\/em>y recursos de la novela gr\u00e1fica, la propuesta ante la que estamos se antoja dist\u00f3pica y, hasta cierto punto, postapocal\u00edptica. Un contexto atravesado por las din\u00e1micas del consumo de nuestro deseo, exacerbada en detalles que hacen de su <em>imagen <\/em>un fen\u00f3meno <em>expl\u00edcito<\/em>. El paisaje de una ciudad que <em>adolece <\/em>sus pasiones con la <em>legitimidad posible <\/em>de su clandestinidad, en medio de suburbios en los que se manifiesta la <em>desolaci\u00f3n <\/em>de lo inh\u00f3spito, al grado de confundirse la cotidianidad de lo p\u00fablico con la de lo privado, al igual que la de lo dom\u00e9stico con la de lo comercial; im\u00e1genes del vac\u00edo de un cuerpo abandonado a su suerte, formado por edificios <em>aparentemente <\/em>viejos y ajados, probablemente sucios y sin mantenimiento, que nos remontan al desd\u00e9n de una ciudad por s\u00ed misma como si fuera producto de la miseria de una manera eficiente e inmediatista de vivir; vivir lo llano de la <em>m\u00e1scara social <\/em>de una ciudad a trav\u00e9s de su convenci\u00f3n, &nbsp;por <em>medido <\/em>de din\u00e1micas de <em>deshabitaci\u00f3n <\/em>en las cuales consiste suconsumo; entrar al pozo sin fondo de la <em>insatisfacci\u00f3n <\/em>de nuestras expectativas; la <em>apariencia <\/em>de la supuesta<em> necesidad <\/em>de <em>consumir <\/em>lo que creemos haber elegido y suponemos <em>querer<\/em>, lo que tan s\u00f3lo paliativamente nos ofrece un ef\u00edmero placer cr\u00e1pula \u2012dir\u00eda Epicuro\u2012, una <em>problem\u00e1tica alegr\u00eda<\/em> que actualiza la <em>insatisfacci\u00f3n <\/em>que propicia nuestro <em>consumo <\/em>y, por lo tanto, la posible compulsi\u00f3n que implica.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No deja por ello de ser notorio que la protagonista del cortometraje sea una sexoservidora que tambi\u00e9n se dedica a ofrecer entretenimiento para adultos como bailarina nudista. La joven se est\u00e1 preparando para ir a este \u00faltimo empleo despu\u00e9s de haber atendido a un cliente con el cual, podemos inferir, pas\u00f3 la noche. Vemos a la protagonista femenina del corto maquillarse con colores oscuros, fr\u00edos y met\u00e1licos, burdamente trazados con base en la est\u00e9tica de la t\u00e9cnica de pintura animada, excelentemente aprovechada por los realizadores de la obra. Ello resulta correspondiente con la estridencia onomatop\u00e9yica con la que comienza el corto: gritos, golpes y sonidos ilustrados gr\u00e1ficamente, de la manera en que la historieta ha sido capaz de hacerlo a lo largo de su tradici\u00f3n. Tal atm\u00f3sfera resulta congruente con las imagen propuesta de una ciudad tendiente tanto a la <em>pasividad <\/em>como a la <em>turbulencia<\/em>; un desierto industrial-qu\u00edmico-biol\u00f3gico que f\u00e1cilmente puede inferirse iluminado con ne\u00f3n durante su rutina nocturna y climatizado por el \u00f3xido flotante del fr\u00edo acero de sus estructuras, el esqueleto sublimado de una ciudad agonizante.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La chica sale del edificio despu\u00e9s de advertir un disparo en el inmueble de enfrente. Toma el billete con el cual su cliente le ha pagado, recoge sus cosas y, de la manera m\u00e1s discreta posible y agazapada para no ser vista, se retira de la habitaci\u00f3n. El autor de dicha detonaci\u00f3n la ha visto cuando ella casualmente cerraba la ventana del cuarto en que se hallaba, justo inmediatamente despu\u00e9s del disparo. El edificio de donde escapa la protagonista se encuentra frente a la ventana de la rec\u00e1mara de donde sali\u00f3 la detonaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El exabrupto por la explosi\u00f3n es tal que la joven acaba pintarrajeada por la p\u00e9rdida de pulso al usar su l\u00e1piz labial. El rostro de la protagonista parece el dibujo de un ni\u00f1o; el resultado de la <em>espontaneidad<\/em> de un impulso, capaz de la burda e inofensiva huella de una laceraci\u00f3n remediable. Sin duda, un afortunado <em>signo <\/em>que permite el aprovechamiento de la est\u00e9tica antes citada y su estridencia. Al quedar corrido el pintalabios cuyo color oscila entre el morado y el azul, se cuestiona al <em>h\u00e1bito <\/em>como ejercicio cotidiano tendiente al simulacro y se pondera a la <em>contingencia <\/em>del <em>accidente <\/em>como fen\u00f3meno de la vida; nuestras cicatrices son <em>signos <\/em>de nuestra <em>trayectoria vital<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La chica no acaba de advertir que es observada por el hombre del cual quiere escapar mientras ella toma un taxi. La mirada de ambos se ha encontrado lo suficiente como para reconocerse; \u00e9l la persigue, ella sabe someramente de quien escapa. Desde el veh\u00edculo que ha tomado, la joven intenta denunciar el asesinato que cree que ha sucedido, da todos los datos que puede sin revelar su <em>identidad<\/em>. Esto \u00faltimo \u2012dada la insistencia por saber el nombre de su interlocutora por parte de la operadora que la atiende \u2012 ser\u00e1 un obst\u00e1culo para que la denuncia proceda y se tomen medidas al respecto. Mientras tanto, la protagonista no advierte que es seguida por el otro protagonista en otro taxi. Ella tambi\u00e9n ha intentado localizar por tel\u00e9fono a su proxeneta para avisarle de su <em>circunstancia<\/em> y ser protegida por este \u00faltimo, un hombre llamado Vladimir. Curiosamente, se trata de un nombre muy com\u00fan en Rusia y particularmente famoso en ese pa\u00eds. Una naci\u00f3n vinculada con el tr\u00e1fico y consumo de drogas duras, la producci\u00f3n de pornograf\u00eda y dem\u00e1s espect\u00e1culos para adultos, al igual que poseedor de la infame reputaci\u00f3n de tener un papel protag\u00f3nico en la trata de personas alrededor del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este punto que la protagonista llega al local en el cual debe dar su espect\u00e1culo como bailarina ex\u00f3tica. Uno de sus compa\u00f1eros, un ser andr\u00f3gino semejante a un buf\u00f3n de <em>apariencia<\/em> erotizante, le recrimina su llegada tarde. Ella le explica al tambi\u00e9n trabajador del local que ha visto un asesinato. A pesar de la gravedad de lo contado, el compa\u00f1ero laboral de la protagonista trivializa el hecho refiri\u00e9ndose a este \u00faltimo como un acto asqueroso. Quiz\u00e1 se trate de un fen\u00f3meno m\u00e1s de lo repugnante y repulsivo de dicha urbe, capaz de propiciar la n\u00e1usea cotidiana de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>La chica se prepara para su jornada laboral despu\u00e9s de enterarse de que en el lugar se encuentra Vladimir, su protector. En las sombras de la escalera del edificio al que la protagonista ha llegado a trabajar est\u00e1 el persecutor de esta \u00faltima. El asesino, al arribar al piso donde se ubica el local nudista, es sorprendido por el compa\u00f1ero antes mencionado de la chica perseguida. El <em>buf\u00f3n<\/em> le ofrece al <em>asesino<\/em> entrar al <em>club<\/em> a pesar de no ser miembro del mismo; el protagonista es recibido como un <em>integrante <\/em>de dicho recinto <em>aparentemente exclusivo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es entonces que vemos lo que hay en aquel sitio. Este \u00faltimo se <em>antoja<\/em> un viejo departamento acondicionado para ser un club de espect\u00e1culos er\u00f3ticos, al igual que un bar semejante a una peque\u00f1a discoteca. Las fluorescencias estrobosc\u00f3picas inundan el sitio, generando destellos en los trajes de l\u00e1tex negro de los asistentes, los cuales comparten dicha oscuridad pegada a la piel con la de los <em>uniformes <\/em>de los cuerpos serializados de las acompa\u00f1antes: empleadas del club que ofrecen caricias y favores sexuales a quienes han llegado ah\u00ed para buscarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonista r\u00e1pidamente es colocado en un sill\u00f3n en el cual sucumbe a la seducci\u00f3n de dichas sexoservidoras para llevar a cabo <em>su consumo<\/em>. Es inferible la vibraci\u00f3n at\u00f3mica correspondiente con el calor del cuerpo, a trav\u00e9s del <em>natural y trepidante tr\u00e9molo de nuestro deseo<\/em>; <em>carne palpitante <\/em>en <em>el pulso de nuestro querer<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es entonces que la bailarina es presentada por el ser andr\u00f3gino antes referido. Al terminar dicha presentaci\u00f3n tal personaje azota el micr\u00f3fono encendido contra el suelo, haciendo de la estridencia de dicho impacto y la <em>retroalimentaci\u00f3n<\/em> de la frecuencia de su <em>audio<\/em> un <em>signo<\/em> de la imagen del mundo: la dislocaci\u00f3n constante de una interferencia que remite a la tendencia a la habitaci\u00f3n del <em>sobreest\u00edmulo<\/em>; un mundo <em>constituido <\/em>por tal clase de <em>deseo<\/em>,cuya imagen es el <em>glitch<\/em> como <em>alteraci\u00f3n <\/em>del <em>da\u00f1o <\/em>o <em>detrimento<\/em>; el <em>deterioro <\/em>como experiencia de la <em>decadencia <\/em>a la cual tendemos, manifestada visual y auditivamente como un fen\u00f3meno <em>dig\u00edtal<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La protagonista sale a bailar en un sill\u00f3n justo en frente de quien minutos antes estaba en su b\u00fasqueda. La chica desnuda juega danc\u00edsticamente con una tela dorada; los colores del movimiento de dicho cuerpo traslucen el brillo de resplandores que contrastan con aquel <em>abismo<\/em>. Se manifiesta una est\u00e9tica de <em>artificial <\/em>y <em>pl\u00e1stica luminiscencia el\u00e9ctrica<\/em>. Pareciera que dicho paisaje es uno m\u00e1s de la <em>alienaci\u00f3n<\/em> al proceso <em>industrial<\/em> y <em>digital<\/em> implicado en la <em>civilizaci\u00f3n <\/em>propuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos protagonista, desde sus respectivos lugares, <em>parecen <\/em>disfrutar o <em>adolecer<\/em> su <em>personal<\/em> <em>pasi\u00f3n <\/em>o <em>gozo<\/em>. Se dejan envolver por tan particular atm\u00f3sfera que parece inducirlos a las<em> pasiones privadas <\/em>que pueden suscitarse <em>an\u00f3nimamente<\/em> en dicho club. La atm\u00f3sfera es febril y turbia, tanto como lo permite la oscuridad de dicha <em>penumbra<\/em> <em>artificial<\/em> y <em>clandestina<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, durante su propio baile, cae la m\u00e1scara que proteg\u00eda la identidad de la protagonista. Como si se tratara de la propia m\u00e1scara social con la que participamos en los <em>juegos<\/em> de tal clase, la chica queda vulnerable al exacerbarse su desnudez con la desprotecci\u00f3n de su <em>mirada<\/em>. Es entonces que los ojos de ambos protagonistas se encuentran. Ella sale del <em>trance <\/em>de tal juego. El miedo impulsa su huida cuando dicho <em>encuentro <\/em>hace que el protagonista reanude su persecuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigue siendo de d\u00eda en aquella ciudad. La luz de las primeras horas fractura la <em>inmersi\u00f3n<\/em> <em>temporal<\/em> en la que est\u00e1bamos; la <em>simultaneidad <\/em>de lo <em>aparentemente nocturno <\/em>de un ambiente tan <em>\u00edntimo <\/em>como <em>p\u00fablico<\/em> que puede ser un espacio tan <em>clandestino <\/em>como <em>exclusivo<\/em>, en <em>relaci\u00f3n<\/em> con la <em>cotidianidad <\/em>de la <em>ciudad <\/em>con la cual dicho <em>club<\/em> <em>convive <\/em>por ser parte de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es el paisaje de la persecuci\u00f3n. Su paleta de colores consistente en pasteles opacos tendientes al gris. Parece la filtraci\u00f3n y residuo de neones fluorescente, semejantes a los que inundaban aquel sitio dedicado al entretenimiento para adultos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella intenta encontrarse con Vladimir para ser protegida. Este \u00faltimo estaba demasiado drogado despu\u00e9s de haber sostenido relaciones sexuales con una m\u00e1s de las empleadas del local. La protagonista apenas si alcanza a cubrir someramente su desnudez. Encuentra una pistola, probablemente de su proxeneta. Este \u00faltimo se evidencia in\u00fatil ante la <em>gravedad <\/em>del momento, a pesar de que la puerta de su rec\u00e1mara-oficina tiene un afiche que dice: \u201cCuidado con el perro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos correr a la joven por aquellas calles fr\u00edas y vac\u00edas, en medio de la luz industrial y f\u00e9rrea de un cielo esmerilado. \u00c9ste se proyecta en el acero <em>consumido<\/em> por la intemperie y el helado hormig\u00f3n de las murallas. La traslucida bata que cubre a la chica nos remite al velo que resulta un cuerpo fr\u00e1gil y <em>finito<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El protagonista le pide en\u00e9rgicamente que se detenga, s\u00f3lo quiere hablar con ella seg\u00fan \u00e9l. Sin embargo, la chica no est\u00e1 dispuesta a detenerse, quiere huir del peligro que puede ser quien es capaz de acabar con la vida de otro cuerpo tan fr\u00e1gil como \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La protagonista encuentra refugio escabull\u00e9ndose en un edificio, entra a un departamento de dicha arquitectura. Sin embargo, el persecutor de la joven encuentra r\u00e1pidamente la habitaci\u00f3n en la que ella se refugia. Vemos c\u00f3mo el protagonista abre la puerta del lugar. Nuevamente, se encuentran cara a cara.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l intenta explicarse, s\u00f3lo quiere hablar, quiere que lo escuche, pide el favor de su atenci\u00f3n. Sin embargo, <em>motivada <\/em>por su <em>angustia<\/em>,la protagonista saca la pistola de su proxeneta y amenaza al hombre que la busca, no quiere escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la <em>aparente cordialidad<\/em> de \u00e9l, ella no cede. La chica intenta protegerse y \u00e9l acaba tambi\u00e9n sucumbiendo a su <em>angustia<\/em>. Se produce un forcejeo, \u00e9l intenta arrebatarle el arma. Vemos nuevamente la primera secuencia del cortometraje: la misma pelea entre ambos protagonistas, la misma confrontaci\u00f3n que escucha la chica antes de la detonaci\u00f3n de la cual, al percatarse de esta \u00faltima, ser\u00e1 testigo; el <em>suceso <\/em>que la convertir\u00e1 en una <em>persona<\/em> capaz de dar <em>testimonio<\/em> acerca del crimen por el cual \u00e9l la persigue y ella escapa.<\/p>\n\n\n\n<p>Justo en la primera secuencia, vemos la intercalaci\u00f3n de las im\u00e1genes de dicha pelea con el momento en el cual la protagonista se preparaba para irse del hotel mientras se maquillaba. Tal simultaneidad hace de las im\u00e1genes de la pelea o una <em>imagen-recuerdo<\/em> o un <em>flashback <\/em>o un <em>flashforward<\/em>. La simultaneidad entre tales im\u00e1genes de momentos distintos de la protagonista en tal secuencia tambi\u00e9n remite a la serializaci\u00f3n de los cuerpos a la cual tiende nuestra cultura, en tanto que <em>cuerpos de consumo<\/em>. Sin embargo, estamos ante una <em>condensaci\u00f3n del tiempo<\/em> en el que coinciden en el mismo instante: pasado, presente y futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera secuencia vemos c\u00f3mo el hombre que acab\u00f3 por matar a la chica con la que estaba forcejeando se da cuenta de que la testigo de su crimen es la misma chica que acaba de matar durante dicho forcejeo. Como signo de la <em>emergente contingencia<\/em> del tiempo se evidencia el l\u00e1piz labial corrido de la protagonista, adem\u00e1s de ser un <em>signo <\/em>de la <em>casualidad <\/em>implicada en la <em>accidentalidad <\/em>del <em>devenir<\/em>. Por ello, podemos inferir que tanto la mujer que yace muerta ante el protagonista como aquella que se asom\u00f3 por la ventana al o\u00edr la detonaci\u00f3n es <em>temporalmente <\/em>la misma (el mismo ser humano, el mismo cuerpo vivo); ambas tienen <em>exactamente <\/em>el <em>mismo<\/em> labial corrido \u2012de la <em>misma<\/em> manera, con la <em>misma forma<\/em>\u2012en el <em>mismo<\/em> lugar del rostro; la mujer que acaba de matar el protagonista es la <em>misma<\/em> mujer que \u00e9l decide perseguir justo en ese <em>mismo <\/em>momento, <em>motivado <\/em>por su angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en este caso, la <em>repetici\u00f3n <\/em>no se renueva como fen\u00f3meno constitutivo de la secuencia. En esta ocasi\u00f3n, ella lo ha matado a \u00e9l durante el forcejeo por la pistola. Despu\u00e9s de la detonaci\u00f3n, ella oye el <em>mismo<\/em> cerrar de una ventana que escuch\u00f3 proveniente del edificio de en frente despu\u00e9s de la <em>misma <\/em>detonaci\u00f3n que ella escuch\u00f3 y que la hizo observar al asesino que acab\u00f3 por perseguirla y que ahora ella ha matado. Ante la <em>reversibilidad <\/em>de dicha <em>identidad <\/em>entre la <em>v\u00edctima <\/em>y el <em>victimario<\/em>,parad\u00f3jicamente, la protagonista acaba matando a su propio asesino, convirtiendo a este \u00faltimo en testigo de su crimen, lo cual vemos confirmado en la secuencia inmediata en que la joven ve al <em>mismo<\/em> hombre que ha matado cerrando la ventana del edificio de en frente, despu\u00e9s de la detonaci\u00f3n que la chica ha provocado; justo al asomarse, ella ve al hombre que acaba de matar \u2012el mismo rostro de quien hu\u00eda\u2012 convirti\u00e9ndose el protagonista del corto, sin saberlo, en testigo de su propio asesinato, el que la protagonista acaba de cometer.<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy importante el anterior <em>plotpoint <\/em>de la trama. Parece ser que ante los <em>motivos <\/em>de nuestra <em>angustia <\/em>que podr\u00eda implicar el <em>malestar <\/em>del cumplimiento de un <em>Destino<\/em>,si lo <em>asumimos<\/em> como la <em>determinaci\u00f3n <\/em>de nuestro <em>car\u00e1cter<\/em>, parece que podemos inferir que tal <em>condicionamiento <\/em>implica dos posibilidades: precipitarnos a la muerte a trav\u00e9s de las manos de alguien m\u00e1s o ser los <em>ejecutores <\/em>de la muerte de alguien m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece cerrarse el sentido de las vidas de los personajes con base en dos opciones de las cuales una se <em>consuma <\/em>enun m\u00ednimo margen de <em>indeterminaci\u00f3n<\/em>, sabiamente constituido a trav\u00e9s de la <em>inc\u00f3gnita <\/em>implicada en el fuera de cuadro que tambi\u00e9n <em>estructura <\/em>al discurso cinematogr\u00e1fico: un <em>instante<\/em> en la confrontaci\u00f3n entre los dos protagonistas, en el que uno logra matar a su adversario y el otro acaba asesinado. Ello nos lleva a otra acepci\u00f3n de la palabra <em>destino <\/em>que parece no estar implicada en esta propuesta: el <em>destino <\/em>entendido como el lugar al que <em>queremos<\/em> llegar, en tanto que culminaci\u00f3n del seguimiento de la ruta que <em>elijamos<\/em>; el <em>destino <\/em>como resultado de nuestra <em>elecci\u00f3n <\/em>ante los fen\u00f3menos que <em>emergen <\/em>como parte de la <em>contingencia <\/em>de la Vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece ser que este cortometraje se trata de la <em>secuencia radical <\/em>de una <em>dial\u00e9ctica <\/em>de la finitud que se define a trav\u00e9s de la lucha \u00faltima por la sobrevivencia ante la amenaza que puede ser alguien m\u00e1s. \u00bfSer\u00e1 esta propuesta una cr\u00edtica al fomento de nuestra <em>angustia <\/em>por parte de nuestras din\u00e1micas de <em>consumo <\/em>como principio de una <em>inercia <\/em>que acaba por exterminarnos los unos a los otros al convertirnos en <em>v\u00edctimas <\/em>o <em>victimarios<\/em>, en tanto que <em>consumidores de nosotros mismos <\/em>y <em>consumidores de los dem\u00e1s<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Interrumpiendo (valga la paradoja) la <em>infinitud<\/em> de la <em>condensaci\u00f3n <\/em>del tiempo de la secuencia que constituye el <em>cortometraje<\/em>, se abre <em>el sentido del mismo <\/em>como si se tratara del <em>porvenir<\/em>, precisamente a trav\u00e9s de un final abierto: vemos el rostro desconcertado de la protagonista ante su <em>destino<\/em>: \u00bfse permitir\u00e1 seguir el convulsivo frenes\u00ed de su angustia para llevar a cabo nuevamente el asesinato que ha cometido o se permitir\u00e1 seguir el convulsivo frenes\u00ed de su angustia para dirigirse hacia su muerte?<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de un experimento formal, este cortometraje inspira una important\u00edsima reflexi\u00f3n. Esta propuesta nos confronta con la <em>adolescencia <\/em>de la <em>pasi\u00f3n triste <\/em>de nuestra <em>angustia<\/em>, capaz deesclavizarnos a trav\u00e9s de la <em>inercia <\/em>de su <em>convulsi\u00f3n por repetici\u00f3n<\/em>; la manera en la que cerramos el sentido de nuestra vida a trav\u00e9s de un <em>destino<\/em>, al dejar que <em>la angustia <\/em>capture nuestros cuerpos a trav\u00e9s de las maneras en las que <em>consumimos nuestro deseo <\/em>como fen\u00f3menode<em> nuestra biograf\u00eda <\/em>y <em>fisiolog\u00eda <\/em>y, por lo tanto, implicando el <em>consumo <\/em>de nosotros mismos y nuestras <em>materialidades<\/em> como fen\u00f3meno del <em>olvido y abandono de nosotros mismos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella <em>no pod\u00eda<\/em> advertir tan compleja situaci\u00f3n ante el evidente peligro inmediato. \u00c9l pidi\u00f3 ser escuchado, quiz\u00e1 para tratar de <em>comprender<\/em>, quiz\u00e1 advirtiendo la c\u00e1rcel perpetua a la que tiende la <em>mec\u00e1nica inercia <\/em>de dicha relaci\u00f3n. Quiz\u00e1, si ella se hubiese detenido a escuchar habr\u00eda <em>comprendido <\/em>tal <em>circunstancia <\/em>y, quiz\u00e1, de tal manera ambos se habr\u00edan <em>liberado <\/em>de dicho <em>Destino<\/em>. Quiz\u00e1, si \u00e9l no la hubiera perseguido, si se su hubiera <em>desapegado <\/em>al <em>desapasionarse <\/em>de su angustia, \u00e9l habr\u00eda quedado libre al no <em>elegir<\/em> <em>seguir<\/em> su <em>Destino<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El cortometraje deja abierta dicha decisi\u00f3n en el caso de ella, si es que no se <em>apasiona <\/em>con su <em>angustia <\/em>y se permite dicha <em>reflexi\u00f3n<\/em>. \u00bfLe alcanzara dicha <em>comprensi\u00f3n <\/em>para liberarse junto a \u00e9l a trav\u00e9s del <em>desapego <\/em>y dejar de ser un par de <em>S\u00edsifos <\/em>que empujan la roca de su dolor?<\/p>\n\n\n\n<p>Este cortometraje parece proponer una reflexi\u00f3n acerca de la diferencia entre <em>las posibilidades<\/em> de <em>nuestra liberaci\u00f3n <\/em>y los <em>mundos posibles<\/em> en los que se manifiesta el ejercicio de nuestra<em> libertad<\/em>,implicada en <em>lo que nuestros cuerpos pueden<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa \u00e9tica de nuestro siglo se abre con la superaci\u00f3n nietzscheana del resentimiento. Contra la impotencia de la voluntad frente al pasado, contra el esp\u00edritu de venganza &nbsp;frente a lo que irrevocablemente ha sido y ya no puede ser querido, Zaratustra nos ense\u00f1a a querer hacia atr\u00e1s, a desear que todo se repita. La cr\u00edtica &hellip; <a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2023\/10\/24\/compulsion-y-olvido-de-mi-mismo\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Compulsi\u00f3n y olvido de m\u00ed mismo<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-374","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/374","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=374"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/374\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":377,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/374\/revisions\/377"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=374"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=374"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=374"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}