{"id":521,"date":"2010-02-26T23:33:49","date_gmt":"2010-02-27T05:33:49","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/?p=521"},"modified":"2018-07-10T14:30:25","modified_gmt":"2018-07-10T20:30:25","slug":"el-ejecutor-de-bea-carmina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/el-ejecutor-de-bea-carmina\/","title":{"rendered":"EL EJECUTOR, de Bea Carmina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Presentaci\u00f3n del libro <em>El<\/em> ejecutor, de Sea Carmina, en la<em>\u00a0<\/em>XXXI Feria Internacional de Libro en el Palacio de Miner\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-529\" src=\"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/files\/2010\/02\/El-ejecutor-181x300.jpeg\" alt=\"El ejecutor\" width=\"181\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/files\/2010\/02\/El-ejecutor-181x300.jpeg 181w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/files\/2010\/02\/El-ejecutor-617x1024.jpeg 617w, https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/choreno\/files\/2010\/02\/El-ejecutor.jpeg 1385w\" sizes=\"auto, (max-width: 181px) 100vw, 181px\" \/>La presentaci\u00f3n de la obra que hoy nos re\u00fane en este espl\u00e9ndido escenario ofrece, sin duda, todo tipo de pretextos para realizar algunas reflexiones filos\u00f3ficas sobre el quehacer literario del dramaturgo contempor\u00e1neo o, para ser m\u00e1s espec\u00edficos, sobre el quehacer dramat\u00fargico de nuestra querida Bea Carmina. No tengo la menor duda de que muy pronto tendremos la oportunidad de ser espectadores de la puesta en escena de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El Ejecutor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, y con toda seguridad les puedo advertir que habr\u00e1 muchas cosas que decir y discutir sobre un espect\u00e1culo que ahora mismo se me antoja prometedor, estimulante y pol\u00e9mico; hoy, sin embargo, tenemos una oportunidad extraordinaria para hablar del libro, del valor cultural de su publicaci\u00f3n, del hecho mismo de ser escritura o producto literario de un ejercicio de escritura particular, sin olvidarnos, por supuesto, de las fuerzas imaginarias que la obra, en tanto que libro, es capaz de detonar durante esa experiencia previa a toda posible puesta en escena: la lectura de la pieza dram\u00e1tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Sabemos que este tipo de oportunidades son completamente circunstanciales, que se trata, ante todo, del enga\u00f1oso resultado de una serie de accidentes hist\u00f3ricos que hicieron del dramaturgo un escritor de libros y de las obras de teatro un g\u00e9nero literario, porque no hay destino real para el arte del dramaturgo sin <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">puesta en escena<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, sin espect\u00e1culo, sin drama, sin actuaci\u00f3n viva. Pero las circunstancias est\u00e1n dadas y vale la pena explorar los intersticios formados por el aburguesamiento de la dramaturgia moderna para sacar de su ocultamiento el papel de la escritura en la dramaturgia contempor\u00e1nea. A final de cuentas, no importa tanto que el dise\u00f1ador de espect\u00e1culos dram\u00e1ticos se haya convertido, con el paso del tiempo, en un productor de textos publicables y consumibles por un p\u00fablico lector, ni que algunos c\u00e9lebres dramaturgos hayan intentado olvidarse de su p\u00fablico de espectadores para satisfacer las exigencias literarias de un selecto grupo de lectores eruditos, importa que gracias a eso dramaturgos como Bea Carmina han podido encontrar un poder m\u00e1gico en la escritura para utilizarlo o desatarlo como una parte esencial de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">puesta en juego<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de las puestas en escena contempor\u00e1neas. La literatura dram\u00e1tica es el \u00fanico lugar desde donde hoy se puede construir un juicio sobre la calidad del drama en el teatro, el cine, la radio y la televisi\u00f3n; la escritura del dramaturgo, en tanto que actividad creadora, es la fuente misma del espect\u00e1culo como lugar de ocurrencia y concurrencia de las diversas fuerzas imaginarias de las sociedades contempor\u00e1neas, de su representaci\u00f3n como formas de vitalidad o mortalidad siempre presentes y actuantes en el mundo, actuales o actualizadoras del drama humano, de su escenificaci\u00f3n, de sus diversas formas de espectacularidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">El poder m\u00e1gico del dramaturgo contempor\u00e1neo ha consistido, en este sentido, en convertir a un mundo \u00a0de lectores en espectadores, y su magia descansa, por ello, en un peculiar dominio de las artes alqu\u00edmicas de la escritura, de la escritura entendida como espect\u00e1culo. \u00bfA qu\u00e9 me refiero? El dramaturgo no s\u00f3lo transforma a sus lectores haciendo gala de una t\u00e9cnica literaria configurada u organizada como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">texto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, la funci\u00f3n de su actividad literaria no consiste tanto en invitar a la lectura de un libro como a contemplar el espect\u00e1culo vivo de una serie de impulsos imaginarios puestos en escena, en la escena de la imaginaci\u00f3n, gracias al drama que sufre la propia escritura, en la que dramaturgos como Bea Carmina cifran y descifran los movimientos imaginarios de sus lectores, que irremediablemente habr\u00e1n de convertirse en espectadores de sus propias representaciones fant\u00e1sticas, tan s\u00f3lo siguiendo los movimientos esc\u00e9nicos de una escritura en movimiento, de una escritura que se ha hecho dramat\u00fargica a trav\u00e9s de su propia dramaturgia, de su propia puesta en escena, de su teatralizaci\u00f3n, de su propia conversi\u00f3n en espect\u00e1culo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Desde los primeros trazos esc\u00e9nicos, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El Ejecutor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> hace evidente esta espectacularidad de la escritura que ha ido construyendo Bea Carmina con el paso del tiempo. Los di\u00e1logos surgen, en su artificio, como ocurrencias de un conjunto de mon\u00f3logos articulados temporalmente por la evoluci\u00f3n de una vocaci\u00f3n un tanto siniestra: la persecuci\u00f3n de los sue\u00f1os y el castigo de los so\u00f1adores. M\u00e1s que un personaje, el ejecutor es una posici\u00f3n fija en diferentes formas de configuraci\u00f3n de las relaciones de poder, las cuales se dramatizan en la obra tomando lugar en distintos escenarios hist\u00f3rico-fant\u00e1sticos para darle forma a una peque\u00f1a historia de la humanidad, cuyo inicio \u2014bastante provocador por cierto\u2014 es ubicado por nuestra querida dramaturga en una lejana ciudad de Catay, que tiene un aire familiar pese a su lejan\u00eda. Y aunque los lugares elegidos por ella son significativos, y lo son en distintos sentidos, por ahora s\u00f3lo me parece oportuno subrayar algo: m\u00e1s que geograf\u00edas o indicaciones geogr\u00e1ficas, los escenarios donde suceden los dramas del ejecutor son superficies en las que han de inscribirse, o escenificarse, los espectaculares efectos de las sutiles violencias perpetradas por todos los personajes del drama. El ejecutor no es la fuente ni el perpetrador real de ninguna violencia, es tan s\u00f3lo el ejecutante, el operador m\u00e1gico, el oficiador sacerdotal de una violencia ritual y sacrificial que pone fin a un conjunto de peque\u00f1os actos e instintos violentos no-visibles, que est\u00e1n presentes pero sin ser visibles. Es por eso que las acciones del ejecutor ponen fin, ante todo, a la invisibilidad de las violencias del conjunto social, y lo hacen haci\u00e9ndolas visibles de una manera espectacular; de alg\u00fan modo, su acci\u00f3n m\u00e1gica no es sino el intento de conjurar la violencia mediante la espectacularidad de la violencia, mediante su puesta en escena, mediante su acontecer esc\u00e9nico, mediante un proceso dramat\u00fargico de conjura basado en los movimientos artificiosos de la imaginaci\u00f3n, los cuales, a su vez, han sido detonados por una actividad de escritura que busca su propio despliegue, su propia coherencia, su propia exuberancia, su propia violencia sacralizada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Y con esto regreso a un tema pendiente. El ejecutor \u2014tal y como es puesto en escena por Bea C\u00e1rmina\u2014 no es el vengador, el inquisidor, el justiciero o el perseguidor de los sue\u00f1os m\u00e1s hermosos de la humanidad, es, por el contrario, tan s\u00f3lo el operador de una magia con la que se hace visible la complicidad totalitaria de hombres y mujeres entramados en las finas redes de las relaciones poder. Todos somos vengadores, justicieros, inquisidores, perseguidores, pero reclamamos la ejecuci\u00f3n de nuestro moralismo en manos ajenas, pues s\u00f3lo as\u00ed podemos darnos el lujo de enjuiciar y castigar al hombre de las manos sucias: el verdadero chivo expiatorio de nuestras ficciones civilizatorias. Y es que es esa la funci\u00f3n parad\u00f3jica de los sue\u00f1os en la obra de C\u00e1rmina; particularmente cuando el sue\u00f1o es pronunciado y rompe el fr\u00e1gil silencio de la espectativa, de la esperanza muda. Sue\u00f1an los hombres y las mujeres y, con el silencio roto por la palabra, despiertan entonces todo tipo de pasiones e inquietudes, buscando su realizaci\u00f3n, su aparici\u00f3n en el teatro del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Bea C\u00e1rmina, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El Ejecutor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, lo \u00fanico que hace con la peculiar articulaci\u00f3n de su escritura, es poner al descubierto la violencia de ese sutil despertar de inquietudes y bajas pasiones, y nos muestra c\u00f3mo, al escenificarse, toman por asalto al mundo y a la voluntad de los seres humanos hasta encontrar destino en el ejecutor de su violencia, de su teatralizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-weight: 400\">Es muy interesante, pues, la manera como Bea C\u00e1rmina construye un s\u00f3lido nexo entre la violencia y la civilizaci\u00f3n, girando \u00fanicamente alrededor de la imagen reiterativa del heroico ejecutor de los tiempos: h\u00e9roe, verdugo, v\u00edctima sacrificial. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El Ejecutor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> es una clara provocaci\u00f3n para detenernos a pensar en el papel que jugamos en esa extra\u00f1a danza con la que termina la obra. Todos somos ejecutores y ejecutados, todos somos carne y sangre para el sacrificio fundamental de nuestro mundo civilizado. \u00a1Gracias y buenas noches!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">23 de febrero de 2010.<\/p>\n<blockquote><p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentaci\u00f3n del libro El ejecutor, de Sea Carmina, en la\u00a0XXXI Feria Internacional de Libro en el Palacio de Miner\u00eda. 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