{"id":39,"date":"2020-03-14T00:07:04","date_gmt":"2020-03-14T00:07:04","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=39"},"modified":"2020-04-28T01:52:22","modified_gmt":"2020-04-28T01:52:22","slug":"de-la-sublime-semejanza-y-su-escision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2020\/03\/14\/de-la-sublime-semejanza-y-su-escision\/","title":{"rendered":"De la sublime semejanza y su escisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>En este <em>cuento&nbsp;<\/em>la vida y la \u201cmuerte\u201d son uno y lo mismo como siempre, como jam\u00e1s dejan de&nbsp;serlo, como \u201crealidad\u201d y ficci\u00f3n resultan uno y lo mismo, en la mutualidad de&nbsp;lo semejante que realmente significa lo <em>com\u00fan<\/em>. La uniformidad de lo&nbsp;id\u00e9ntico, su homogeneidad, excluye todo <em>lo<\/em> <em>dem\u00e1s <\/em>con lo cual&nbsp;hacer <em>comunidad<\/em>. \u00bfCon qu\u00e9 se convive entre iguales sino es con uno&nbsp;mismo?&#8230; Si es que ello es posible, \u00bfno ser\u00e1 la identidad una inercia, una&nbsp;llana voluntad negadora, c\u00f3moda y negligente que haga, a trav\u00e9s de su<br>convenci\u00f3n, m\u00e1s f\u00e1cil, m\u00e1s eficiente y, a la vez, m\u00e1s injusto al mundo y<br>nuestras vidas?<\/p>\n\n\n<p>Sin embargo, ello no implica y puede excluir a la indignante mera\nsugerencia de lo que resulta <em>intolerable<\/em>, aquello cuya exclusi\u00f3n\nresulta, m\u00e1s que leg\u00edtima, necesaria y hasta imprescindible. De ah\u00ed la urgente\nreivindicaci\u00f3n de la intolerancia en contra de la pereza mental que significa su\ncontrario. La tolerancia, muchas veces, -adem\u00e1s de que siempre implica al\nproblem\u00e1tico fen\u00f3meno de la <em>represi\u00f3n<\/em>&#8211; consiste en la reivindicaci\u00f3n de\nuna eficiencia a favor de la realizaci\u00f3n, ponderaci\u00f3n y preeminencia de nuestro\ninter\u00e9s privado por encima del bien com\u00fan y, por lo tanto, de la justicia que\n\u00e9ste implica. En la tolerancia, en tanto que <em>convenci\u00f3n<\/em>, se basan\naquellas variantes de la deshonestidad -la hipocres\u00eda, por ejemplo- que\ndetentan quienes tienen <em>el poder <\/em>de llevarlas a cabo. Aquellos capaces\nde jugar a favor de s\u00ed mismos y sus intereses (sin negar las circunstancias\npara ello), aquellos que pueden ser estrategas de acciones de las cuales dependen\ny a las cuales est\u00e1n sujetos <em>los dem\u00e1s<\/em>, muchas veces, en mayor o menor\nmedida, los verdaderamente vulnerables. Esto lo digo sin negar que el poder\ntambi\u00e9n es variante y variable. La mayor\u00eda, en menor o mayor medida, somos tan\nvulnerables e indigentes como poderosos, sin negar a aquellos radicalmente\nexcluidos, habitantes de una <em>vida nuda<\/em>, sujetos al poder de manera\nradical, m\u00e1s capaces de<em> posibilidad<\/em> que de <em>probabilidad<\/em> y, por lo\ntanto, radicalmente sujetos al poder si no son capaces de emanciparse de su\nnecesidad. M\u00e1s capaces de <em>posibilidad <\/em>que de <em>probabilidad <\/em>y, por\nlo tanto, menos capaces tanto de <em>posibilidad <\/em>como de <em>probabilidad <\/em>que\nmuchos de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Dificil\u00edsima y terrible misi\u00f3n resulta la emancipaci\u00f3n de nuestra necesidad\nen circunstancias tan adversas como la de quien habita la calle, por ejemplo. &nbsp;Sin embargo, no quiero negar la posibilidad de\nsu emancipaci\u00f3n del yugo del mundo porque, como toda experiencia -sin negar un\ncorrelato f\u00e1ctico de la misma- resulta intransferible. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tampoco quiero negar a aquellos que sistem\u00e1ticamente son\nignorados por el padecimiento de tan tremendas circunstancias y que se han\nenquistado a la miseria del mundo, nuestra miseria, haci\u00e9ndose una con ella, adem\u00e1s\nde su imagen, su retrato, su reflejo, el paisaje m\u00e1s adverso de la necesidad de\nnuestro mundo. Su emergencia tambi\u00e9n es un correlato f\u00e1ctico de la dificultad\nque nos remite a nuestra necesidad, al dato semejante de <em>nuestro dolor<\/em>,\npor m\u00e1s intransferible que resulte su experiencia. Negarlo es tan irresponsable\ncomo la victimizaci\u00f3n de quienes padecen tal nivel de adversidad. Ah\u00ed se\nmanifiesta la <em>problem\u00e1tica <\/em>conmiseraci\u00f3n que da cuenta de nuestro\ncar\u00e1cter humano. Quiz\u00e1 estos seres humanos sean los m\u00e1s evidentemente negados\npor la l\u00f3gica de la identidad y los que tengan la misi\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil de todas,\nla misi\u00f3n semejante que nos une, a pesar de las distintas circunstancias. En\nella se manifiesta la voluntad que entra\u00f1a nuestra finitud, nuestra indigencia,\nuna <em>voluntad de vida<\/em> que, sin posibilidad alguna de ir m\u00e1s all\u00e1 del <em>datum\n<\/em>biol\u00f3gico-<em>fisiol\u00f3gico <\/em>de nuestra <em>animalidad<\/em>, resulta m\u00e1s\ncompleja y <em>problem\u00e1tica <\/em>que la de cualquier otro ser vivo por los\nextrav\u00edos que significa la <em>consciencia <\/em>de s\u00ed misma, caracter\u00edstica\npropia de lo humano. <\/p>\n\n\n\n<p>En aquellos cuya voluntad de vida ya ha sido derrotada en batallas\nanteriores, magnitudes incalculables de un dolor que s\u00f3lo ellos han sentido y\ndel cual, quiz\u00e1, apenas puedan hablar sin que ello signifique cabal comprensi\u00f3n\ndel mismo, a pesar de que, quiz\u00e1 &nbsp;con\ncierta verosimilitud, la de lo imaginable, a pesar de que dicha voluntad est\u00e9 sumamente\nabandonada mas no del todo perdida y a pesar de lo carente de su consciencia,\nas\u00ed de imaginable se vuelve su dolor, as\u00ed de visible resulta dicho sufrimiento si\nno perdemos de vista que lo imaginable lo es porque puede ser imagen. <\/p>\n\n\n\n<p>En las condiciones de una vida nuda, quiz\u00e1 de manera inevitable, quiz\u00e1 con\nla sensatez de toda l\u00f3gica por m\u00e1s b\u00e1sica que sea esta \u00faltima, surge en m\u00ed una\npregunta, \u00bfpara qu\u00e9 seguir viviendo?; \u00bfpara qu\u00e9 un cuerpo querr\u00eda seguir\nhaci\u00e9ndolo en dichas condiciones y tal circunstancia?; \u00bfqu\u00e9 de la <em>fisis <\/em>lleva\na tal <em>fisiolog\u00eda <\/em>a aceptar dicho dolor como <em>la vida <\/em>o, peor a\u00fan,\ncomo un destino, sin advertir que tal semejante indigencia ya lo <em>es<\/em> en\ntodo ser vivo, en todo <em>animal<\/em>, especialmente en el caso del hombre, de\nmanera radical por lo inevitable de su <em>autoconsciencia<\/em>? Quiz\u00e1 haya algo\nde coraje en dicha voluntad de vida o quiz\u00e1 se trate de cierta <em>indigna<\/em>\ncobard\u00eda, la de no atreverse a matarse. Querido lector, \u00bfse da cuenta de lo\nest\u00fapido que resulta juzgar tan compleja voluntad de vida? Probablemente\nnuestra verdadera cobard\u00eda radique en lo pueril de nuestras abstracciones, es\nla frivolidad de nuestra estupidez. As\u00ed de complejo (tan <em>problem\u00e1tico<\/em>\ncomo para poseer la ambig\u00fcedad de lo po\u00e9tico) resulta si quiera pensar en lo\nque significa afirmarse en el <em>ser<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;No puedo hablar, sin dejar de\nrecordarlas, de las \u00fanicas <em>v\u00edctimas<\/em> de la l\u00f3gica de la identidad. Los\nm\u00e1s vulnerables, los \u00fanicos santos e inocentes, los ni\u00f1os. No negar\u00e9 la\nresponsabilidad tanto de \u201cv\u00edctimas\u201d como de \u201cvictimarios\u201d, todos nosotros <em>aparentes\nadultos <\/em>que hemos constituido esta vida tan compleja. Ambos conjuntos, \u201cadultos\u201d\nnegligentes y falibles, crueles y prejuiciosos, somos responsables de nuestra\nmiseria y su resultado. Tampoco me parece justo negar la dificultad de dicho\nestadio, la del adulto que, parad\u00f3jicamente, pondera la hipocres\u00eda moral de\nquien se detenta en el pedestal de juez, como si realmente alguno de nosotros no\nfuera falible. Quien lo haga, es el m\u00e1s responsable de todos y el m\u00e1s <em>culpable<\/em>\nde los miserables. No culpable de un delito sino aqu\u00e9l que m\u00e1s carga en sus\nhombros el peso de su miseria, el tonelaje de su culpa. Tal inquisidor lo hemos\nsido todos en cualquier presente (pasado y\/o actual) o lo somos potencialmente\nen cualquier presente futuro. Tal es nuestra falibilidad, la de un ser finito,\nseg\u00fan el tama\u00f1o de nuestra miseria, el tama\u00f1o de nuestro poder y el acceso\ncircunstancial a dicho pedestal seg\u00fan nuestro poder y, por lo tanto, de acuerdo\na nuestra <em>propiedad<\/em>. <em>Propietario de la verdad<\/em>, \u00bfpuede haber m\u00e1s\nfalible, absurda y rid\u00edcula ilusi\u00f3n? Hay quien hace de ello su <em>pasi\u00f3n<\/em>.\nEl poder es rid\u00edculo, hay que re\u00edrse de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Ser adulto. La exigencia que inicia en\nel abrir de ojos al que empuja el nuevo d\u00eda, su renovaci\u00f3n, y termina con el\ncerrar de nuestros p\u00e1rpados derrotados por la penumbra, su remanso. No podemos\nnegar que ser adulto tambi\u00e9n es variante y variable. Por m\u00e1s dif\u00edcil que\nresulte la inevitable necesidad de ser adulto, procurar nuestra virtud, voz que\nescucha para atenderla o ignorarla desde el m\u00e1s poderoso hasta el m\u00e1s\nvulnerable, todo hombre est\u00e1 sujeto a la l\u00f3gica de la identidad, es la demanda\ndel mundo \u201cadulto\u201d que hemos creado (<em>hist\u00e9rico <\/em>y <em>neur\u00f3tico <\/em>en los\nhechos). Sin embargo, insisto, a los \u00fanicos a los que no podemos exigirles nada\ny los cuales deben ser <em>sagrados <\/em>ante la adversa complejidad de la habitaci\u00f3n\ndel mundo&nbsp; que hemos decidido llevar a\ncabo \u201clos adultos\u201d, son los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>alteridad <\/em>que niega a la comunidad, la semejanza, es el evento\ndel fascismo y su negaci\u00f3n. Por ello, la <em>alteridad<\/em>, con todo y su <em>aparente<\/em>\nradicalidad, con todo y su aparente desaf\u00edo a <em>nuestra <\/em>inteligibilidad, no\ndeja de poder entra\u00f1ar la peor posibilidad de <em>nosotros mismos <\/em>porque\ntambi\u00e9n ello nos es semejante. En ella y en lo perverso de su <em>reconocimiento<\/em>\npuede consistir y estar entreverada la trampa que articule la inoculaci\u00f3n de\nlas larvas de la estupidez, joven madre del fascismo, encarnada en la <em>masa <\/em>indolente\nque le ha delegado su pensamiento al <em>b\u00e1rbaro<\/em>. La injusticia es el\nresultado manifiesto y contundente de dicha voluntad, la renuncia a nosotros\nmismos a favor de la <em>paternidad <\/em>de quien nos ha normalizado a trav\u00e9s de\nla uniformidad irracional de una identidad, su imagen y, por lo tanto, su\nl\u00f3gica. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo intolerable, circunstancias y motivos de indignaci\u00f3n que remarcan la\ndiferencia y desaf\u00edan <em>lo semejante<\/em>, lo que nos une, la <em>comunidad<\/em>.\nEn nuestro <em>cuento<\/em>, la vida y la muerte oscilan entre la voluntad de\nceder, permitir ser exterminado, y matar para evitar la propia muerte y, con\nello, sobrevivir, aunque implique matar a los dem\u00e1s. El bien y el mal parecen\ndiluirse y resultar la misma cosa ante el <em>destino<\/em> inevitable de nuestra <em>finitud<\/em>,con toda su problematicidad.Tal es la semejanza que nos une. Quiz\u00e1 por\neso, tanto la vida como la muerte,no dejan de <em>ser <\/em>lo que <em>son<\/em>,\nlo mismo, cuando se encuentran en el arte. <\/p>\n\n\n\n<p>De manera <em>semejante<\/em>, en nuestro cuento lo bueno y lo malo son\nindescifrables, tan s\u00f3lo es evidente la turbulencia del dolor en su <em>fatal <\/em>contundencia.\nQueda claro en tal paisaje de lo humano que no s\u00f3lo todo dolor es <em>fisiol\u00f3gico\n<\/em>sino que todo en el mundo, toda vida y su paisaje, todo mundo tan posible\ncomo probable, es <em>fisiol\u00f3gico<\/em>. Lo bueno y lo malo se evidencian\napariencias por su disoluci\u00f3n ante nuestra sobrevivencia<em>,<\/em> en este caso,\nla de nuestros protagonistas. Nuestra finitud signa nuestros actos, no por su\nbondad o su maldad sino por su <em>necesidad<\/em>.Se evidencia lo\ncuestionable de las primeras categor\u00edas ante la \u00faltima por el car\u00e1cter <em>convencional\n<\/em>que sugiere su mera enunciaci\u00f3n, su car\u00e1cter <em>aparente <\/em>y\nsimplificador. Se antojan paliativos ante la dificultad de una emergencia que\nlas rebasa, un fen\u00f3meno que son capaces de abarcar y del cual no pueden ser <em>soporte<\/em>.\nSu enunciaci\u00f3n no responde, <em>parecen<\/em> evidenciar la falta de\ncorrespondencia con facticidad alguna, no refieren a correlato alguno. Por\nello, no podemos hablar de una evidencia de la <em>fisis<\/em>, facticidad de\ncualquier tipo que nos hable de esta \u00faltima,sino que parecen un intento\nde expresi\u00f3n, lo m\u00e1s que logra la impotencia ante la necesidad de <em>comprensi\u00f3n\n<\/em>ante la complejidad de nuestra vida. <\/p>\n\n\n\n<p>Matar en nuestro <em>cuento <\/em>es un esfuerzo de <em>persistencia en la\nmateria<\/em>, poder matar significa sobrevivir, la negaci\u00f3n al abandono de la\nmisma. Vivir es lograr que no te maten, no dejar de vivir al no permitir que el\nenemigo haga todo lo posible para ello. Matar es un acto de afirmaci\u00f3n de la\nvida, de persistencia en el <em>ser<\/em>, lograr destruir al enemigo antes de que\n\u00e9l lo haga. Tal es la <em>semejante <\/em>voluntad que entra\u00f1a la misi\u00f3n <em>com\u00fan <\/em>de\nambos bandos, derrotar al enemigo. Lo veremos con mayor nitidez, nuestro <em>cuento<\/em>\nno tiene que ver con pol\u00edtica, con patriotismo o ideolog\u00eda. No, por lo menos,\nen el sentido m\u00e1s burdo y habitual en el que entendemos tales conceptos. S\u00f3lo\nest\u00e1 el hombre desnudo en medio del desierto que es todo campo de batalla. Lo\ninsignificante se ha vuelto invisible, lo importante est\u00e1 ante los ojos del\ncoraz\u00f3n. Si pudi\u00e9ramos hablar de <em>sustancia<\/em> alguna, quiz\u00e1, \u00e9sa s\u00f3lo sea\nel dolor, el dolor de un cuerpo, aquel que lo atraviesa. Por eso, bien y mal\nson lo mismo cuando se encuentran en el arte.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros protagonistas saben la diferencia entre el acto y el gesto, entre\nel instante, plenitud del presente inaugurador del porvenir (presente en\nmovimiento), y la especulaci\u00f3n probabil\u00edstica (aunque siempre dentro de los\nm\u00e1rgenes de lo posible) de toda pr\u00f3xima circunstancia, mera aproximaci\u00f3n <em>convencional<\/em>\na condiciones siempre emergentes y tendientes a voluble volatilidad. M\u00e1s que\nuna imagen, una ilusi\u00f3n. Se diluye con la aproximaci\u00f3n al hecho y la normalizaci\u00f3n\nreguladora del entrenamiento cuando se pone a este como un fin en s\u00ed mismo, en\nlugar de ser un medio habitado por <em>el sentido<\/em>. Sin embargo, a pesar de\nsus limitaciones, surge la <em>actualizaci\u00f3n<\/em>, la renovaci\u00f3n de la vida en\nmovimiento jam\u00e1s ser\u00e1 lo que creemos y\/o pensamos, es lo que nos sucede, lo que\nnos atraviesa en el instante como la bala que destroza el cr\u00e1neo del soldado en\nel campo de batalla, lo inmediato es la conciencia misma: \u201c\u201cS\u00e9 que todos los\nchicos que en el cuartel eran malos, luego en combate eran unos soldados de\ncojones. Son camorristas y les gustan las peleas. Es malo para el cuartel, pero\nbueno para el combate, \u00bfno? Yo ya s\u00e9 que en el cuartel soy una mierda, pero\n\u00bfqu\u00e9 co\u00f1o importa eso? Te vienen con que les saques brillo a las putas botas.\n\u00bfY a m\u00ed qu\u00e9 mierda me importa si las botas brillan o no?\u201d\u201d <\/p>\n\n\n\n<p>La disciplina como convenci\u00f3n es tan s\u00f3lo una din\u00e1mica de control cuando\nquien queda sujeta a ella no entiende la materialidad, el contenido f\u00e1ctico, de\nla circunstancia para la cual se est\u00e1 preparando. Si partimos de que toda\nexperiencia es intransferible, la novedad de las mismas, por su radicalidad,\npueden resultar tan distantes que se vuelven capaces de abrir el abismo que\nhabita el hombre ante la incertidumbre de su destino. Ese lugar donde s\u00f3lo\nqueda claro el dolor de morir y, por lo tanto, la angustia de todo acto posible\ny probable de libertad en la que dicha circunstancia nos coloque y signifique.\nPensamientos como el asesinato o el suicidio est\u00e1n dispuestos al padecimiento\nde dicha angustia, ambos habitantes de la muerte como radicalidad de la vida y\ndel hecho de morir como radical incertidumbre que, a pesar de ser siempre as\u00ed,\nse muestra como una intensidad agobiante, nueva e indescifrable. Por supuesto,\ns\u00f3lo puedo hablar desde el testimonio ajeno y la inferencia. En la\nintransferibilidad de la experiencia se juega la diferencia entre el acto y el\ngesto, de ah\u00ed la comprensi\u00f3n que nos demandan aquellos que saben del acto por\nparte de quienes a penas si podemos intuir el gesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la disciplina del entrenamiento se <em>rigidiza<\/em> y no se permite su\nflujo existencial, m\u00e1s all\u00e1 del h\u00e1bito que la constituye, no hay forma de\nadquirir referentes materiales que concluyan lo entrenado, no hay condiciones <em>suficientes\n<\/em>y <em>necesarias <\/em>para la emulaci\u00f3n de la guerra, la disciplina se\nconstituye como conciencia y se comprueba en la completud que adquiere a trav\u00e9s\nde la sensaci\u00f3n del cuerpo, aquello que s\u00f3lo anal\u00edticamente podr\u00edamos llamar la\nexperiencia de este \u00faltimo, la experiencia del cuerpo, es la plena atenci\u00f3n del\nmismo, un despertar a su inmediatez a trav\u00e9s y desde ella, quiz\u00e1, algo\nsemejante a lo que los budistas llaman \u201catenci\u00f3n consciente\u201d. En esto \u00faltimo\nintentaremos indagar en momentos posteriores. <\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de la <em>circunstanciaci\u00f3n<\/em> de un cuerpo a trav\u00e9s de su <em>padecimiento\n<\/em>(<em>pathos<\/em>), c\u00f3mo un <em>arte de vivir<\/em> (<em>nuestra poiesis<\/em>,\nnuestra performatividad en relaci\u00f3n con un evento) nos introduce a una l\u00f3gica\nde supervivencia que es guiada por la sensaci\u00f3n, entendiendo a la misma como la\nmanera en la que el cuerpo piensa y adquieren contenido las descripciones\nanal\u00edticas de todo pensamiento, a pesar de su inevitable tendencia a la\nabstracci\u00f3n. Desde este punto de vista y con base en lo anterior, quiz\u00e1 nuestro\npensamiento sea lo que menos nos pertenece, a pesar de la ilusi\u00f3n alienante que\nnos dice todo lo contrario, ilusoriedad a la cual estamos tan condicionados\nque, por otra parte, el cuerpo, quiz\u00e1 y con base en lo anterior, sea aquello\nque m\u00e1s tendemos a enajenar hasta la alienaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En este <em>cuento<\/em> el desierto de la vida es el campo de batalla, el\npaisaje en el que la vida se manifiesta como plenitud de nuestra finitud a\ntrav\u00e9s del padecimiento de esta \u00faltima, la vida es la guerra. Nuestra\nadversidad constitutiva hace del dolor la inevitable confirmaci\u00f3n de nuestra\nvida como padecimiento de nuestra finitud, nuestra angustia. <\/p>\n\n\n\n<p>Las botas lustradas de un soldado hablan de su compromiso, de su\nobediencia, de su capacidad de asimilaci\u00f3n y aprendizaje del entrenamiento. Sin\nembargo, dicho signo asciende a un car\u00e1cter simb\u00f3lico s\u00f3lo si es capaz de matar\npara sobrevivir y la supervivencia, como veremos posteriormente, tambi\u00e9n\nimplica que no maten aquella parte de uno que vive en lo que m\u00e1s queremos. En\neste caso, aquellos compa\u00f1eros devenidos en amigos unidos por la semejanza de\nnuestro dolor mutuo, al grado de llegar a ser, por lo mismo y a pesar de todas\naquellas diferencias que parec\u00edan trascendentales en la <em>convencionalidad<\/em>\nde lo social, m\u00e1s familia que la propia familia de origen, quedando superada la\ndiferencia <em>definida <\/em>por la l\u00f3gica de la identidad (s\u00f3lo posible la articulaci\u00f3n\nde esta \u00faltima a trav\u00e9s de su car\u00e1cter <em>convencional<\/em>), para dar pie a la\nsemejanza que implica nuestra falible finitud, a trav\u00e9s de la cual un error le\npuede costar la vida tanto a uno mismo como a un hermano de guerra, ah\u00ed est\u00e1 la\n<em>semejanza<\/em>. Finitud que se manifiesta con toda su radicalidad en la\ndolorosa muerte de un querido cuerpo vivo, padeciente, sufriente, e\ninevitablemente sensible, atravesado por la angustia que confirma nuestra\nhabitaci\u00f3n del mundo. En este <em>cuento<\/em> tan s\u00f3lo somos cuerpos, materia (<em>\u00e1tomos<\/em>)\ndevenida en carne (<em>sarx<\/em>), descarnados hombres de carne y hueso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este cuento&nbsp;la vida y la \u201cmuerte\u201d son uno y lo mismo como siempre, como jam\u00e1s dejan de&nbsp;serlo, como \u201crealidad\u201d y ficci\u00f3n resultan uno y lo mismo, en la mutualidad de&nbsp;lo semejante que realmente significa lo com\u00fan. 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