{"id":1,"date":"2015-05-01T02:12:24","date_gmt":"2015-05-01T02:12:24","guid":{"rendered":"http:\/\/estudiosgenealogicos.org\/tiltic\/?p=1"},"modified":"2016-05-30T03:56:19","modified_gmt":"2016-05-30T03:56:19","slug":"hola-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/estudiosgenealogicos.org\/tiltic\/2015\/05\/01\/hola-mundo\/","title":{"rendered":"LA SEPARACI\u00d3N DE LOS AMANTES. UNA NOTA SOBRE EL RECUERDO DEL AMADO EN EL PENSAMIENTO DE IBN HAZM"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left\">En el cap\u00edtulo 24 de <em>El Collar de la Paloma<\/em>, Ibn Hazm nos cuenta lo siguiente:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">Conozco una persona que fue a despedirse de su amado, el d\u00eda de la separaci\u00f3n, y encontr\u00f3 que ya hab\u00eda partido. Estuvo un rato parado sobre sus huellas y dando vueltas por el sitio en el que estuvo, y acab\u00f3 luego por volverse triste, demudado el color y turbio de pensamiento. No pasaron muchos d\u00edas sin que enfermara y muriera.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">Si bien, en principio, esta an\u00e9cdota es citada como ejemplo del influjo que la separaci\u00f3n \u2014y de manera espec\u00edfica la despedida\u2014 tiene sobre los amantes, me parece que nos ayuda a comprender parte importante de lo que se pone en juego en el enamoramiento. El hecho es que la separaci\u00f3n nos coloca en el horizonte de la p\u00e9rdida. Y lo que es relevante advertir en este contexto es que Ibn Hazm parece indicarnos una v\u00eda en la que podamos sobrellevar nuestras p\u00e9rdidas, sin que acaben con nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">En primer lugar, Ibn Hazm considera que la tristeza que nos llega de la separaci\u00f3n es pr\u00e1cticamente inevitable. Lo es, porque en ella el amante se confronta con la ausencia del amado, con una distancia que es imposible de superar. Esta distancia o ausencia se puede presentar de diversas maneras \u2014como se\u00f1ala Ibn Hazm\u2014 incluso si uno vive en la misma casa que el amado, pero no hay uni\u00f3n debido a que hay un obst\u00e1culo infranqueable o que dicha uni\u00f3n implicar\u00eda un perjuicio para el amado. En relaci\u00f3n a esto \u00faltimo, cita el siguiente poema:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">Veo su casa a todas horas y momentos,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">pero quien en ella vive est\u00e1 oculto para m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\u00bfY de qu\u00e9 me sirve estar cerca de la casa<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">si hay un esp\u00eda que acecha mi visita a sus moradores?<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\u00a1Ay de m\u00ed! Oigo el ruido del vecino,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">y, sin embargo, s\u00e9 que para m\u00ed la China est\u00e1 m\u00e1s pr\u00f3xima.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Soy como el sediento que ve el agua en el pozo<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">y no tiene manera de sacarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Ausente est\u00e1 mi amada, como el que est\u00e1 en la tumba<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">de quien no te separa m\u00e1s que la losa que la cubre.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">La relaci\u00f3n de ocultamiento que hay es caracterizada en t\u00e9rminos de visibilidad por el hecho de que para Ibn Hazm, la mirada es el conducto por el que nos llega el amor; si la contemplaci\u00f3n de la belleza del amado nos pone en camino del amor, desde un inicio nos hallamos ante una relaci\u00f3n cuyo referente visual consiste en un juego entre la manifestaci\u00f3n del amado y su ocultamiento, pero cuando \u00e9ste \u00faltimo es prolongado, la aflicci\u00f3n se hace presente porque, si bien no se presencia al amado directamente, se retiene su imagen, su recuerdo. Y es en la confrontaci\u00f3n entre el recuerdo y la presencia del amado en la que la ausencia lastima.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">En este sentido, lo que est\u00e1 de trasfondo en la cuesti\u00f3n de la separaci\u00f3n es en primer lugar si es preciso mantener el amor ante las diversas formas de separaci\u00f3n, a lo cual Ibn Hazm responde que s\u00ed los es, si es que \u00e9ste es verdadero. Ya en el primer cap\u00edtulo del texto se\u00f1ala precisamente que \u201cla palabra olvido no significa nada m\u00e1s que la supresi\u00f3n y falta de amor\u201d.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> Pero ante esto, debemos preguntarnos c\u00f3mo es que el amor puede ser llevadero en esta situaci\u00f3n dif\u00edcil.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Por un lado, Ibn Hazm reitera que en s\u00ed mismo, el amor consiste en \u201cuna dolencia rebelde, cuya medicina est\u00e1 en s\u00ed misma, si sabemos tratarla; pero es una dolencia deliciosa y un mal apetecible, al extremo de que quien se ve libre de \u00e9l reniega de su salud y el que lo padece no quiere sanar.\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> Tal relaci\u00f3n entre lo placentero y lo doloroso del amor es importante, pues el alma que s\u00f3lo pretende obtener de la uni\u00f3n con el amado placer es la que resguarda s\u00f3lo un ego\u00edsta deseo de satisfacci\u00f3n. Es este el falso amante en el que no podemos encontrar lealtad ni constancia, el m\u00e1s propicio a abandonar a los amados ante las dificultades y a traicionarlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Si bien, el dolor que se acepta en el enamoramiento es tan intenso que puede causar la propia muerte, esto nos da la oportunidad de comprender la naturaleza del querer que se ve implicado en \u00e9l. El amor siempre es anhelo de unidad, por lo que en \u00e9l se despliegan formas en las que el alma intenta unirse a personas y objetos que se les presentan. Por ello, el amor puede ser s\u00f3lo la expresi\u00f3n exterior de un mero apetito o la expresi\u00f3n de una necesidad de completud.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Este car\u00e1cter doloroso del amor ya ten\u00eda una larga tradici\u00f3n en la civilizaci\u00f3n \u00e1rabe isl\u00e1mica,<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> e incluso, cuando lleg\u00f3 el momento en que Ibn D\u0101wud al Isfahan\u00ed teorizara sobre \u00e9l, se recurri\u00f3 a los poetas preisl\u00e1micos para ilustrarlo. Es interesante que el propio Ibn D\u0101wud se concentrara en este semblante sombr\u00edo del amor, comprendi\u00e9ndolo principalmente como afecci\u00f3n, enfermedad y dolencia.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> Para \u00e9l, puesto que el amor va ligado irremediablemente a la melancol\u00eda, a los suspiros por el amado, debe ser preciso aminorar su efecto sobre las almas. De no hacerlo, sobrevendr\u00eda una locura ind\u00f3mita al amante. Para ejemplificarlo, Ibn D\u0101wud cita, entre muchos otros, los versos de Yarir Ibn \u2018Atiyya:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\u00a1Cierto que son los ojos por donde inflige el mal con sus miradas!<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\u00a1Te matan, y nunca m\u00e1s te tornan a la vida!<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Hacen enflaquecer el adalid de la Raz\u00f3n, hasta que yace inerme,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">aunque sean las criaturas m\u00e1s d\u00e9biles que Dios haya creado.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\">Y m\u00e1s adelante, los de \u2018Umar Ibn Ab\u00ed Rab\u00ec\u2019a:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\u00a1Cu\u00e1nta v\u00edctima sin sangre, extraviada en su fuero<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">como rehenes entre la muchedumbre de Min\u00e0!<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Mas quienes tambi\u00e9n llenan sus ojos de cosas que no les pertenecen<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">andar\u00e1n en el fuego como se quema en \u00e9l un idolillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Damas hay que despojan del juicio al m\u00e1s long\u00e1nimo,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\u00a1qu\u00e9 penosa melancol\u00eda!, \u00a1pero cu\u00e1nta belleza!<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">En una corta noche se da\u00f1\u00f3 las palmas de sus manos:<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">tres semanas, empero, estuvo contando piedras,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Jam\u00e1s vi imagen m\u00e1s hermosa que la de Taymir<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">ni he visto noches m\u00e1s fascinantes que la de la Peregrinaci\u00f3n.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\">Ibn Dawud coincide con lo que se ha dicho sobre que el amor es una tendencia despertada por la visi\u00f3n, tendencia que se expresa como una sed continua e insatisfecha. Adem\u00e1s, \u00e9l ya esboza una idea importante para lo que nos interesa aqu\u00ed, a saber, que el amor depende de un acto de reconocimiento. Recurriendo al mito que Plat\u00f3n pone en el Banquete en boca de Arist\u00f3fanes sobre el amor como una b\u00fasqueda de la otra mitad, Ibn D\u0101wud se\u00f1ala que ha habido fil\u00f3sofos y poetas para quienes el amor depende de la concordia o armon\u00eda que liga la existencia de dos almas.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> Cita a Tolomeo, que asentaba esta tesis sobre la idea astrol\u00f3gica de que hay afinidad entre las almas debido a la similitud de las condiciones astrales en las que nacieron dos personas, o bien, debido a que nacieron incluso el mismo d\u00eda. Cita a Yamil ibn Mu\u2019mmar al Udhri:<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">Mi alma estaba prendida a la suya ya antes de la creaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">y tambi\u00e9n tras dejar el vientre materno y la cuna;<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">el br\u00edo de la uni\u00f3n aumenta mientras dormimos y crecemos,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">y, aunque muramos, el acuerdo jam\u00e1s se profana.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Esta uni\u00f3n no se arredra frente a ning\u00fan embate<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">y ser\u00e1 nuestra invitada en la oscuridad de la tumba.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\">Esta tesis es reivindicada por Ibn Hazm, quien a\u00f1ade que el amor implica completud cuando se refiere al anhelo de la unidad entre almas. Si para Ibn D\u0101wud el amor es algo que ser\u00eda mejor evitar, dado que es una patolog\u00eda, Ibn Hazm muestra que el amor nos lleva a relacionarnos con las personas m\u00e1s all\u00e1 de la tendencia al placer. La aspiraci\u00f3n a la uni\u00f3n, en tanto que es aspiraci\u00f3n a la completud, busca un tipo de gozo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del placer que sentimos cuando poseemos a alguien carnalmente. No hay moralismos a este respecto, si lo que se tiene es un apetito carnal, lo mejor es que se consuma a fin de que ese ardor desaparezca. Pero el error radica en confundir una mera apetencia por un anhelo m\u00e1s profundo del alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Ibn Hazm entonces considera que el dolor del enamoramiento puede aceptarse por ser derivaci\u00f3n de una necesidad del alma misma. Por eso es que finalmente la aflicci\u00f3n amorosa, aunque no deja de doler, es deliciosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Ahora bien, s\u00f3lo en el caso en el que el amor es verdadero, es que la separaci\u00f3n es el acontecimiento m\u00e1s duro para el amante. Porque de otro modo, ante la separaci\u00f3n o la ruptura, lo que sucede es que el amante se olvida f\u00e1cilmente del amado, o incluso peor, lo sustituye por otro. \u00bfQu\u00e9 hacer entonces con la p\u00e9rdida del amado? \u00bfC\u00f3mo reaccionar ante su posible traici\u00f3n o deslealtad? Poder comprender la clave para sobrevivir a una herida derivada de estos acontecimientos radica en tener en cuenta que en el amor el amante no desempe\u00f1a un papel meramente pasivo, como si su pasi\u00f3n le arrastrase irremediablemente. Es cierto que Ibn Hazm se expresa en ocasiones como si esto fuese as\u00ed, pero hay que tener en cuenta el, a mi modo de ver, importante cap\u00edtulo sobre el olvido, donde se dice que el amante es el que propicia todo el juego amoroso porque es \u00e9l qui\u00e9n persigue la consumaci\u00f3n de su anhelo de unidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">As\u00ed, en el amante radica una cierta actividad que desempe\u00f1a en el proceso de enamoramiento, traduciendo en acciones e im\u00e1genes sus pasiones y ardorosos afectos. Lo crucial respecto a la separaci\u00f3n radica por un lado en mantener una cierta lealtad, que puede ser pensada como el persistir en el amor a pesar de las dificultades o malentendidos e incluso, en caso de la no correspondencia, el no guardar rencor. Con esta caracterizaci\u00f3n, Ibn Hazm coloca como punto crucial de su reflexi\u00f3n el hecho de que el problema para el amante siempre radica en c\u00f3mo lidiar con su propio anhelo. La importancia de una espiritualidad amatoria no radica en la dignidad o indignidad del amado, porque si el amado se nos descubre como indigno, entonces el amor se desvanece. Pero cuando el amado es el m\u00e1s digno y, sin embargo, o no hay correspondencia o se ha ido para siempre, lo dif\u00edcil consiste en que el anhelo no desaparece. Ibn Hazm nos dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">Me aconsejan: \u00ab\u2014Vete y acaso olvidar\u00e1s,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">y acabar\u00e1s por desear el olvido.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Les digo: \u00ab\u2014Antes morir\u00e9 que olvidar.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\u00bfQui\u00e9n beber\u00e1 veneno como experiencia?\u00bb<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\">Por un lado el amante anhela lo semejante a \u00e9l, por eso a lo largo de su vida puede conocerse a s\u00ed mismo reflejado en los amados, queridos y amigos que ha tenido, as\u00ed como puede conocerse a trav\u00e9s de su propio anhelo. La melancol\u00eda vista como algo negativo por Ibn D\u0101wud es sin embargo inevitable seg\u00fan Ibn Hazm, y lo es porque en la p\u00e9rdida del amado se pierde uno a s\u00ed mismo. Esto siempre es mucho m\u00e1s patente en el caso de los amantes que han perdido toda esperanza de reencuentro con el amado.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Para Ibn D\u0101wud, la melancol\u00eda era un mal explicado m\u00e9dicamente, incluso por una v\u00eda astrol\u00f3gica. Su curaci\u00f3n depender\u00eda, por lo tanto, de las artes m\u00e9dica y astrol\u00f3gica. Para Ibn Hazm, la melancol\u00eda es fruto el recuerdo del amado, del deseo insatisfecho que puede aminorarse, pero no eliminarse, por medio del trabajo imaginal con los recuerdos. Si recordamos la cita con la que comenz\u00e1bamos, el abatimiento del amante que encontr\u00f3 que el amado no lo hab\u00eda esperado para la despedida, \u00e9ste se pasea por donde est\u00e1n las huellas del amado, por donde \u00e9l estuvo. \u00bfQu\u00e9 otro lugar m\u00e1s importante hay en el que el amado hubiese estado, en el que hubiese dejado sus huellas, que en nosotros mismos? Podr\u00eda decirse que lo que se refleja en la tristeza de este amante abandonado es que el amor no s\u00f3lo existe como una liga entre dos seres, sino tambi\u00e9n como la conversi\u00f3n de una interioridad. En este sentido, para protegerse de un abatimiento total, s\u00f3lo cab\u00eda atesorar en s\u00ed la felicidad pasada, el poder preservar para s\u00ed la lealtad del amado. Y no recordarlo a partir de su crueldad, sino de lo que constituy\u00f3 alguna vez su dignidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">El que el amor sea una conversi\u00f3n de la interioridad obedece al hecho de que la belleza que lo suscita no tiene una dimensi\u00f3n transmundana, en el sentido de que no es un reflejo de una belleza inteligible, como en el platonismo. Para Ibn Hazm la belleza (<em>husn<\/em>) que despierta el amor procede del interior de las cosas, en este caso, del interior de las almas humanas. Tal como la define en el <em>Libro de los caracteres y la conducta<\/em>, esta belleza ser\u00eda<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">algo que no tiene en la lengua nombre pero que es sentido en las almas por el acuerdo de todo el que lo ve y es una t\u00fanica que reviste el rostro y una claridad que arrastra a los corazones hacia s\u00ed, de modo que las opiniones son concordes en aprobarlo aunque no haya cualidades hermosas (<em>yamila<\/em>)<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, puesto que el que lo ve le rinde el alma, le gusta a su coraz\u00f3n aunque si contemplara las cualidades aisladamente, no encontrar\u00eda un m\u00e9rito.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\">Como indica Joaqu\u00edn Lomba,<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> esta definici\u00f3n implica que la consideraci\u00f3n de la belleza como un acuerdo entre las cualidades hermosas, externas, y las cualidades internas. Por ello es que implica el juego de velamiento y descubrimiento que se pone en juego en el amor. La belleza apela a una relaci\u00f3n entre lo oculto y lo manifiesto de lo real. Justo esta tensi\u00f3n implica que el amor sea un acto de conocimiento a trav\u00e9s de lo que su anhelo le permite descubrir en las cosas y en las almas. Pues Ibn Hazm nos dice:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">Sabemos todos que el alma est\u00e1, en este mundo inferior, tapada por velos f\u00edsicos, envuelta en accidentes, y ce\u00f1ida por inclinaciones terrenales y mundanas, que encubren buena parte de sus cualidades y que, aun cuando no alteren su esencia, se interponen a lo menos entre ella y las dem\u00e1s almas. La uni\u00f3n verdadera (entre los amantes) no puede, por tanto, conseguirse sino luego que el alma est\u00e1 presa y dispuesta para ella; una vez que le ha llegado el conocimiento de aquello que se le asemeja y con ella coincide; despu\u00e9s de haber contrastado sus propias cualidades naturales, ocultas en ella, con aquellas del amado que se le parecen. S\u00f3lo entonces se producir\u00eda la uni\u00f3n verdadera con el amado, sin impedimento alguno.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">De este modo, el amor se revela como actividad en la que el alma transita a partir de una clarificaci\u00f3n de la mirada que sabe observar lo oculto a trav\u00e9s de los velos o apariencias. Pero de manera simult\u00e1nea, el alma se hace consciente de cu\u00e1n velada est\u00e1 su mirada y de c\u00f3mo ese velamiento se ve implicado en su sujeci\u00f3n a formas agradables externas, pero que no dan satisfacci\u00f3n a su anhelo de completud. Esto es muy importante, porque Ibn Hazm est\u00e1 consciente de que tal velamiento no es sino la falta de autopercepci\u00f3n del alma, es decir de una carencia de relaci\u00f3n del alma consigo misma. De hecho, el alma no deja de ser un cuerpo, pero es un cuerpo sutil y fino, que justo por ello no es perceptible a los sentidos. La percepci\u00f3n de su interioridad por ello se le pasa desapercibida de manera usual. <a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> El amor, aunque sea un accidente como se\u00f1ala Ibn Hazm al inicio de <em>El Collar de la Paloma<\/em>,<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a> es importante en la medida en la que se relaciona nuestra belleza interior con la belleza del amado. Y al ser caracterizada esta belleza como luz, podemos decir que el amor despierta nuestra luz interior que hace descorrer los velos del alma. Como dice Ibn Hazm:<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">Las incitaciones del amor llevan a la uni\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">como el viajero nocturno se gu\u00eda por el resplandor del fuego.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">De este modo, el alma comienza a tener una relaci\u00f3n consigo misma a partir de esa atracci\u00f3n o influjo que ejerce la belleza sobre ella. Los versos antes citados incluso son radicales, pues el alma s\u00f3lo puede transitar su oscuridad a partir de ese resplandor de la belleza. Por eso para Ibn Hazm, si bien el amor implica tristeza y melancol\u00eda, tambi\u00e9n implica esa capacidad de atesorar al amor, como dolencia y como gu\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Es por eso que, como tambi\u00e9n Lomba observa,<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> esta dualidad entre lo oculto y lo manifiesto, entre la luz y la oscuridad son para Ibn Hazm el equivalente de lo doloroso y lo placentero en su concepci\u00f3n del amor. El conocimiento del alma no es una fr\u00eda y abstracta percepci\u00f3n de s\u00ed; no es un mero acto de consciencia. La tensi\u00f3n entre el dolor y el placer hacen que esta paradoja del enfermo de amor que no quiere sanar perciba que en esencia no s\u00f3lo es luz, sino luz atrayente, activa y anhelante. En ese sentido, que es una luz viva que arde. Y la polaridad entre sufrimiento y placer parece romperse en tanto que el dolor nos ense\u00f1a algo de nosotros mismos, de la misma manera que lo hace el placer. Sentir dolor ya no se percibe como una maldici\u00f3n de nuestra naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">As\u00ed, pues, esa enorme desdicha del amante abandonado nos muestra que el amor pone en juego la dificultad de lidiar con lo doloroso de este anhelo que somos. La met\u00e1fora de la noche que transita el alma apela a esto. Por eso es que no hay noche m\u00e1s agobiante que ante la p\u00e9rdida completa de los seres amados:<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">Aunque te encubra el hueco de la tumba,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">yo no puedo esconder mi amor por ti.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">He ido a tu casa, movido de nostalgia,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">despu\u00e9s que el tiempo rod\u00f3 y pas\u00f3 sobre nosotros,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">y al hallarla desierta y vac\u00eda,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">mis ojos han vertido por ti un amargo llanto.<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\">Ante ello, el recuerdo no es finalmente sino una forma de hacer permanecer la luminosidad del amado, de atesorarlo en nuestros corazones. A\u00fan con la tristeza que puede implicar, su presencia sigue ense\u00f1\u00e1ndonos algo de nosotros mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Hemos dicho ya que quienes olvidan en realidad no aman, \u00bfno ser\u00eda precisamente un error entonces que el verdadero amante ansiase olvidar? porque en el olvido radica toda indiferencia a lo vivido o, incluso, el secreto deseo de suprimirlo. A\u00fan si la esperanza de unirse al amado se ha perdido, lo que queda es transitar los d\u00edas de esta vida con los recuerdos de que alguna vez fuimos felices, y alegrarnos por ello. Esto no s\u00f3lo hace soportable la vida, sino tambi\u00e9n nos permite comprender y sentir que vale la pena vivirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">Finalmente, la revaloraci\u00f3n del sufrimiento aqu\u00ed se\u00f1alado nos permite comprender que \u00e9ste no es concebido por Ibn Hazm como algo que de suyo haya que apartar de s\u00ed, rechazar a toda costa. Un alma aprende a ser feliz, as\u00ed como el valor de la felicidad, gracias a todo esto. Y as\u00ed aprende a consumirse y a agradecer el haber existido. Dice Ibn Hazm:<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\u00a1Cu\u00e1ntas vueltas di en torno al amor,<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">hasta caer en \u00e9l, como la mariposa en la luz!<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>[1] Ibn Hazm de C\u00f3rdoba, <em>El Collar de la Paloma<\/em>, pp. 283-284.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 125.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Ibid.<\/em>, p. 136.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Cf<\/em>. Waleed Saleh Alkhalifa, \u201cAmor, locura, muerte. Las dos caras del amor en la tradici\u00f3n \u00e1rabe\u201d, <em>Al-Andalus Maghreb. Estudios \u00c1rabes e Isl\u00e1micos<\/em>, N. 6, 1998., pp. 47-76.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Cf<\/em>. Jorge Pascual Asense, \u201c<em>Quien persiste en sus miradas hace perdurar su aflicci\u00f3n<\/em>. Ontolog\u00eda de Amor en el Islam a trav\u00e9s del <em>Kit\u0101b al Zahra<\/em> de Ibn D\u0101w\u016bd de Ispah\u0101n\u201d, <em>Anales del seminario de historia de la Filosof\u00eda<\/em>, Vol. 26, 2009, pp. 64 ss.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 71.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 74.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Ibid<\/em>., pp. 77 ss.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>\u00eddem<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Ibn Hazm, <em>El Collar de la Paloma<\/em>, p. 288.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Antes ha caracterizado a este tipo de \u201chermosura\u201d como \u201cla correcci\u00f3n de las formas externas (\u2026) de cada una de las cualidades aisladas\u201d de todo lo existente en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Ibn Hazm, <em>Libro de los caracteres y la conducta<\/em>,\u00a0 <em>apud<\/em>, Joaquin Lomba, Ibn Hazm: La belleza como forma de vida\u201d, Anales del Seminario de Historia de la Filosof\u00eda, Vol 19, 2002, pp. 14-15.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <em>ibid<\/em>., p. 19.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Ibn Hazm, <em>El Collar de la Paloma<\/em>, p. 164.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Cf<\/em>. J. Lomba, <em>op. cit<\/em>., p. 21.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> <em>Cf<\/em>. Ibn Hazm, <em>El Collar de la Paloma<\/em>, p. 123.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 240.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Cf<\/em>. J.Lomba, <em>op. cit<\/em>., p. 18.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Ibn Hazm, <em>El Collar de la Paloma<\/em>, pp. 339.340.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 240.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\">\n<p style=\"text-align: left\">\n<p><strong>Bibliograf\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p>Ibn Hazm de C\u00f3rdoba, <em>El Collar de la Paloma<\/em>, 3\u00aa\u00a0 ed., trad., introd.\u00a0 y notas Emilio Garc\u00eda G\u00f3mez, pr\u00f3l. Jos\u00e9 Ortega y Gasset., Madrid, Alianza Editorial, 2012, 430 pp.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lomba, Joaqu\u00edn, \u201cIbn Hazm: La belleza como forma de vida\u201d, <em>Anales del Seminario de Historia de la Filosof\u00eda<\/em>, Vol 19, 2002, pp.13-26.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pascual Asense, Jorge, \u201c<em>Quien persiste en sus miradas hace perdurar su aflicci\u00f3n<\/em>. Ontolog\u00eda de Amor en el Islam a trav\u00e9s del <em>Kit\u0101b al Zahra<\/em> de Ibn D\u0101w\u00fbd de Ispah\u0101n\u201d, <em>Anales del seminario de historia de la Filosof\u00eda<\/em>, Vol. 26, 2009, pp. 63-80.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Saleh Alkhalifa, Waleed, \u201cAmor, locura, muerte. Las dos caras del amor en la tradici\u00f3n \u00e1rabe\u201d, <em>Al-Andalus Maghreb. Estudios \u00c1rabes e Isl\u00e1micos<\/em>, N. 6, 1998., pp. 47-76.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Ponencia dada el 10 de Octubre de 2013 en el marco del Segundo Encuentro de Investigadores del Renacimiento que se llev\u00f3 a cabo en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la UNAM.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el cap\u00edtulo 24 de El Collar de la Paloma, Ibn Hazm nos cuenta lo siguiente: Conozco una persona que fue a despedirse de su amado, el d\u00eda de la separaci\u00f3n, y encontr\u00f3 que ya hab\u00eda partido. 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