Gandhi Monter

Destacado

Investigador asociado del CEGE desde 2019. Previamente fue estudiante asociado de 2014  – 2018.

Coordinador del Seminario «Habitaciones intempestivas del espacio político» desde 2017,       en conjunto con Jesús Sigüenza García. Participó en los seminarios     de Violencia y Anormalidad y Imágenes e imaginaciones de la cultura . 

Licenciado en Filosofía por la UNAM. Tesis: La reflexión filosófica como herramienta para la comprensión de la totalidad social concreta: el caso de la industria maquiladora textil

Estudiante de maestría en Ciencias Económicas por la UAM.

Líneas de interés: Teoría Económica, Marxismos heterodoxos, intersección(es) Literatura –  Política

Bocetos sobre economía y filosofía en sentido histórico (I)

1.1

Si nuestra relación con la Economía es desde la inmediatez y nuestra relación con la Filosofía es desde la abstracción. El puente entre ambas está mediado por el materialismo histórico.

1.2

La revisión [crítica] de la Economía implica una genealogía de las invenciones de leyes, derivadas, todas, de la inviolable Ley del Mercado. Es, también, la historia del desmembramiento de una ontología en la unificación de un saber totalitario. 

1.3

Si nos interesa rastrear los métodos que han tomado escena en la historia del pensamiento económico, es para pensar la compleja paradoja en cómo la religión sin dogma ha conformado sus Tablas de la Ley para fundamentar no culto sino un ocultismo.

1.4

Si la ciencia económica, uno de los mejores productos de la Modernidad, ha construido un conjunto de saberes desde la noción de continnum y con ello una agenda de investigación que se fundamenta en la lógica y la matemática, y con ellos un despojo material y ontológico de la experiencia inmediata… ¿Cómo podríamos pensar una experiencia de lo económico desde el “tiempo histórico”? 

Las contrahistorias del pensamiento económico son el contrapunto para un desoterramiento de saberes sobre la “experiencia vivida”: ¿qué compramos? ¿por qué lo hacemos? ¿Cómo lo padecemos? La manifestación concreta de dichas contrahistorias va más allá de la heterodoxia y se aproxima más a la herejía económica.

  1.5

Un error metodológico en el enjuiciamiento optimista del Estado de Bienestar: una nostalgia enfermiza del pasado. Ni siquiera los que vencen representan un rostro homogéneo. La barbarie es como una experiencia sonora; se modula o se satura según convenga. Pero ni aún la más empática de las barbarie deja de ser barbarie.  

A modo de panfleto:

Para aquellos a los que el tiempo futuro es un insípido espacio grisáceo céteris páribus. Para los que el tiempo es una línea inquebrantable: La rememoración, esa ventana al futuro al que se accedía desde el pasado, es la experiencia mística que distancia sustancialmente la charlatanería con la adivinación. 

Para leer lo que nunca se ha escrito /// Para arrebatar la posibilidad de armar fragmentos /// Porque nuestra inmediatez se construye con las manos que padecen de la inmediatez...  

Anotaciones sobre Chejov

Yo cambiaría la felicidad de Occidente entero por la forma rusa de estar triste…

― Friedrich Nietzsche ―

Antón Chéjov – Rusopedia: Todo sobre Rusia

§ 1

Mirada y Literatura

La estructura de los cuentos chejovianos podría situarse, desde lo muy general entre tres parámetros: ironía, sin sentido y melancolía. En tanto elementos constantes no-fijos[1], los parámetros operan desde su función orientativa para, en este caso, trazar un esquema dentro de las estrategias literarias que Chéjov irá planteando en cada uno de sus cuentos según lo demanden las especificas tramas. Los parámetros por sobre todo nos permiten reconocer en medio de un conjunto de un sinfín de variables, a las cualidades representativas desde donde se tejen estrategias narrativas teniendo siempre presente el rostro de la cotidianidad, en la cual los personajes conectan de un modo inmediato y casi natural con el lector. Al respecto, se ha dicho acertadamente que: “los personajes de Chéjov no pronuncian grandes frases ni hacen grandes cosas. Viven su desencanto y su sacrificio como algo natural”[2]. De esta forma, desde la cotidianidad, pero sobre todo desde la normalización, los personajes construyen los andamiajes discursivos que terminaran por llevarlos a los distintos sinsentidos de la vida. Poder apreciarlos de una forma tan lucida hace a los cuentos chejovianos un placer. Ejemplos sobrarían: La dama y el perrito, la boda, etc. Esta narrativa ajena a las grandes historias es una ventana hacia historias de vida desde la perspectiva de los retazos.

Estos parámetros se constituyen como engranes desde los cuales es posible poner de relieve reflexiones de un calibre filosófico considerable y es por eso que considero relevante su mención ya que articulan el desarrollo de dichas problemáticas y abonan el suelo para regresar a ellas y repensarlas. Entre el cuentista y el dramaturgo no hay que olvidar al Chéjov crítico que plantea cuestiones fundamentales para la crítica de la vida Moderna. Específicamente el modo en que un cuento suyo puede colocarnos en dos temas que resultaran trascendentales en las discusiones filosóficas en el s. XX y que todavía resultan cruciales para nuestros tiempos: la muerte y el desarraigo en las ciudades capitalistas.

Las reflexiones de este tipo no son propiedad privada del genio de Chejov, pertenecen a la larga tradición literaria rusa que las retoma o marca distancia según su contexto y fines específicos. Tolstói, por ejemplo, también pensó la muerte y desarrolló desde ella una crítica de la vida y la condición moderna de relacionarnos unos con otros. Para Liev Nikolaiévich, algunos de sus tratamientos más representativos están justamente en tres de sus obras más importantes: Anna Kareninna, Guerra y Paz y La muerte de Iván Ilich los cuales son representados por el drama moral de Anna Arkadiévna, el pesimismo de Andréi Bolkonski y el abandono de Iván Ilich, respectivamente. En cada una de las historias que relatan la relación con la muerte la cual se ve inmersa de un sentido trágico desde donde el personaje dimensiona los diferentes niveles de crisis personales y se les encara ante la llegada del final. La muerte en este sentido, una especie de Otredad angustiante en la medida en que no comprendemos su lugar dentro de la existencia mientras nos prohibimos experimentar lo realmente valioso de la vida[3], cuando se realiza la operación inversa es posible establecer la paz con ella. Un tratamiento profundamente cristiano, pero también anarquista visto desde la perspectiva de Tólstoi.[4]

Pero a diferencia Tolstói, Chéjov aborda la cuestión desde el desencanto minuciosamente relatado, la muerte es un telón de fondo, casi como lo es en la vida misma, desde esa claridad va construyendo un puente entre las nociones de pérdida y muerte como momentos del abandono:  

La presencia ominosa de la muerte es perceptible de alguna suerte en sus dramas.  Siempre hay una pérdida: una casa con un maravilloso jardín de cerezos, un hombre que ha desperdiciado su vida manteniendo a un profesor que normalmente no logra nada, una pareja de amantes que tienen un affair sin futuro porque ambos son casados, un director de un hospital psiquiátrico que termina siendo un enfermo de su propia clínica.[5]

Perder la potencia y llegar a la frustración son vistas como formas de muerte. Someterse a voluntades que no se critican y que nos obligana la resignación es la manifestación más acabada de este espíritu. En los cuentos la presencia de experimentar la muerte se vuelven relatos del “diario morir” y los tan coloquiales modos de hacerlo.


[1] Los parámetros se determinan desde la observación periódica de la realidad, en este sentido no son elementos propiamente exógenos de las relaciones en las cuales se presentan. En tanto, el parámetro puede leerse como un concepto engrane que permite esbozar los movimientos de una dinámica. Se suele recurrir al parámetro desde una perspectiva cuantitativa matemática, es decir, nos permite modelar y hacer estimaciones, pero una propuesta cualitativa podría ayudarnos en la aproximación crítica no para la formulación de modelos sino para la exposición de los temas en las tradiciones literarias.

[2]Bruno Estañol, Antón Chéjov, médico, enfermo, melancólico y escritor de genio Vol. 38, No. 1, enero-febrero 2015, <https://www.researchgate.net/publication/282896350_Anton_Chejov_medico_enfermo_melancolico_y_escritor_de_genio>, p. 79

[3] Un ejemplo paradigmático va a ser el cuento ¿Cuánta tierra necesita un hombre? En donde Tólstoi coloca a la muerte como elemento necesario para que el protagonista comprendiese el contenido de la verdadera felicidad. La muerte tiene aquí un efecto moralizante.   

[4] https://reasilvia.com/2017/03/tolstoi-anarco-cristianismo/

[5] https://www.researchgate.net/publication/282896350_Anton_Chejov_medico_enfermo_melancolico_y_escritor_de_genio, p. 78

Isle of dogs: Hacer vivir, dejar morir.

 

El cine abre, muestra, acoge. Proyecta

─ Jean Luc Godard

 

Isle of dogs (2018) es la obra más reciente de Wes Anderson, famoso director de Gran Hotel Budapest, Fantastic Mr. Fox, Rushmore, Viaje a Darjeeling, entre muchas otras producciones. Ahora nos presenta una historia interesante en formato stop motion donde la lealtad, el amor y hasta la rebeldía se dan cita.

Por ahora quisiera rescatar una posible lectura de la película desde la sospecha de que el cine puede presentarse como la condición de posibilidad para pensar determinadas facetas de la vida social, en lo general. No pretendo realizar un análisis exhaustivo, sólo una vía posible de interpretación para cualquiera que decida ver la cinta.

Particularmente, quisiera concentrarme en la trama principal de la historia: En un futuro matizadamente distópico, la ciudad de Megasaki presenta un problema sanitario con un conjunto de enfermedades, de las cuales son los perros lo portadores: lo que obliga al poder institucional a exiliarlos en los basureros a las afueras de la ciudad con el fin de dejarlos morir.

Para Dorfmann y Matterlat “la literatura infantil es quizás el foco donde mejor se puede estudiar las verdades y disfraces del hombre contemporáneo, porque es donde menos se les puede encontrar”[1] y creo que esa afirmación puede sostenerse también en el discurso cinematográfico. Los espacios diseñados para la infancia, disfrazados de nostálgica inocencia jamás son neutrales. Es decir, no está de antemano presupuestado que el trasfondo de un film sobre la amistad, la lealtad y solidaridad (repleto de guiños a la tradición japonesa) esté cimentando sobre cuestiones como el exterminio, las relaciones asimétricas de poder, el hacer vivir y el dejar morir a poblaciones enteras. Y que la cuestión de la vida sea un tema necesariamente político.

Es ahí donde pretendo aterrizar la perspectiva; Isle of dogs como una forma de problematizar los temas de la biopolítica desde un acercamiento contemporáneo. Para Michel Foucault realizar el recorrido teórico del análisis de las relaciones de poder y la “anatomía política” lo llevó a dirigir sus reflexiones hacia el cambio que ocurre entre el poder soberano y el disciplinar.

A diferencia del poder soberano, en donde se imponía la voluntad de hacer morir, Foucault encuentra una forma distinta en la que los distintos dispositivos se articulan para generar controles estrictos de natalidad, vida y muerte: “La biopolítica tiene que ver con la población y ésta como problema político, como problema a la vez científico y político, como problema biológico y como problema de poder  (…) abordará en suma, los acontecimientos aleatorios que se producen en una sociedad”[2]. Es decir, la biopolítica se presenta como una tecnología que regula la vida que administra y determina quienes deben vivir y cómo. Así como la contraparte, es decir, a quien se les ha de dejar morir, cómo se constituirá su régimen de vulnerabilidad en el cual es posible generar sus vidas como vidas sacrificables, ¿cómo se instituye el derecho de dejar morir? En isle of dogs la respuesta es clara.   

En la cinta se puede apreciar claramente las tensiones en las relaciones de poder que genera el advenimiento de un control de la vida: el saber científico, las políticas de la amistad, las prácticas de resistencia hasta la posverdad entran en juego para mostrar la complejidad del entramado que rodea una película cuyo objetivo de los antagonistas es el exterminio de unos otros.

Resultado de imagen para isle of dogsfoto: https://en.wikipedia.org/wiki/Isle_of_Dogs_(film)

 

[1] Ariel Dorfmann y Armand Mattelart, Para leer el “Pato Donaldo”, Siglo XXI editores, México, p. 19.

[2] Michel Foucault, Defender la sociedad. Curso en el Collége de France (1975-1976), trad. Horacio Pons, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000, p. 222.

Sobre sismos y maquilas

Las trabajadoras de la colonia Obrera fallecidas el pasado 19 de septiembre durante el sismo que sacudió diferentes zonas del país han liberado viejos y muResultado de imagen para chimalpopoca fabrica textily conocidos demonios.  Lo sucedido en la maquila es sintomático. En primer momento es posible apreciar el hecho de que había sido soterrada como parte de una “realidad” en el sector productivo nacional. Tuvo que suceder una catástrofe natural para que el tema volviera a llenar las planas de los diarios y se generará toda una oleada de indignación popular, pero algunos reclamos no dejaban de estar cargados de cierta frivolidad. La explotación desmedida y el abuso fueron condición necesaria para el fallecimiento de obreras durante el sismo del 19 de Septiembre en la Ciudad de México (el cual ya tenía un antecedente idéntico en el del 1985), pero ¿y las que viven para contarlo?, ¿las que aún ahora mismo viven esclavas? Las maquiladoras y su clandestinaje indignan, obligan a preguntarnos por qué son lo que son. El caso de la Ciudad de México no es aislado, ni se resuelve mejorando las condiciones laborales, porque la estructura clandestina de las maquilas no es la excepción sino la regla.

           Las relaciones sociales de producción no sólo producen los objetos que necesitan determinados momentos históricos, sino también (y sobre todo) a los sujetos que las vuelven posibles y las reproducen. Las vidas que reproducen las maquiladoras son vidas nudas[1], despojadas de cualquier atributo que no sea el de su fuerza de trabajo[2] en abstracto. Lo que necesitan las maquiladoras son las capacidades humanas necesarias para la transferencia y reproducción del valor, exprimirlas hasta agotarles y volverlos cuerpos de desecho.

           El carácter necesario y especifico que solicitan las maquilas por parte de sus trabajadoras y trabajadores obliga a las vías de análisis complejizarse: 1) En la producción de las condiciones materiales de la fuerza de trabajo, la maquila se sirve de contextos culturales y políticos concretos para moldear la vidas nudas que le son de su interés: en el caso mexicano, se ha servido paradigmáticamente de la mujer, el niño y del migrante. A través de la vulnerabilidad social que sufren, el capitalismo puede incidir y transformarlos en sus trabajadores sin menor problema, y 2) el caso mexicano de las maquiladoras se encuentran en un punto medio entre el sometimiento real y formal del trabajo al capital. Es decir, las maquilas no son talleres artesanales ni tampoco los grandes complejos industriales. Son un hibrido entre ambos casos. Este hecho no sólo reconfigura el proceso productivo sino también su espacio.

           Estos dos puntos exigen su investigación profunda ya que en el primero se juega la comprensión de las relaciones de poder que posibilitan que sean “vidas infravaloradas” las que maquilen y con ello, que su  proceso de trabajo no sea el clásico (las maquiladoras son otro tipo de espacio, son talleres, casas adaptadas, bodegas insalubres, espacios construidos dentro de espacios).

           En Chimalpopoca no las mató la corrupción. Ellas ya estaban muertas. Las mato una estructura bien organizada de producción que se sirve del clandestinaje para operar. Chimalpopoca muestra a los incréResultado de imagen para maquila textil clandestinadulos apenas un rasgo de las mutaciones contemporáneas del capitalismo, que ha funcionado desde las sombras, desde el silencio, desde cualquier lugar donde pueda instalarse una máquina de coser. Las maquilas son una mutación que trasmina por lo bajo, cooptando espacios y generando ganancias en nuestros ojos sin percatarnos. Lógicas similares parecen ofrecer procesos económicos aparentemente disimiles como el caso de la trata de blancas, tráfico de drogas, etc.

           Existe un capitalismo de los rincones, etéreo, ¿Cuántas fábricas así habrá ocultas de domicilios? ¿Cuántas pasarás de camino a la escuela o el trabajo?

           El sismo nos ha mostrado horribles demonios.

[1] Giorgio Agamben, Homo Sacer. Poder soberano y vida nuda, trad. Antonio Gimeno Cuspinera, Valencia, Pre-Textos, 2006 ed. Pre – Textos, p. 18: “La vida a quien cualquiera puede dar muerte pero que es a la vez insacrificable”.

[2] Karl Marx, El Capital. Crítica de la Economía Política, trad. Pedro Scaron, México, Siglo XXI Editores, 2013, p. 20.: “Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el conjunto de las facultades físicas y mentales que existen en la corporeidad, en la persona viva de un ser humano y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de cualquier índole”.