{"id":296,"date":"2025-03-26T17:43:35","date_gmt":"2025-03-27T00:43:35","guid":{"rendered":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/talesdemixcoac\/?p=296"},"modified":"2025-03-26T18:35:47","modified_gmt":"2025-03-27T01:35:47","slug":"pensar-la-guerra-un-filosofo-responde-ayer-a-j-1982-parte-de-mi-vida-trad-alvaro-delgado-dial-madrid-alianza-editorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/talesdemixcoac\/2025\/03\/26\/pensar-la-guerra-un-filosofo-responde-ayer-a-j-1982-parte-de-mi-vida-trad-alvaro-delgado-dial-madrid-alianza-editorial\/","title":{"rendered":"Pensar la Guerra: Un fil\u00f3sofo responde. (Comentario a A. J. Ayer)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Ayer, A. J. (1982) Parte de mi vida. trad. Alvaro Delgado Dial. Madrid: Alianza Editorial.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Preludio<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18d73c05b21b4cc688da251472dfaca7\">La historia de cada libro en cuanto objeto material singular con volumen, peso y caracter\u00edsticas editoriales espec\u00edficas que lo convierten en un ejemplar de cierto tiraje, es algo que a\u00fan est\u00e1 en proceso de ser contado. Como en el <em>Aleph<\/em>, podemos encontrar en nuestro desv\u00e1n o en alguna cornisa reclamada por el polvo la vida misma de alguno de esos&nbsp; ejemplares que al ser interrogado apenas podr\u00eda comenzar a presentar retazos de una historia, balbuceante alusi\u00f3n al flujo de a\u00f1os o d\u00e9cadas cuyo vertiginoso despliegue por andamios humanos dispuso ese libro particular en nuestras manos, a salvo del olvido y de los molinos industriales donde grandes tirajes han sido devueltos al estado primordial que permitir\u00e1 a otros designios tomar cuerpo. \u00c9ste ejemplar que ha sobrevivido a guerras y otras cat\u00e1strofes, a amores y desamores, a defunciones y herencias dilapidadas<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, postula con su mera presencia el milagro que la ciencia ordena en relaciones causales, que la narrativa tr\u00e1gica enmarca como destino, y que entre tantas otras denominaciones y rutas explicativas podemos convencionalmente llamar como <em>el encantamiento de lo af\u00edn<\/em>. Da lo mismo \u2014para los fines de esta f\u00e1bula\u2014 si es a trav\u00e9s de una biblioteca p\u00fablica en una ciudad del sur del pa\u00eds, de un remate en un conglomerado transnacional \u2014de esos que desconocen el cat\u00e1logo que han fagocitado de librer\u00edas m\u00e1s peque\u00f1as y que pierden la cuenta de alg\u00fan que otro variopinto ejemplar que resiste a la mudanza de las modas y los tiempos\u2014&nbsp; , de una librer\u00eda de viejo o de una sucesi\u00f3n intestamentar\u00eda \u2014en la que los libros pueden ser el menos codiciado a la vez que el m\u00e1s apreciado de los tesoros\u2014, al final, el libro lo elige tanto a uno como uno lo elige a el de entre la multitud de formas que despliegan un sonriente eros literario en anaqueles, repisas y mont\u00edculos: el deseo por el conocimiento de sus profundidades<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fab9b8eb7bd39bcca36f7d3aac206507\"><em>muero porque no muero\/ sal\u00ed tras ti, clamando, y eras ido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-308f693293b89c1db475c1be83cd697d\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e5d82bf2ecf9e523baa810a092da0bc\">Gratos son los recuerdos de mi paso por la facultad de Filosof\u00eda y Letras. Gratos tambi\u00e9n los momentos que pas\u00e9 visitando su biblioteca, esperando ser atra\u00eddo por alguno de los vol\u00famenes que albergaba en su lecho. Como el flujo de las aguas del rio que conduce siempre otras aguas, el recorrido por los pasillos inventariados al uso de t\u00e9cnicas bibliotecol\u00f3gicas a la altura del siglo, me devolv\u00eda una experiencia parecida a la de divagar por la ciudad, en la que las psicogeograf\u00edas y temperamentos que habitan esos causes se van haciendo manifiestas de maneras impredecibles e incluso caprichosas. As\u00ed descubr\u00ed por vez primera la escritura de Fan\u00f3n y su cr\u00edtica al n\u00facleo colonial\/racial del siglo XX elaborada en <em>Los condenados de la tierra<\/em>, as\u00ed tambi\u00e9n encontr\u00e9 extra\u00f1o placer en los vol\u00famenes que Lactancio dedica a hablar de las terribles muertes de los emperadores que persiguieron a los primeros cristianos. As\u00ed tambi\u00e9n descubr\u00ed el gusto por las obras teatrales de Ionesco y por la irredimible \u2018pataf\u00edsica de Alfred Jarry, as\u00ed encontr\u00e9 por primera vez la compilaci\u00f3n de Ayer sobre <em>El positivismo l\u00f3gico<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6d92808dfc6dad6e9e121d85d00e2794\">Si algo tengo claro de esas exploraciones es que la biblioteca ha tenido un gran influjo formativo en mi manera de conocer y aprender. Con el paso de los a\u00f1os, he mantenido el gusto por visitar las bibliotecas de las ciudades donde vivo (Ciudad de M\u00e9xico, Tijuana, San Crist\u00f3bal de las Casas), y actualizo la paciencia cultivada recorriendo anaqueles cuando exploro las mesas en las ferias de libros usados, donde la sobrevida de folios, vol\u00famenes y empastados, resurge de entre el polvo y el ya mencionado olvido. Hay una locaci\u00f3n en especial donde los hallazgos han sido m\u00e1s que afortunados: la feria del libro de San Crist\u00f3bal de las Casas. Esta feria se coloca, para quienes conocieron la ciudad antes de la construcci\u00f3n del Andador Guadalupano, en el antiguo local del Mayoreo de San Crist\u00f3bal de Don Sixto Gonz\u00e1lez, peque\u00f1o supermercado de gran \u00e9xito que fue mermando en ventas tras la apertura de las grandes cadenas de autoservicio y de las plazas comerciales. El local se encuentra actualmente en una locaci\u00f3n de mucha plusval\u00eda en el centro de la ciudad, donde las rentas anuales son millonarias. Sin embargo, el espacio \u2014que no ha sido ocupado por otros negocios o giros lucrativos\u2014 permanece cerrado varios meses al a\u00f1o, para disponerse a la Feria que se ha vuelto una invitada regular a la ciudad y reaparece en temporadas vacacionales durante semanas, para refrescar la oferta de libros nuevos, usados y de ocasi\u00f3n, as\u00ed como de discos compactos y vinilos que encuentran nuevos caminos por la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-736501ec63691192d1a5c2d397995c8a\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0113f8792fdb5b82830a62596481a3ae\">Buscando entre los libros ofertados a tres por cincuenta pesos durante la reedici\u00f3n de la Feria del libro de San Crist\u00f3bal de finales de 2024, me encontr\u00e9 con el libro de A.J. Ayer <em>Parte de mi vida<\/em>. Al revisarlo, lejos de un tratado de filosof\u00eda de la ciencia, filosof\u00eda del conocimiento, l\u00f3gica o epistemolog\u00eda, descubr\u00ed una novela autobiogr\u00e1fica, algo que no esperaba encontrar en la obra de Ayer. La portada presenta al autor en una pose reflexiva en un estudio o biblioteca, con un alto contraste de luces y sombras, y en una imagen difusa y barrida que lleva a imaginar el movimiento de la c\u00e1mara al momento de capturar el retrato. Esta portada me pareci\u00f3 un rasgo creativo atractivo, distante al recuerdo de la protocolaria puesta en discurso del positivismo l\u00f3gico de Ayer que conservo difusamente de mi tiempo en la Universidad. Al hojear el libro encontr\u00e9 algunos pasajes que tra\u00edan a mi memoria la lectura de <em>En busca del tiempo perdido <\/em>de Proust o de <em>Las palabras<\/em> de Sartre \u2014no es un dato menor que gran parte de la experiencia vital de Ayer transita por Francia y la Suiza francesa, de manera decisiva y latente\u2014 y decid\u00ed comprarlo, junto al folleto de un festival de m\u00fasica contempor\u00e1nea y un tratado de teolog\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae6cc56da05ed079d2b237286b348517\">La lectura me tom\u00f3 entre diciembre y febrero, guiado gustosamente por el impulso Ayer de relatar el origen de su familia, los a\u00f1os decisivos de infancia \u2014como su paso formativo por el <em>Eton College<\/em> en calidad de Becario del Rey, relato que me hizo notar que mucho del atractivo que generan historias como <em>Harry Potter<\/em>, proviene de esos entornos escolares y no de una inspiraci\u00f3n literaria original\u2014, su formaci\u00f3n intelectual en Oxford, su vida matrimonial y pol\u00edtica \u2014y aqu\u00ed tambi\u00e9n descubr\u00ed un t\u00f3pico que no hab\u00eda reflexionado con anterioridad: el posicionamiento pol\u00edtico de &nbsp;los fil\u00f3sofos \u201cpositivistas\u201d adscritos al C\u00edrculo de Viena sobre lo cual habr\u00e1 ocasi\u00f3n para profundizar en otra ocasi\u00f3n\u2014, &nbsp;&nbsp;y su compleja trayectoria acad\u00e9mica interrumpida por la Segunda Guerra Mundial &nbsp;\u2014durante la cual particip\u00f3 en grupos de inteligencia militar en Estados Unidos, Argelia y Francia\u2014 y marcada por el impacto de la publicaci\u00f3n de <em>Lenguaje, verdad y l\u00f3gica<\/em>. Estos sucesos organizados en cap\u00edtulos, recorren los primeros 36 a\u00f1os de la vida de Alfred Jules Ayer, y concluye con su incorporaci\u00f3n como Catedr\u00e1tico a la Universidad de Londres. Con el tiempo descubr\u00ed que este h\u00e1bito del autor por reflexionar y recapitular narrativamente su vida, no fue una empresa aislada, sino, parte constitutiva de su propia reflexi\u00f3n y aprendizaje, trazada en diarios y en un segundo volumen autobiogr\u00e1fico titulado <em>More of My life<\/em> (1984) publicado cuando el autor ten\u00eda 73 a\u00f1os \u2014y del cual, no hay traducci\u00f3n al espa\u00f1ol\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c9843c80423c6732c4178cef2d0661e5\"><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e2b1cf9ab2ee1d9b2bb440e59b063d19\">Tomando en cuenta la naturaleza autobiogr\u00e1fica del texto y los temas que recorre, es posible explorar la manera en que el autor de esas p\u00e1ginas vivi\u00f3 la Segunda Guerra Mundial, las decisiones que tom\u00f3, el papel que asumi\u00f3 en ese proceso. Una primera respuesta, articulada a partir de la di\u00e9gesis que plantea la obra, ser\u00eda la de \u201cHacerse soldado\u201d, nombre del antepen\u00faltimo cap\u00edtulo \u2014que curiosamente no aparece mencionado en el \u00edndice\u2014 intercalado entre \u201cViajes y amigos\u201d y \u201cM\u00e1s capa que espada\u201d \u2014centrado en sus labores de inteligencia en tres distintos continentes\u2014 al cual sucede el \u00faltimo titulado \u201cRetorno a la filosof\u00eda\u201d, como si la guerra fuera la necesaria puesta en suspenso de la actividad filos\u00f3fica, dirigida la atenci\u00f3n a fines m\u00e1s apremiantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c598ea27806a47a64fdee51e303e9526\">De acuerdo con Ayer, para finales de la d\u00e9cada de 1930 la Guerra parec\u00eda ser algo inminente pero inesperado, sin fecha ni momento claro de irrupci\u00f3n. Al inicio de la contienda enlistarse era obligatorio, con la salvedad de los profesores universitarios y otras profesiones que pod\u00edan quedar exentas; sin embargo, como menciona el autor, exist\u00eda un deseo de participar activamente en la guerra, lo que lo llev\u00f3 a enlistarse en el <em>Brigade of Guards<\/em> donde el proceso era m\u00e1s permisivo y donde ocult\u00f3 su profesi\u00f3n para evitar tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos relativos a la excenci\u00f3n de que gozaba como profesor universitario. Adem\u00e1s de relatar el encuentro con otros profesores que optaron por unirse al ej\u00e9rcito la historia va incorporando, como en notas de un viaje, su paso por distintos regimientos, la desventaja comparativa que ten\u00eda en las pruebas f\u00edsicas y t\u00e9cnicas con los militares de carrera y con otros civiles cuya actividad cotidiana requer\u00eda mayor pericia manual y condici\u00f3n f\u00edsica que la exigida a los&nbsp; profesor universitarios de l\u00f3gica, y su final incorporaci\u00f3n al servicio de Inteligencia para labores de espionaje y contraespionaje, remitidos al trabajo en oficina y a la redacci\u00f3n de informes. As\u00ed mismo, intercala con asiduo humor ingl\u00e9s algunas experiencias ajenas a la vida militar y centradas en las ciudades que recorri\u00f3 durante estos a\u00f1os. &nbsp;El final \u201cRetorno a la filosof\u00eda\u201d da por tanto cuenta de la reincorporaci\u00f3n a la vida acad\u00e9mica universitaria, a la inserci\u00f3n laboral y a los concursos por una c\u00e1tedra universitaria que terminan signando el \u00e9xito institucional de la carrera filos\u00f3fica de A.J. Ayer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b48ca5ced3af6c69c564deda1b8f7d6a\">Una segunda respuesta a la cuesti\u00f3n central que nos ata\u00f1e en este texto \u2014\u00bfQu\u00e9 hace un fil\u00f3sofo en tiempos de Guerra?\u2014 nos lleva a plantearnos en principio si realmente Ayer dej\u00f3 la filosof\u00eda, aparcando su ejercicio l\u00f3gico y t\u00e9cnico, su reflexividad cr\u00edtica y anal\u00edtica; o si m\u00e1s bien los intereses acad\u00e9micos universitarios dieron paso por la premura de la circunstancias \u2014lo intempestivo\u2014 a una filosof\u00eda aplicada no s\u00f3lo a las labores de espionaje y contraespionaje como parte de un servicio a su Estado-naci\u00f3n \u2014un imperio en proceso de desmantelamiento\u2014, sino a una labor m\u00e1s personal, did\u00e1ctica y vital, relacionada con la necesidad de narrar y ser narrado, pues &nbsp;\u00bfQu\u00e9 llev\u00f3 a Ayer a contar y publicar parte de su vida a los 36 a\u00f1os? Es posible hipotetizar cierto influjo de un ejercicio de autoconocimiento y la necesidad de dar cuenta de s\u00ed detonada en parte por la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, esa gran guerra que tan profundas grietas ha impreso en la historia y cuya inercia vivimos en el trazado geopol\u00edtico actual. Tambi\u00e9n es posible hipotetizar el necesario examen filos\u00f3fico que surge al poner en palabra la propia conciencia \u2014y que resulta una mediaci\u00f3n sobremanera importante para el propio an\u00e1lisis del lenguaje\u2014. Es en este segundo sentido que me atrevo a afirmar que, si la filosof\u00eda lleg\u00f3 a ponerse en suspenso para Ayer durante este ejercicio literario, fue para narrar su presente y salvar del olvido una de las cuestiones fundacionales del propio ejercicio filos\u00f3fico: la pregunta por la vida humana y por la propia vida, el <em>ethos<\/em> que declara la m\u00e1xima d\u00e9lfica <em>con\u00f3cete a ti mismo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-fc1ad25f871a43a5ce518ce209bc7cbc\"><strong><em>Coda<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-da7accf71695e65087743e27f66a3873\">\u201cTen\u00eda bastantes a\u00f1os para caer en cuenta de que no era filos\u00f3ficamente &lt;&lt;un Hamlet, ni a tal alcanzaba mi destino&gt;&gt;, pudiendo si acaso descollar un poco por encima de los &lt;&lt;nobles consortes&gt;&gt;. A otros compete la estimaci\u00f3n de lo que desde entonces he conseguido; a fe m\u00eda, sin embargo, que me dar\u00eda por m\u00e1s que satisfecho si resultara ser a Russell lo que Horacio fue al pr\u00edncipe de Dinamarca\u201d (A.J. Ayer, <em>Parte de mi vida<\/em>, p. 301).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/m.media-amazon.com\/images\/I\/91vwCh5bnJL._SL1500_.jpg\" alt=\"\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada del libro de A.J. Ayer <em>Parte de mi vida<\/em>, en la edici\u00f3n de Alianza Editorial de 1982. La fotograf\u00eda original se atribuye a Mr. Alec Murray y retata a Ayer a principio de los a\u00f1os 1950<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> No son pocos los casos registrados donde parte sustancial de una biblioteca obtenida como legado sucesorio ha sido intercambiada por helado, m\u00e1quinas dactilogr\u00e1ficas o por los m\u00e1s diversos enseres electrodom\u00e9sticos al uso de las manos. Tambi\u00e9n puede referirse el caso complementario, en el que se han hecho inveros\u00edmiles dispendios o se han tramitado cr\u00e9ditos hipotecarios para acceder a la posesi\u00f3n de un incunable o de un libro de inverificable val\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayer, A. J. (1982) Parte de mi vida. trad. Alvaro Delgado Dial. Madrid: Alianza Editorial. 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