{"id":105,"date":"2014-09-24T15:53:57","date_gmt":"2014-09-24T15:53:57","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/?p=105"},"modified":"2014-09-24T15:53:57","modified_gmt":"2014-09-24T15:53:57","slug":"semo-y-krauze-dos-visiones-del-quehacer-historico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/2014\/09\/24\/semo-y-krauze-dos-visiones-del-quehacer-historico\/","title":{"rendered":"Semo y Krauze, dos visiones del quehacer hist\u00f3rico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">En una entrada anterior\u00a0 &#8212;<a title=\"Enrique Semo y el estudio del racismo en la historia de M\u00e9xico (parte 1)\" href=\"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/2014\/05\/08\/enrique-semo-y-el-estudio-sobre-el-racismo-en-la-historia-de-mexico\/\">Enrique Semo y el estudio del racismo en la historia de M\u00e9xico (parte 1)<\/a>&#8211;trat\u00e9 brevemente el tema de los intereses y objetivos de los estudios hist\u00f3ricos de Enrique Semo. Quisiera ahora recordar algunos de las ideas ah\u00ed presentadas: 1) el hecho de que se estudia la historia de los sistemas econ\u00f3micos pasados con vistas a responder preguntas actuales, a sus repercusiones en la actualidad; 2) la insistencia en hablar poco de los l\u00edderes y sus hechos y m\u00e1s sobre las fuerzas que act\u00faan debajo y detr\u00e1s de ellos condicionando su actuar y pensar; 3) el hecho de que asume que su trabajo constituye, junto con otros, un llamado a una adaptaci\u00f3n mayor de los proyectos nacionales de desarrollo y a la liberaci\u00f3n de la influencia decisiva del capital y los gobiernos extranjeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si deseo recordar esto ahora es para enfrentar la visi\u00f3n de Semo sobre sus estudios hist\u00f3ricos con la manera en que eval\u00faa y juzga otro historiador mexicano las distintas maneras y objetivos con que se aborda el estudio del pasado. El historiador en cuesti\u00f3n es Enrique Krauze y el el texto en que expone sus puntos de vista sobre el tema es su rese\u00f1a del libro <em>Historia \u00bfPara qu\u00e9? <\/em>presente en su propio libro <em>Caras de la historia <\/em>(M\u00e9xico; Cuadernos de Joaqu\u00edn Mortiz, 1983).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta rese\u00f1a, Krauze distingue dos maneras de acercarse a la historia, el enfoque<em> whig<\/em> y en <em>non-whig <\/em>(de acuerdo con una distinci\u00f3n de Herbert Butterfield)<em>.<\/em> Seg\u00fan esta distinci\u00f3n, la interpretaci\u00f3n <em>whig <\/em>de la historia \u00abPredica el conocimiento activo del pasado para servir de distintas formas al presente (<em>Caras de la historia<\/em>, p. 17) y distingue dos sub-enfoques: 1) el de la historia \u00abMaestra de vida\u00bb o \u00abhistoria de bronce\u00bb y 2) el de la historia cr\u00edtica. Para dar cuenta de la manera de ser de la \u00abhistoria de bronce\u00bb, Krauze cita la caracterizaci\u00f3n que hace de ella Luis Gonz\u00e1lez en <em>Historia \u00bfPara qu\u00e9?<\/em>:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Sus caracter\u00edsticas son bien conocidas: recoge los acontecimientos que suelen celebrarse en fiestas patrias, en el culto religioso y en el seno de las instituciones; se ocupa de hombres de estatura extraordinaria; presenta los hechos como desligados de las causas, como simples monumentos de imitaci\u00f3n. En la Edad Media fue la soberana indiscutida. La moral cristiana la tuvo como su principal veh\u00edculo de expresi\u00f3n. Entonces produjo copiosas vidas ejemplares de santos y se\u00f1ores. En su modalidad pol\u00edtico-pragm\u00e1tica tuvo un autor de primer orden: Nicol\u00e1s de Maquiavelo. En el siglo XIX, con una burgues\u00eda dada al magisterio, se impuso en la educaci\u00f3n p\u00fablica como un elemento fundamental a la consolidaci\u00f3n de las nacionalidades. Es la historia preferida de los gobiernos. \u00a0(Luis Gonz\u00e1lez, citado por Krauze en <em>Caras de la historia,<\/em> p. 18)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">La \u00abHistoria cr\u00edtica\u00bb por su parte, es caracterizada por Krauze como un permanente talado de mitos, un recuento \u00abmachacante\u00bb de injusticias, represiones, traiciones, una denuncia de la opresi\u00f3n de los gobernantes y opulentos. Una vez m\u00e1s, Krauze cita:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Este saber hist\u00f3rico, para que surta efecto, descubre el origen humano, puramente humano de instituciones y creencias que conviene proscribir pero que se oponen al destierro por cre\u00e9rseles de origen divino o de ley natural. Este es el saber hist\u00f3rico disruptivo, revolucionario, liberador, rencoroso. Muchas supervivencias estorbosas, muchos lastres del pasado son suceptibles de expulsi\u00f3n del presente haciendo conciencia de su cara sombr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La historia cr\u00edtica suele ser la lectura favorita en tiempos revolucionarios y en muchas ocasiones ha probado su eficacia como mecha que inicia el fuego. \u00a0(Luis Gonz\u00e1lez, citado por Krauze en <em>Caras de la historia,<\/em> p. 19)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">De acuerdo con Krauze, este tipo de historia es el que practicaba la generaci\u00f3n m\u00e1s reciente de historiadores en el momento en que \u00e9l escrib\u00eda, aunque \u00abcon m\u00e1s denudeo que acierto\u00bb (p. 18)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero hay otro enfoque historiogr\u00e1fico que se opone\u00a0 a los dos tipos de enfoque whig de la historia, dice Krauze, un enfoque que se levanta contra la tiran\u00eda pragm\u00e1tica y defiende la posibilidad y la necesidad de estudiar el pasado \u00abpor su inter\u00e9s intr\u00ednseco, en lo que tiene de irrepetible y particular, de extra\u00f1o y distante\u00bb (p. 20). Este enfoque se interesa por toda la historia, sin desde\u00f1ar la remota; busca el cu\u00e1ndo, el qu\u00e9 y el c\u00f3mo de los acontecimientos, y pierde poco el tiempo en rastrear el por qu\u00e9; repara en todo lo humano, tanto en lo material como en lo espiritual y afectivo; y \u00abcree m\u00e1s en las personas que en las fuerzas impersonales\u00bb (p. 20). Esta historia no es fruto de la voluntad de servir, sino de la curiosidad, de la insaciable avidez de saber de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ante los que sostienen la interpretaci\u00f3n whig de la historia, dice Krauze, los non-whig plantean objeciones intelectuales y morales. Objeciones a sus pretensiones de verdad, m\u00e9todos y teor\u00edas. Son tres las principales objeciones que Krauze enuncia:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify\">\n<li>Los <em>whigs\u00a0<\/em>pecan de anacronismo, abstraen los acontecimientos para organizarlos como mejor se acomoden a un marco explicativo que no tiene nada que ver con el sentido original de los hechos y sus protagonistas.<\/li>\n<li>La marcada obsesi\u00f3n de los <em>whigs<\/em> por los or\u00edgenes, los lleva a hacer aparecer el pasado como una anticipaci\u00f3n obligada del presente. As\u00ed, por ejemplo, hay quienes atribuyen a Lutero la libertad pol\u00edtica occidental, olvidando que Lutero, a su vez, es resultado de mediaciones anteriores y de otras contempor\u00e1neas a \u00e9l, todas complejas.<\/li>\n<li>Los <em>whigs <\/em>incurren en la llamada \u00abmeta-historia\u00bb: toman atajos, eluden detalles inc\u00f3modos; se inventan el libreto de la historia c\u00f3mo el pasado condujo al presente; desde\u00f1an el caos, el azar, para imponer a la historia la camisa de fuerza de un orden necesario.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify\">Ante todas estas pretensiones,<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">lo que los <em>non-whigs\u00a0<\/em>proponen, en definitiva, es un conocimiento del pasado que encuentre su compensaci\u00f3n en s\u00ed mismo, sin segundas intenciones, as\u00ed sean tan maravillosas como la felicidad o la paz perpetua (<em>Caras de la historia, p. 21)<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">El historiador, seg\u00fan el enfoque <em>non-whig<\/em> no debe politizar la historia. Puede tener pasiones o compromisos pol\u00edticos, pero debe introducir distancia entre ellos y sus investigaciones para ser objetivo. No debe elegir sus intereses pol\u00edticos particulares por encima del inter\u00e9s general del conocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A juicio de Krauze, lo que la historia, o, mejor dicho, los historiadores buscan o deben buscar es la verdad \u00abrescatar el pasado de la mentira, revivirlo como &#8216;verdaderamente ocurri\u00f3&#8217; y no como pretende la leyenda o el poder\u00bb (<em>Caras de la historia<\/em>, p. 38). Entendida de esta manera, la labor de los historiadores es un ejercicio que encuentra su satisfacci\u00f3n en s\u00ed mismo, sin segundas intenciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Finalmente, Krauze sostiene, siguiendo a Octavio Paz, que el buen historiador concibe y practica su vocaci\u00f3n, \u00abno como un saber sino como una sabidur\u00eda\u00bb, a la cual caracteriza como \u00abun c\u00f3digo cambiante y perfectible de conducta\u00bb, como \u00abprudencia\u00bb como \u00abmoral\u00bb. Conocer el pasado no cambia la realidad, y tal vez no nos diga c\u00f3mo cambiarla, \u00abpero ayuda a soportar mejor la carga porque, de alguna manera, la vuelve relativa\u00bb (<em>Caras de la historia<\/em>, p. 38). Adem\u00e1s de que la aventura de penetrar en los mundos y en las mentes de hombres tan distintos a nosotros \u00abmitiga tambi\u00e9n los dolores cotidianos\u00bb (<em>Caras de la historia<\/em>, p. 38). As\u00ed, de acuerdo con esto, resulta que la historia nos ayuda ser sabios, a ser buenos y a mitigar o soportar mejor los dolores causados por la realidad presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A estas alturas debe ser evidente la manera en que la concepci\u00f3n Krauziana de los estudios hist\u00f3ricos choca con la manera en que Enrique Semo concibe su propio trabajo.\u00a0 Los objetivos que se propone y el enfoque de su trabajo lo ubican inmediatamente dentro de los que Krauze llama historiadores <em>whig<\/em>, m\u00e1s precisamente, dentro de aquellos que adoptan el enfoque de la historia cr\u00edtica. \u00bfQuiere eso decir entonces 1) que Semo incurre en los \u00abpecados\u00bb que los <em>non-whig<\/em> denuncian en los <em>whig<\/em> y 2) que su aproximaci\u00f3n a la historia es un tanto espuria por no acercarse al pasado \u00abpor su inter\u00e9s intr\u00ednseco\u00bb sino con una clara intenci\u00f3n de comprender mejor el presente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero desde una perspectiva un poco m\u00e1s general. \u00bfSe sostiene bien la propuesta Krauziana acerca de las distintas maneras de abordar el estudio de la historia? \u00bfSe sostiene firmemente su cr\u00edtica a quienes estudian el pasado con miras a la utilidad del conocimiento hist\u00f3rico para el presente y su defensa de quienes lo estudian por su inter\u00e9s intr\u00ednseco?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estas cuestiones ser\u00e1n objeto de an\u00e1lisis en una entrada posterior.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una entrada anterior\u00a0 &#8212;Enrique Semo y el estudio del racismo en la historia de M\u00e9xico (parte 1)&#8211;trat\u00e9 brevemente el tema de los intereses y objetivos de los estudios hist\u00f3ricos de Enrique Semo. 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