{"id":375,"date":"2013-10-30T01:07:01","date_gmt":"2013-10-30T07:07:01","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/?p=375"},"modified":"2013-10-30T01:07:01","modified_gmt":"2013-10-30T07:07:01","slug":"la-rebeldia-como-libertad-y-desobediencia-civil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/la-rebeldia-como-libertad-y-desobediencia-civil\/","title":{"rendered":"La rebeld\u00eda como libertad y desobediencia civil"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;padding-left: 60px\">La rebeli\u00f3n lo quiere todo o no quiere nada<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">\u2013Albert Camus\u2013<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 es la rebeld\u00eda? Hoy hablamos con mucha facilidad de ella, pero al analizarlo con detenimiento resulta que no es tan clara nuestra forma de hablar sobre los hombres y mujeres rebeldes ni sobre sus rebeliones. Parece suficiente, por ejemplo, con que alguien proteste por algo para tildarlo de \u201crebelde\u201d y, en casos extremos, la marca m\u00e1s contundente para hablar de \u201crebeld\u00eda\u201d es lo que los liberales suelen denominar \u201cprotesta violenta\u201d para no convertirse en perseguidores de las \u201cleg\u00edtimas protestas sociales\u201d. Los m\u00e1s conservadores, por otro lado, parece que desde hace mucho tiempo prefieren pensar que toda juventud improductiva es una \u201cjuventud rebelde\u201d, agregando con frecuencia que \u00e9sta, en la mayor\u00eda de los casos, no es sino una \u201crebeld\u00eda sin causa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cualquiera de los casos, lo alarmante es la evasi\u00f3n estrat\u00e9gica de la rebeld\u00eda, no como una marca o estigma social, sino como una elecci\u00f3n \u00e9tica y pol\u00edtica frente a la barbarie de los tiempos, la cual suele expresarse como un mero gesto de insumisi\u00f3n, como franca insurrecci\u00f3n o hasta como acci\u00f3n revolucionaria. El punto aqu\u00ed, sin embargo, no es determinar si la rebeld\u00eda es o no el detonador de las protestas pol\u00edticas en nuestras sociedades, ni tampoco establecer si estas expresiones pol\u00edticas basadas en la pura rebeld\u00eda son o no leg\u00edtimas, o si tienen o no una causa, pues estas cuestiones no hacen sino desviar nuestra atenci\u00f3n de lo que en realidad deber\u00eda interesarnos sobre la rebeld\u00eda y sus distintas formas de manifestaci\u00f3n en las sociedades contempor\u00e1neas, a saber, su constituci\u00f3n como un tipo espec\u00edfico de ejercicio de absoluta libertad contra una voluntad de gobierno sin justificaci\u00f3n ni soberan\u00eda. \u201cLa rebeli\u00f3n \u2013nos dice con toda claridad Albert Camus en <em>El hombre rebelde<\/em>\u2013 nace del espect\u00e1culo de la sinraz\u00f3n, ante una condici\u00f3n injusta e incomprensible\u201d. Sobre lo cual vale la pena anotar que los \u201cespect\u00e1culos de la sinraz\u00f3n\u201d de los que aqu\u00ed habla Camus no son sino <em>acontecimientos de quiebre<\/em> en la configuraci\u00f3n de la experiencia resultante de los modos de organizaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica en la Modernidad, es decir, de una <em>experiencia da\u00f1ada<\/em> por causa del cotidiano acontecer de alg\u00fan tipo de injusticia que va constituy\u00e9ndose poco a poco en un espect\u00e1culo constante y continuo en el desarrollo la vida pol\u00edtica moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego, el mismo Camus agregar\u00eda, para una mejor comprensi\u00f3n de la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de este tipo de acontecimientos, que: \u201cEn sociedad, el esp\u00edritu de rebeli\u00f3n no es posible sino en los grupos en que una igualdad te\u00f3rica encubre grandes desigualdades de hecho\u201d. La rebeld\u00eda, pues, en la perspectiva camusiana, es un tipo de fen\u00f3meno pol\u00edtico en el que se hace manifiesto el quebrantamiento de un sistema pol\u00edtico constituido jur\u00eddicamente, ya que no se trata de la simple resistencia u oposici\u00f3n al ejercicio del poder pol\u00edtico, sino de la insurrecci\u00f3n de un ciudadano frente al incumplimiento sistem\u00e1tico de la ley, el incumplimiento de la igualdad jur\u00eddica prometida por las constituciones modernas del pacto social. Los espect\u00e1culos de injusticia que han detonado la rebeld\u00eda de los hombres \u2013nos dice Camus\u2013 es una injusticia que se infringe efectivamente contra un individuo neg\u00e1ndole una efectiva igualdad, pero tambi\u00e9n, en esta medida, contra el proyecto moderno de vida civilizada. El quebrantamiento de la condici\u00f3n civilizada del hombre, en este sentido, es total justo cuando un ciudadano cualquiera se declara insumiso ante dicha injusticia, cuando alguien deja de soportarlo y se declara en rebeld\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero, \u00bfacaso hoy hablamos del \u00abhombre rebelde\u00bb como de aqu\u00e9l que se niega a obedecer una voluntad de gobierno como afirmaci\u00f3n radical de sus libertades? No, justo eso es lo que resulta de inmediato sintom\u00e1tico, ya que lo que ha resultado m\u00e1s funcional de la idea de rebeld\u00eda en la din\u00e1mica pol\u00edtica de nuestras sociedades, es su uso como mera imagen o representaci\u00f3n social para el desarrollo de diversas estrategias o dispositivos de control pol\u00edtico, suponiendo \u2013contrario a la opini\u00f3n de Camus\u2013 que la rebeld\u00eda es mera desesperaci\u00f3n e inmadurez frente a las altas exigencias morales de la vida pol\u00edtica. Camus nos deja ver algo muy diferente en pasajes como \u00e9ste:<\/p>\n<blockquote><p>La desesperaci\u00f3n, como lo absurdo, juzga y desea todo en general y nada en particular. El silencio la traduce bien. Pero desde el momento en que habla, aunque diga que no, desea y juzga. El rebelde (es decir, el que se vuelve o revuelve contra algo), da media vuelta. Marchaba bajo el l\u00e1tigo del amo y he aqu\u00ed que hace frente. Opone lo que es preferible a lo que no lo es.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Dejando claro, adem\u00e1s, que justo la desesperaci\u00f3n no es a\u00fan rebeld\u00eda, sino mero efecto de poder de la desesperanza pol\u00edtica. La espectacularidad de la desesperaci\u00f3n no es sino un mero espejismo que no logra oponer ninguna fuerza activa a la desesperanza, pues se trata de pura pasividad, coraje producido por la resignaci\u00f3n, furia por la concesi\u00f3n pol\u00edtica. Y quiz\u00e1 por eso las im\u00e1genes estereotipadas del \u201chombre rebelde\u201d han sido usadas, desde hace alg\u00fan tiempo, como herramientas para producir o inventar a los \u201cenemigos p\u00fablicos\u201d de la sociedad civil y su constituci\u00f3n jur\u00eddica. Para ello, no es necesario que los \u201chombres rebeldes\u201d sean realmente rebeldes, sino poder presumir eso de ellos para poder procesarlos pol\u00edticamente como \u201cenemigos\u201d de la sociedad civil, de la vida civilizada, de las leyes y el Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los m\u00faltiples enigmas que hoy pueden despertar interminables reflexiones y discusiones filos\u00f3ficas, se encuentra, con su poderosa y silenciosa presencia, el enigma del \u201cenemigo p\u00fablico\u201d. Sin embargo, de inmediato llama la atenci\u00f3n que \u00e9ste no haya podido convertirse en un problema filos\u00f3fico por s\u00ed mismo, ya que no hay duda de que, antes de ser un fen\u00f3meno para la experiencia filos\u00f3fica, es cierto que el \u201cenemigo p\u00fablico\u201d es una <em>presencia evanescente<\/em> que atemoriza a todos por igual y que, de alg\u00fan modo, siempre est\u00e1 ya constituida, en nuestro horizonte ontol\u00f3gico, como una experiencia ordinaria, com\u00fan y cotidiana, aunque en realidad no exista ninguno de sus objetos, de sus fantasmas, de sus espejismos. El \u201cenemigo\u201d, en este sentido, es una fantas\u00eda que suele alimentar nuestras m\u00e1s diversas inquietudes y, justo por ello, no necesita tener m\u00e1s presencia que la que se encarna fant\u00e1sticamente en un temor vac\u00edo, en un miedo sin objeto, sin referencia, pues su \u00fanica realidad suele ser, precisamente, la simple inquietud que nos genera. As\u00ed que todo parece indicar que, cuando la filosof\u00eda moderna ha intentado asumir el tema del enemigo, no ha hecho m\u00e1s que enfrentar uno de esos asuntos que se hallan m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites autoimpuestos y que, en todo caso, no ha hecho sino tratar de postular objetos te\u00f3ricos, como el \u201chombre rebelde\u201d, que puedan llenar ese vac\u00edo que alimenta nuestras inquietudes para tratar de apaciguarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El \u201cenemigo\u201d, para la filosof\u00eda moderna, no ha sido entonces m\u00e1s que un mero recurso metodol\u00f3gico; una hip\u00f3tesis para lograr plantearse algunos de sus problemas fundamentales; un recurso ret\u00f3rico para justificar algunas de sus investigaciones y postulados; pero, sobre todo, el tema del \u201cenemigo\u201d ha sido un recurso pol\u00edtico para garantizar el posicionamiento de la filosof\u00eda moderna frente a todos los que no podemos vivir tranquilos ante la mera sospecha de alguna enemistad, instalando, por supuesto, ilusorias promesas de seguridad y certidumbre, que s\u00f3lo han de cumplirse mediante a una sujeci\u00f3n voluntaria a una artificial norma filos\u00f3fica, com\u00fanmente instalada a trav\u00e9s de una definici\u00f3n o un conjunto de ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">S\u00f3lo reconozco una excepci\u00f3n: la de aquellas filosof\u00edas que, en lugar de postular una \u00e9tica normativa, han tratado de reconocer en el \u201cenemigo\u201d algo m\u00e1s que una amenaza amorfa, sin rostro, sin un gesto caracter\u00edstico, es decir, m\u00e1s all\u00e1 del miedo y la incertidumbre, m\u00e1s all\u00e1 de la mera intranquilidad del ciudadano ordinario, para identificar las formas concretas de la enemistad y los retos que estas formas concretas le demandan a la filosof\u00eda al invertir el enfoque mediante el cual se ha tratado de pensarla. Esta inversi\u00f3n implica algo muy simple: dejar de pensar al \u201cenemigo\u201d como la amenaza de un \u201cotro\u201d, para empezar a pensarlo como la amenaza en la que uno mismo se convierte en situaciones espec\u00edficas de conflicto frente a un \u201cotro\u201d. Las filosof\u00edas que han aplicado esta inversi\u00f3n en el enfoque, con s\u00f3lo hacerlo, han hecho posible la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica de la enemistad como s\u00edntoma de una <em>crisis \u00e9tica<\/em> de la vida cotidiana, de la vida com\u00fan, de la vida pol\u00edtica, pues justo han hecho evidente, de este modo, que la enemistad no es la noticia de una presencia que nos amenaza, sino uno de los mecanismos que utilizamos para organizar nuestra relaci\u00f3n con los otros. La enemistad es un acontecimiento que nos revela que vivimos con otros y que, al margen de la amenaza que los otros pueden representar para uno o la que uno puede representar para otros, est\u00e1 el simple y constante enfrentamiento de intereses y conveniencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La rebeld\u00eda, sin embargo, no es sino la expresi\u00f3n excepcional de una libertad individual abri\u00e9ndose paso en la vida civil, cuando los l\u00edmites de nuestra civilizaci\u00f3n amenazan con destruir el m\u00e1s \u00edntimo sentido de lo humano en nuestro sentimiento. \u201cEl an\u00e1lisis de la rebeli\u00f3n \u2013afirmar\u00eda Camus\u2013 conduce, por lo menos, a la sospecha de que hay una naturaleza humana, como pensaban los griegos, y contrariamente a los postulados del pensamiento contempor\u00e1neo\u201d. El \u00abhombre rebelde\u00bb, justo a partir de su excepcional desobediencia de las leyes y las normas, transforma las condiciones del ejercicio de nuestras libertades cuando \u00e9ste se ha hecho imposible en la vida civil, logrando, desde la m\u00e1s radical individualidad, el m\u00e1s profundo y excelente sentimiento de comunidad. Con toda claridad, Camus nos aclarar\u00eda sobre este sentimiento proveniente del m\u00e1s primitivo impulso de rebeli\u00f3n que:<\/p>\n<blockquote><p>Se advertir\u00e1 ante todo que el movimiento de rebeli\u00f3n no es, en su esencia, un movimiento ego\u00edsta. Puede haber, sin duda, determinaciones ego\u00edstas. Pero la rebeli\u00f3n se hace tanto contra la mentira como contra la opresi\u00f3n. Adem\u00e1s, a partir de estas determinaciones, y en su impulso m\u00e1s profundo, el rebelde no preserva nada, puesto que pone todo en juego. Exige, sin duda, para s\u00ed mismo el respeto, pero en la medida en que se identifica con una comunidad natural.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Se ve que la afirmaci\u00f3n vital en todo \u201cacto de rebeli\u00f3n\u201d se extiende de inmediato a algo que sobrepasa el car\u00e1cter individual del \u201chombre rebelde\u201d en la medida en que \u2013como bien supo verlo Camus\u2013 lo saca de su soledad individual y le proporciona, por lo mismo, una raz\u00f3n para actuar a favor de una comunidad supuesta como mera \u201ccondici\u00f3n humana\u201d, la cual queda constituida de este modo en un valor preexistente a toda \u201cacci\u00f3n rebelde\u201d, a todo \u201cacto de rebeld\u00eda\u201d, contradiciendo as\u00ed las filosof\u00edas puramente hist\u00f3ricas, en las cuales el valor es conquistado (si es que se conquista) como resultado de la acci\u00f3n. Por eso Camus terminar\u00eda afirmando que: \u201cTodo valor no implica la rebeli\u00f3n, pero todo movimiento de rebeli\u00f3n invoca t\u00e1citamente un valor\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El uso pol\u00edtico de las im\u00e1genes estereotipadas del \u201chombre rebelde\u201d no ignora, por supuesto, a los aut\u00e9nticos \u201chombres rebeldes\u201d; por el contrario, pretende contener su poder pol\u00edtico mediante el control estrat\u00e9gico de su impacto social. Las sociedades modernas prefirieron dise\u00f1ar a sus \u201chombres rebeldes\u201d y sus \u201crebeliones\u201d, para neutralizar el efecto realmente peligroso o atemorizante de toda rebeld\u00eda: la autonom\u00eda \u00e9tica. Y eso se ha visto completamente favorecido en el desarrollo pol\u00edtico y social de la vida civil en los \u00faltimos tiempos debido, sobre todo, a la depuraci\u00f3n del proceso de tipificaci\u00f3n criminal de toda forma de rebeld\u00eda. Lo cual era previsible para Camus, quien afirmaba que: \u201cEl d\u00eda en que, por una curiosa inversi\u00f3n propia de nuestra \u00e9poca, el crimen se adorna con los despojos de la inocencia, es a la inocencia a quien se intima a justificarse\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hasta hace no mucho, el \u201chombre rebelde\u201d todav\u00eda era un \u201cenemigo pol\u00edtico\u201d; hoy simplemente es un delincuente o incluso un criminal que puede ser castigado p\u00fablicamente sin reparo alguno. Por eso Camus nos advert\u00eda con toda claridad que: \u201cEl error de toda una \u00e9poca ha consistido en enunciar, o suponer enunciadas, unas reglas generales de acci\u00f3n a partir de una emoci\u00f3n desesperada cuyo movimiento propio, como tal emoci\u00f3n, consist\u00eda en superarse\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed que la feliz consecuencia de todo este proceso ha sido la conveniente civilizaci\u00f3n de la rebeld\u00eda, su puesta en escena en la vida pol\u00edtica cotidiana dentro de los l\u00edmites de la m\u00e1s estricta legalidad: la <em>rebeld\u00eda<\/em> ha dejado de generar desobediencia civil y ha dejado de conformarse, por lo mismo, en un posicionamiento \u00e9tico frente a todos los excesos pol\u00edticos de la vida civilizada. Hoy, el \u201chombre rebelde\u201d es un espect\u00e1culo p\u00fablico perfectamente reglamentado, no s\u00f3lo en lo que se refiere a los casos en los que los excesos de la rebeld\u00eda est\u00e1n perfectamente tipificados como delitos o cr\u00edmenes que pueden ser castigados por el Estado, sino especialmente en los casos en los que las expresiones de rebeld\u00eda se desarrollan en el marco de la m\u00e1s perfecta legalidad. De cualquier forma, la rebeld\u00eda esta diluida \u00e9tica y pol\u00edticamente. En unos casos porque la rebeld\u00eda ha sido convertida en crimen o delito en el imaginario social; en el resto de los casos porque la rebeld\u00eda dentro de los l\u00edmites de la legalidad ha perdido toda capacidad de rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En alg\u00fan momento result\u00f3 conveniente juntar la idea de rebeld\u00eda a la de juventud para hacer posible el tratamiento pol\u00edtico de un conjunto de personas cuya principal caracter\u00edstica no es la rebeld\u00eda, entendida como desobediencia civil, sino el desempleo. \u00bfC\u00f3mo se art\u00edculo entonces esta funci\u00f3n pol\u00edtica de la sofisticada presunci\u00f3n de rebeld\u00eda de la juventud? \u00bfCu\u00e1ndo los j\u00f3venes aceptaron que era mejor defender su rebeld\u00eda, la sagrada \u00abrebeld\u00eda juvenil\u00bb, en lugar de reclamar su exclusi\u00f3n estrat\u00e9gica del trabajo? \u00bfHasta d\u00f3nde la \u00abrebeld\u00eda juvenil\u00bb puede superar la normalizaci\u00f3n pol\u00edtica de ambas condiciones \u2013la juventud y la rebeld\u00eda\u2013 que se verifica diariamente en una poderosa representaci\u00f3n social que, sin embargo, no tiene la capacidad de poner en libertad las fuerzas emancipatorias y libertarias del \u00abhombre rebelde\u00bb? Sin embargo, contra todo esto, Camus dar\u00eda inicio a <em>El hombre rebelde<\/em> del siguiente modo:<\/p>\n<blockquote><p>Hay cr\u00edmenes de pasi\u00f3n y cr\u00edmenes de l\u00f3gica. La frontera que los separa es incierta. Pero el C\u00f3digo Penal los distingue, bastante c\u00f3modamente, por la premeditaci\u00f3n. Estamos en la \u00e9poca de la premeditaci\u00f3n y el crimen perfecto. Nuestros criminales no son ya esos muchachos desarmados que invocan la excusa del amor. Por el contrario, son adultos, y su coartada es irrefutable: es la filosof\u00eda, que puede servir para todo, hasta para convertir a los asesinos en jueces.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">El riesgo en la perspectiva camusiana no es sino el siguiente: \u201cNo sabremos nada mientras no sepamos si tenemos el derecho de matar a ese otro que est\u00e1 ante nosotros o de consentir que lo maten. Puesto que toda acci\u00f3n desemboca hoy en el asesinato, directo o indirecto, no podemos obrar antes de saber si, y por qu\u00e9, debemos dar la muerte\u201d. Por eso Camus declarar\u00eda con toda claridad que lo que su ensayo sobre la rebeld\u00eda se propon\u00eda era \u201cproseguir, ante el asesinato y la rebeli\u00f3n, una reflexi\u00f3n comenzada alrededor del suicidio y de la noci\u00f3n de lo absurdo\u201d. Pues ten\u00eda completamente claro que la conclusi\u00f3n \u00faltima del razonamiento absurdo es \u201cel rechazo del suicidio y el mantenimiento de esa confrontaci\u00f3n desesperada entre la interrogaci\u00f3n humana y el silencio del mundo\u201d. E igualmente sab\u00eda que, ante esa confrontaci\u00f3n, el asesinato y suicidio son una misma cosa que hay que aceptar o rechazar juntamente. Por eso su determinaci\u00f3n al declarar que: \u201cLa conciencia nace con la rebeli\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta conciencia, sin embargo, es una conciencia bifurcada, pues reconoce al mismo tiempo un \u201ctodo\u201d todav\u00eda bastante obscuro y una \u201cnada\u201d que anuncia la posibilidad de que el hombre pueda sacrificarse o sujetarse a ese todo. El rebelde \u2013lo sabe bien Camus\u2013 quiere serlo todo; quiere identificarse totalmente con ese bien del que ha adquirido conciencia de pronto; y quiere que dicha unidad sea reconocida y saludada en su propia persona; de lo contrario, el hombre rebelde prefiere <em>nada<\/em>, es decir, prefiere encontrarse definitivamente ca\u00eddo por la fuerza que lo domina. As\u00ed, cuando Camus se da cuenta de que la rebeli\u00f3n es la primera y la \u00fanica evidencia que nos es dada dentro de la experiencia de lo absurdo, tambi\u00e9n se percata de que es importante observar que la rebeli\u00f3n no nace solamente de la experiencia propia de opresi\u00f3n, sino que tambi\u00e9n puede nacer ante el espect\u00e1culo de la opresi\u00f3n de la que otros son v\u00edctimas. Por eso, debido a que los hombres, en su rebeli\u00f3n, superan su individualismo en la compasi\u00f3n de sus semejantes y dado que, desde ese punto de vista, la solidaridad humana es meramente metaf\u00edsica, Camus declara que el comunismo del \u201chombre rebelde\u201d no se trata, por el momento, sino de esa especie de solidaridad que nace de la experiencia com\u00fan de las cadenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En efecto, el \u201cmovimiento de rebeli\u00f3n\u201d \u2013tal y como lo entend\u00eda Camus\u2013 es m\u00e1s que un acto de reinvindicaci\u00f3n o de resentimiento, pues no se trata de la auto-intoxicaci\u00f3n, de la secreci\u00f3n nefasta, en vaso cerrado, de la mera impotencia prolongada. La rebeli\u00f3n es \u201cfractura el ser\u201d, \u00edmpetu que desborda todo lo que es en defensa de lo que \u00e9l mismo es. El resentimiento, en cambio, es siempre rencor u odio contra s\u00ed mismo. La rebeld\u00eda, por el contrario, en su primer movimiento, es una fuerza que se niega que se toque lo que el rebelde es, pues la suya es una lucha por la integridad de una parte de su ser. El rebelde no trata de desatar una lucha de conquista o dominio, sino que trata de imponerse o sobreponerse frente a la violencia de quien pretende dominarlo. Camus es contundente al respecto cuando afirma: \u201cAparentemente negativa, puesto que nada crea, la rebeli\u00f3n es profundamente positiva, pues revela lo que hay que defender siempre en el hombre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La lucha del \u201chombre rebelde\u201d no pretende, por lo mismo, sustituir con una nueva voluntad de dominaci\u00f3n la opresi\u00f3n de la que \u00e9l pretende liberarse. Su rebeli\u00f3n, por el contrario, en su mismo principio activo, se limita a rechazar la humillaci\u00f3n, la injusticia interminable e injustificable, sin pedirla para los dem\u00e1s; incluso es capaz de aceptar tambi\u00e9n el dolor sobre s\u00ed mismo, hasta el grado de la muerte, con tal de que su integridad sea respetada, pero \u2013y esto es muy importante\u2013 sin lesionar la de nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0A final de cuentas, la perspectiva abierta por Camus en <em>El hombre rebelde<\/em> nos obliga a reconocer la necesidad y la conveniencia de conducir los movimientos de rebeli\u00f3n a partir del examen del sentimiento de rebeld\u00eda. No puede estar mejor dicho que en sus propias palabras: \u201cEs necesario, pues, que la rebeli\u00f3n extraiga sus razones de s\u00ed misma, pues no puede extraerlas de <em>ninguna<\/em> otra parte. Es necesario que [los hombres rebeldes] consientan en examinarse para aprender a conducirse\u201d. Los excesos posibles \u2013lo sabe bien\u2013 siempre ser\u00e1n posibles porque hay momentos en que la \u201cpasi\u00f3n de vivir\u201d es tan fuerte que tambi\u00e9n puede estallar en excesos criminales, los cuales, una vez que se presentan son como \u201cla quemadura de un goce terrible\u201d. De ah\u00ed su alta valoraci\u00f3n por la preocupaci\u00f3n generada por la cuesti\u00f3n de los otros y de s\u00ed mismo, es decir, por la cuesti\u00f3n acerca de si toda rebeli\u00f3n debe terminar en justificaci\u00f3n del asesinato universal, o si, por el contrario, sin pretender una inocencia imposible, debe terminar en el mero descubrimiento del principio de una culpabilidad razonable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La rebeli\u00f3n lo quiere todo o no quiere nada \u2013Albert Camus\u2013 &nbsp; &nbsp; \u00bfQu\u00e9 es la rebeld\u00eda? Hoy hablamos con mucha facilidad de ella, pero al analizarlo con detenimiento resulta que no es tan clara nuestra forma de hablar sobre &hellip; <a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/la-rebeldia-como-libertad-y-desobediencia-civil\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"_crdt_document":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,81],"tags":[84,83,82],"class_list":["post-375","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-formacion-cultural-de-las-sociedades-contemporaneas","category-genealogia-de-la-libertad","tag-desobediencia-civil","tag-libertad","tag-rebeldia"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=375"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/375\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":376,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/375\/revisions\/376"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}