{"id":380,"date":"2016-09-18T02:39:21","date_gmt":"2016-09-18T02:39:21","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/gandhimonter\/?p=380"},"modified":"2016-09-18T02:54:49","modified_gmt":"2016-09-18T02:54:49","slug":"iii-la-fuerza-de-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/gandhimonter\/2016\/09\/18\/iii-la-fuerza-de-trabajo\/","title":{"rendered":"III: La fuerza de trabajo dentro las maquiladoras; La construcci\u00f3n de un tipo de subjetividad productiva"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: right\">En <em>Confecciones <\/em>la jornada laboral de trabajo era de diez horas y media. La entrada era a las 8 am. y la salida a las 6:30 pm. Despu\u00e9s de este horario las siguientes dos horas eran consideradas extraordinarias, por las cuales se pagaban 20 pesos, es decir diez pesos cada hora. Estas<br \/>\nhoras extra ten\u00edan que trabajarse de manera obligatoria. La tarjeta para checar la salida en el cronometro era retirada inmediatamente de los casilleros despu\u00e9s de la hora de comida por el personal administrativo, quienes las colocaban nuevamente, unos minutos antes de las 8:00 pm. Si las trabajadoras sal\u00edan en el horario normal sin checar su tarjeta por no querer trabajar horas extra, no les pagaba el d\u00eda entero<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">A diferencia de otros complejos industriales, el de la maquila textil depende todav\u00eda mucho del factor humano para funcionar. Como factor humano, podemos entender el trabajo realizado por obrero maquilador como la <em>concreci\u00f3n de la fuerza de trabajo<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em> en un producto dado, en este caso los textiles. Si lo entendemos as\u00ed, en el fondo lo que estamos afirmando es la aceptaci\u00f3n metodol\u00f3gica de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica inaugurada por Marx en <em>El Capital. <\/em>El primer compromiso te\u00f3rico es el de asumir que la apariencia inmediata de la producci\u00f3n no permite ver las redes complejas que le posibilitan. Al confundirse <em>abstracto<\/em> y <em>concreto, <\/em>la econom\u00eda ha sido manipulada a conveniencia para apologizar perdiendo as\u00ed, todo enfoque cient\u00edfico (por m\u00e1s <em>matematizadas <\/em>que se hayan vuelto sus reflexiones).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La maquiladora textil sigue los patrones cl\u00e1sicos de las f\u00e1bricas industriales, es decir: un <em>espacio <\/em>de producci\u00f3n \u00a0(enti\u00e9ndase una unidad productiva, taller o trabajo domicili<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/www.in-terre-actif.com\/2010\/uploads\/RITAPosts\/tiny_mce\/maquila_tehuacan.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para maquilas de tehuacan\" width=\"404\" height=\"260\" \/>ario), medios de producci\u00f3n y un contrato (no necesariamente jur\u00eddico, pero s\u00ed entendido como<br \/>\nuna primer relaci\u00f3n de sometimiento). En las unidades productivas, el obrero maquilador vende su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Las determinantes del salario son objetivas en el sentido de que se paga s\u00f3lo y \u00fanicamente lo\u00a0 necesario para la superviviencia del sujeto en tanto clase social (la sobrevivencia del obrero como obrero) y subjetivas, las cuales son determinadas por las condiciones concretas en las cuales se encuentra el sujeto productivo (la cultura, el clima, las costumbres alimenticias, etc)\u2026sin embargo el salario, que en manos del capitalista se deduce como el precio de costo del <em>capital variable, <\/em>es tambi\u00e9n un arma disciplinar que construye un tipo de subjetividad<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta faceta del salario es, la mayor\u00eda de las veces, colateral, obvia y descartada de un plumazo como una \u201carbitrariedad patronal\u201d o un \u201cabuso jur\u00eddico\u201d lo cual cancela la posibilidad de preguntarnos sus usos disciplinarios y cosificantes. No s\u00f3lo se castiga a trav\u00e9s del condicionamiento salarial, la capacidad de reproducir la vida \u00a0de un sujeto sino que tambi\u00e9n se le amolda, se le educa y se le objetiva. Y despu\u00e9s de un tiempo se le interioriza:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">En la maquila hab\u00eda poco tiempo para distraerse. Nos daban dos descansos de diez minutos cada uno: a las diez de la ma\u00f1ana y a las cuatro de la tarde [\u2026] Hab\u00eda est\u00e1ndares de producci\u00f3n, lo que significaba que cada mesa ten\u00eda que sacar al d\u00eda, como m\u00ednimo, cien camisas. Era imposible, imposible. Pero donde el dinero manda, no hay voluntad que se le oponga. Mientras yo cos\u00eda una pieza, ellas cos\u00edan dos o hasta tres. Y lo peor: las chavas no protestaban contra el modo ni contra los est\u00e1ndares sino contra m\u00ed, que era una de sus compa\u00f1eras [<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">4]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">La disciplina en los cuerpos productivos les racionaliza el tiempo a las meras necesidades, el rigor de la producci\u00f3n exige patrones preestablecidos [notese el comentario \u201cdonde el dinero manda\u201d es de una claridad conceptual riqu\u00edsima puesto que ha desmenuzado la realidad capitalista en una frase certera y dura. Por \u00faltimo y muy importante tambi\u00e9n, el castigo no &#8211;\u00a0 oficial a aquellos que no cumplen la cuota. El castigo que no proviene del patr\u00f3n sino de los compa\u00f1eros trabajadores: el castigo cosificado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El papel disciplinario del salario depende de la cantidad de poder que est\u00e9 dispuesta la fuerza de trabajo a recibir. Dig\u00e1moslo de otro modo, para que una maquiladora ejerza su entera voluntad en el proceso de trabajo es necesario que haya trabajadores dispuestos a recibir tales tratos. Por supuesto est\u00e1 disposici\u00f3n no es voluntaria jam\u00e1s, pero nos permite ver qu\u00e9 tipo de condiciones materiales determinan (y son determinadas) para la producci\u00f3n maquiladora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La fuerza de trabajo contratada es aquella que habita en las \u2018Ciudades olvidadas\u2019, lugares que \u201cno existen\u201d y no existir\u00e1n jam\u00e1s. Los maquiladores textiles son, en su mayor\u00eda, las hijas o esposas de los migrantes (tambi\u00e9n sin nombre). Son, en suma, carne de ca\u00f1\u00f3n fresca para la germinaci\u00f3n de un capitalismo totalmente desnudo de todo aparato regulador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cierro con una cita:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Conseguir empleo en estos lugares es sencillo, la voz popular indica que el requisito indispensable es aguantar el peso de un pantal\u00f3n de mezclilla dentro de la l\u00ednea, por lo cual una persona de 11 a\u00f1os puede obtener el trabajo.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: right\">-Ikarus Dagarov<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">_____<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Flores Morales, Ma. De Lourdes. <em>No me gustaba pero es trabajo: mujer, trabajo y desechabilidad en la maquila. <\/em>Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla. 2008 \u00a0<em>\u00a0<\/em>P. 155<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Marx, Karl. <em>El Capital: <\/em>Por <em>fuerza de trabajo <\/em>o <em>capacidad de trabajo\u00a0 <\/em>entendemos el conjunto de las facultades f\u00edsicas y mentales que existen en la corporeidad, en la persona viva de un ser humano y que \u00e9l pone e movimiento cuando produce valores de uso de cualquier \u00edndole\u201d p. 20<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cfr. <em>No me gusta pero es trabajo<\/em>\u2026: \u201cEn la maquila <em>Confecciones <\/em>se disminu\u00eda el salario por todo tipo de descuentos: por retardos en la hora de entrada, por castigos al platicar \u00a0y por faltas\u201d p. 157<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Molano Alfredo. <em>Espaldas mojadas; Historias de maquilas, coyotes y aduanas. <\/em>El \u00e1ncora editores\/ panamericana editorial, Bogota Colombia 2005 pp. 41-43<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Bastida A. Leonardo, S\u00e1nchez de Bustamante Luc\u00eda <em>NOTIESE<\/em>\u00a0 TEHUACAN, PUEBLA, 11 DE NOV 08 LINK; <a href=\"http:\/\/www.notiese.org\/notiese.php?ctn_id=2392\">http:\/\/www.notiese.org\/notiese.php?ctn_id=2392<\/a> ultima visita 3 de enero 2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Confecciones la jornada laboral de trabajo era de diez horas y media. La entrada era a las 8 am. y la salida a las 6:30 pm. 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