{"id":84,"date":"2020-04-19T23:58:21","date_gmt":"2020-04-19T23:58:21","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/?p=84"},"modified":"2020-04-28T01:53:52","modified_gmt":"2020-04-28T01:53:52","slug":"piel-de-lagrima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2020\/04\/19\/piel-de-lagrima\/","title":{"rendered":"Piel de l\u00e1grima"},"content":{"rendered":"<p>El Velo de Maia es velo de carne, puerta abierta, una herida. Una boca, intimidad acuosa, historiadora de lo invisible, nuestros d\u00edas, todos y cada uno en su aliento, trayectoria de todo tipo de alimento portador de vida. La boca es due\u00f1a de secretos, lo dulce jam\u00e1s dicho, lo doloroso jam\u00e1s dicho. Contiene para la memoria las dulces palabras que decimos, tambi\u00e9n las amargas mencionadas y calladas. Algunas de estas \u00faltimas ahogadas en llanto, ira o cualquier otra manifestaci\u00f3n de impotencia. Sin embargo, todo lo que atraviesa ese portal es lo mismo, dolor, capaz de convertirse en vida.<br \/>\nTodos los sentimientos pasan (de adentro hacia fuera o viceversa) o, en el peor de los casos, se atoran. Quien tiene acceso a la boca por la permisibilidad clandestina e indeterminada de un beso tiene acceso a m\u00e1s de lo que cree. Lo saben bien las prostitutas y el poeta que empieza a serlo cuando aprende a amar su propia voz y el vuelo de la misma, su aliento. Es entonces que comprende al mismo como un proceso de combusti\u00f3n, el fuego de la inteligencia capaz de matarnos o salvarnos del fr\u00edo. Lo com\u00fan de lo que tanto hablaba el sabio efesio, por lo mismo, racional (logoi), verbo (logos) que no puede serlo sin la carne (sarx).<br \/>\nEscuchamos al verbo a trav\u00e9s de ventanas-heridas, parte del portal que es nuestro velo. Los o\u00eddos nos dotan de la inmediatez de la armon\u00eda, lenguaje secreto de la materia, la fisis que habla siempre, aunque aparente discreci\u00f3n a trav\u00e9s del silencio, a pesar de que su resonancia nos habite o habitemos al mundo a trav\u00e9s de su invisible eco.<br \/>\nVemos lo aparente por ello necesitamos la atenci\u00f3n y la agudeza del resto de los sentidos para no ser enga\u00f1ados ante la parcializadora seducci\u00f3n del aparente privilegio de la vista, receptora de superficies. Leg\u00edtima inconmensurabilidad que, sin embargo, aunque no deje de ser problem\u00e1tica, es lo que somos y nos exige comprensi\u00f3n, vinculaci\u00f3n, armonizaci\u00f3n. Ser libre es estar vinculado, estar vinculado es armonizarse con la sinton\u00eda y el ritmo del todo (afinaci\u00f3n), el cosmos, lo dem\u00e1s, a trav\u00e9s de la semejanza, el logos, su l\u00f3gica, nuestra l\u00f3gica, lo com\u00fan. Eso es hacernos cargo de nosotros mismos, el coraje de amarse como acto de generosidad y sacrificio, amar a los dem\u00e1s en dicha entrega, la de ser responsable, ser adulto, a trav\u00e9s de la superaci\u00f3n del ego\u00edsmo que significa la b\u00fasqueda de la virtud (aret\u00e9) con todo y su incertidumbre. Estar dispuesto al descenso (Abschnitt) del autoconocimiento, a la oscuridad de la materia, para atravesar el portal de la penumbra, la noche. Eso es comprender, comprender es vivir y, por lo tanto, vivir es amar.<br \/>\nPor ello, probablemente la funci\u00f3n m\u00e1s importante de las ventanas-heridas de nuestros ojos no sea la de ver sino la de quedar ciegos como los ojos de Homero y de Tiresias, como los estr\u00e1bicos ojos de S\u00f3crates quien, seg\u00fan Plat\u00f3n en el Fed\u00f3n, elogi\u00f3 la ceguera de los mismos ante la agudeza que obten\u00edan los ojos del alma con los a\u00f1os.<br \/>\nUna manera de su nublamiento es a trav\u00e9s de la evidencia de nuestra conmoci\u00f3n, certeza del cuerpo ante la evidencia que capta el mismo, principio y\/o consumaci\u00f3n de nuestra comprensi\u00f3n, emergencia de un instante tan intenso, vulnerable y doloroso por lo mismo, quedamos expuestos ante nuestro dolor o alegr\u00eda, nuestras l\u00e1grimas. Es ah\u00ed que somos todo, la plenitud del cosmos, habitantes plenos de nosotros mismos con todo el coraje de permitirnos estar en nosotros mismos, sentirnos en la plenitud que implica dicha aceptaci\u00f3n, la de aquello de lo que somos parte, el cosmos, los que somos, el cosmos, vincul\u00e1ndolos en la flexibilidad de su movimiento, con la libertad de todo lo que puede ser, a pesar del leg\u00edtimo desconcierto de nuestra inconmensurabilidad que, sin embargo, nos reserva el instante, el presente, para ver en el espejo del cuerpo nuestro rostro, el rostro de lo eterno, nosotros, velo de carne, en el que se refleja el todo como una pantalla, la del velo de maya, de manera semejante en la cual el cielo se confunde con el mar cuando coincide con las aguas de este \u00faltimo.<br \/>\n\u201c\u00abNos encanta la vida y nos estamos preparando para ir a la guerra -dijo Restrepo, rodeando con el brazo el cuello de O\u2019Byrne. Ten\u00eda la cara tan pegada a la c\u00e1mara que casi provocaba un efecto de ojo de pez-. Nos vamos a la guerra. Estamos listos. Nos vamos a la guerra \u2026 nos vamos a la guerra.\u00bb\u201d \u00bfPor qu\u00e9 un hombre va a la guerra?, \u00bfcu\u00e1l es el sentido de dicha decisi\u00f3n? Esta pregunta nos lleva a pensar en la guerra como una necesidad, la guerra, m\u00e1s que un deber, se evidencia necesaria, responde a la demanda de lo imprescindible. Hay muchos referentes, con sus respectivas narrativas, acerca de c\u00f3mo la lucha resulta parte de la supervivencia. La posibilidad de ser un hombre se signa en la capacidad de proteger y defender lo que se ama a trav\u00e9s de la guerra. Defender a la familia, la mujer, los hijos, los padres, en tanto que se est\u00e1 en posibilidad de ello. Sin embargo, si pensamos en la posibilidad de atacar, el ataque tiene el sentido de adquirir la propiedad necesaria para subsistir, encontrar los medios que satisfagan nuestra sobrevivencia o, incluso, nuestra supervivencia, satisfacer nuestras necesidades. Ello demanda una voluntad comunitaria en la que todos coincidamos en la alianza que significa el encontrarnos con aquellos que pueden imaginar mutuamente nuestro dolor, de manera semejante en la que nosotros podemos imaginar el suyo, el padecimiento de nuestra necesidad y la de nuestros seres queridos. Tal afecto es familiar, dicha relaci\u00f3n nos une y le da sentido a una decisi\u00f3n de dicho tipo que implica la  administraci\u00f3n y, en el mejor de los casos, disciplina y entrenamiento de y para nuestra violencia -ello lo podr\u00edamos tambi\u00e9n ver como la posibilidad de hacernos cargo de la misma- y la convicci\u00f3n de que matar es un acto de vida, de supervivencia, de sobrevivencia y de defensa y preservaci\u00f3n de lo amado, incluyendo el caso tan dr\u00e1stico que puede llegar a implicar la salvaci\u00f3n de lo amado. Por ello tambi\u00e9n resulta terrible morir en la guerra, a pesar de saber que ello es posible y que, ante ello, se est\u00e1 dispuesto al sacrificio. Morir en la guerra puede significar el desamparo de aquello que se ama, aquello por lo cual se pelea y le da sentido al combate. Especialmente, cuando no hay otra opci\u00f3n que la batalla.<br \/>\nQuiz\u00e1 estos sean los t\u00e9rminos m\u00e1s amplios, desnudos y concretos en los que podemos hablar de la guerra. Como sabemos, dicho fen\u00f3meno se complejiza con la sofisticaci\u00f3n, a veces absurda y sin sentido, de nuestras formas de vida y todo lo que implican.<br \/>\nQuisiera detenerme un momento para recordar una de tantas definiciones cl\u00e1sicas de la guerra. En este caso, la que nos ofrece uno de sus m\u00e1s importantes te\u00f3ricos en occidente, Carl von Clausewitz, quien, entre varias caracterizaciones de la misma que podemos encontrar en su texto referente, De la guerra, concibe a la misma en una de ellas como \u201cla continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica a trav\u00e9s de otros medios\u201d. Despu\u00e9s de lo que hemos expuesto, tanto en relaci\u00f3n con la guerra como desde los ejemplos que hemos ofrecido de las materialidades concretas de la vida de un soldado, pueda parecer demasiado abstracta la afirmaci\u00f3n del estratega prusiano. El relato de Sebastian Junger hasta ahora nos ofrecen una imagen de varias de las adversidades m\u00e1s extremas que pueden atravesar la cotidianidad e inmediatez de la vida de estos j\u00f3venes reclutas que han optado por ser parte del ej\u00e9rcito. Decisi\u00f3n que, en este contexto espec\u00edfico, no es del todo cercana a la planteada anteriormente en relaci\u00f3n con la pregunta, \u00bfpor qu\u00e9 un hombre va a la guerra?, ya que no es ajena de coerci\u00f3n y\/o heteronom\u00eda. Muchos de ellos, por momentos adversos y circunstancias extraordinarias en sus historias de vida, optaron por tal posibilidad para evitar la c\u00e1rcel.<br \/>\nEs interesante pensar en el bien que, quiz\u00e1, pueda significar la guerra, su conformaci\u00f3n junto con la de un ej\u00e9rcito y decisi\u00f3n por la misma, a trav\u00e9s de la gu\u00eda del ejercicio de una voluntad soberana. \u00bfEllo es viable? \u00bfSe puede optar desde tal posicionamiento por una sujeci\u00f3n voluntaria a la obediencia que ello implica? Probablemente s\u00ed en t\u00e9rminos estrictamente comunitarios, sin hacer a un lado el distanciamiento indolente de muchas de nuestras sociedades contempor\u00e1neas debido a la cultura de masas en las que hemos optado, heter\u00f3nomamente, por vivir. Por cierto, al respecto -probablemente lo hagamos m\u00e1s adelante- valdr\u00eda la pena detenerse a pensar en la noci\u00f3n de pueblo que nos ofrece von Clausewitz en su tratado.<br \/>\nPor ello, quiz\u00e1, si en lugar de verlo en estrictos t\u00e9rminos comunitarios y lo vemos desde la convencionalidad de los t\u00e9rminos que hacen posible una instituci\u00f3n, optar por la posibilidad de privilegiar como principio el ejercicio de una voluntad soberana para la conformaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito nos dispone, ante una posible p\u00e9rdida de sentido, a que dicho proyecto sea susceptible de labilidad porque implica la convocatoria de voluntades rebeldes para el mismo que, quiz\u00e1, s\u00f3lo accedan estrat\u00e9gicamente a tal instituci\u00f3n sin dejar de ser problem\u00e1tica para s\u00ed mismos su decisi\u00f3n en tanto que voluntades aut\u00f3nomas. Tal susceptibilidad se hace m\u00e1s evidente ante la incalculabilidad de la adversidad que implica el combate. Hablamos de la disposici\u00f3n de un cuerpo que, probablemente, se forme en la novedad del campo de batalla. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda un soldado rebelde en tal panorama, pensando en la radicalidad que puede suponer una voluntad soberana ante lo terrible de ciertas adversidades? Definitivamente ser\u00eda problem\u00e1tico para lograr la funcionalidad y eficiencia de una instituci\u00f3n como el ej\u00e9rcito y la necesidad a la que se supone responde, la defensa de un Estado-Naci\u00f3n, Naci\u00f3n, pa\u00eds y, en un \u00e1mbito colectivo m\u00e1s definido, una ciudad.<br \/>\nSin embargo, ser\u00eda sugerente, con base en el sentido planteado al principio de este apartado, pensar en la figura del ciudadano-soldado. Alguien que encarne en su opci\u00f3n por el combate y en el entrenamiento para el mismo la defensa de lo m\u00e1s amado, lo querido, y asuma la misi\u00f3n de proteger y preservar la vida de todos, empezando por el cuidado de s\u00ed mismo que garantiza su virtud para y en el combate, una poiesis de la propia virtud como bien com\u00fan en tanto que defensora de la vida, la vida com\u00fan, la vida de lo amado, imaginable en el dolor de nuestros hermanos de guerra. La preservaci\u00f3n de tal virtud (aret\u00e9), nuestro po\u00e9tico cuidado de nosotros mismos, como principio de vida y fomentador de la misma, adem\u00e1s de preservador, protector, defensor y amante, la virtud que describe Plat\u00f3n en el Laques, la andreia, la hombr\u00eda, entendida como el coraje necesario para combatir, para ir a la guerra en nombre de lo amado. Un soldado es un amante, quien lucha sin leg\u00edtimo (logoi) sentido es un mercenario.<br \/>\nQuiz\u00e1 en alg\u00fan momento podamos hacer un digno elogio de Esparta y comprender mejor la tajante, cruel y radical necesidad de sus pr\u00e1cticas comunitarias como pr\u00e1cticas a favor del bien com\u00fan, una po\u00e9tica de la crueldad al servicio de la vida.<br \/>\nSin duda Carl von Clausewitz sab\u00eda mucho m\u00e1s de la guerra de lo que probablemente yo, escritor peque\u00f1oburgu\u00e9s, jam\u00e1s sabr\u00e9. Me permito abusar metodol\u00f3gicamente de la definici\u00f3n que nos ofrece de la guerra, sabiendo que \u00e9l hablaba tambi\u00e9n de materialidades concretas en su tratado, para habitar nuestra intuici\u00f3n por los parajes problematizadores que ella requiera, sin hacer a un lado la ayuda y agudeza del gran estratega germano. Por lo pronto, antes de penetrar, acariciemos la piel de nuestra intuici\u00f3n.<br \/>\nAnte la desnudez terrible de la adversidad pienso en el contraste que significa el mont\u00f3n de frivolidades en las que consumimos la muy corta y peque\u00f1a vida de nuestros cuerpos. Somos simios amaestrados por una caricatura de la Modernidad, Modernidad a la que nos ha dado bastante pereza entender, a pesar de su importante racionalidad e interesant\u00edsimas e inagotables sofisticaciones, al punto de lograr la trivializaci\u00f3n de su estudio y la facilidad de su insolvente \u201ccr\u00edtica\u201d, quiz\u00e1 por la irresponsabilidad a la que tend\u00eda \u201csu\u201d promesa (habr\u00eda qu\u00e9 ver qu\u00e9 tanto promet\u00eda, qu\u00e9 tanto le hicimos caso y, en esa medida, que tan racionales o problem\u00e1ticas eran \u201csus\u201d promesas si es que \u00e9stas est\u00e1n ah\u00ed) en manos de las mentes m\u00e1s perversas de la humanidad, los irresponsables e infantiles afeminados sedientos de privilegios que, probablemente, siempre han tenido. \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 mi tierra de leche y miel?\u201d, se preguntan, a pesar de saber que ni los robles dan miel ni estos crecen en todo el mundo, as\u00ed como jam\u00e1s habr\u00e1 un r\u00edo de leche, la naturaleza no necesita de sabidur\u00eda porque es la ley (logos). \u00bfC\u00f3mo llegamos a la adolescencia de tal miseria capaz de inspirar la exigencia hacia la fisis de la satisfacci\u00f3n de nuestra histeria? Una negligencia a favor de una practicidad de lo inmediato y basada en la pusil\u00e1nime satisfacci\u00f3n de est\u00fapidos deseos, \u201cadversidades\u201d, que representan la mayor\u00eda de las situaciones, seg\u00fan estos \u201cdue\u00f1os\u201d de la verdad, aquellos que, en alg\u00fan momento, todos hemos sido.<br \/>\nPara ellos hay pseudo filosof\u00edas igual de fr\u00edvolas, disfrazadas por un discurso aparentemente semejante pero evidentemente carente de los verdaderos rigores de supuestos posmodernistas (una de las etiquetas m\u00e1s f\u00e1ciles de los \u00faltimo tiempos, capaz de vender muchos libros, por cierto) que se confrontan con la pereza mental de estos verdaderos posmodernistas a quienes, quiz\u00e1 m\u00e1s que a ninguno, les da bastante g\u00fceva saber qu\u00e9 dijo la Modernidad, y mucho menos saber c\u00f3mo \u00e9sta fue sepultada junto con su potencial revolucionario, adem\u00e1s de ser cohabitante y antecedente de rebeliones, transgresiones, marginalidades e importantes y valientes clandestinidades, m\u00e1s all\u00e1 de su somera simplificaci\u00f3n negadora de sus heterogeneidades. No nos hemos permitido saber c\u00f3mo la Modernidad fue explotada a favor de la eficiente instrumentalizaci\u00f3n de intereses hegem\u00f3nicos, al grado de llegar a ser usada contra las voluntades diversas y profundas que la construyeron como fen\u00f3meno, complejidad m\u00e1s all\u00e1 de las f\u00e1ciles etiquetas de la historia cuando \u00e9sta la escriben, no solo los m\u00e1s poderosos, sino sus simios amaestrados por la normalizaci\u00f3n. Una Modernidad explotada incluso sexualmente.<br \/>\nDicho sea de paso, bastante m\u00e1s de lo que creen resultan muy visibles aquellos lobos con piel de oveja que se disfrazan de racionalistas antiposmodernistas que resultan m\u00e1s oscurantistas que aquellos que critican, m\u00e1s posmodernistas que los \u201cposmodernistas\u201d.<\/p>\n<p>Habiendo atendido esta digresi\u00f3n, volvamos al an\u00e1lisis del relato que nos convoca. Es innegable que la definici\u00f3n de von Clausewitz refiere y remite a un contexto y una relaci\u00f3n particular con el poder que complejiza la facticidad del fen\u00f3meno de la guerra, en especial fuera del campo de batalla, del cual, como hay que hacer \u00e9nfasis, para nada era ajeno el propio autor de De la guerra. Sin embargo, no nos interesa aquella imagen que todos tenemos de lo que supuesta y aparentemente es la guerra, a pesar de que la mayor\u00eda de nosotros jam\u00e1s hemos estado en una y, quiz\u00e1, jam\u00e1s estaremos en alguna (por lo menos aparentemente). Pienso estrictamente en m\u00ed y, dadas mis condiciones existenciales, no dudo que lo m\u00e1s que podr\u00e9 hacer durante la guerra, si es que mi capacidad defensiva es suficiente, ser\u00e1 morir, quiz\u00e1 ni siquiera para correr haya tiempo. Ah\u00ed est\u00e1 la imagen como sustituto de lo inimaginable, haciendo m\u00e1s grande y compleja la magnitud del abismo que supone dicha relaci\u00f3n. Como hasta ahora hemos visto, a estos chicos no les importa la pol\u00edtica ni la ideolog\u00eda en el sentido abstracto y convencional de las mismas al cual estamos habituado. Buscan un sentido, una experiencia que le d\u00e9 raz\u00f3n de ser a las mismas. M\u00e1s adelante ahondaremos en dichos detalles biogr\u00e1ficos.<br \/>\nPodemos pensar que, dada la necesidad de evadir una adversidad tan terrible como lo puede ser ir a prisi\u00f3n, prefirieron la guerra como una oportunidad de resolver el problema que los llev\u00f3 a ah\u00ed y, a su vez, quiz\u00e1 o probablemente, como una oportunidad para empezar de cero, desde lo que les ofrece una vida tan poco alentadora como para verse obligados a arriesgar su vida para no dejar de ser parte del mundo de alguna manera, no dejar de ser parte de la vida y, por lo tanto, estar vivos sin dejar de ser parte del mundo, de la vida. Es lo que hay, es lo que la vida les ofrece, entre otras cosas, para no acabar de perder su ciudadan\u00eda yendo a la c\u00e1rcel -aunque con ello ahora s\u00f3lo les quede una ciudadan\u00eda de segunda, con el estigma social, el reducto, de haber sido, en muchos casos, delincuentes o por haber sido el detrito de una guerra de la cual acabaron derrotados.<br \/>\nUna vida de por s\u00ed adversa que, en sus casos, fue lo suficientemente dif\u00edcil y agobiante como para llevarlos a dicha situaci\u00f3n. Una vida que ahora s\u00f3lo puede ofrecer m\u00e1s adversidades o la posibilidad de acabar con la propia existencia si se tiene el coraje para ello. Ya sea por miedo a matarse o por amor a la vida, ellos han decidido vivir, sin acabar de vislumbrar que lo terrible los transformar\u00e1 a trav\u00e9s de la radical experiencia de lo humano que es la guerra, una vida en el campo de batalla en la que toda pol\u00edtica convencional, esa que se ampl\u00eda por otros medios como nos dice el militar prusiano, acaba diluida. Ya no son los intereses de un Estado lo que prevalece, no importan realmente, lo que importa es no morir, sobrevivir, defender la propia vida y la de aquellos que, al proteger desde esa misma conciencia su propia vida, tambi\u00e9n protegen la de sus compa\u00f1eros, nuestra vida.<br \/>\nTeniendo como referente nuestro propio dolor padecemos la imagen del dolor de nuestros compa\u00f1eros, al grado de imaginar nuestra agon\u00eda en la de ellos, al igual que el dolor de nuestros seres queridos. Es la imaginaci\u00f3n de la vida com\u00fan amenazada por las alt\u00edsimas probabilidades de la muerte que tambi\u00e9n signan a la guerra. Una vida que, por ello, tambi\u00e9n sostiene a la nuestra en la medida en que le da sentido a esta \u00faltima. Una vida que, por ello, se vuelve amada, motivo de nuestra defensa al grado de sacrificarnos por ella. Se ama al que se tiene al lado porque es quien comparte la adversidad de nuestra finitud que nos une por lo mismo. La guerra hermana a estos j\u00f3venes a trav\u00e9s de su ineludible circunstancia, no hay evasi\u00f3n posible en situaciones l\u00edmite de tal radicalidad, todo lo que pasa ah\u00ed tiene el mismo sentido, vivir y, por lo tanto, vivir es amar. \u00bfPuede haber mejor (arist\u00f3os) pol\u00edtica, con mayor legitimidad (logos) que \u00e9sta?, \u00bfSer\u00e1 posible mejor (arist\u00f3os) ley (logos) que \u00e9sta?, \u00bfPuede haber otro sentido de la vida?<br \/>\nPol\u00edtica mutual del bien com\u00fan, de los afectos de la vida \u00fanica y com\u00fan, un \u201ccomunismo de lo com\u00fan\u201d, dice el fil\u00f3sofo patavino, al grado de volverse irrelevante hasta el porqu\u00e9 de estar ah\u00ed por m\u00e1s problem\u00e1tico, arbitrario, irracional, cuestionable, ajeno e ileg\u00edtimo de dicho motivo. Esto \u00faltimo seg\u00fan los \u201cdue\u00f1os\u201d de la verdad a los que, en realidad, poco les importan estos chicos y la nobleza de su pol\u00edtica, la pol\u00edtica del guerrero. Estos \u201ccr\u00edticos\u201d se mueven en la pedestre moral de la paup\u00e9rrima manera en la que se nos ha condicionado a entender de manera normalizante a la \u201cpol\u00edtica\u201d. Estos soldados necesitan matar para sobrevivir porque est\u00e1 la muerte acechando a la vida tan amada en el campo de batalla, probabilidad que signa el fin de todo, su propio fin y el de lo amado. S\u00f3lo les queda la radicalidad del presente, su momento y circunstancia.<\/p>\n<p>Alguien que decide ir a la guerra supuestamente lo hace sabiendo que probablemente pierda su vida para proteger la vida. La alegr\u00eda que nos une, el sentimiento de ser amados, la generosidad de compartirnos, el invaluable tiempo juntos. La alegr\u00eda, lo com\u00fan de la unidad que nos hermana por la semejanza en la que nos encontramos, esa risa que es la distancia m\u00e1s corta entre los hombres. Amigos y familia son lo mismo, resulta superada toda convenci\u00f3n esencialista, incluso las de los v\u00ednculos de sangre. Es una carne (sarx) que manifiesta su plenitud vital en la vibrante calidez de los hechos, su movimiento at\u00f3mico renovado y, por lo tanto, renacida por la emergente contingencia del encuentro, sea cual sea su circunstancia. Ya no hay conminaciones culturales, capaces de apagar dicho aliento, \u00edgneo como todo aliento.<br \/>\nNo se va a la guerra por una naci\u00f3n porque \u00e9sta no existe, hay un hondo amor a la vida (o miedo a la muerte que es lo mismo desde la leg\u00edtima incomprensi\u00f3n de la vida) que motiva dicha voluntad. El Estado y sus intereses, el dispositivo de control disciplinar, queda rebasado ante quien asume su sacrificio, la posibilidad de aprender a superar la adversidad al permitirse el coraje de vivir, incluso aunque \u201cmuera\u201d en su intento. Gloriosa resulta tal ca\u00edda, la del h\u00e9roe tr\u00e1gico quien no por haber descendido a la materia, a s\u00ed mismo, deja de ser h\u00e9roe (hybris). Ante el amor de dicho aliento, \u00bfpuede ello no ir m\u00e1s all\u00e1 de afirmar la vida, \u00a1vivir!, padecer el peligro de su plenitud?<br \/>\nEs por ello que al amar encontramos potencias y capacidades de nuestro cuerpo, hasta entonces desconocidas. Plenitudes amatorias dispuestas al gozo de haber sobrevivido, la alegr\u00eda de continuar con vida despu\u00e9s de haber atravesado el portal del cuerpo, su dolor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Velo de Maia es velo de carne, puerta abierta, una herida. Una boca, intimidad acuosa, historiadora de lo invisible, nuestros d\u00edas, todos y cada uno en su aliento, trayectoria de todo tipo de alimento portador de vida. La boca es due\u00f1a de secretos, lo dulce jam\u00e1s dicho, lo doloroso jam\u00e1s dicho. Contiene para la &hellip; <a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/2020\/04\/19\/piel-de-lagrima\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Piel de l\u00e1grima<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":109,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[3,5],"tags":[],"class_list":["post-84","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poeticas-y-retoricas","category-proyectos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":86,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84\/revisions\/86"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/media\/109"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/cabezacruda\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}