{"id":280,"date":"2021-01-04T15:39:45","date_gmt":"2021-01-04T21:39:45","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/?p=280"},"modified":"2021-01-04T15:39:48","modified_gmt":"2021-01-04T21:39:48","slug":"algunos-apuntes-sobre-el-zarco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/2021\/01\/04\/algunos-apuntes-sobre-el-zarco\/","title":{"rendered":"Algunos apuntes sobre El Zarco"},"content":{"rendered":"\n<p>Aunque la novela <em>El Zarco<\/em>, de Ignacio Manuel Altamirano, fue publicada en 1901, los primeros cap\u00edtulos fueron presentados por el escritor en 1886 en las sesiones del Liceo Hidalgo, seg\u00fan testimonio del prologuista Francisco Sosa, y el manuscrito estuvo listo en 1888, a decir del primer editor. Los hechos de la novela, por su parte, son ubicados en 1861.<\/p>\n\n\n\n<p>Si al leer <em>El zarco<\/em> observamos con detenimiento la forma en que son caracterizados los personajes, encontraremos que en las descripciones se hace uso constante de un vocabulario que hoy d\u00eda llamar\u00edamos racializado, que se asocia adem\u00e1s con algunos rasgos morales de formas que vale la pena examinar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es justo anotar que esto no sucede s\u00f3lo cuando se trata de individuos, pues hay dos casos en que se emplea este tipo de vocabulario para dar cuenta de poblaciones. En el primer cap\u00edtulo vemos aparecer el caser\u00edo de Yautepec ante nuestros ojos, con sus casas de azotea cercadas por paredes de adobe, el r\u00edo que la atraviesa y se distribuye por \u00e9l a trav\u00e9s de los apantles, abundante en limoneros y naranjos que constituyen su principal medio de subsistencia. La descripci\u00f3n del poblado termina con la siguiente observaci\u00f3n: \u201cLa poblaci\u00f3n toda habla espa\u00f1ol, pues se compone de razas mestizas. Los indios puros han desaparecido de all\u00ed completamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas breves l\u00edneas se establece una doble relaci\u00f3n entre las razas mencionadas y el idioma espa\u00f1ol. Por un lado, se da a entender que el uso del espa\u00f1ol es caracter\u00edstico de las poblaciones mestizas, pero no de las ind\u00edgenas puras. Por otro, se sobreentiende una relaci\u00f3n causal: la poblaci\u00f3n habla espa\u00f1ol <em>porque<\/em> es mestiza.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00fanica menci\u00f3n de una poblaci\u00f3n ind\u00edgena se ubica en el pasado, no en el momento en el que transcurren los hechos narrados, en un cap\u00edtulo consagrado a la descripci\u00f3n de la hacienda arruinada de Xochimancas. Seg\u00fan el texto, a partir de los estudios <em>Onomatograf\u00eda geogr\u00e1fica de Morelos<\/em>, de Vicente Reyes, y <em>Nombres geogr\u00e1ficos mexicanos el Estado de Morelos,<\/em> de Cecilio A. Robelo, se puede concluir:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>parece que en la antig\u00fcedad azteca, este lugar, hoy abandonado y yermo, fue un jard\u00edn, seguramente un vasto jard\u00edn, tal vez una ciudad llena de huertos y de flores, un lugar ameno y delicioso, consagrado al culto de la Flora azteca, \u00e1 cuyo pie los inteligentes y bravos <em>tlahuica<\/em>, habitantes de esta comarca y celebrados floricultores, ofrec\u00edan, como homenaje, ricos en aromas y colores, los m\u00e1s bellos productos de su tierra, amada del sol, del aire y de las nubes<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Se trata de una descripci\u00f3n casi id\u00edlica del supuesto pasado del sitio, ahora utilizado como refugio de los bandidos conocidos como \u201cplateados\u201d, y el contraste entre ambas situaciones hace exclamar al narrador: \u201c\u00a1Triste suerte la de un lugar consagrado por los inteligentes y dulces indios a la religi\u00f3n de lo bello!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Parece claro que estamos ante una visi\u00f3n idealizada del pasado, en el que no s\u00f3lo podemos encontrar la idea de que el sitio ha conocido tiempos mejores, sino tambi\u00e9n la presentaci\u00f3n de sus habitantes, indios, como inteligentes y bravos, pero tambi\u00e9n dulces, floricultores piadosos y h\u00e1biles, no s\u00f3lo para el cultivo sino tambi\u00e9n para la confecci\u00f3n de ramos, capaces pues de apreciar la belleza y crearla. Los \u00fanicos p\u00e1rrafos dedicados a la descripci\u00f3n de una poblaci\u00f3n india construyen esta visi\u00f3n idealizada de un pasado remoto, y no encontramos ninguna otra a lo lago de la narraci\u00f3n. Aunque es preciso reconocer que las descripciones de poblados se reducen a la de Yautepec y Xochimancas. Son m\u00e1s abundantes las caracterizaciones de individuos, en las que los rasgos f\u00edsicos suelen ir ligadas a aspectos morales.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, es notorio el contraste que se establece entre Manuela y Pilar, de veinte y dieciocho a\u00f1os respectivamente. La primera es presentada como una mujer blanca, aspecto que se remarca en diversos momentos y por distintos personajes que se refieren a ella como \u201cg\u00fcera\u201d o \u201cg\u00fcerita\u201d. Adem\u00e1s, del color de su piel, se dice que posee ojos oscuros, boca encarnada, nariz aguile\u00f1a, cuello robusto y bello, con cejas aterciopeladas y sonrisa burlona. En medio de Yautepec, donde viv\u00eda, \u201cDir\u00edase que era una arist\u00f3crata disfrazada y oculta en aquel huerto de la tierra caliente\u201d, leemos; de modo que se remarca la rareza de una mujer de su tipo en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pilar, en cambio, es descrita como una muchacha morena \u201ccon el tono suave y delicado de las criollas que se alejan del tipo espa\u00f1ol, sin confundirse con el indio, y que denuncia \u00e1 la hija del pueblo\u201d. Tambi\u00e9n de ojos oscuros, peina su cabello en trenzas, su cuerpo fr\u00e1gil de apariencia enfermiza contrasta con el de Manuela, as\u00ed como su car\u00e1cter m\u00e1s bien melanc\u00f3lico y reservado.<\/p>\n\n\n\n<p>El contraste entre la humildad, honestidad y sencillez de Pilar con el orgullo, corrupci\u00f3n y ambici\u00f3n de Manuela es un motivo a lo largo de toda la novela y marca su relaci\u00f3n con otros dos personajes entre los que se establece un contraste an\u00e1logo; Nicol\u00e1s y el Zarco.<\/p>\n\n\n\n<p>A Manuela, su ambici\u00f3n la lleva a fugarse con el Zarco, un <em>plateado<\/em>, y la hace despreciar a Nicol\u00e1s, de manera que no duda en expresar: \u201cindio horrible \u00e1 quien no puedo ver&#8230; me repugna de una manera espantosa, no puedo aguantar su presencia\u201d. Pilar, por su parte, aprecia las cualidades Nicol\u00e1s, se enamora de \u00e9l y no duda en hacer cuanto est\u00e1 en sus manos para ayudar en un momento de apuro a ese<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>muchacho de buenos principios, que ha comenzado por ser un pobre hu\u00e9rfano de Tepoztl\u00e1n, que aprendi\u00f3 a leer y \u00e1 escribir desde chico, que despu\u00e9s se meti\u00f3 a la fragua, y que \u00e1 la edad en que todos regularmente no ganan m\u00e1s que un jornal, \u00e9l ya es maestro principal de la herrer\u00eda, y es muy estimado hasta de los ricos, y tiene muy buena fama y ha conseguido lo que tiene gracias al sudor de su frente y \u00e1 su honradez.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Este joven hecho a s\u00ed mismo, es descrito f\u00edsicamente como un hombre \u201ccon el tipo ind\u00edgena bien marcado\u201d, de ojos negros, nariz aguile\u00f1a, boca grande de labios gruesos y dientes blancos, barba escasa y aspecto melanc\u00f3lico, ben\u00e9volo, inteligente y varonil: alto, esbelto, de formas herc\u00faleas y bien proporcionado. En medio de la descripci\u00f3n que se le consagra destaca el siguiente matiz: \u201cse conoc\u00eda que era un indio, pero no un indio abyecto y servil, sino un hombre culto, embellecido por el trabajo y que ten\u00eda la conciencia de su fuerza y de su valer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Dada la observaci\u00f3n inicial seg\u00fan la cual no hab\u00eda indios puros en Yautepec, llama la atenci\u00f3n que Nicol\u00e1s sea descrito de esta manera y que otros personajes se refieran a \u00e9l como \u201cindio\u201d. O bien se tendr\u00eda que asumir que dicha observaci\u00f3n no lo comprende, dado que se trata de un habitante de Atlihuayan, o bien que a pesar de tener rasgos ind\u00edgenas bastante marcados \u00e9l tambi\u00e9n se trata de un mestizo, al que se presenta como indio debido al predominio de estos rasgos en su aspecto. En cualquier caso, resalta la manera en que se hace distinci\u00f3n entre \u00e9l y otras personas del mismo tipo, \u00bfcu\u00e1l es la diferencia entre \u00e9l y esos indios abyectos y serviles a los que se alude? Dado que ha sido embellecido por el trabajo y la cultura, parecer\u00eda que no se trata de una diferencia insalvable, y que de no ser por la influencia de estos elementos \u00e9l mismo podr\u00eda ser parte de los otros. Si la diferencia fuese natural \u00bfqu\u00e9 sentido tendr\u00eda la alusi\u00f3n al efecto del trabajo y la cultura en este hombre? Pero si suponemos que Nicol\u00e1s tambi\u00e9n es mestizo, al que se llama indio por lo marcado de sus rasgos f\u00edsicos, \u00bfqu\u00e9 es lo que lo hace mestizo?, es evidente que no se trata de su aspecto, \u00bfser\u00e1n el trabajo y la cultura los que juegan el papel mestizante en los indios y los pueden transformar de abyectos y serviles en personas bellas y honradas como el herrero de Atlihuayan?<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n es dif\u00edcil de responder, si se considera adem\u00e1s que Nicol\u00e1s mismo se describe a s\u00ed mismo en un momento de la novela como un indio sin educaci\u00f3n, pero no vulgar, y afirma que en su familia india se han transmitido de padres a hijos las ideas de honradez altiva que muchas personas le echan en cara, conservadas por sus antepasados \u201cno por vanidad, ni por conservar una herencia de honor, sino porque tal es nuestra naturaleza, la altivez en nosotros es parte de nuestro ser\u201d. De esta manera se acent\u00faa la pertenencia del joven al tipo ind\u00edgena y al mismo tiempo se ata un aspecto de car\u00e1cter moral a la naturaleza de este tipo. La altivez del herrero, que al principio se achac\u00f3 a la consciencia que \u00e9ste ten\u00eda de su propia val\u00eda, debida a su formaci\u00f3n y trabajo, se naturaliza en este momento.<\/p>\n\n\n\n<p>El Zarco, por su parte, es descrito como buen mozo, simp\u00e1tico j\u00f3ven y guapo, aunque de mal genio, a decir de una de las compa\u00f1eras de los <em>plateados<\/em>. El contraste f\u00edsico entre \u00e9l y Nicol\u00e1s es notorio. En el cap\u00edtulo dedicado a presentarlo ante el lector se dice que su color es blanco, aunque se agrega inmediatamente que <em>impuro<\/em>, sin explicar en qu\u00e9 consiste dicha impureza. Sus ojos azul claro le valen el apodo con el que se le conoce y da nombre a la novela, de hecho su nombre real jam\u00e1s se menciona. De cabellos color rubio p\u00e1lido, cuerpo esbelto y vigoroso, aunque con ce\u00f1o adusto, lenguaje agresivo y risa aguda y forzada. Este hombre de unos treinta a\u00f1os, alto y proporcionado, de espaldas herc\u00faleas, se sabe guapo y temido, lo cual halaga su vanidad. La oposici\u00f3n con Nicol\u00e1s se plasma tambi\u00e9n en su car\u00e1cter moral, pues se dice que era un \u201charag\u00e1n por naturaleza y por afici\u00f3n\u201d, que aunque hijo de padres honrados y trabajadores se hab\u00eda fastidiado pronto del hogar debido a las tareas que se le impon\u00edan, y hab\u00eda durado poco en los trabajos que hab\u00eda logrado tener. Sus instintos perversos, se dice, no equilibrados por noci\u00f3n alguna del bien, hab\u00edan llenado su alma. La combinaci\u00f3n de estos elementos no hab\u00eda dado un buen resultado final y lo hab\u00eda llevado a convertirse e<em>n bandido, llevado por la codicia, complicada con la envidia, que lo hac\u00edan odiar a quienes ten\u00edan lo que \u00e9l<\/em> deseaba y produc\u00edan en \u00e9l un ansia fren\u00e9tica de arrebat\u00e1rselas a toda costa.<\/p>\n\n\n\n<p>Naturaleza y costumbre, pues, llevan al Zarco a convertirse en un bandido dedicado a robos, asaltos, pillajes y plagios. Esta misma envidia y vanidad lo hacen desear a Manuela, la mujer m\u00e1s bella de Yautepec, y hacen que se deleite humillando a los ricos de las haciendas. El moralismo de la novela se pone de manifiesto claramente en esta explicaci\u00f3n de las causas que llevan al bandolerismo a uno de sus jefes m\u00e1s famosos y destacados, centrada en la naturaleza y h\u00e1bitos individuales del personaje, sin consideraci\u00f3n de las circunstancias sociales en las que el bandolerismo surgi\u00f3 y tuvo su auge.<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter repudiable del Zarco se pone de manifiesto de diversas maneras. Aunque temido y con fama de ser terrible en la lucha, se le muestra como una persona cobarde, traicionera y oportunista. Aunque menosprecia a Nicol\u00e1s, no se atreve a enfrentarlo frente a frente, e incluso trata de escapar de una refriega en cuanto el herrero carga contra \u00e9l. Afirma que casi lo mata un gringo maldito durante un asalto, pero otro bandido lo acusa de de haberse dedicado a robar los ba\u00fales mientras los dem\u00e1s sosten\u00edan la refriega, para luego regresa a matar a los hombres ya rendidos, las mujeres y los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>No deja de llamar la atenci\u00f3n el hecho de que tambi\u00e9n sea blanco Salom\u00e9 Plasencia, otro de los jefes principales de los <em>plateados<\/em> que se presentan en la novela. Cuando el Zarco presenta a sus amigos con Manuela, es el \u00fanico cuyo aspecto remarca: \u201cson mis mejores amigos, mis compa\u00f1eros, los jefes&#8230; Felix Palo-Seco, Juan Linares, el Lobo, el Coyote, y ese <em>g\u00fcerito<\/em> que se levanta es el principal&#8230;es Salom\u00e9\u201d. Aunque el desarrollo del personaje es escaso, se dice que es flacucho, audaz. De voz aflautada y una persona miserable.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, los caracteres negativos y vituperados de los personajes blancos como Manuela, el Zarco y Salom\u00e9 Plasencia contrastan con los positivos y apreciados de los personajes morenos, como Pilar y Nicol\u00e1s. A este conjunto se a\u00f1aden el presidente Ju\u00e1rez, que tiene una aparici\u00f3n fugaz en el relato, y Mart\u00edn S\u00e1nchez Chagoy\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo es descrito prolijamente, junto con su pasado. Se trata de un campesino honrado que se hab\u00eda mantenido apartado e las contiendas civiles de esos tiempos. Persona pac\u00edfica, acaba por comandar una fuerza armada organizada por \u00e9l mismo para perseguir a los <em>plateados<\/em>, a ra\u00edz de la destrucci\u00f3n de su propiedad y el asesinato de parte de su familia manos de los bandidos. Aunque leemos que se vuelve cruel con aquellos a los que persigue sin piedad y llega a pedir autorizaci\u00f3n para colgar sin juicio de por medio a los que logre capturar, es claro que las acciones de este \u201c\u00e1ngel exterminador\u201d se presentan como justificadas por el hecho de que S\u00e1nchez Changoy\u00e1n \u201cera el representante del pueblo honrado y desamparado\u201d, \u201cera la indignaci\u00f3n social hecha hombre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>F\u00edsicamente es presentado como un hombre de estatura peque\u00f1a, cabeza redonda y cuello peque\u00f1o, de espalda ancha, con brazos herc\u00faleos, piernas torcidas y nervudas. Moreno \u2014aunque amarillento\u2014, con ojos peque\u00f1os, verdosos y vivos, nariz aguile\u00f1a, labios delgados y fruncidos, de frente estrecha, con barba rasurada y cabellos casi erizados. En el cap\u00edtulo dedicado a dar cuenta de su entrevista con el presidente Ju\u00e1rez, se nos dice que posee el tipo mestizo y campesino, como Ju\u00e1rez el del indio puro.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede especularse sobre por qu\u00e9 se ha elegido a este personaje espec\u00edfico como representante del tipo mestizo. Aunque se ha dicho que toda la poblaci\u00f3n de Yautepec est\u00e1 compuesta por razas mestizas, este personaje, que no es residente de dicho caser\u00edo, es el \u00fanico personaje cuya pertenencia al tipo mestizo se enfatiza. No es el \u00fanico que juega un papel crucial en la novela, pero s\u00ed es interesante observar que se trata de uno destacado por las virtudes que se le atribuyen. Cabe preguntarse tambi\u00e9n cu\u00e1l ser\u00eda la relaci\u00f3n entre las razas mestizas y el tipo mestizo, si no son sin\u00f3nimos, sino que el segundo forma parte de las primeras \u00bfpor qu\u00e9 es el \u00fanico que merece este nombre?. El hecho de que no se de cuenta de esto parece indicar que se tomaba como una especie de hecho evidente por s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El moralismo de la novela se manifiesta nuevamente al justificarse las acciones ilegales y las facultades extraordinarias que se le conceden a S\u00e1nchez Changoy\u00e1n, fundamentadas en sus virtudes y en la construcci\u00f3n del personaje como representante de la indignaci\u00f3n social. Tanto \u00e9l como el Zarco perpetran actos ilegales, e incluso llegan a matar a otras personas, pero las de uno aparecen motivadas por la venganza y la indignaci\u00f3n de un hombre honrado, mientras que las del otro por la envidia y ambici\u00f3n de un harag\u00e1n. M\u00e1s a\u00fan, mientras que los actos del campesino se muestran como reacciones ante el entorno social y las circunstancias adversas a las que se enfrenta, en el caso del bandolero sus actos se atribuyen a caracter\u00edsticas individuales.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo un personaje no-blanco rompe la homogeneidad de este conjunto de personas portadoras de virtudes: el bandido apodado \u201cel Tigre\u201d, un mulato. Aunque en el relato se menciona la presencia de mulatos entre los trabajadores de la hacienda de Atlihuayan, ninguno es descrito de manera individual, ni juega un papel importante en el desarrollo de los acontecimientos. La \u00fanica alusi\u00f3n a ellos es pasajera, la encontramos en un pasaje que describe el paso del Zarco cerca de la hacienda, a una hora en la que \u201cAun se escuchaba el ruido de las m\u00e1quinas y el rumor lejano de los trabajadores y el canto melanc\u00f3lico con que los pobres mulatos, \u00e1 semejanza de sus abuelos los esclavos, entretienen sus fatigas \u00f3 dan fin a sus tareas del d\u00eda\u201d. Todos quedan, pues, marcados con el antecedente de la esclavitud de sus antepasados.<\/p>\n\n\n\n<p>El Tigre, sin embargo, no es uno de estos trabajadores sino, como se ha dicho, un bandolero, un <em>plateado, <\/em>\u00fanico mulato que es descrito individualmente. Mientras que en el caso del Zarco se llega a resaltar su buen aspecto, de modo que no es totalmente desagradable, no hay rasgo positivo alguno en la caracterizaci\u00f3n del Tigre. Al momento de su entrada en escena se nos presenta a la vista \u201cun mulato horroroso que ten\u00eda la cara vendada\u201d y esta primera impresi\u00f3n es reiterada con ligeras variaciones, en las que se a\u00f1aden algunos rasgos. As\u00ed, m\u00e1s adelante se hace referencia a \u00e9l como \u201caquel espantoso demonio de mulato gigantesco\u201d y en el cap\u00edtulo donde tiene una mayor participaci\u00f3n es descrito como \u201cmonstruo de fealdad e insolencia\u201d, con una boca enorme, dientes agudos y blancos, en los que sobresalen los colmillos superiores, brazos nervudos y manazas, \u201cespantoso \u00e9l, como una fiera rabiosa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva moral, tampoco queda bien parado. El Tigre es pendenciero y pronto se ve que no tiene inconveniente en re\u00f1ir con sus compa\u00f1eros, por los que se nota que no tiene aprecio alguno, m\u00e1s all\u00e1 de la conveniencia de sus relaciones. Tacha al Zarco de lambrijo y de gallina, e intenta provocar una discusi\u00f3n con \u00e9l para matarlo y poder quedarse con Manuela, igual que un bot\u00edn. Finalmente, se revela que no tiene inconveniente en traicionar a sus compa\u00f1eros de andanzas si considera que puede obtener un beneficio a cambio, pues un aviso de su parte permite a Mart\u00edn S\u00e1nchez dar un golpe al Zarco y sus acompa\u00f1antes. Sin embargo, sus esperanzas de ganar inmunidad gracias a la informaci\u00f3n proporcionada se ven frustradas, y es condenado a morir por el \u201c\u00e1ngel exterminador\u201d que le echa en cara su actitud: \u201cpeor para ti si fuiste traidor con los tuyos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otras cuestiones interesantes que plantear alrededor de estas caracterizaciones de los personajes en la novela. Es de notar que varios de los \u201ctipos\u201d se presentan como si fuera claro de qu\u00e9 se trata, como si fuera evidente cu\u00e1l es el conjunto de caracter\u00edsticas que corresponden. Bastar\u00eda, por ejemplo, dar una mirada a Nicol\u00e1s o a Ju\u00e1rez para reconocer en ellos el tipo ind\u00edgena, o a S\u00e1nchez Chagoy\u00e1n para percatarse de que es mestizo. Pero esto contrasta con el hecho de que se ofrezcan sendas descripciones de cada uno de ellos, como si no bastara decir a qu\u00e9 tipo pertenece cada uno para poder conocer esto rasgos que resaltan en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay al menos dos posibilidades que podr\u00edan explicar esto. La primera es que se trate de una manera de forzar un un imaginario ya instituido: la reiteraci\u00f3n o insistencia en la existencia de estos tipos contribuir\u00eda a mantener la idea de que existen y de que hay un conjunto de rasgos f\u00edsico-morales propios de cada uno. La segunda es que se trate de un proceso creador de estos tipos: que se trate de tomar distintos rasgos f\u00edsicos y morales \u2015dispersos en diferentes personas o poblaciones\u2015 para establecer diferentes conjuntos de ellos que se presentan como tipos claramente distinguibles. Y se abre una tercera posibilidad, dado que las opciones no se excluyen. Podr\u00eda tratarse de un trabajo que opera sobre im\u00e1genes ya establecidas, m\u00e1s o menos estables, pero no para reforzarlas tal como son sino de una forma que las modifica, tratando de disociar algunos rasgos de ciertos tipos o anundando a \u00e9l otros que no inclu\u00eda previamente.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que las personas morenas aparezcan como las principales portadoras de virtudes, mientras que las blancas lo son de vicios y comportamientos reprobables, parecer\u00eda inclinar la balanza hacia esta \u00faltima explicaci\u00f3n, especialmente si consideramos que se trata de una novela escrita por un republicano \u201cpuro\u201d, en un periodo marcado por un proceso de transformaci\u00f3n social bastante intenso.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso llama la atenci\u00f3n el hecho de que los personajes blancos no son adscritos a ning\u00fan tipo espec\u00edfico. Gracias a la descripci\u00f3n que se hace de pilar, sabemos que tiene el tono de piel propio de las criollas, y que se aleja del espa\u00f1ol. Pero Manuela es descrita como mujer blanca, on aspecto de arist\u00f3crata, sin que se diga a qu\u00e9 tipo pertenecer\u00eda. Del Zarco sabemos que es blanco \u201cimpuro\u201d y Salom\u00e9 Plasencia es huero, pero no tenemos m\u00e1s informaci\u00f3n sobre su tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si aceptamos la hip\u00f3tesis de que se trata de este tipo de trabajo creativo a partir de estereotipos ya existentes, la consideraci\u00f3n de que se trata del trabajo de un republicano lleva a plantear otra cuesti\u00f3n. La postulaci\u00f3n de la igualdad legal de los ciudadanos, cara a la Reforma, contrasta con la reelaboraci\u00f3n de estos tipos raciales en los que abunda la narraci\u00f3n. Pero aunque puede llamar la atenci\u00f3n el hecho de que esto se encuentre presente en el trabajo de un republicano tan radical que mereci\u00f3 el apodo de \u201cMarat de los puros\u201d, a decir de Francisco Sosa, se debe reconocer que no se trata de algo exclusivo de la obra de Altamirano. Parece que podemos encontrarlo tambi\u00e9n en el trabajo de Riva Palacio y los que colaboraron con \u00e9l en la producci\u00f3n del gran compendio hist\u00f3rico que fue <em>M\u00e9xico a trav\u00e9s de los siglos<\/em>, y se encuentra por igual en el de Francisco Pimentel, personaje usualmente alejado de la pol\u00edtica pero que acept\u00f3 cooperar con el gobierno de Maximilano de Habsburgo, al que se debe la <em>Memoria hist\u00f3rica sobre las causas que han originado la situaci\u00f3n actual de la raza ind\u00edgena de M\u00e9xico. <\/em>As\u00ed, pues, a pesar de las diferencias pol\u00edticas, parece tratarse de temas y asuntos comunes a cierto tipo de pensadores, y dignos de ser examinados tanto en la literatura como en pensamiento hist\u00f3rico del periodo.<\/p>\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque la novela El Zarco, de Ignacio Manuel Altamirano, fue publicada en 1901, los primeros cap\u00edtulos fueron presentados por el escritor en 1886 en las sesiones del Liceo Hidalgo, seg\u00fan testimonio del prologuista Francisco Sosa, y el manuscrito estuvo listo en 1888, a decir del primer editor. Los hechos de la novela, por su parte, &hellip; <a href=\"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/2021\/01\/04\/algunos-apuntes-sobre-el-zarco\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Algunos apuntes sobre El Zarco<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":29,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-280","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-racismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/280","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=280"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/280\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":282,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/280\/revisions\/282"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=280"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/rafarabius\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}